La Dictadura de Primo de Rivera y el final del reinado de Alfonso XIII
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Miguel Primo de Rivera encabezó un golpe de Estado en Barcelona, apoyado por el rey Alfonso XIII. El movimiento triunfó gracias al respaldo de la oligarquía (que buscaba el fin del conflicto social), el ejército y el propio monarca (afectado por el desastre de Annual). La población mostró pasividad, sin motivos claros para detenerlo, en un contexto internacional donde ascendían las dictaduras fascistas.
Primo de Rivera asumió el cargo de ministro asistido por militares, centrándose en crear un nuevo orden mediante las siguientes medidas:
- Suspensión de la Constitución y clausura de las Cortes.
- Establecimiento de la censura y militarización de la administración.
- Restablecimiento del orden público mediante la persecución de anarquistas.
- Finalización de la Guerra de Marruecos.
En 1925, el régimen vivió un periodo de esplendor y pasó a un Directorio Civil. Se formó la Unión Patriótica, un partido conservador y católico destinado a mantener el régimen, y se creó la Asamblea Nacional Consultiva para sustituir a las Cortes. Sin embargo, la oposición de nacionalistas catalanes, obreros, clases medias y sectores críticos del ejército forzó su dimisión en 1930.
La Dictablanda (1930 – abril 1931)
Tras la dimisión de Primo de Rivera, se inició la denominada Dictablanda, un periodo influenciado por el autoritarismo pero carente de libertades plenas. El gobierno pretendía restaurar la Constitución, pero el público ya no lo deseaba.
El Gobierno de Berenguer
El general Berenguer restauró las libertades de forma gradual mientras el sentimiento republicano aumentaba. En 1930, nacionalistas, republicanos y socialistas firmaron el Pacto de San Sebastián para restaurar la república por la vía militar. No obstante, el movimiento estuvo mal coordinado, los protagonistas fueron ejecutados y Berenguer dimitió.
El Gobierno de Aznar
El almirante Aznar pretendió convocar elecciones municipales para restaurar el régimen constitucional. En abril de 1931, aunque los candidatos monárquicos triunfaron en términos globales, los republicanos vencieron en las zonas urbanas. Ante la presión de las masas que pedían la Segunda República, el rey Alfonso XIII abandonó el país, iniciándose el gobierno provisional republicano.
Proclamación de la Segunda República: La Constitución de 1931 y el Bienio Reformista
Significado de la Segunda República y su proclamación
La República supuso una profunda transformación política con reformas sociales y económicas para modernizar el país. El contexto internacional estaba marcado por la crisis del sistema democrático frente al fascismo y el comunismo, en una España con una población poco habituada a la cultura demócrata.
El Bienio Reformista o Social-Azañista (1931-1933)
Debido a los problemas de la Restauración y el apoyo del rey al dictador, los partidos no monárquicos ganaron relevancia. Tras el fracaso del Comité Revolucionario derivado del Pacto de San Sebastián, las elecciones convocadas por el Almirante Aznar revelaron el fin del caciquismo en las ciudades. Al proclamarse la República en Madrid, Francesc Macià proclamó la República Catalana, aunque se llegó a un acuerdo respetando la autonomía dentro de la Constitución.
En las Cortes Constituyentes de 1931 triunfó la centro-izquierda, con el PSOE como fuerza principal. La nueva Constitución de 1931, influenciada por el socialismo, definió a España como una «República de trabajadores» con las siguientes características:
- Soberanía nacional y amplios derechos y libertades.
- Estado laico y separación Iglesia-Estado.
- Cortes unicamerales y separación entre el Jefe de Estado y el Gobierno.
- Derecho a la autonomía regional.
- Creación del Tribunal de Garantías Constitucionales.
Tras su aprobación, Niceto Alcalá-Zamora fue nombrado presidente de la República, quien a su vez designó a Manuel Azaña como presidente del Gobierno.
Reformas emprendidas durante la República
Se inició un ambicioso programa de modernización:
- Reforma Militar: Búsqueda de lealtad a la República, cierre de la Academia de Zaragoza y creación de la Guardia de Asalto.
- Reforma Religiosa: Separación Iglesia-Estado, cementerios civiles, divorcio y matrimonio civil.
- Reforma Autonómica: Cataluña obtuvo su estatuto de autonomía.
- Reforma Educativa: Construcción de escuelas rurales, educación laica y religión voluntaria.
- Reforma Laboral: Regulación de convenios colectivos.
- Reforma Agraria: Ley para redistribuir tierras y acabar con la injusticia social de los jornaleros.
- Condición Femenina: Concesión del derecho al voto, matrimonio civil y divorcio.
Oposición al Gobierno
Por la derecha, la burguesía y los terratenientes se opusieron a la reforma agraria y los convenios colectivos. La Iglesia perdió influencia y sectores militares intentaron un golpe con Sanjurjo en 1932. Surgieron fuerzas como la CEDA de Gil Robles y la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera.
