1.1 Autocracia zarista
A principios del siglo XX, el Imperio de los zares se caracterizaba por un absolutismo monárquico y un país atrasado económica y socialmente. Era una autocracia donde el zar concentraba todo el poder: gobernaba por decreto, sin constitución, apoyado por una burocracia, el ejército y la Iglesia como pilar ideológico.
La agricultura era la principal actividad económica y la tierra pertenecía a los terratenientes (clase privilegiada), mientras que la mayoría de la población eran campesinos con malas condiciones de vida. Aunque existía una incipiente industrialización, burguesía y capitalismo, estos eran minoritarios. En zonas como Moscú, el proceso industrial permitió el surgimiento de un proletariado que trabajaba en fábricas por salarios bajos. Los obreros, influenciados por ideas marxistas, fundaron el Partido Socialdemócrata Ruso, dividido en bolcheviques y mencheviques, liderado por Lenin con el objetivo de una revolución social.
2.3 Estalinismo
Tras Lenin, el sistema comunista evolucionó. Se aplicó un control estatal sobre grandes sectores económicos, aunque se permitió cierta libertad a la pequeña propiedad privada. Sin embargo, bajo la política de Stalin, la economía y la sociedad fueron colectivizadas con el objetivo de convertir a la URSS en una gran potencia industrial, descuidando el bienestar del pueblo.
- Prohibición de la propiedad privada: Tierras, fábricas y bancos pasaron a manos del Estado.
- Prioridad a la industria pesada: Enfocada en la construcción de infraestructuras.
- Economía dirigida: Elaboración de planes quinquenales para planificar la producción.
El resultado fue una rápida industrialización, pero la agricultura sufrió un grave retraso. Stalin instauró una dictadura donde el Partido Comunista controlaba todos los órganos del Estado, reforzando su liderazgo mediante el culto a la personalidad. La represión fue constante: los Grandes Procesos de Moscú y un violento aparato policial depuraron a disidentes, enviándolos a campos de trabajos forzados.
3.1 Consecuencias de la Primera Guerra Mundial
EE. UU. resultó beneficiado por la Gran Guerra gracias a la venta de alimentos, armas y productos. Al finalizar el conflicto, se convirtió en la potencia económica mundial (44,8% de la producción agrícola e industrial), mientras que los países europeos quedaron endeudados y con sus industrias atrasadas.
3.2 Prosperidad
La década posterior a la guerra estuvo marcada por la prosperidad y el modo de vida americano basado en el consumismo. La expansión se debió a la transformación del proceso productivo mediante el taylorismo y fordismo, que aumentaron la producción y redujeron costes. El auge en la bolsa creó una burbuja especulativa donde los inversores compraban acciones mediante créditos para venderlas en pocos días.
3.3 Crisis de superproducción
La prosperidad no alcanzó a los campesinos, endeudados por la compra de maquinaria. Al disminuir las exportaciones, los precios bajaron y los préstamos no pudieron devolverse. En la industria ocurrió algo similar: la producción superó a las ventas, provocando el cierre de empresas y el aumento del paro.
4.1 Del crac a la depresión
En 1929, el Jueves Negro marcó el inicio del crac bursátil en la Bolsa de Nueva York. La desconfianza provocó la venta masiva de acciones, la quiebra de bancos y la Gran Depresión. La crisis se extendió mundialmente debido a la retirada de capitales y la caída de las importaciones.
- Medidas económicas: Ayudas a empresas públicas, destrucción de stocks agrícolas y préstamos con intereses bajos.
- Medidas sociales: Obras públicas contra el paro, aumento de la capacidad adquisitiva y mejora de salarios.
Aunque estas medidas permitieron un relanzamiento, la crisis no se superó totalmente hasta la Segunda Guerra Mundial.
5. Diferencias entre Franco, Mussolini y Hitler
El fascismo español se distinguió por su carácter católico, a diferencia de los modelos alemán e italiano. Mientras Mussolini y Hitler se prepararon activamente para la guerra, Franco logró consolidarse gracias a sus alianzas.
5.2 Ascenso del fascismo
Benito Mussolini creó los Fasci di Combattimento (camisas negras), grupos paramilitares que atacaban sindicatos y líderes obreros. En 1921 fundó el Partido Nacional Fascista, con un programa basado en un Estado fuerte y expansionista. Tras la Marcha sobre Roma en 1922, el monarca Víctor Manuel III lo nombró jefe de gobierno.
5.3 Dictadura fascista
Mussolini desarrolló un proceso de restricción de libertades, prohibiendo partidos políticos y sindicatos. Se instauró un sistema de corporaciones bajo el control del Estado, donde el líder, llamado Duce, dominaba todos los aspectos de la vida social y los medios de comunicación.
6.3 Nazismo al poder
Tras la crisis de 1929, el malestar social favoreció a los extremistas. Los nazis ganaron las elecciones de 1932 y Hitler fue nombrado canciller. Tras incendiar el parlamento para eliminar adversarios, en 1934 se proclamó el Tercer Reich.
7.1 Dictadura nazi
Alemania se convirtió en una dictadura donde solo el partido nazi monopolizaba el poder. Se suprimieron libertades, se depuró la administración y se sometió a la judicatura. La sociedad fue adoctrinada bajo la ideología de la superioridad de la raza aria, persiguiendo a intelectuales y artistas. Las Juventudes Hitlerianas se encargaron de la educación de las nuevas generaciones.
7.3 Autarquía económica y rearme
El Estado nazi ejerció un fuerte dirigismo económico con el objetivo de la autarquía (autosuficiencia). Se priorizó la industria pesada y el armamento, y se lanzaron ambiciosos programas de obras públicas. Con una economía orientada a la guerra y un ejército reforzado, Hitler se preparó para la conquista del espacio vital en Europa, marcando el camino hacia la Segunda Guerra Mundial.