El Colapso del Régimen de la Restauración: Crisis, Guerra y Dictadura en España (1902-1931)

La Crisis del Sistema de la Restauración (1902-1931)

La Crisis de los Partidos Dinásticos

Al comienzo del siglo XX, el sistema político de la Restauración continuaba vigente. Se fundamentaba en una monarquía liberal, pero no democrática, que descansaba en la Constitución de 1876. Este sistema político funcionaba gracias al pacto entre dos grandes partidos, el Conservador y el Liberal, para relevarse pacíficamente en el Gobierno. Ambos partidos pactaban por adelantado el resultado de las elecciones, negociaban con los caciques y marginaban a las fuerzas de la oposición.

Al final del siglo XIX, el regeneracionismo denunció este sistema e hizo propuestas para la modernización política, social y económica de España. Los partidos dinásticos, después de la desaparición de los dos grandes líderes, el conservador Cánovas y el liberal Sagasta, vivieron crisis motivadas por las disputas internas.

El Regeneracionismo y las Reformas (Maura y Canalejas)

En esta situación, los partidos optaron por reforzarse con la elección de nuevos líderes: Antonio Maura (conservador) y José Canalejas (liberal), que representaban una nueva generación de políticos regeneracionistas.

  • El Gobierno Largo de Maura: Trataba de hacer profundas reformas políticas que dieran autenticidad al sistema liberal parlamentario, pero sin alterar las bases del régimen. Con el objetivo de propiciar la limpieza electoral, erradicar el caciquismo y conseguir el soporte de las clases medias, se aprobó la Ley Electoral.
  • El Gobierno de Canalejas: Formó un gobierno con un programa basado en la mejora del sistema parlamentario, la secularización del Estado y la intervención estatal en materia social.

Los años 1917 y 1918 abrieron la breve etapa de los llamados gobiernos de concentración, en los que participaron las diversas facciones que integraban tanto el Partido Conservador como el Liberal. De ahí en adelante, se formaron gobiernos débiles que, muy pronto, recurrieron a medidas excepcionales como el cierre de las Cortes, la suspensión de las garantías constitucionales y el recurso al ejército para la represión de los conflictos, lo que acentuó el desprestigio del sistema.

La Cuestión Militar

La cuestión militar fue un factor constante de inestabilidad durante el reinado de Alfonso XIII.

En 1905, con los liberales en el Gobierno, se produjo una crisis que enfrentó a los militares con el catalanismo. Bajo la presión de los militares fue aprobada la Ley de Jurisdicciones en 1906, por la cual las ofensas contra el ejército y la patria serían juzgadas por tribunales militares.

Posteriormente, el malestar de los militares se centró en el proyecto de reforma militar, que pretendía modernizar el ejército por medio de una reducción del excesivo número de oficiales. Otro motivo era el sistema de ascensos por méritos de guerra, lo que favorecía a los militares que servían en África. El conflicto surgió cuando los jóvenes oficiales peninsulares exigieron que los ascensos fueran por antigüedad. En junio de 1917 presentaron un ultimátum al gobierno, conocido como el Manifiesto de las Juntas.

El Movimiento Obrero en la Crisis Social de la Restauración (CNT, UGT, PSOE)

Una de las consecuencias del atraso industrial en España era la debilidad del movimiento obrero en la primera década del siglo XX. Hasta bien entrado el siglo XX, no se formó un verdadero sindicalismo de masas. En España, el movimiento obrero estaba dividido en dos corrientes: la anarquista y la socialista.

El Anarquismo y la CNT

El anarquismo rechazaba el reformismo social. En su seno persistían dos tendencias enfrentadas: los anarquistas partidarios de la estrategia terrorista y los sectores más proclives al sindicalismo. Con el cambio de siglo se extendió el sindicalismo revolucionario francés, que consideraba la huelga general como un instrumento revolucionario. Esto abrió una nueva etapa de reorganización del anarquismo con la formación del sindicato Solidaridad Obrera. Con el impulso de las sociedades obreras anarquistas catalanas se fundó en 1910 la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que favoreció la acción directa frente a la lucha política y la huelga general como estrategia sindical. La CNT fue declarada ilegal hasta 1915.

El Socialismo y la UGT

Respecto al socialismo, a principios del siglo XX la afiliación obrera a las organizaciones socialistas era minoritaria (el PSOE no superaba los 20.000 afiliados y la UGT los 30.000). Fue necesaria una década para que su dirigente, Pablo Iglesias, aceptara colaborar con los republicanos en la democratización del régimen. El cambio de estrategia se produjo después de la Semana Trágica con la formación de la Conjunción Republicano-socialista. El socialismo asimiló el discurso anticlerical del republicanismo e incorporó a sus filas a intelectuales como Besteiro. Gracias a la alianza con los republicanos, Pablo Iglesias fue elegido diputado en 1910. También la UGT experimentó cambios profundos, como la incorporación de obreros industriales y la mejora de su implantación en Asturias, Vizcaya y Madrid.

