La crisis del 98
La crisis del 98 es abordada aquí como una fuente histórica, ya que aporta información sobre un hecho del pasado: la crisis de 1898 en España. Se trata de una fuente secundaria, porque es una interpretación realizada mucho tiempo después de los hechos. Según su forma, es un ensayo argumentativo y su temática es de carácter socio-político. El texto pertenece a la obra titulada Guerra en las colonias y Crisis moral, cuyo autor es Fernando Sánchez Marroyo, historiador y catedrático de historia contemporánea. Está dirigido al público en general interesado en el conocimiento histórico; en definitiva, explica que la crisis de 1898 tuvo un significado múltiple, ya que fue percibida de manera diferente según los grupos sociales afectados.
El texto fue publicado en 1999, pero se sitúa en el contexto de la guerra de Cuba (1895-1898), que se extendió a Filipinas y Puerto Rico y enfrentó a España con Estados Unidos. El conflicto terminó con el Tratado de París, por el que España perdió sus últimas colonias.
La crisis de 1898 fue consecuencia de la derrota de España frente a Estados Unidos y de la pérdida de las últimas colonias del imperio. El origen del conflicto estuvo en la mala política colonial de los partidos dinásticos, que bloquearon las reformas administrativas y económicas en Cuba, y en los intereses económicos de Estados Unidos en el Caribe, especialmente en el sector azucarero. La guerra comenzó en Cuba, se extendió a Filipinas y Puerto Rico y terminó en 1898 con el Tratado de París.
Impacto económico
En el plano económico, la pérdida del imperio supuso la desaparición de mercados coloniales que beneficiaban a la industria catalana y vasca. Sin embargo, el balance no fue completamente negativo: se produjo una repatriación de capitales, el regreso de los indianos, el cobro de indemnizaciones y la venta de territorios, lo que permitió el desarrollo industrial y el saneamiento de la Hacienda. Además, la pérdida del azúcar colonial impulsó el cultivo de la remolacha en la península y de la caña de azúcar en Canarias, y se reforzó el proteccionismo económico.
Impacto ideológico y político
En el ámbito ideológico y político, la derrota provocó una profunda crisis de conciencia nacional. Surgió el regeneracionismo, que denunció el atraso del país, el caciquismo y la corrupción del régimen de la Restauración, y defendió la necesidad de modernizar España. Estas ideas fueron compartidas y difundidas por los escritores de la Generación del 98.
La crisis de 1898 también provocó el crecimiento del nacionalismo periférico, del movimiento obrero y del antimilitarismo, como expresión del malestar social y del desprestigio del ejército. Ante esta situación se intentaron reformas desde dentro del sistema por parte de Antonio Maura y José Canalejas, quienes buscaron democratizar el régimen de la Restauración; esos intentos, sin embargo, fracasaron, demostrando las limitaciones del sistema político para modernizar el país.
Los inicios de la movilización obrera y campesina
El movimiento obrero fue la actividad política y social de obreros y campesinos destinada a mejorar sus condiciones de vida y defender sus derechos. En España alcanzó su desarrollo a partir del Sexenio Democrático (1868-1874), ya que antes tuvo poca repercusión y se limitó a algunas zonas.
Desde 1868 se produjo una fuerte agitación social influida por el anarquismo, el socialismo y la Primera Internacional, especialmente en Cataluña, debido al atraso productivo y la pobreza obrera.
El anarquismo fue la corriente con mayor difusión inicial. Se introdujo con la visita de Fanelli y en 1870 se creó la sección española de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). Rechazaba el Estado y defendía la acción directa, lo que provocó su persecución. Tuvo gran implantación entre el campesinado andaluz y los obreros catalanes, y a comienzos del siglo XX evolucionó hacia el anarcosindicalismo, basado en la huelga y la organización sindical.
El socialismo estuvo liderado por Pablo Iglesias, fundador del PSOE en 1879 y de la UGT como sindicato. Defendía la conquista del poder político por los trabajadores, el sufragio universal y la jornada laboral de ocho horas.
Su influencia se concentró en Madrid, en zonas agrarias e industriales, y creció a principios del siglo XX gracias a la colaboración de los republicanos.
Las diferencias entre anarquistas y marxistas se centraron en los objetivos y la estrategia: los anarquistas querían abolir el Estado y rechazaban la política institucional, mientras que los marxistas defendían conquistar el poder mediante partidos y elecciones.
Conceptos
- 20–29: España de la Restauración.
- Caciquismo: Sistema de control político en el que personas influyentes (caciques) manipulaban las elecciones en zonas rurales mediante favores, presiones o fraudes. Fue clave durante la Restauración.
- Oligarquía: Gobierno de una minoría poderosa (nobleza y alta burguesía) que controlaba la política y la economía durante el siglo XIX y principios del XX.
- Diputados cuneros: Políticos que se presentaban a elecciones por circunscripciones donde no habían nacido ni residían. Eran impuestos por el Gobierno mediante el fraude electoral.
- Regeneracionismo: Movimiento surgido tras la crisis de 1898 que denunciaba el atraso de España y proponía reformas políticas y sociales. Destacó Joaquín Costa.
- Fueros: Privilegios y normas jurídicas propias de algunos territorios (País Vasco, Navarra…). El carlismo defendió su mantenimiento frente al liberalismo.
- Regionalismo: Movimiento que reivindica la identidad propia de una región (cultural, económica o política). Cuando exige autogobierno amplio se convierte en nacionalismo.
- Sindicalismo católico: Movimiento obrero inspirado en la doctrina social de la Iglesia. Defendía mejoras laborales desde una visión cristiana, frente al socialismo y anarquismo.
- Sociedades de socorros mutuos: Asociaciones de trabajadores que se ayudaban económicamente en casos de enfermedad, accidente o desempleo. Antecedentes del sistema de seguridad social.
- Éxodo rural: Migración masiva del campo a la ciudad por falta de oportunidades rurales y crecimiento industrial, provocando cambios sociales y urbanos.
- Colonias industriales: Poblados obreros creados por empresas cerca de fábricas, con viviendas y servicios para los trabajadores. Muy comunes en Cataluña.
Conceptos (parte 2)
- Almacenes Fyffes: Instalaciones de una empresa británica en Tenerife dedicadas a la exportación de plátanos. Durante la Guerra Civil se usaron como centro de detención y tortura.
- Mando Económico de Canarias: Institución franquista creada en 1941 para controlar y organizar la economía canaria, impulsando comercio, transporte e infraestructuras en un contexto de aislamiento.
- “Octava Isla”: Idea simbólica que concibe Canarias como una unidad política y administrativa con sus ocho islas, reforzando el autogobierno reconocido en la Constitución de 1978.
- Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía: Campo de trabajo y reclusión en Fuerteventura durante el franquismo, donde se internó a presos comunes, políticos y homosexuales.