Reinado Fernando VII

TEMA 11. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

11.1. La crisis de  1808. La Guerra de la Independencia y los comienzos de la evolución liberal

Carlos IV accedíó al trono español en 1788 y se vio desbordado por la compleja situación de la Revolución Francesa (1789), un hecho que condujo al monarca a confiar el poder a Manuel Godoy en 1792, lo que demostraba su suspicacia en los círculos nobiliarios de la Corte. La alta nobleza y la iglesia le odiaban por su origen plebeyo, sus intentos de reforma y sus ideas ilustradas. También era odiado por el príncipe Fernando VII ya que veía en Godoy un competidor al trono al ser el favorito de Mª Luisa de Parma. Godoy llevó a cabo una serie de Reformas interiores como la desamortización de la iglesia, la reducción de la actividad de la Inquisición, promovíó las Sociedades Económicas de Amigos del país y la protección de artistas e intelectuales. En cuanto a la política exterior, firmo una serie de pactos con Napoleón, convirtiéndose España en aliada de Francia se enfrentó contra Inglaterra en la Batalla de Trafalgar (1805) y en 1807 firmó con Francia el Tratado de Fontainebleu, con el cual permitía el paso de tropas francesas a través de España para atacar Portugal.

El 18 de Marzo de 1808 estallo un Motín en Aranjuez dirigido por la nobleza palaciega y el clero que perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII, que se había unido a quienes querían acabar con Godoy.

Los amotinados consiguieron sus objetivos y pusieron en  evidencia la crisis monárquica española. Carlos IV pidió ayuda  Napoleón para recuperar el trono que le había sido arrebatado por su propio hijo. Al conocer la situación de debilidad y corrupción en el trono español, el emperador decidíó invadir España y anexionarla a su Imperio. Para ello, pidió a Carlos IV y Fernando VII que acudieran a Bayona y ambos no se pudieron oponer a abdicar en Napoleón Bonaparte, y éste nombró a su hermano, José Bonaparte, rey de España. Además convocó las Cortes en Bayona con el fin de otorga una Constitución más favorable para el pueblo español que el régimen borbónico.

José Bonaparte pretendía acabar con el Antiguo Régimen: desamortizó parte de las tierras del clero, desvinculó los mayorazgos y las tierras de la nobleza y legisló el fin del régimen señorial. El Estatuto de Bayona reconocía la igualdad de los españoles ante la ley, los impuestos y el acceso a los cargos públicos, la abolición de la Inquisición y la reforma de la Administración.

Mientras que sucedían estos hechos en Bayona, en España se inició un levantamiento contra la presencia francesa. Así el 2 de Mayo de 1808 el pueblo de Madrid se alzó de forma espontánea contra las tropas francesas al enterarse de que Fernando VII había sido secuestrado. Aunque fue duramente reprimido por el ejército de Murat. Por ello, los focos importantes de la península reclamaron la defensa contra el invasor y surgieron las Juntas de Armamento y Defensa, que se encargaron del movimiento insurreccional popular, primero a nivel local y luego a nivel provincial. Ante la falta de acción de las autoridades, se formó una Junta Central que coordinase la acción contra los franceses. El ejército tradicional no pudo oponerse a las fuerzas francesas, por eso las guerrillas y los sitios fueron formas de impedir el dominio francés sobre el territorio español. Los sitios se originaban en las ciudades que resistían los bombardeos y la falta de alimentos y agua a que los sometía el cerco francés y así no dejaban que avanzara y daban un margen de tiempo para la organización de resistencia del resto del país. La guerrilla, por otro lado, era una forma de resistencia popular y espontánea en la que participaban campesinos, burgueses o sacerdotes y eran dirigidos por un jefe de cuadrilla. Conocían el territorio y actuaban en pequeños grupos con el fin de hostigar al invasor.

La invasión francesa y la quiebra del modelo social, económico y político, obligó a que diferentes corrientes ideológicas se unieran para combatir al enemigo francés.

Una pequeña parte de los españoles, conocidos como los afrancesados, aceptaron la monarquía de José Bonaparte, entre los que se encontraban los ilustrados y una parte de la nobleza. Creían que la monarquía napoleónica era la mejor garantía para evitar los excesos revolucionarios y se sentían vinculados a su programa reformista, el cual pensaban que era necesario para la modernización del país. Sin embargo cuando la guerra finalizó tuvieron que exiliarse para no se detenidos.

