Las desamortizaciones en el siglo XIX
Definición: Es el proceso por el que se venden o enajenan tierras que deberían estar dedicadas a la agricultura y a obtener unos rendimientos productivos, pero que están siendo desaprovechadas. Son llamados por ese motivo bienes de manos muertas.
Situación anterior a las desamortizaciones
A los propietarios —nobles, clero y ayuntamientos, sobre todo— no les interesa obtener un beneficio por esa producción agrícola o no tienen posibilidad de enajenarlos (deshacerse de ellos) por motivos legales o por las costumbres impuestas por el Antiguo Régimen como el señorío, el mayorazgo, la concesión de títulos nobiliarios asociados a territorios, etc.
Situación posterior a las desamortizaciones
Se transforma la propiedad y esta cambia de manos, pero sigue perteneciendo a quienes ya tenían dinero (burguesía capitalista y nobleza) y lo que desean es cobrar unas rentas y no invertir en la mejora de la agricultura y la ganadería.
¿Para qué sirvieron entonces?
Según historiadores como Fontana, sirvió para aliviar el problema de la deuda pública y la Hacienda en momentos delicados y también para financiar las guerras contra los carlistas.
También sirvió para comenzar tímidamente el cambio de mentalidad desde el Antiguo Régimen hacia la economía liberal de mercado, orientando a lo largo del siglo el sector hacia nuevos modelos más rentables, ya sí, por la propia actividad agraria.
Antecedentes y primeras medidas
- Más de las tres cuartas partes de las tierras se encontraban en la condición de «manos muertas».
- La población comienza a aumentar gracias al Despotismo Ilustrado y se hace necesario aumentar la producción agrícola y ganadera.
- Ante la abundancia de tierras desaprovechadas, se plantea limitar la posibilidad de que la Iglesia adquiriesse nuevos territorios, pero nunca expropiárselos todavía.
- Concesión del papa Pío VII en 1795.
- Afectó a la sexta parte de los bienes de la Iglesia.
- Los bienes de jesuitas y otros pasaban a la Casa de Amortización y eran destinados al pago de deuda.
- Julio de 1812: adjudicación a la Hacienda Pública de todos los bienes y establecimientos eclesiásticos y públicos disueltos por el invasor (Francia).
1812: Cortes de Cádiz
Ley de septiembre de 1813:
- Se prohibía la reconstrucción de los conventos y edificios destruidos.
- Se limita la presencia de comunidades religiosas a una por pueblo y con más de 12 miembros.
- Todos los bienes sobrantes pasaban a servir a satisfacer la Deuda Nacional.
- Mediante decreto posterior, se reservan propiedades también para soldados, oficiales de la Guerra de Independencia y a particulares con la condición de que no pasasen a manos muertas.
Trienio Liberal (1820-1823)
- Se suprimen los monasterios de órdenes monásticas y militares y se nacionalizaron sus bienes, pasando a la Junta de Crédito Público.
- Con la reposición de Fernando VII por la Santa Alianza, se paralizan las desamortizaciones y los antiguos propietarios pueden recuperar sus propiedades.
- Octubre de 1835: restablecimiento de la supresión de órdenes religiosas de 1820; sus patrimonios se dedican a pagar la deuda pública.
Desamortización de Juan Álvarez Mendizábal (1835-1837)
- Febrero de 1836: venta en pública subasta de todos los bienes de las órdenes e instituciones suprimidas.
- Marzo de 1836: decreto de exclaustración general: nacionalización de bienes e inmuebles del clero regular.
- Julio de 1837: supresión de conventos también de religiosas y del clero secular. Este proceso se realizará ya en época de la regencia de Espartero, en 1841.
Desamortización de Pascual Madoz (1855)
Ley de Desamortización General, de mayo de 1855: venta por subasta de todas las superficies rústicas pertenecientes al Estado, clero, órdenes militares, infante D. Carlos María Isidro, bienes de propios y comunes de los pueblos, beneficencia e instrucción pública (no deja títere con cabeza).
Objetivos de la Ley Madoz:
- Beneficiar económicamente a particulares, municipios y Estado.
- Atender a innumerables obras públicas.
- Afianzar el régimen liberal ganando defensores entre los beneficiados.
Mayores ventas que en la de Mendizábal, pero fue un remedio de urgencia para la Hacienda más que una reforma agraria.
Consecuencias del proceso desamortizador
- Impacto en la Iglesia: Se privó a la Iglesia de su soporte económico. Pasó a depender de limosnas y asignación estatal. Muchos frailes, clérigos y monjas no pudieron continuar sufragando sus tareas de beneficencia y educación, que pasaron a ser cargadas al Estado.
- Impacto financiero: Se solventaron los problemas de la Hacienda y de las guerras carlistas en buena medida. Se recuperaron 5.000 millones de reales de deuda en la de Mendizábal y 8.000 millones en la de Madoz. Si bien, se originaron nuevos gastos a cubrir también con la deuda: pensiones a clérigos, dotación de culto y clero, burocracia empleada en la administración y las subastas, etc.
- Mecanismo de pago y nuevos propietarios: Se permitió pagar, en las subastas de las tierras desamortizadas, con títulos de deuda además de con dinero en efectivo (en lugar de que el Estado pagase al vencimiento de los títulos el valor comprado más los intereses, se aceptó el pago directamente con los papeles o títulos de deuda).
Quienes invertían en deuda no eran precisamente los agricultores, sino los burgueses, nobles y aristócratas que vivían en las ciudades y que veían con la compra de tierras a cambio de sus bonos más segura su inversión, puesto que era el propio Estado el que permitía cambiar tierras por bonos de deuda. Estos nuevos propietarios mercadeaban con las tierras y especulaban para obtener mayores beneficios, pero no estaban interesados en invertir en el desarrollo de la agricultura. Por ello, la propiedad no pasó a manos de los agricultores, más que en las zonas de minifundios. - Resultados agrarios: La desamortización no contribuyó a la ruptura del inmovilismo en la agricultura española durante el siglo XIX. No hubo intensificación de cultivos ni mejora en la productividad causadas por ella. Otros serán los motivos para el desarrollo de la agricultura, sobre todo desde mediados de siglo: aumento de la población, creación de un mercado interno gracias al ferrocarril e integración en los mercados europeos gracias a la especialización de cultivos rentables para la exportación.