Causas crack del 29

TERCERA FASE (1929-1932)


Las potencias aliadas deben pagar a Gran Bretaña, sin contar la deuda de la Unión Soviética y la indemnización de Alemania. A su vez, Gran Bretaña y Francia deben pagar su deuda a EEUU.

Ante esta situación, en 1924 se aprueba el plan Dawes, que tendrá continuación en el plan Young. Se basa en la reducción de las indemnizaciones y en el fortalecimiento imprescindible de la moneda alemana, es decir, es el intento de colocar a Alemania en condiciones de pagar la deuda a los aliados para que estos puedan pagar la deuda a EEUU.

La superproducción y especulación son las causas del Crak.

CRISIS DE 1929.

La superproducción industrial se considera la causa principal de la depresión del 29.

Durante la guerra, los países de ultramar se habían desarrollado en ciertos sectores industriales y al terminar esta, aumento la producción, se tenía más de lo que se consumía debido a la industria europea y extraeuropea.

Al lado de la superproducción industrial se encuentra la agrícola provocada por una seria de años de cosechas excepcionales.

A pesar de este desfase entre producción y consumo, los cotizadores de los valores en bolsa no dejaban de subir. Esto se debe a la inflación de crédito: se reparten altos beneficios porque los costes de la producción se afrontan a base de préstamos bancarios.

La ola de especulaciones se inició con terrenos que permitían plusvalías en zonas de disfrute de vacaciones y sol. Los inversores, obsesionados por ganancias a corto plazo, colocan su dinero en sectores antes deprimidos de los que se espera en un periodo de expansión beneficios elevados.

Mientras, el dinero de los bancos respalda a los brokers, los corredores de bolsa. Se culpa de la depresión a los bancos, que orientaban sus fondos para respaldar a los especuladores, en lugar de invertir en sectores productivos.

Crisis Bursátil.

La industria de la construcción experimenta una cierta contracción, no alarmante, pero supone el primer signo de recesión.

Se procura vender, pero los especuladores siguen comprando. En octubre estalla una verdadera explosión, la acumulación de órdenes de venta había hecho bajar los valores, pero nadie sospechaba que la bolsa se iba a hundir.

El 24 de octubre, viernes negro, millones de títulos son arrojados al mercado a precio bajo pero no son comprados. El pánico ha provocado una fiebre de ventas. Las cotizaciones siguen bajando los siguientes años.

El hundimiento de la bolsa provoca la ruina de millares de accionistas modestos. Las grandes empresas contemplan impotentes como desciende de manera continua la cotización de sus valores.

Durante varios años, las empresas se habían expansionado a base de fáciles créditos bancarios. Al iniciarse el pánico los bancos tendieron a aumentar su liquidez. La gente retira su dinero, los bancos precisan convertir sus acciones en líquido y contribuyen con la venta de sus acciones a acelerar el descenso.

Repercusión de la crisis.

Se arruinan las empresas en situación frágil y otras no pueden resistir al descenso de los precios. El paro se convierte en angustia nacional.

La política agrícola fue contradictoria. Adquirieron remanentes, el sector agrario era el único rentable, la producción aumentó y el gobierno lanzó a la venta los remanentes, con lo que se hundieron los precios y todo el sector del campo.

Hacia la salida de la crisis.

En 1933, los demócratas sustituyen a la administración republicana con Roosevelt como presidente. Su política económica, New Deal, se centró en actuar de forma enérgica sombre lo que se consideraban causas de la represión.

Sus primeras medidas fueron de orden financiero, era preciso salvar el sistema crediticio. Procedió a la devaluación del dólar con el objetivo de provocar el aumento de precios interiores. Estas medidas provocaron una inflación que fue utilizada para estimular la economía.

En el orden agrícola, Roosevelt invitó a los agrícolas a reducir sus cosechas a cambio de una indemnización que pagaría con la recaudación de un impuesto especial a los industriales que efectuaban las primeras transformaciones del producto agrícola. Subieron los precios.

La reguladora de esta tares fue la A.A.A. Los inconvenientes fueron que los agricultores aceptaban a cooperar si recibían la indemnización y la subida de los precios. Se promulgó la ley Baukhead.

En el terreno industrial, se buscaba aumentar los salarios, reducir las horas de trabajo y conseguir precios más altos para corregir los descensos provocados por la depresión.

Consecuencias políticas de la crisis.

En la política internacional, se recrudecen los nacionalismos. La vuelta al proteccionismo, el resentimiento que provoca en algunos Estados la comprobación de que otros salen con mayor facilidad del marasmo sin que les preocupe ayudar a quienes se encuentran en peor situación crean una atmósfera de hostilidad entre las grandes potencias, que es aguijoneada por los movimientos nacionalistas, como el fascismo italiano y el nacismo alemán.

La depresión es el adiós a Lorcano; comprobada la imposibilidad de instaurar una era de entendimiento, cada potencia se desentenderá de los problemas colectivos.

En el orden nacional, se produce el descrédito de la democracia parlamentaria. El Liberalismo, que postulaba la inhibición del Estado en el campo económico, no puede defenderse, arguyen sus críticos con la experiencia de los años de la ruina. Se produce en ascenso de los sistemas totalitarios.

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