Las Dos Revoluciones Industriales: Orígenes, Impacto y Transformación Social (Siglos XVIII-XIX)

Concepto de Revolución Industrial

La Revolución Industrial es el conjunto de importantes transformaciones económicas y sociales provocadas por la utilización masiva de máquinas en los procesos de producción. Este proceso se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, marcando el paso de una sociedad rural con una economía agraria a una sociedad urbana con una economía industrial.

  • Primera Revolución Industrial: Comienza en 1760.
  • Segunda Revolución Industrial: Comienza en 1870.

Ambos periodos estuvieron acompañados de importantes cambios demográficos y agrarios.

Pilares de la Transformación

Revolución Demográfica

Hasta el siglo XVIII, la población inglesa creció lentamente debido a que la natalidad y la mortalidad eran elevadas. Posteriormente, se inició un crecimiento demográfico sostenido gracias a que la natalidad se mantuvo alta, pero la mortalidad descendió por varios factores:

  • Remisión de las epidemias de peste.
  • Mejora en la alimentación, gracias a los avances en la agricultura.
  • Progresos en la higiene privada y pública.

La sanidad también mejoró con el descubrimiento de la vacuna de la viruela. El ascenso de la natalidad, además, garantizó una mayor disponibilidad de mano de obra en las fábricas.

Revolución Agrícola

El aumento de la demanda de alimentos favoreció la aplicación de innovaciones en la agricultura y la ganadería.

  1. Mejora de las técnicas agrícolas: El barbecho fue sustituido por el sistema *Norfolk*, un sistema de rotación cuatrienal de cultivos (trébol, trigo, nabos y cebada). De esta manera, se cultivaba sin agotar la fertilidad del suelo gracias al trébol. Además, el trébol y los nabos servían para alimentar al ganado. El arado de madera fue sustituido por el de hierro, y se crearon nuevas máquinas, como las sembradoras.
  2. Transformación de las estructuras agrarias: La tierra se convirtió en propiedad privada, y los burgueses comenzaron a comprar grandes extensiones.
  3. Reforma de la agricultura: Las tierras se destinaron a producir forraje para el ganado. Los agricultores obtuvieron mayores ingresos, lo que les permitió ahorrar y formar un capital.

Una Nueva Mentalidad Empresarial

Gran Bretaña reunía condiciones esenciales para el crecimiento económico:

  1. Existencia de amplios mercados: Contaba con un gran mercado interior y numerosas ventas a colonias de ultramar.
  2. Aparición de una nueva mentalidad: Se adoptó una actitud más abierta a la inversión, al riesgo empresarial y a la búsqueda del beneficio.
  3. Abundancia de recursos: Disponibilidad de yacimientos de hierro y carbón.

Innovación Tecnológica y Sistemas de Producción

Del Taller a la Fábrica

En la segunda mitad del siglo XVIII, los talleres, donde el trabajo se realizaba manualmente y con herramientas sencillas, fueron sustituidos por fábricas que utilizaban grandes máquinas. Pronto apareció una nueva fuente de energía: el vapor. James Watt patentó la primera máquina de vapor eficiente.

También se modificó la forma de trabajo mediante la división del trabajo, donde cada obrero se especializaba en una tarea específica. Esto provocó que el precio de los productos bajara, ya que cada obrero era capaz de elaborar más piezas que un artesano en el mismo tiempo.

La Industria Textil

La industria textil dispuso de una materia prima abundante y barata: el algodón, que llegaba de las colonias. Se incorporaron innovaciones técnicas en el hilado y en el tejido. El uso del vapor para mover las máquinas multiplicó la producción textil británica. Sus tejidos, asequibles y de buena calidad, inundaron los mercados internacionales.

La Industria Siderúrgica

Inicialmente, el hierro británico era de baja calidad debido a sus impurezas, por lo que se importaba, sobre todo de Suecia. El carbón vegetal, la principal fuente de energía, empezó a escasear, obligando a buscar otro combustible.

Se construyeron modernos altos hornos, y la demanda y la producción se multiplicaron. El hierro se usó principalmente para elaborar máquinas y herramientas.

