Conflictos y Transformaciones en la Europa Contemporánea

La Guerra de Marruecos

Algunos políticos y militares españoles quisieron compensar la humillación del 98 con una nueva colonia africana. El Rif no había sido ocupado por Francia debido a su escaso valor económico y a la hostilidad británica.

En 1906, en la Conferencia de Algeciras, británicos y franceses lograron alejar a Alemania ofreciendo a España un protectorado al norte de Marruecos. El protectorado fue costoso debido a la resistencia de la población rifeña y a la deficiente dotación del Ejército español. En 1921, una operación imprudente, animada por el rey a espaldas del Gobierno, desembocó en el Desastre de Annual, una emboscada que costó la vida a miles de quintos de las clases populares.

El camino hacia la guerra

Uno de los signos más alarmantes de la Belle Époque era la carrera armamentística: bajo una calma aparente, los Estados concertaban alianzas y aumentaban sus arsenales: era la paz armada. Las potencias coloniales se vigilaban con desconfianza, pues sus ambiciones se enfrentaban entre sí:

  • Reino Unido: Después de llevar siglos dominando los océanos, recelaba del crecimiento de la flota alemana.
  • Alemania: Temía el fortalecimiento de Rusia y aspiraba a construirse un imperio en África y el Pacífico. Para conseguirlo, contaba con arrebatar al Reino Unido la hegemonía naval.
  • Francia: Quería defender su imperio colonial y soñaba con recuperar las provincias perdidas en 1871.
  • Austria-Hungría y Rusia: Competían por la hegemonía en los Balcanes, donde se disputaban territorios que habían pertenecido al Imperio otomano. El paneslavismo, o unión de todos los eslavos, era fomentado por Rusia y temido por el Imperio austrohúngaro.
  • Italia y Japón: Consideraban que se les había tratado injustamente en el reparto colonial y pretendían expandirse.

Las apetencias imperialistas eran incompatibles entre sí y conducían de manera segura hacia una guerra. Lo que convirtió ese conflicto esperado en una gran guerra fue la formación de dos potentes alianzas rivales:

  • Triple Alianza: Formada por los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría) e Italia.
  • Triple Entente: Los acuerdos entre Francia y Rusia contaban con el respaldo reticente del Reino Unido. Estas tres potencias tenían poco en común aparte de su temor a las ambiciones alemanas.

Tratado de Versalles

En el Tratado de Versalles, Alemania se vio obligada a asumir la responsabilidad de la guerra. Además de devolver Alsacia y Lorena a Francia, debía pagar reparaciones; como garantía del pago, tuvo que aceptar la ocupación del Sarre.

El reinado de Isabel II

Cuando en 1833 murió Fernando VII, su hija Isabel tenía 3 años de edad, por lo que asumió la regencia su madre, María Cristina.

Los carlistas, un grupo de partidarios de que la corona hubiese pasado a un hermano de Fernando llamado Carlos, iniciaron una guerra que acabó con el llamado Convenio de Vergara. Destacó el isabelino Espartero. María Cristina comenzó a gobernar con el Estatuto Real de 1834, que era una carta otorgada, pero se vio obligada a jurar una nueva Constitución. En 1840 asumió la regencia Espartero, hasta que en 1843 Isabel II fue proclamada mayor de edad a los 13 años.

Movimiento de emancipación de la mujer

El auge del sector servicios abrió nuevas posibilidades al empleo femenino: dependientas, mecanógrafas, etc. Por primera vez, muchas mujeres eran económicamente independientes. Estos cambios sociales tuvieron repercusión política a través del movimiento sufragista, que exigía el derecho de voto para las mujeres.

Causas económicas del imperialismo

Había importantes motivos económicos que impulsaban la expansión colonial:

  • Las colonias suministraban a la metrópoli materias primas y mano de obra barata para extraerlas; a su vez, eran también mercados.
  • Los europeos, que acumulaban el 60% de las reservas de oro, buscaban territorios donde poder invertir su excedente de capital para obtener la máxima rentabilidad.

La unificación italiana

El caso de Italia era muy complejo, debido a la ocupación del noroeste de la península itálica por una potencia extranjera (Austria) y la presencia de los Estados Pontificios, que obligaba al nacionalismo a enfrentarse al poder temporal del Papa. El Estado que encauzó el sentimiento nacionalista fue el Piamonte, cuyo monarca fue Víctor Manuel II.

La Revolución de febrero de 1917

Al iniciarse la guerra, el Imperio ruso movilizó a millones de soldados, pero el abastecimiento era pésimo. En febrero de 1917, una manifestación de obreras contra la carestía inició un levantamiento en la capital, Petrogrado. La monarquía se derrumbó sin apenas resistencia, dando paso a un doble poder:

  • Un Gobierno provisional: Sucesor de la Duma, que asumió el poder en espera de la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Prometió a los aliados de Rusia que continuaría la guerra.
  • Un Consejo o Soviet de obreros y soldados: Partidario de la paz y de una profunda transformación social. Pronto el movimiento se extendió por todo el país.

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