Libertades Isabel II

La oposición al sistema liberal, que se implantó en España desde 1834, estuvo representada por el carlismo.
El movimiento carlista surgíó en la etapa final del reinado de Fernando VII como rechazo a su tímido reformismo. En un principio se llaman “los apostólicos” pero, al surgir el problema sucesorio, se les llamó carlistas por defender los derechos dinásticos de Carlos Mª Isidro. El carlismo es una ideología antiliberal, inmovilista y tradicionalista que rechaza todo progreso (incluyendo la revolución industrial). Sus principios son:
– El mantenimiento de la monarquía absoluta, de las instituciones del Antiguo Régimen y de la supremacía de la Iglesia.
– La defensa de los fueros que mantienen el País Vasco y Navarra: sus instituciones autónomas y sus privilegios (exención fiscal y de quintas para el servicio militar y autonomía judicial) frente al uniformismo liberal.
El carlismo es un movimiento rural, que se apoya en los pequeños y medios campesinos de regiones del norte -sobre todo las de tradición foral (País Vasco, Navarra, norte de Aragón y Cataluña y el Maestrazgo)-, en el bajo clero y la baja nobleza. Por su propio carácter está condenado al fracaso pero, sus fuertes apoyos sociales y su forma de lucha (guerrilla) dificultarán su derrota agotando los recursos de la Hacienda.
Hay tres guerras carlistas motivadas por cuestiones ideológicas y dinásticas.
– 1ª guerra carlista (1833-1839) es la más importante y larga. Se inicia poco después de morir Fernando VII defendiendo el trono para Carlos Mª Isidro. Sus éxitos iniciales se deben al genio de Zumalacárregi que organiza un ejército a partir de dispersas guerrillas. Su muerte en el sitio de Bilbao, el reforzamiento del ejército liberal y las divisiones internas llevaron al Convenio de Vergara entre Espartero y Maroto por el que reconocen a Isabel II a cambio de mantener las graduaciones militares de los carlistas y el estudio del mantenimiento de los fueros. El ala intransigente, con Ramón Cabrera (el Tigre) al frente, siguió la guerra en el Maestrazgo durante un año más.
– 2ª guerra carlista (1846-1849) se produce como rechazo por la boda entre Isabel
II y el pretendiente carlista, Carlos VI, hijo y sucesor de Carlos Mª Isidro. Se desarrolló sobre todo en Cataluña.
– 3ª guerra carlista (1872-1876) se produce por el rechazo a Amadeo de Saboyá, y a las medidas progresistas del Sexenio Revolucionario. La construcción del Estado Liberal
Los artífices del régimen liberal son los partidos políticos, la Corona y el ejército.
Los partidos políticos liberales.
Los partidos políticos liberales, que representan los intereses de la burguésía, acabaron con el Antiguo Régimen y convirtieron a España en un estado liberal-burgués. Se dividen en moderados y progresistas.
Los dos sectores coinciden en la necesidad de acabar con el absolutismo y el Antiguo Régimen e instaurar un estado
liberal (soberanía nacional, separación de poderes, derechos individuales) bajo la forma de monarquía
constitucional; en la defensa del centralismo y uniformismo del Estado frente al foralismo.
Pero se diferencian en la en la forma de concretar o desarrollar esos principios básicos.
Moderados
Sus líderes principales son: Martínez de la Rosa, Narváez,….. Se apoyan en las clases altas (oligarquía agraria y
financiera) que exigen “orden” y control del pueblo. Su ideología política es el liberalismo doctrinario que defiende:
– La soberanía compartida (Rey-Cortes) que otorga amplios poderes a la Corona (poder moderador): nombra jefe
de gobierno, convoca y disuelve las Cortes, y tiene veto legislativo. Legislativo bicameral: Senado de elección
real y Congreso elegido mediante sufragio censitario muy restringido (-1% de la población).
– Limitación de derechos y libertades individuales mediante leyes restrictivas.
– Control de los ayuntamientos por el gobierno central.
– Confesionalidad católica del Estado.
El sufragio restringido a las clases más altas y el apoyo de la Corona les permiten acceder y mantenerse en el poder
durante casi todo el reinado efectivo de Isabel II.
Progresistas
Sus líderes principales son: Mendizábal, Espartero, Madoz, Prim,..Se apoyan en las clases medias urbanas que ponen
“la libertad” por delante del orden. Su ideología política es el liberalismo progresista que defiende:
– La soberanía nacional en teoría aunque en la práctica admiten el principio de soberanía compartida. Legislativo
bicameral: Senado elegido por la Corona a partir de una lista que le presentan los electores. Congreso elegido por
un sufragio censitario más amplio que amplía el voto a las clases medias.
– Derechos y libertades individuales sin limitación – incluyendo la libertad religiosa- y cierta tolerancia hacia el
derecho de asociación.
– Ayuntamientos democráticos elegidos por los vecinos.
– Separación de Iglesia-Estado y cierto anticlericalismo. Para acceder al poder han de acudir a movilizaciones
populares y pronunciamientos militares.
Otros partidos
– La Uníón Liberal de O´Donnell es una escisión de los moderados más cercanos a los progresistas, que aparece en
las elecciones de 1854. Restó importancia y personalidades al partido moderado.
– El partido Alfonsino (después llamado conservador) fue creado por Canovas durante el Sexenio Revolucionario
(1872). Recoge la herencia del partido moderado y de la Uníón Liberal.
– Las tendencias demócratas-republicanas son una escisión del partido progresista (1840) por la izquierda.
Defienden el sufragio universal, unas libertades individuales más amplias, los derechos de reuníón y asociación, la
intervención del Estado para equilibrar desigualdades y garantizar la enseñanza primaria gratuita, la asistencia
social.
La Corona
Las Constituciones de 1837 (progresista) y la de 1845 (moderada) recogen el principio de soberanía compartida
que otorga amplias prerrogativas a la Corona. Mª Cristina e Isabel II abusaron de su poder favoreciendo al partido
moderado o tomando decisiones por caprichos de su vida privada (afán de lucro de Mª Cristina o agitada vida sentimental de Isabel II). Esto desprestigio y debilitó a la Corona.
El ejército.
La importancia adquirida por el ejército en la guerra carlista y la debilidad de los partidos liberales (sin amplia base social) explican la intervención constante de los altos cargos militares (espadones) en la vida política. Los cambios políticos se hicieron mediante pronunciamientos militares, gran parte de las figuras políticas de este periodo salieron de las filas del ejército y muchos gobiernos fueron presididos por militares. Unos son progresistas (Espartero, Prim) y otros moderados (Narváez, O´ Donnell) pero su participación en la política va casi siempre acompañada de un recorte de las libertades civiles.
EVOLUCIÓN DEL ESTADO LIBERAL
– En las regencias de Mª Cristina y Espartero predominó el proyecto progresista que desmanteló el Antiguo Régimen.
– En el reinado efectivo de Isabel II predominaron los moderados que crearon un estado liberal muy autoritario y conservador que excluyó de sistema político a la mayoría de la población.
– La revolución del 68 condujo al Sexenio Revolucionario, en el que se intentó construir un estado democrático, primero con la forma monárquica (Amadeo I) y luego republicana.
– Un Golpe de Estado acabó con la experiencia revolucionaria y condujo al régimen de la Restauración con la vuelta de la monarquía borbónica (Alfonso XII) y la implantación del sistema canovista.

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