Transformaciones Religiosas y Consolidación del Poder Monárquico en Europa Moderna

Fundamentos y Expansión de las Transformaciones Religiosas y Políticas

Legitimación del Poder Monárquico

Numerosos autores justificaron el poder monárquico, ya fuera con argumentos religiosos o seculares. Los que sostenían argumentos religiosos defendían el principio del origen divino de la autoridad y querían demostrar que el poder del rey derivaba de la voluntad de Dios.

La Reforma Protestante y la Doctrina de la Salvación

La Reforma Protestante sostenía que los fieles podían arrepentirse de los pecados y alcanzar el paraíso a través de la confesión, la oración, las peregrinaciones y la caridad.

Expansión de la Reforma

En Ginebra, Suiza, Juan Calvino [FIG. 93] fundó la república protestante, una dictadura religiosa que persiguió a quienes adherían a su dogma. Se trataba de una doctrina más radicalizada que la luterana, basada en la predestinación: la idea de que la salvación de los fieles ya había sido decidida por Dios, independientemente de sus actos terrenales. En Francia, los seguidores de este dogma se llamaron hugonotes; en Escocia, se denominaron presbiterianos; y en Inglaterra, puritanos.

El Surgimiento de la Iglesia Anglicana

Cuando el papa Clemente VII se negó a disolver el matrimonio del rey de Inglaterra, se desencadenaron cambios fundamentales:

  • La Ley de Restricciones de Apelaciones prohibió las apelaciones de las cortes eclesiásticas al papa.
  • También previno que la Iglesia decretara cualquier tipo de regulación sin previo consentimiento del rey.
  • La Ley de Designación… (el texto original se corta aquí).

La Respuesta Católica: Contrarreforma

La Iglesia Católica respondió a todo esto con un proceso llamado Contrarreforma, debido a su carácter defensivo. En 1545 el papa convocó a los obispos de todos los Estados cristianos al Concilio de Trento, que duró hasta 1563. Allí se ratificaron los principios dogmáticos del catolicismo que los protestantes habían impugnado:

  • La salvación por buenas obras.
  • Los sacramentos.
  • Los votos de castidad y pobreza.

Además, el Concilio resolvió controlar la conducta del clero para evitar abusos, convertir a los infieles de las nuevas tierras y luchar contra la superstición, la brujería y la herejía.

El Estado Absolutista Francés

El caso francés es considerado el Estado absolutista por excelencia. Tomó forma en la primera mitad del siglo XVII durante el reinado de Luis XIII, el hijo de Enrique IV. Su primer ministro, el cardenal Richelieu [FIG. 103], centralizó el poder de la Corona al destruir las fortalezas de los nobles y eliminar los privilegios políticos y religiosos de los hugonotes.

Para poner límite al poder de los Habsburgo, Francia intervino en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) en favor de los reinos protestantes. El gasto bélico se financió con el aumento de los impuestos, como la talla y la gabela, que gravaban sobre la tierra y la sal.

La Dinastía Tudor y el Absolutismo Inglés

Dinastía Tudor: Enrique VII consolidó su alianza con España con el matrimonio de su sucesor y la hija de los Reyes Católicos. Al morir su sucesor, Enrique pidió permiso al papa para ver si Catalina se podía casar con su segundo hijo. Luego, este impulsó el absolutismo, creó la Iglesia Anglicana y se puso como autoridad máxima. La ruptura con la Iglesia Católica fue acompañada por la confiscación de tierras y de esta manera logró aumentar el tesoro de la Corona inglesa.

La Minoridad de Luis XIV

El cardenal Richelieu murió en 1642 y el rey Luis XIII un año después, cuando su heredero Luis XIV aún era un niño. Su madre, Ana de Austria, reinó durante su minoridad junto con el primer ministro, el cardenal Mazarino, quien continuó la política de su predecesor. Mazarino tuvo que hacer frente a:

  1. Las exigencias de participación de los parientes del rey (llamados los grandes del reino).
  2. Las protestas de los campesinos contra la suba de impuestos.
  3. Las protestas de los nobles, que rechazaban los privilegios obtenidos por la burguesía.

Los Estados Generales, conformados por los distintos estamentos sociales (la nobleza, el clero y el tercer estado, que representaba al resto de la sociedad), se resistían a los avances de la monarquía sobre sus atribuciones tradicionales y reclamaban ser consultados ante la creación de nuevos impuestos o el aumento de los ya existentes. Entre 1648 y 1652 se produjeron varios levantamientos armados, conocidos como La Fronda, en los que confluyeron los distintos sectores. Estas rebeliones fueron aplastadas por la Corona y dieron paso a la consolidación de la monarquía absoluta.

El Reinado de Isabel I

Reina Isabel I: Ella restauró el anglicanismo, lo cual fue resistido por los católicos que organizaron conspiraciones para destronarla y asesinarla. Su reinado fue próspero y largo para Inglaterra; dio un salto económico. Crecieron las producciones en la era textil y metalúrgica, aumentaron las finanzas inglesas y, además, alentó las aventuras marítimas y la piratería.

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