La crisis social favoreció un gran crecimiento de los sindicatos y contribuyó a radicalizar las posiciones de las clases trabajadoras. La UGT aumentó el número de afiliados, al igual que la CNT. El crecimiento de la CNT exigió una reorganización, reafirmando su posición apolítica y estrictamente de lucha sindicalista. De nuevo se agudizaron las querellas internas entre los sindicalistas más moderados y los sectores más radicales y partidarios de la actividad terrorista.

El Republicanismo (1902-1931)

A finales del siglo XIX, el republicanismo estaba muy fragmentado. En las primeras décadas del siglo XX, representaba la aspiración de los intelectuales y de sectores de las clases medias a una democratización de la vida política, que identificaban con el régimen republicano. El impulso regenerador y unificador llegó en 1903 con la formación de Unión Republicana, patrocinada por Alejandro Lerroux y Nicolás Salmerón. Persistían aún las divergencias ideológicas y tácticas en su seno:

  • El republicanismo moderado y reformista: Representado por Salmerón y Melquíades Álvarez, apostó por el abandono de la vía insurreccional y optó por la lucha electoral y parlamentaria.
  • El republicanismo radical (Lerrouxismo): Sólidamente implantado en Cataluña, era un movimiento republicano democrático con un discurso populista radical y demagógico, anticlerical y anticatalanista. Tenía el objetivo de integrar las reivindicaciones de las clases obreras y lanzarlas a un movimiento insurreccional para implantar la república. Muy parecido fue el blasquismo en Valencia, bajo la dirección del escritor Vicente Blasco Ibáñez.

En 1908 se escindió el sector radical liderado por Lerroux, que formó el Partido Radical. Durante los gobiernos de concentración, los republicanos mostraron una fuerte debilidad por las divisiones internas. El partido reformista de Melquíades Álvarez se aproximó a los liberales y evolucionó hacia posiciones monárquicas, además de renunciar al recurso a la fuerza para democratizar el régimen.

La Neutralidad Española en la Primera Guerra Mundial

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad. Esta posición se adoptó a causa del aislamiento diplomático, de la debilidad económica y de la incapacidad militar de España.

A pesar de la neutralidad oficial, las fuerzas políticas y los sectores sociales mejor informados y con inquietudes políticas se dividieron en dos bandos: los aliadófilos y los germanófilos.

La neutralidad favoreció una espectacular expansión de la economía. España se convirtió en proveedora de los países beligerantes, a los cuales suministraba materias primas y productos industriales. Esto tuvo un triple efecto:

  1. Creación o ampliación de empresas y rápida expansión industrial.
  2. Fuerte acumulación de capitales.
  3. Un imparable aumento de precios.

Mientras que la burguesía industrial y financiera se enriqueció con los extraordinarios beneficios de la guerra, las clases trabajadoras sufrieron un descenso del nivel de vida. Esta situación agravó las diferencias sociales de la época y provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero.

La Triple Crisis de 1917

La Crisis de 1917 es el nombre que se da al conjunto de sucesos que tuvieron lugar en el verano de 1917 en España, destacadamente tres desafíos simultáneos que hicieron peligrar al gobierno e incluso al mismo sistema de la Restauración. Encontramos tres crisis: militar, política y social.

Crisis Militar

El conflicto surgió cuando los jóvenes oficiales peninsulares exigieron que los ascensos fueran por antigüedad, en oposición al sistema de ascensos por méritos de guerra que favorecía a los militares que servían en África. En junio de 1917 presentaron un ultimátum al gobierno, conocido como el Manifiesto de las Juntas. El gobierno, temiendo la rebelión militar y la amenaza de un golpe de Estado, se rindió ante las exigencias de los militares.

Crisis Política

Frente a la suspensión de las garantías constitucionales, la imposición de la censura de prensa y el cierre de las Cortes decretado por el Gobierno de Dato, Cambó convocó una Asamblea de Parlamentarios en Barcelona en julio de 1917. La asamblea acordó la formación de un Gobierno provisional y la convocatoria de Cortes Constituyentes que reformaran la Constitución en sentido descentralizador y aprobaran la autonomía para Cataluña.

Crisis Social

En el verano de 1917, el movimiento obrero se dispuso a lanzar una huelga general. En marzo de 1917, UGT y CNT emitieron un manifiesto para convocar una huelga general con el objetivo de derrocar el régimen e implantar una república democrática. Finalmente, en agosto de 1917 estalló la huelga general, pero solo tuvo intensidad en centros industriales de Madrid, Barcelona, País Vasco y Asturias, donde se produjeron los incidentes más graves. El ejército cumplió la orden de disparar contra los obreros, produciéndose 71 muertes y 2.000 detenciones. Los miembros del comité de la huelga fueron detenidos y condenados a cadena perpetua.

La Guerra de Marruecos y el Desastre de Annual

La Guerra de Marruecos

Fue un enfrentamiento originado en la sublevación de las tribus rifeñas contra la ocupación colonial española y francesa. A España se le otorgó la zona del norte, lo que era el Rif, en la Conferencia de Algeciras de 1906. El Rif era un territorio muy accidentado y habitado por cabilas, lo que dificultaba el dominio militar y obligó al gobierno a incrementar las tropas para asegurar la explotación de las riquezas mineras.

