1. Causas de la Invasión Musulmana y Rápida Ocupación de la Península Ibérica
En torno a las causas de la invasión existen dudas sobre si fue una acción planificada o, por el contrario, una conquista accidental tras haber llegado a la Península para ayudar a uno de los bandos enfrentados en la guerra civil visigoda.
Causas Estructurales de la Invasión
Al margen de esa duda inicial, las causas de la invasión se encuentran en dos dinámicas principales:
- La Expansión Islámica: La dinámica de la expansión musulmana tras la muerte de Mahoma había propiciado la creación de un imperio islámico que se extendía desde Asia Central hasta el Magreb, situándose a las puertas de la península Ibérica.
- La Crisis Visigoda: La propia evolución de la monarquía visigoda, que desde mediados del siglo VII arrastraba una profunda crisis política y social, había culminado con la guerra civil que se libraba desde el año 710 entre el rey Don Rodrigo y los hijos de Witiza, el anterior monarca.
Factores de la Rápida Ocupación
La celeridad de la ocupación se explica por una combinación de factores militares y sociales:
- Apoyo Estratégico: La ayuda que recibieron los musulmanes por parte del gobernador visigodo de Ceuta, el conde Don Julián, para cruzar el Estrecho (un episodio históricamente confuso).
- Debilidad Monárquica: La debilidad de la monarquía visigoda como consecuencia de las luchas internas por la sucesión al trono.
- Victoria Decisiva: La victoria musulmana en la Batalla de Guadalete (711), donde murió el rey Rodrigo, descabezando la resistencia central.
- Falta de Respaldo Popular: La falta de respaldo de la población a la monarquía visigoda. Aunque hubo resistencia (por ejemplo, la ciudad de Mérida), buena parte de la población, descontenta con el régimen visigodo (los judíos, por ejemplo, habían sido perseguidos), aceptó el dominio musulmán, que prometía ser tolerante con los «pueblos del libro» (cristianos y judíos).
- Pactos con la Nobleza: Algunos nobles visigodos pactaron con los musulmanes la sumisión de los territorios que estaban a su cargo.
2. Origen y Expansión de Al-Ándalus: Etapas Políticas
Los musulmanes, que dominaban el norte de África desde finales del siglo VII, conquistaron la mayor parte de la península Ibérica entre los años 711 y 714, aprovechando la debilidad del reino visigodo. Instalaron su capital en Córdoba y denominaron a estos territorios Al-Ándalus.
El Emirato Dependiente (711-756)
Hasta el año 756, Al-Ándalus fue una provincia del Califato Omeya, un Emirato dependiente de Damasco (Siria), donde residía el califa. Durante este periodo, los emires no pudieron conquistar la cornisa cantábrica (sufriendo la derrota en Covadonga) y fracasaron en su invasión de Francia (Batalla de Poitiers). Además, hubo constantes conflictos entre miembros de la aristocracia árabe y entre árabes y bereberes (musulmanes del norte de África).
El Emirato Independiente (756-929)
En el año 756, Abderramán I, un miembro de la familia Omeya que había escapado tras la revolución Abasí, llegó a la Península y consiguió hacerse con el poder. Así comenzaba la etapa del Emirato independiente. Abderramán I consolidó el Estado andalusí, organizó un ejército mercenario y llevó a cabo una rápida e intensa islamización. Los sucesivos emires tuvieron que enfrentarse al avance cristiano desde el norte y a una serie de rebeliones internas.
El Califato de Córdoba (929-1031): Máximo Esplendor
En 929, Abderramán III, tras someter a los rebeldes, rompió los vínculos de dependencia religiosa con Bagdad y se proclamó califa. El Califato de Córdoba constituyó el período de máximo esplendor andalusí.
3. Evolución Política y Crisis del Califato de Córdoba
El periodo del Califato (929-1031) fue una época de apogeo económico, político y cultural. Abd al-Rahman III se sintió fuerte y rompió todo tipo de vínculos de dependencia con el resto del islam, lo que conllevó que asumiera la máxima autoridad religiosa.
El Poder Absoluto del Califa
El poder que ejercía el califa era absoluto: podía legislar, nombrar y deponer funcionarios, era juez supremo y general de los ejércitos. A su muerte, podían estallar verdaderas matanzas de palacio para imponer un sucesor, que no siempre era el hijo mayor.
La Crisis y Fragmentación del Siglo XI
El Califato entró en crisis a principios del siglo XI. La aristocracia, el ejército y las ciudades, enriquecidas con el comercio, empezaron a actuar como fuerzas disgregadoras y a reclamar más poder frente al califa.
De esta forma, se inició la intervención cristiana en los conflictos internos de Al-Ándalus y la desintegración del Califato. En menos de 30 años se sucedieron 30 califas, y Al-Ándalus se fragmentó en más de 25 reinos llamados Taifas. En el año 1031 se formalizó la desaparición del Califato de Córdoba.
A partir de la fragmentación, Al-Ándalus fue retrocediendo ante el avance de los reinos cristianos y, pese a la llegada de los almorávides y de los almohades desde el norte de África (siglos XI y XII), a finales del siglo XIII solo subsistía el Reino Nazarí de Granada, que fue conquistado por los Reyes Católicos en 1492.