Por la izquierda, los anarquistas consideraron las reformas lentas, protagonizando huelgas e incidentes como los de Casas Viejas en Cádiz, que provocaron la dimisión de Azaña y una crisis política que llevó a las elecciones de 1933.
El Bienio Radical-Cedista, la Revolución de Asturias y el Frente Popular
El Bienio Conservador o Radical-Cedista (1933-1935)
En las elecciones de noviembre de 1933, donde las mujeres votaron por primera vez, triunfó la coalición de centro-derecha (CEDA y Partido Radical). Se formó el gobierno de Lerroux con el apoyo de la CEDA, iniciando un periodo de rectificación de las reformas anteriores:
- Paralización de la reforma agraria y devolución de tierras.
- Freno a las autonomías del País Vasco y Galicia, y suspensión de la autonomía catalana.
- Revisión de los jurados mixtos y convenios laborales.
La Revolución de Octubre de 1934
La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno provocó que el PSOE y la UGT convocaran una huelga revolucionaria. En Asturias, se formó un comité revolucionario que proclamó la república socialista, siendo reprimido duramente por el ejército bajo el mando de Franco. En Cataluña, Lluís Companys proclamó el Estado Catalán, pero la rebelión fue sofocada y la autonomía suspendida.
El Frente Popular y las elecciones de 1936
Tras el escándalo del estraperlo, Lerroux dimitió. Las fuerzas de izquierda se unieron en el Frente Popular (republicanos, comunistas y apoyo anarquista) para las elecciones de febrero de 1936, resultando vencedores frente a una derecha desunida.
Gobierno del Frente Popular (febrero – julio 1936)
Azaña recuperó el programa reformista: amnistía para presos políticos, restauración de la autonomía catalana y aceleración de la reforma agraria. Alcalá-Zamora fue destituido y Azaña pasó a la presidencia de la República, nombrando a Casares Quiroga jefe de gobierno. El periodo estuvo marcado por una gran conflictividad social, huelgas y violencia política, culminando en los asesinatos del teniente Castillo y del líder derechista Calvo Sotelo.
La Guerra Civil: Sublevación y Dimensión Internacional
Causas y estallido
La guerra fue el fin trágico de la modernización, alimentada por conflictos sociales, religiosos y la crisis de las democracias europeas. El General Mola coordinó la conspiración desde Pamplona. El alzamiento comenzó el 17 de julio en Melilla y se extendió a la península el 18 de julio.
España quedó dividida en dos zonas:
- Zona Republicana: Madrid, Cataluña, Levante, Cornisa Cantábrica y parte de Andalucía.
- Zona Sublevada: Galicia, Castilla y León, Navarra, parte de Aragón y ciudades andaluzas como Sevilla y Cádiz.
Dimensión Internacional
El conflicto se convirtió en un escenario ideológico mundial:
- Apoyo a Franco: Alemania (Legión Cóndor), Italia (Corpo Truppe Volontarie), Portugal y el Vaticano.
- Apoyo a la República: Unión Soviética (armas y asesores), México y las Brigadas Internacionales.
- No Intervención: Gran Bretaña y Francia promovieron el Comité de No Intervención para evitar una guerra europea, mientras EE. UU. se mantuvo neutral pero permitió el suministro de petróleo a los sublevados.
Fases Militares y Evolución de las Dos Zonas
Fases Militares
- Guerra de Columnas: Intento fallido de tomar Madrid. Franco desvió tropas para liberar el Alcázar de Toledo.
- Batalla de Madrid: El gobierno se trasladó a Valencia. Victorias republicanas en el Jarama y Guadalajara.
- Campaña del Norte: Bombardeo de Guernica y caída de Bilbao y Gijón en 1937.
- Batalla de Teruel: Ofensiva republicana fallida; Franco recuperó la ciudad y avanzó hacia el Mediterráneo.
- Batalla del Ebro: La más dura de la guerra. El agotamiento republicano llevó a la caída de Cataluña.
- Fin de la Guerra: El coronel Casado dio un golpe contra Negrín para negociar la paz. Franco entró en Madrid y el 1 de abril de 1939 firmó el último parte de guerra.
Evolución política y consecuencias
En la zona republicana, el poder se fragmentó inicialmente en comités revolucionarios hasta los gobiernos de Largo Caballero y Juan Negrín. En la zona sublevada, Franco fue nombrado Generalísimo y Jefe del Estado, unificando a falangistas y carlistas en FET de las JONS.
Las consecuencias fueron devastadoras: cerca de medio millón de muertos, represión en ambas zonas, infraestructuras destruidas y el fin del esplendor cultural de la Edad de Plata, dando paso a una larga dictadura.