Crisis de la Restauración, Dictadura de Primo de Rivera y Segunda República Española

Intervención de Marruecos

Durante el reinado de Alfonso XIII, España participó en la colonización de Marruecos tras la Conferencia de Algeciras (1906) y el Tratado de Fez (1912), obteniendo el protectorado del Rif. La ocupación fue difícil por la resistencia de las cabilas rifeñas, destacando conflictos como el Barranco del Lobo (1909), que provocó la Semana Trágica de Barcelona. El conflicto se intensificó tras la Primera Guerra Mundial y culminó en el Desastre de Annual (1921) frente a Abd-el-Krim, con unas 12.000 bajas españolas. Este hecho provocó una fuerte crisis política, la investigación del Expediente Picasso y el desprestigio del sistema, contribuyendo al golpe de Estado de Primo de Rivera (1923). La guerra finalizó con el desembarco de Alhucemas (1925) y la derrota de los rifeños.

España se mantuvo neutral en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), lo que generó un crecimiento económico por el aumento de exportaciones industriales, pero también inflación, desigualdad social y empobrecimiento de las clases populares, lo que incrementó la conflictividad social.

En este contexto estalló la crisis de 1917, que puso en peligro el sistema de la Restauración mediante tres conflictos simultáneos:

  • Militar: Juntas de Defensa, que exigían mejoras salariales.
  • Político: Asamblea de Parlamentarios en Barcelona, que reclamaba reformas y autonomía.
  • Social: Huelga general revolucionaria impulsada por UGT y CNT, duramente reprimida.

Aunque el sistema sobrevivió, quedó gravemente debilitado. Posteriormente, el impacto de la Revolución Rusa impulsó el Trienio Bolchevique (1918-1920), caracterizado por huelgas, conflictividad social y violencia política, especialmente en el campo andaluz y en Barcelona, donde se desarrolló el pistolerismo. Todo ello evidenció la crisis del sistema de la Restauración, que acabaría colapsando con la dictadura de Primo de Rivera.

La dictadura de Primo de Rivera y el final de Alfonso XIII

La dictadura de Primo de Rivera se inició con el golpe de Estado de 1923, apoyado por Alfonso XIII, en un contexto de crisis del sistema de la Restauración: inestabilidad política, conflictividad social, descontento militar tras el desastre de Annual y auge de los nacionalismos. Se suspendió la Constitución de 1876 y se implantó un régimen autoritario.

Se distinguen dos etapas:

  • Directorio Militar (1923-1925): Concentró todos los poderes, disolvió las Cortes, prohibió partidos y reprimió la oposición. Se militarizó la administración y se restableció el orden público. Su mayor éxito fue el desembarco de Alhucemas (1925).
  • Directorio Civil (1925-1930): Intentó consolidar el régimen mediante la creación de la Unión Patriótica como partido único y la Asamblea Nacional Consultiva. Se desarrolló una política económica intervencionista basada en obras públicas, proteccionismo y monopolios, y una política social corporativista con comités paritarios.

Desde 1928, el régimen entró en crisis por el aumento de la oposición, la falta de una salida constitucional y las dificultades económicas, lo que llevó a la dimisión de Primo de Rivera en 1930. La monarquía quedó desprestigiada y fracasó en su intento de volver al sistema constitucional. El auge del republicanismo culminó en las elecciones municipales de abril de 1931, que provocaron la caída de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República.

La proclamación de la Segunda República, el Gobierno Provisional y la Constitución de 1931

La Segunda República fue proclamada el 14 de abril de 1931 tras la caída de la monarquía de Alfonso XIII. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, interpretadas como un plebiscito entre monarquía y república, dieron la victoria a republicanos y socialistas en las ciudades, lo que provocó el exilio del rey y la proclamación pacífica de la República.

Se formó un Gobierno Provisional, presidido por Niceto Alcalá-Zamora, con el objetivo de modernizar y democratizar el país. Este gobierno tuvo que afrontar importantes problemas: la cuestión territorial, el conflicto con la Iglesia, la situación del campesinado y la reforma del Ejército impulsada por Manuel Azaña.

En junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes. En este contexto se debatió el sufragio femenino, aprobado gracias a la defensa de Clara Campoamor. La Constitución de 1931, aprobada el 9 de diciembre, estableció un régimen democrático y progresista: definía a España como una república de trabajadores, reconocía amplios derechos y libertades, incluía el sufragio universal, establecía la división de poderes y un sistema parlamentario unicameral. Además, proclamaba un Estado laico y permitía la autonomía de las regiones.

El Bienio Reformista (1931-1933): reformas y oposición

Tras la aprobación de la Constitución, se inició el Bienio Reformista con un gobierno presidido por Manuel Azaña. Sus principales ejes fueron:

  • Reforma agraria: Pretendía acabar con el latifundismo, aunque su aplicación fue lenta.
  • Reforma religiosa: Separación Iglesia-Estado, matrimonio civil y divorcio.
  • Reforma educativa: Creación de escuelas y las Misiones Pedagógicas.
  • Reforma autonómica: Aprobación del Estatuto de Cataluña en 1932.
  • Reforma militar: Reducción de oficiales y fidelidad a la República.

Estas reformas provocaron una fuerte oposición. La derecha se opuso por considerarlas radicales (intento de golpe de Sanjurjo en 1932), mientras que los anarquistas criticaron la lentitud de los cambios (sucesos de Casas Viejas, 1933). La crisis política provocó la caída de Azaña y la convocatoria de elecciones en 1933.

El bienio radical-cedista

Las elecciones de noviembre de 1933 supusieron un cambio político con la victoria de las derechas (CEDA y Partido Radical). Este periodo, conocido como “bienio negro”, se caracterizó por la paralización de las reformas anteriores, la amnistía a los implicados en el golpe de Sanjurjo y el acercamiento a la Iglesia.

La situación se agravó en octubre de 1934, cuando la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno desencadenó la Revolución de Octubre de 1934:

  • Asturias: Insurrección obrera duramente reprimida por el ejército dirigido por Franco.
  • Cataluña: Proclamación del Estado Catalán por Lluís Companys, rápidamente sofocada.

La represión y la polarización política, sumadas a escándalos de corrupción como el del estraperlo, debilitaron al Partido Radical y llevaron a la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936, que darían la victoria al Frente Popular.

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