El Marco Ideológico: Liberalismo Económico

De forma paralela al proceso de industrialización, apareció el liberalismo, una nueva doctrina económica basada en la teoría expuesta por Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna. Smith defendía que la actividad económica debía regirse por el principio de libertad económica para crear empresas, contratar trabajadores y fijar los precios de los productos.

Los gremios eran considerados un obstáculo para el crecimiento económico, y el Estado tampoco debía intervenir en la economía. Esto significaba que la ley de la oferta y la demanda regulaba el precio de los productos y los salarios de los trabajadores.

Adam Smith era partidario de la división del trabajo, es decir, que cada obrero se especializara en una fase del proceso productivo, aumentando así la producción y la productividad.

La Revolución de los Transportes

La producción industrial hizo necesario contar con transportes rápidos y seguros para asegurar el aprovisionamiento de las fábricas y la distribución de las mercancías. Se construyeron nuevas carreteras y canales, especialmente para transportar mercancías voluminosas, como el carbón.

El Gran Desarrollo de la Navegación

En 1807, el estadounidense Fulton puso en funcionamiento la primera línea comercial con barcos propulsados por vapor.

La Era del Ferrocarril

El ferrocarril surgió de la conjunción de dos avances de la Revolución Industrial: la máquina de vapor y el hierro. En 1814, George Stephenson construyó una locomotora de vapor para transportar cargas entre las minas de carbón. Pocos años más tarde, en 1830, se abrió la primera línea ferroviaria para el transporte regular de pasajeros, de Liverpool a Manchester.

Los avances técnicos hicieron del ferrocarril un medio de transporte cada vez más rápido, seguro y barato, que aceleró la industrialización en los lugares que atravesaba. Las vías férreas se multiplicaron rápidamente por todo el mundo, e incluso se diseñaron líneas intercontinentales.

Efectos de la Revolución de los Transportes

Los nuevos transportes tuvieron un fuerte impacto económico y social:

  • Potenciaron el desarrollo de la minería, la metalurgia y la siderurgia, junto a la aparición de nuevos trabajos, como el de maquinista.
  • Se desarrolló el comercio, al favorecer los viajes y reducir los tiempos de travesía y sus costes.
  • Impulsaron la especialización de la economía mundial: los países se especializaron en la elaboración de productos manufacturados.
  • Modificaron la vida cotidiana, al permitir una mejora en la dieta y la posibilidad de transportar alimentos perecederos.

La Segunda Revolución Industrial (1870-1914)

A partir de 1870, se desarrolló la Segunda Revolución Industrial, basada en dos nuevas fuentes de energía:

  • La Electricidad: Se aplicó para mover las máquinas y posibilitó la aparición de nuevos medios de transporte y de comunicación.
  • El Petróleo: Adquirió importancia con la invención del motor de explosión, aplicado a los automóviles. Aparecieron los primeros pozos de extracción.

La industria textil perdió su liderazgo en favor de:

  • La Industria Siderúrgica: Impulsada por la invención del convertidor Bessemer.
  • La Industria Química: Utilizó nuevas materias primas para fabricar nuevos productos, como la dinamita.
  • La Industria Eléctrica: Su desarrollo se basó en la producción y distribución de la electricidad.

Estas nuevas industrias crecieron sobre todo en EE. UU. y Alemania.

Gran Empresa y Banca Moderna

Debido a que las empresas familiares y pequeñas tenían dificultades para comprar máquinas y contratar más obreros, se crearon las sociedades anónimas. En estas, el capital de la empresa se fracciona en participaciones o acciones que se negocian en Bolsa, y quien las adquiere pasa a ser socio de la misma.

Los bancos pasaron a ser intermediarios entre los particulares y las empresas, prestando dinero a estas últimas.

Sistemas de Producción Novedosos

  • Taylorismo: Creado por Frederick W. Taylor, es un proceso de producción que se dividía en pequeñas tareas, cuya duración se cronometraba. Cada obrero se especializaba en una tarea.
  • Trabajo en Cadena: Se empleó en las fábricas de automóviles de Henry Ford. Los productos pasaban de un obrero a otro a través de una cadena de montaje, aumentando el número de productos elaborados por cada trabajador.
  • Producción en Serie: Fabricación de un producto en grandes cantidades a partir de diversas piezas iguales diseñadas industrialmente para abaratar los precios.