Por otro lado se encontraba el frente patriótico, formado por todos aquellos que se opónían a la invasión, en la que se incluían nobleza y clero, los ilustrados, los liberales y gran parte de la población. El primer grupo combatían por la vuelta de una monarquía que defendiera la tradición y la religión católica. Los ilustrados deseaban una serie de reformas que permitiera la permanencia de la monarquía tradicional junto a la modernización del país. Los liberales veían la oportunidad de transformar a España con un sistema liberal
Parlamentario, aspirando a una soberanía nacional, división d poderes, abolición de los privilegios estamentales y el desarrollo del capitalismo. El pueblo llano quería el regreso de Fernando VII para que restableciera sus prerrogativas y el poder de la Iglesia católica.

Napoleón dispuso sus tropas en Barcelona, Vitoria y Madrid esperando no encontrar grandes resistencias y conquistar el país sin graves problemas. Pero sus previsiones se desbarataron ante la resistencia popular. Gerona y Zaragoza resistieron durante meses impidiendo el avance de las tropas hacia Levante. Así el ejército francés fue derrotado en Bailén (Julio 1808) por las tropas españolas, impidiendo la toma de Andalucía y obligando el repliegue de los soldados napoleónicos más allá del Ebro y al abandono de la cuidad de Madrid.

Napoleón legó a España en otoño coordinando las acciones que condujeron a la toma de Madrid y a un teórico dominio de casi todo el territorio español pero tras la derrota de Bailén se replegaron muchos hombres y las guerrillas eran la única fuerza de resistencia contra el invasor. A partir de mediados de 1812 la guerra pasó a ser desfavorable para los franceses. Por un lado, Rusia había obligado a Napoleón a desplazar gran parte de su ejército, y por otra parte, los españoles apoyados por un ejército británico al mando de Wellington comenzaron a hostigar más a los franceses. Napoleón fue incapaz de mantener los dos frentes y por eso decidíó  pactar el fin del conflicto con los españoles.


11.2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Desde el comienzo de la guerra las Juntas provinciales y locales que dirigían la  resistencia enviaron representantes para formar una Junta Central Suprema que se reuníó el 25 de Septiembre tras la derrota de Bailén. Floridablanca y Jovellanos eran sus miembros más ilustres. La Junta reconocíó a Fernando VII como rey legitimo de España. Tuvo que huir a Cádiz que resistía el asedio francés ayudado por os ingleses. Se vio incapaz de dirigir la guerra y convocó unas Cortes con representantes de la nacíón que decidirían sobre su organización y destino. En Enero de 1810 la Junta se disolvíó tras la convocatoria de las Cortes que estaban formadas por cinco miembros.

El proceso de elección de diputados a Cortes fue difícil en un país dominado por los franceses, así que se optó por elegir diputados entre las personas de cada una de las provincias que se hallaban en Cádiz. Estos elegidos eran simpatizantes de ideas liberales. En Septiembre de 1510 el sector liberal consiguió formar una cámara única que en su primera sesíón aprobó el principio de soberanía nacional: el poder reside en el pueblo y se expresa a través de las Cortes formada por representantes de la nacíón.

Dos años después, el 19 de Marzo de 1812, se promulgó La Constitución, un texto que plasmaba  el compromiso entre la burguésía liberal y los absolutistas, y reconocía los derechos de la religión católica. Se declararon los derechos del ciudadano: la libertad de imprenta, igualdad ante la ley, derecho de petición, libertad civil o derecho de propiedad, entre otros. También los poderes fueron divididos: elpoder legislativo tenía la misión de elaborar leyes, mandar sobre el ejército, aprobar presupuestos y tratados internacionales, etc. Y donde cada diputado contaba con dos años de gestión. El poder ejecutivo estaba simbolizado en el monarca, que dirigía el gobierno y podía intervenir en la elaboración de leyes  pero siempre bajo control de las Cortes. La Administración de Justicia estaba conducida por los tribunales  y se introdujeron unos principios básicos de un Estado de derecho como códigos únicos en materia civil, comercial y criminal, la inmovilidad de los jueces, garantías de procesos, etc.

Los artículos de la Constitución consideraban la reorganización de la administración provincial y local, la creación de un ejército nacional, la obligatoriedad de un servicio militar, y la implantación de una enseñanza primaria obligatoria y pública. Consagraba la igualdad jurídica, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de imprenta para los libros religiosos.

El texto establece los principios de una sociedad moderna con derechos y garantías para sus ciudadanos.

La Constitución de 1812 fue inspirada en la Constitución francesa de 1791 pero más avanzada y progresista ya que aceptaba el principio de sufragio universal y establecía una amplia garantía de derechos. Fue elaborada en un país en guerra , invadido por Francia donde los legisladores esperanzados en el triunfo, intentaron aprovechar la situación revolucionaria para elaborar un marco legislativo mucho más avanzado  de lo que hubiera permitido una situación normal.

