La crisis de las democracias: Factores de inestabilidad
La crisis de los sistemas liberales tras la Primera Guerra Mundial se debió a la combinación de cinco factores principales:
- Resistencia de las élites al sufragio universal: Las clases altas y medias temían que la igualdad de derechos permitiera al movimiento obrero tomar el poder y romper el orden social.
- Secuelas de la Gran Guerra: El difícil regreso de los excombatientes a la vida civil, el auge del nacionalismo radical y el rencor por los tratados de paz (especialmente en Alemania e Italia) desestabilizaron las instituciones.
- Fragilidad de los nuevos Estados: Los países creados tras 1918 carecían de tradición democrática, lo que derivó rápidamente en golpes de Estado y regímenes autoritarios ante los primeros conflictos.
- Ingobernabilidad parlamentaria: La fragmentación política impidió crear mayorías estables. Esto debilitó a los Gobiernos y favoreció la aparición de dictadores (o «cirujanos de hierro») apoyados por sectores conservadores para «imponer orden».
- El Crack del 29: La gran crisis económica aumentó la pobreza y el descontento, empujando a la población hacia posturas radicales (fascismo o comunismo) al ver que el liberalismo no ofrecía soluciones.
La escalada de la tensión internacional en la posguerra
Tras la Primera Guerra Mundial, el orden internacional quedó lejos de estabilizarse. La crisis económica y los tratados de paz mal resueltos generaron un clima de tensión constante en varios focos:
- Alemania: Vivió el Tratado de Versalles como una humillación política y económica. Para romper su aislamiento y presionar a Francia, firmó el Tratado de Rapallo con la Unión Soviética.
- Unión Soviética: Se vio aislada por el recelo de las democracias occidentales ante el miedo al contagio revolucionario y su negativa a pagar las deudas del zar.
- Europa central: Hungría se convirtió en un foco de inestabilidad al perder gran parte de su territorio por el Tratado de Trianon, lo que llevó al gobierno de Miklos Horthy a una política revisionista.
- Italia: Sufrió una profunda frustración al no recibir los territorios prometidos en el Adriático, calificando el resultado del conflicto como una «victoria mutilada».
- Japón y EE. UU.: Mientras Japón buscaba expandirse en Asia, Estados Unidos adoptó una postura aislacionista, rechazando el Tratado de Versalles y su entrada en la Sociedad de Naciones.
El colapso económico: De la Gran Depresión a la expansión de la crisis
El comienzo de la Gran Depresión
Tras el crac de la Bolsa de Nueva York en 1929, se desencadenó una reacción en cadena:
- Quiebra financiera: Los bancos colapsaron al no poder recuperar préstamos, arruinando a los ahorradores.
- Descenso del consumo: Las empresas acumularon stocks y detuvieron su producción.
- Desempleo y pobreza: El alza del paro redujo aún más la demanda.
- Crisis agraria: La caída de precios arruinó a los campesinos, quienes perdieron sus tierras.
La expansión de la crisis
Dado que Estados Unidos era el motor de la economía mundial, la crisis se propagó rápidamente:
- Europa: La repatriación de capitales estadounidenses provocó el hundimiento de bancos en Alemania y Austria. El Reino Unido abandonó el patrón oro.
- América del Sur: La caída de la demanda mundial de materias primas impidió el pago de la deuda externa y la importación de bienes.
El ascenso de los totalitarismos
El régimen fascista en Italia
Mussolini transformó Italia en una dictadura tras el asesinato de Matteotti (1924), ilegalizando la oposición y creando la OVRA. Impuso el corporativismo, la autarquía y una política exterior imperialista (Etiopía).
El ascenso al poder en Alemania
La Gran Depresión fue clave: el paro llegó a 6 millones y los nazis ganaron las elecciones en 1932. Hitler utilizó un discurso demagógico y, el 30 de enero de 1933, fue nombrado canciller por Hindenburg.
El nacimiento del nazismo
Hitler transformó el DAP en el NSDAP con un programa racista y expansionista. Tras el fracaso del Putsch de Múnich (1923), escribió Mein Kampf y optó por la vía democrática, apoyándose en la violencia de las SA.
La crisis interna en Japón y la URSS
La radicalización política en Japón
Tras la crisis de los años 20 y el terremoto de 1923, el Ejército y los sectores nacionalistas ganaron protagonismo. Con Hiro Hito como emperador, se impuso un modelo totalitario que prohibió los partidos políticos en 1940.
Las purgas y la dictadura de Stalin
Stalin consolidó su poder mediante el terror (NKVD, gulags) y los «procesos de Moscú». Su política se basó en:
- Control social: Eliminación de rivales, campesinos y miembros del PCUS.
- Economía: Planes quinquenales, industrialización pesada y colectivización forzosa (koljoses y sovjoses).
- Política exterior: Uso del Komintern y el sorprendente Pacto Molotov-Von Ribbentrop en 1939.
Características de los fascismos
El fascismo fue un movimiento totalitario, militarista y antiliberal con rasgos definidos:
- Políticos: Nacionalismo exacerbado, culto al líder, partido único y odio al marxismo.
- Económicos: Autarquía, obras públicas y economía de guerra.
- Sociales: Control total mediante propaganda y violencia contra «enemigos» (judíos, comunistas).