Formas de Concentración Empresarial

  • Cártel: Asociación de empresas dedicadas a la misma rama de actividad que llegan a acuerdos para controlar la producción y distribución, fijar precios y compartir beneficios.
  • Holding: Conjunto de empresas controladas por una de ellas para obtener beneficios fiscales. (Ejemplo: DANONE).
  • Trust: Agrupación voluntaria de diferentes empresas para cubrir todas las fases de la producción de un artículo y eliminar la competencia. (Ejemplo: ZARA).

La Industrialización en el Mundo

Revolución Industrial en el Continente Europeo

Bélgica fue el primer país en industrializarse después de Reino Unido, gracias a sus recursos naturales y al apoyo gubernamental a la construcción ferroviaria.

Francia no llegó a alcanzar el nivel industrial británico debido al descenso en el crecimiento de la natalidad y a la existencia de pequeños propietarios agrícolas.

Alemania vio dificultada su industrialización debido a que no fue un Estado unificado hasta 1870. Sin embargo, la creación del *Zollverein* (unión aduanera) permitió crear un gran mercado interior. Su industrialización se caracterizó por el interés del Estado en el desarrollo industrial, siendo sus principales industrias la siderurgia y la metalurgia.

En el resto de Europa, destacan Dinamarca y Suecia por la abundancia de hierro.

La Industrialización de EE. UU.

Estados Unidos se convirtió en una gran potencia industrial por:

  • El desarrollo de una agricultura muy productiva, favorecida por la abundancia de tierras y la escasez de mano de obra.
  • Abundancia de recursos naturales como el hierro y el petróleo, y la especialización productiva en algodón y alimentos.
  • Un gran mercado interior, facilitado por la rápida construcción ferroviaria que recorría el país.
  • La aplicación de las innovaciones técnicas, como los nuevos sistemas de trabajo y la fuerte concentración empresarial.

Industrialización Rusa

Gracias a la inversión del Estado, comenzó la industrialización, enfocada principalmente en la industria pesada y en la construcción del ferrocarril.

Japón de la Era Meiji

En 1868, el emperador Mutsu-hito puso fin al feudalismo y dio comienzo a la Era Meiji. Este periodo combinó el respeto a las tradiciones con la adquisición de tecnología moderna, la formación de técnicos japoneses en universidades occidentales y el uso de asesores extranjeros.

Su desarrollo fue impulsado por el Estado, lo que produjo una fuerte concentración industrial (*zaibatsu*), donde las empresas estaban controladas por una familia que lideraba varios sectores industriales y de ferrocarril. Sus principales industrias fueron la textil y la industria pesada, vinculada con la expansión militar japonesa.

Consecuencias Sociales y Demográficas

Incremento Demográfico

A lo largo del siglo XIX, se aceleró el crecimiento de la población europea por:

  • El descenso de la mortalidad: Causado por los avances médicos y las mejoras en la higiene y la alimentación (por ejemplo, la mejora del alcantarillado y la recogida de basura).
  • La tasa de natalidad se mantuvo alta en casi toda Europa hasta 1870, ya que las parejas se casaban antes y podían tener más hijos.

Época de Migraciones

La Revolución Industrial aceleró la mecanización de las labores agrícolas y concentró la producción en las ciudades, lo que dio lugar a un intenso proceso de urbanización en Europa. En aquel momento, las ciudades no tenían capacidad para absorber todo el éxodo campesino, y como consecuencia, muchos emigraron a otros continentes. La revolución de los transportes facilitó estos movimientos de población.

Una Nueva Sociedad

La nueva sociedad se basó en la igualdad jurídica: todos los varones eran juzgados por las mismas leyes y tribunales y podían acceder a puestos públicos según sus méritos. Sin embargo, la sociedad era profundamente desigual:

  1. Las mujeres seguían subordinadas a los varones (padres o maridos).
  2. Existía una gran diferencia económica entre quienes tenían propiedades y quienes carecían de ellas.

La sociedad se dividió en clases sociales que se diferenciaban por su capacidad económica y no por sus privilegios. Se distinguían tres clases: alta, media y baja.