La Constitución de Cádiz fue un ejemplo para otras constituciones europeas y americanas y decretaba la supresión de los señoríos, la libertad de trabajo, la anulación de los gremios, la abolición de la Inquisición y el inicio de la desamortización y la reforma agraria, es decir, iniciando un régimen liberal, mas, la situación de guerra impidió la aplicación de lo legislado en Cádiz y tras la vuelta de Fernando VII la experiencia liberal se vio frustrada.


11.3. Fernando VII: Absolutismo y liberalismo. La emancipación de la América española

Los liberales tenían sus dudas respecto a la buena voluntad de Fernando VII de aceptar el nuevo modelo político definido por las Cortes de Cádiz en la Constitución de 1812, por lo que organizaron su regreso directamente a Madrid donde debía de jurar la Constitución y comprometerse a respetar el nuevo marco político. Pero absolutistas, nobleza y clero veían la oportunidad de regresar al Antiguo Régimen con la vuelta del monarca, así que decidieron mostrarle su apoyo al rey (Manifiesto de los Persas). Por ello, Fernando VII al legar a Madrid el 4 de Mayo de 1814 protagonizó un Golpe de Estado al declarar nula y de ningún valor ni efecto la Constitución de Cádiz, anunció la vuelta al absolutismo y como consecuencia los dirigentes liberales tuvieron que huir si no querían correr la suerte de ser asesinados.

En los meses siguientes se restablecíó el orden señorial y la Inquisición, además la situación internacional era favorable con Napoleón derrotado, con el Congreso de Viena que restauró el viejo orden en toda Europa, y con  la santa Alianza que garantizaba la defensa del Absolutismo. Fernando VII se vio al frente de un país desolado por la guerra en el que la agricultura había sido destrozada, el comercio se había paralizado, las finanzas se encontraban en bancarrota y las colonias luchaban por su independencia, por ello sus gobiernos fueron fracasando uno tras otro.

La oposición formada por la burguésía liberal que reclamaba la vuelta al régimen constitucional, una parte del campesinado que se negaba a pagar a rentas y tributos y además se opónía a la restauración del régimen señorial, y el  ejecito partidario a las reformas puesto que lo constituían algunos jefes de guerrilla, fueron todos reprimidos por el gobierno pese a los levantamientos de los militares liberales como Mina, Lacy, Porlier y Vidal con algaradas en las ciudades y amotinamientos campesinos que fracasaron entre 1814 y 1820.

Se llegó a un período de tiempo conocido como  El trienio Liberal (182-1823) en el que los liberales subieron al poder. El 1 de Enero de 1820, los coroneles Riego y Quiroga se pusieron al frente de una compañía de soldados acantonados en Cabeza de San Juan, con los que recorrieron Andalucía proclamando la Constitución de 1812. La pasividad del ejército, la oposición liberal y la neutralidad de los campesinos, obligó a Fernando VII el 10 de Marzo de 1820 a convertirse e un monarca constitucional. Por ese motivo, gran parte de las reformas de Cádiz fueron restauradas para feudalismo en el campo, introducir relaciones de tipo capitalista, liberar la industria y el comercio, eliminar las trabas de la libre circulación de mercancías y permitir el desarrollo de la burguésía comercial e industrial.

Crearon pues,  la Milicia Nacional un cuerpo formado por las clases medias de la urbe con el fin de garantizar orden  y difundir las reformas constitucionales. Todas las reformas suscitaron la oposición de la monarquía.

Fernando VII paralizó todas las leyes que pudo desde el primer momento recurriendo al derecho de veto que le otorgaba la Constitución. Además conspiró de forma secreta contra el gobierno buscando la alianza con las potencias europeas absolutistas para que invadieran el país y restauraran el absolutismo. El nuevo régimen encontró la oposición del campesinado, al que no le favorecíó ninguna de sus aspiraciones, ya que pasaban a ser arrendatarios que podían ser expulsados de las tierras de los antiguos señores. Los campesinos eran obligados a conseguir el dinero para pagar sus deudas con la venta de sus productos.

La economía fue uno de los puntos clave de los levantamientos de campesinos contra los liberales al encontrarse  al ver que no podan vender sus productos ni pagar los nuevos impuestos. Asimismo la nobleza y la Iglesia perjudicada por la suspensión del diezmo y la venta de los bienes monacales, animaron la revuelta contra los gobernantes liberales.  En 1822 se alzaron partidas absolutistas que llegaron a dominar amplias tomas de territorio en los que establecieron una regencia absolutista.  Las dificultades dieron lugar a enfrentamientos entre  los propios liberales, dividíéndose en moderados, partidarios de realizar las reformas con prudencia e intentar llevarse bien cn el rey y la nobleza, así como no asustar  a la burguésía proletaria, y los exaltados que se planteaban la necesidad de acelerar las reformas.

