La consolidación del poder de Franco y el intento de golpe de Estado de 1981

La España sublevada

La organización del poder en la España sublevada fue difícil. La muerte de Sanjurjo en accidente aéreo en julio del 36 dejó descabezado el movimiento. Así, como máximo órgano de gobierno se creó una Junta Militar formada por los principales generales rebeldes, que estaba encabezada por el general Cabanellas. Sin embargo, muy pronto los generales africanistas y monárquicos empezaron a insistir en que era necesaria una jefatura única.

Descartados Mola y Queipo de Llano, Franco fue proclamado en octubre de 1936 Jefe del Gobierno del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos. Este fue el primer paso de Franco para hacerse con todo el poder, no solo durante la guerra, sino también tras ella.

Pero en lo que los rebeldes llamaron «Glorioso Alzamiento Nacional» participaron fuerzas heterogéneas. En 1937 se aprobaba el Decreto de Unificación, por el que se constituía un partido único: Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET y de las JONS). El jefe absoluto del nuevo partido, dada la muerte de José Antonio Primo de Rivera en 1936 fusilado por los republicanos, pasaba a ser también Franco.

El último paso dado por Franco para consolidar definitivamente su poder personal se produjo en 1938. Hasta este año, el gobierno había estado en manos de una Junta Técnica del Estado y decidió su sustitución por un verdadero gobierno, con sede en Burgos, con sus distintos ministros. Según la nueva Ley de la Administración del Estado, Franco pasaba al tiempo a ser Jefe del Estado y del Gobierno español. Franco había pasado de tener un poder interino, que solo tenía que durar lo que durara la guerra, a tener un poder absoluto que retendría hasta su muerte en 1975 al ser, a la vez, Jefe del Estado, Presidente del Gobierno, Jefe del FET y de las JONS y Generalísimo de los Tres Ejércitos.

Medidas del nuevo régimen

Se llevaron a cabo una serie de medidas que acabaron con muchas de las reformas hechas por el régimen republicano:

  • Se derogó toda la legislación laboral y social de la República.
  • Se aprobó en 1938 el Fuero del Trabajo, que definía al nuevo Estado como Nacional-Sindicalista según el ideal falangista.
  • Se acabó con toda la política laicista hecha en la República; la religión volvió a ser la oficial.
  • Se despidió a todos los funcionarios públicos sospechosos.
  • Se abolió la libertad de expresión y la mayoría de los derechos y libertades propios de un sistema democrático.

Con todo lo visto, contra las intenciones iniciales de los sublevados, quedaba configurado en España un régimen dictatorial, personalista y autoritario, que estaba controlado con mano de hierro por una persona: Franco.


Asalto a la democracia

Poco después de la dimisión de Suárez, tratando de normalizar el panorama español en su conjunto, los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía visitan el País Vasco. El discurso del Rey fue interrumpido por miembros de HB, que acabaron siendo desalojados de la sala, mientras los Reyes eran aplaudidos. Esta afrenta a los poderes del Estado tendría una amplia repercusión en todo el país.

Tras la dimisión de Suárez, el candidato propuesto por el Rey, Leopoldo Calvo-Sotelo, pasó a ocupar el cargo de Presidente del Gobierno. En la tarde del 23 de febrero de 1981, cuando tenía lugar la 2.ª votación para su investidura, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados en un intento de golpe de Estado. Los motivos fueron los ánimos tensos de un ejército, tensión que aumentaba con la escalada terrorista de ETA.

El desarrollo del 23-F

Tres cabecillas dirigieron el pronunciamiento: el teniente coronel de la Guardia Civil Tejero, el teniente general Milans del Bosch y el general Alfonso Armada. El golpe se inició poco después de las 6 de la tarde; Tejero, con un grupo de guardias civiles, entraba a tiros en el Congreso secuestrando a los diputados. Mientras, Milans del Bosch sacaba los tanques en Valencia y publicaba un bando similar al de Mola en 1936.

La operación descansaba en dos puntos básicos: la ocupación de Madrid por la División Acorazada Brunete y el apoyo del Rey. El jefe de la división se puso en contacto con la Zarzuela y se le informó de que el Rey no estaba con los golpistas. La tarde se desarrolló entre las negativas de varios mandos militares y los contactos de Don Juan Carlos. Prisionero el gobierno, se constituyó un Gabinete Provisional integrado por los correspondientes subsecretarios; mientras tanto, el Rey pudo dirigirse por televisión a todos los españoles asegurándoles su confianza en la rápida recuperación de la legalidad democrática. Hacia la una de la madrugada, el Rey se dirigió al país con uniforme de capitán general y dio un gran discurso. A las 12 del mediodía del 24, los asaltantes abandonaron el Congreso y ese mismo día el teniente coronel Tejero se entregaba. El golpe fracasó y con ello se demostró la fragilidad de España» } } }

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