La Sociedad de Clases

Declive de la Aristocracia

La aristocracia perdió parte de su preeminencia social al eliminarse sus derechos señoriales sobre los campesinos y al comenzar a pagar impuestos. No obstante, seguían ocupando los puestos más prestigiosos en la Administración, la justicia, el Ejército y la diplomacia. Su forma de vida era ostentosa, y los burgueses intentaban imitarla.

La Alta Burguesía

Se convirtió en la clase poderosa de la sociedad industrial, incluyendo a grandes empresarios, funcionarios y profesionales liberales. Vivían en las ciudades, en barrios de ensanche, y sus viviendas eran lujosas y confortables. Disfrutaban del teatro, la ópera y los bailes, además de los veraneos en balnearios. Daban gran importancia a las apariencias y a valores como el trabajo, el esfuerzo, el ahorro y la sobriedad para alcanzar la prosperidad económica y familiar.

Las Clases Medias

La clase media o pequeña burguesía crecía, sobre todo en las ciudades. Su posición económica y nivel educativo eran superiores a las clases bajas, pero inferiores a las altas. Era un grupo heterogéneo compuesto por maestros, artesanos, pequeños comerciantes, médicos rurales, etc. Sus valores eran el trabajo y el ahorro para hacerse con un patrimonio, aunque también daban importancia a la educación para ascender socialmente. Disponían de espacios de ocio como el café, el casino o el club.

Clases Bajas

La mayoría de la población eran campesinos, aunque existían varios tipos: campesinos propietarios, jornaleros (que cobraban un sueldo escaso) y siervos.

La Revolución Industrial dio lugar a la aparición del proletariado, integrado por los obreros que solo poseían su fuerza de trabajo y la vendían a cambio de un salario. Los obreros realizaban tareas repetitivas y cobraban salarios muy bajos. Los niños dejaban la escuela para trabajar y ayudar a sus familias, y sus jornadas laborales duraban más de 12 horas.

El servicio doméstico también pertenecía a esta clase: criados que cobraban un salario muy bajo, trabajaban más de doce horas y vivían en las buhardillas de las viviendas.

El Movimiento Obrero y las Ideologías

Los Primeros Pasos: Ludismo y Sindicatos

La concentración de obreros en las fábricas les hizo ver su dura situación laboral e intentaron mejorarla, dando lugar al movimiento obrero. Sus primeras reacciones contra las malas condiciones laborales fueron espontáneas, y muchos destruyeron máquinas, lo que se conoce como ludismo, llamado así por un personaje ficticio llamado Nedd Ludd.

El primer movimiento organizado fue el cartismo, una gran movilización en Gran Bretaña que presentó al Parlamento la *Carta del Pueblo*, donde reclamaban sufragio universal y derechos laborales.

A partir de este momento nacieron los sindicatos (*trade unions*), que reclamaban mejoras salariales, reducción de la jornada laboral y supresión del trabajo infantil. Su instrumento de presión era la huelga. Años más tarde se formó la unión nacional de todos los *trade unions*.

La Ideología Obrera: Marxismo y Anarquismo

Marxismo

El marxismo debe su nombre a Karl Marx, quien, junto a Friedrich Engels, afirmaba que en las sociedades industriales existe una lucha de clases entre opresores (los burgueses) y oprimidos (los obreros). Marx pretendía emprender una revolución para destruir el capitalismo y dar el poder a los trabajadores.

Anarquismo

El anarquismo tuvo como ideólogos a Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin. Estos se oponían a cualquier forma de Estado y aspiraban a sustituirlo por asociaciones voluntarias entre las personas. Rechazaban los partidos políticos y la participación en las elecciones.

Las Internacionales Obreras

En 1864, se creó la Primera Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en Londres, que desapareció por los desacuerdos entre socialistas y anarquistas.

En 1889, se fundó la Internacional Socialista en Bruselas, pero se disolvió con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, ya que los obreros debían regresar a sus países para luchar.

A pesar de las dificultades, el movimiento obrero fue consiguiendo la reducción de la jornada laboral, la limitación del trabajo infantil, entre otras mejoras.

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