En 1909, los rifeños asesinaron a cuatro obreros que estaban en las minas y se produjeron graves enfrentamientos entre las tropas españolas y los cabileños. El gobierno decidió enviar tropas y movilizó a los reservistas en Cataluña. El embarque de estas tropas generó un movimiento de protesta contra la guerra de Marruecos. Las noticias sobre la Batalla del Gurugú y la emboscada en el Barranco del Lobo dieron lugar a una gran huelga que desencadenó la llamada Semana Trágica de Barcelona.

El Desastre de Annual (1921)

El Desastre de Annual fue una grave derrota militar española ante los rifeños comandados por Abd el-Krim cerca de la localidad marroquí de Annual, el 22 de julio de 1921, que supuso una redefinición de la política colonial de España en la Guerra del Rif. La tragedia de Annual conmocionó a la opinión pública.

La exigencia de responsabilidades forzó al gobierno a nombrar una comisión presidida por el general Picasso, quien envió el Expediente Picasso a las Cortes, en el cual se proponía el procesamiento de 39 oficiales, incluido el general Berenguer. El gobierno de concentración de García Prieto aceptó formar una comisión de responsabilidades políticas para dirimir las acusaciones contra los militares, los políticos y el rey. Pocos días antes de que el informe llegara a las Cortes, el general Primo de Rivera dirigió un golpe de Estado.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

La dictadura de Primo de Rivera fue el régimen político que hubo en España desde el golpe de Estado del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923, hasta su dimisión el 28 de enero de 1930 y su sustitución por la «Dictablanda» del general Berenguer.

Primo de Rivera dio el golpe de Estado, que fue apoyado por el rey Alfonso XIII y por los militares debido al malestar del ejército. Sin embargo, fue rechazado por los intelectuales, así como también por la CNT y el PCE. La opinión pública lo acogió favorablemente o se mostró pasiva. Primo de Rivera presentó la dictadura como un régimen transitorio y aseguró que después se volvería a la normalidad constitucional. Invocando el Regeneracionismo, en una versión simplista y manipulada de la teoría de Joaquín Costa del «cirujano de hierro», anunció el propósito de resolver los graves problemas de la sociedad española.

El Directorio Militar (1923-1925)

El 15 de septiembre, el rey encargó a Primo de Rivera la formación de un nuevo Gobierno y le concedió el cargo de presidente y ministro único. El Directorio Militar proclamó el estado de guerra durante dos años, suspendió la Constitución de 1876 y las garantías constitucionales, disolvió las Cortes, implantó la censura de prensa y prohibió las actividades de partidos políticos y sindicatos. Se impuso la soberanía militar: los gobernadores civiles fueron sustituidos por militares y se crearon delegados gobernativos, que también eran militares.

Con Primo de Rivera se puso fin a la Guerra de Marruecos. Tras el desembarco de tropas españolas en Alhucemas, se derrotó a Abd el-Krim. Primo de Rivera intentó negociar con Abd el-Krim, pero este atacó a las tropas españolas y avanzó hacia el territorio francés. Así, Francia y España se aliaron y acordaron una ofensiva militar, derrotando finalmente a Abd el-Krim.

El Directorio Civil (1925-1930)

Queriendo continuar en el poder, Primo de Rivera se rodeó de políticos de derechas como José Calvo Sotelo. Con el fin de consolidar el régimen, se implantó la Unión Patriótica, creada en 1924, sin ideología definida.

La política económica se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico. Creó grandes monopolios estatales. Uno de los aspectos más destacados fue el fomento de obras públicas, lo que ocasionó un aumento de la deuda pública. Al mismo tiempo, incrementó la oposición a este régimen por parte de la CNT, la UGT, el PSOE, los republicanos, los intelectuales y, ahora también, parte del ejército.

Finalmente, Primo de Rivera dimitió el 28 de enero de 1930.

La Crisis Final de la Monarquía (1930-1931)

Alfonso XIII encargó la formación del gobierno al general Dámaso Berenguer. El nuevo gobierno restableció las libertades políticas, disolvió la Asamblea Nacional y restituyó sus cátedras a los profesores sancionados. No obstante, los antiguos partidos dinásticos no confiaban en el rey. El republicanismo cobró impulso y aumentó el número de partidarios.

En agosto de 1930, los diversos partidos republicanos, incluidos los nacionalistas catalanes y gallegos, acordaron el llamado Pacto de San Sebastián, con el objetivo de proclamar la república.

El anuncio de republicanos, socialistas y antiguos políticos dinásticos de no participar en las elecciones provocó la dimisión de Berenguer. Fue sustituido por un gobierno presidido por el almirante Aznar, que anunció la convocatoria de elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. Republicanos y socialistas decidieron participar en las elecciones y plantearlas como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. El triunfo de la coalición de republicanos y socialistas fue interpretado como un rechazo de la monarquía y dio lugar a la proclamación de la república el 14 de abril de 1931.

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