El régimen del trienio finalizó tras la intervención de  la santa Alianza en Abril de 1823 con el ataque de los Cien Mil Hijos de San Luis ayudados por las tropas españolas a reponer la monarquía absoluta de Fernando VII. Así se abríó una época conocida como Década Ominosa (1823-1833) en la que los liberales volvieron a ser perseguidos y muchos de ellos se vieron obligados a exiliarse. También se depuró la Administración y el ejército y el temor se extendíó contra todo partidario de las ideas liberales. La preocupación más importante del nuevo gobierno fue el problema económico que atravesaba el país ya que habían perdido gran parte de las colonias americanas y con ello, capital que entraba a Hacienda.

A partir de 1825 el rey acepto la colaboración de los sectores moderados de la burguésía financiera e industrial. Pero esta actitud fue mal vista por la nobleza y el clero por no reponer la Inquisición ni oprimir a los liberales. Por ello en la Corte, estos sectores, se agruparon alrededor de don Carlos Mª Isidro. En Cataluña en 1827 se levantaron los partidos realistas que reclamaban mayor poder para los ultraconservadores y defendían el retorno a las costumbres y los fueros tradicionales.

En 1830 el nacimiento de la hija del rey, Isabel, dio lugar a un grave conflicto en la sucesión al trono. La Ley Sálica impedía el acceso al trono de Isabel, por eso su padre promulgó La Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica y abría el camino al trono a su hija. Pero los carlistas, partidarios de don Carlos, se negaron a aceptar la nueva situación.  Se abrían dos frentes opuestos que luchaban por conseguir el poder real. Por un lado los carlistas, defensores de lo tradicional y contrarios a cualquier forma de liberalismo, y los liberales en torno a Isabel, ya que su madre había comprendido que necesitaba apoyo de otros sectores y por ello formó un gobierno reformista para enfrentarse a los carlistas.  En 1833 Fernando VII muere dejando a su hija Isabel como heredera y nombrando a su esposa, Mª Cristina como regente hasta la mayoría de edad de la niña. Pero don Carlos se proclamó rey, iniciándose un levantamiento absolutista en el norte de España, lo que se convirtió en la Primera Guerra Carlista.

En el marco exterior, el crecimiento económico propició el desarrollo de un poderoso grupo burgués criollo nacido en América, lo que dio lugar a una etapa de prosperidad basada en la reactivación del comercio. Esa burguésía conocía las ideas ilustradas y fue ahí donde nacieron las ideas de emancipación provocadas por el trato discriminatorio a los criollos, el sometimiento a fuertes impuestos y cargos y el control sobre la economía y el comercio. Por ello Gran Bretaña convencida de que podría dominar el territorio americano, apoyo los movimientos independentistas.

Durante el reinado de José Bonaparte, decidieron no someterse y crearon sus propias Juntas al igual que en la Península, y así asumieron el poder de sus territorios. Pero en 1810 se declararon autónomas respecto a la metrópoli. Así ese mismo año José de San Martín proclamó el virreinato de La Plata la independencia de la República Argentina y al frente del virreinato de nueva Granada y Venezuela al frente de Simón Bolívar. Las Cortes de Cádiz no pudieron hacer nada en contra del movimiento independentista debido a la invasión francesa, pero en 1814 cuando Fernando VII envió soldados para pacificar Nueva Granada y México aunque no pudo impedir la independización de Argentina (1811) y Paraguay (1816). En los años siguientes la intransigencia de la monarquía propició la expansión del movimiento libertador, así san Martín favorecíó la independencia de Chile (1818) y Bolívar puso las bases para la formación de la gran Colombia. Más tarde, en 1822 México logro su independencia de la metrópoli y tras la derrota de Ayacucho (1824) Perú y Bolivia acabaron con la presencia española en la América continental.

Aún así, la emancipación de las colonias y la creación de las Repúblicas independientes no solucionaron los problemas de la sociedad de la América hispana. Los sueños de Bolívar de conseguir una América unida, poderosa y solidaria no fueron posibles ya  que los caudillos locales, la burguésía comercial y los grades terratenientes querían explotar y dominar los territorios y esto condujo a innumerables guerras y a fraccionamientos de múltiples repúblicas. Los criollos que habían dirigido los movimientos independentistas habían olvidado los deseos de la gran población americana, lo que dio lugar a profundas convulsiones sociales en los años venideros. La independencia política no supuso la independencia económica   ya que el dominio español fue sustituido por el de gran Bretaña y Estados Unidos. Gran Bretaña se apodero del comercio sudamericano e influyo en sus leyes y gobiernos. Y Estados Unidos formuló la Doctrina Monroe en 1823 con la que los europeos debían abandonar sus intereses en el continente que se convertiría en “territorio preferente” para Estados Unidos.

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