La Ilustración y el Despotismo Ilustrado: Principios y Reformismo
La Ilustración se fundamenta en varios pilares esenciales:
- El predominio de la razón como instrumento de obtención de la verdad frente a otras formas de conocimiento como la revelación o la tradición. De ello se deduce la utilización de la crítica para denunciar todo aquello que se opone a la razón.
- La tolerancia religiosa como manifestación de la libertad y pluralidad humana.
- El interés por las actividades productivas y la mejora de las condiciones de vida de las personas, como medio para conseguir la felicidad.
- La importancia de la educación tanto para lograr la felicidad como para difundir el uso de la razón; la educación debería estar dirigida por el Estado.
La Ilustración frente a la Revolución
La Ilustración no era esencialmente revolucionaria; se oponía a los privilegios y a las desigualdades legales, pero admitía las desigualdades económicas y la existencia de una aristocracia de mérito. Los ilustrados se apoyaron en la monarquía absoluta para realizar sus reformas en una primera etapa. Solo cuando las reformas fueron insuficientes, el movimiento pasó del reformismo a la revolución.
El Despotismo Ilustrado
El Despotismo Ilustrado es una forma de gobierno absolutista de la segunda mitad del siglo XVIII inspirada en las ideas de la Ilustración, en la que se intenta aunar la racionalidad y la modernidad con el inmovilismo y el autoritarismo. Además, se pretendía enriquecer el país y realizar cambios económicos, sin tocar el orden social ni el absolutismo político. El gobierno del rey debía procurar el beneficio del pueblo, pero sin contar con él. Su lema fue: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
La Revolución Industrial en España: Comparativa y Causas del Retraso
A lo largo del siglo XIX, en toda Europa se fueron asentando las estructuras del modelo de desarrollo económico surgido de la Revolución Industrial que se había iniciado en Gran Bretaña. Por lo tanto, se produjo la expansión, desarrollo y consolidación del sistema económico capitalista, que sería la vertiente económica de las revoluciones burguesas triunfantes en Europa.
El Retraso Industrial Español
Sin embargo, la industrialización española en el siglo XIX presentó un retraso importante con respecto al resto de los países occidentales de su entorno. Fue un proceso incompleto y desequilibrado, tanto sectorial como regionalmente. Este retraso se prolongó hasta bien entrado el siglo XX. Solo en Cataluña, País Vasco y en la minería asturiana se puede hablar de un auténtico proceso industrializador.
Factores Determinantes del Retraso
El retraso de la Revolución Industrial en España se debió a varios motivos:
- Factores políticos: La inestabilidad, la pérdida de las colonias americanas y las continuas guerras.
- Escasez de algunas materias primas esenciales.
- Deficiente red de comunicaciones: No existía un mercado interior nacional integrado, al no disponer de una red de transportes que facilitara los intercambios y permitiera la especialización regional. Hacia 1855, las líneas de diligencias eran el único sistema de transporte regular que había en la pobre red de carreteras del país, en una época en que otros países como Francia, Inglaterra o Bélgica tenían ya una importante red ferroviaria.
- Atraso tecnológico y falta de capitales y, por lo tanto, dependencia del exterior en los aspectos técnicos y financieros.
- Debilidad del mercado interior español.
- La falta de competitividad que impulsaba a los industriales a exigir medidas proteccionistas, lo que, a su vez, agravaba el atraso de las fábricas españolas.
- El estancamiento de la agricultura y los negativos resultados de la desamortización, que no consiguieron crear una masa de pequeños propietarios que estimulara el mercado y distrajo gran cantidad de capitales de la industria.
- La falta de mentalidad empresarial por la inexistencia de una burguesía financiera. Los que podían, compraban tierras desamortizadas o especulaban en la Bolsa. Por tanto, el capital extranjero fue quien financió la modernización, especialmente en la industria siderúrgica y la construcción del ferrocarril. Estos capitales extranjeros vinieron atraídos por la política proteccionista del Estado.
- La escasa preparación técnica de los trabajadores debido al extendido analfabetismo.
El Estatuto Real de 1834 frente a las Constituciones Liberales de 1837 y 1845
El Estatuto Real de 1834 resume la vía intermedia entre liberalismo y absolutismo que impusieron los monárquicos reformistas del reinado de Fernando VII y los liberales moderados del Trienio Liberal, partidarios de combinar el Antiguo Régimen y los principios liberales.
Naturaleza del Estatuto Real
No es una constitución aprobada por las Cortes, sino una concesión de la monarquía, lo que se denomina una Carta Otorgada. Por ello, no admite la soberanía nacional y la monarquía mantiene amplios poderes. Sin embargo, esta vía intermedia entre el liberalismo y el absolutismo fracasó, ya que no satisfizo ni a los liberales ni a los carlistas.