Historia de España: De los Reyes Católicos a la Dinastía Borbónica

1.7. El Reino Visigodo

Debido a la extensión de los suevos, vándalos y alanos en el siglo IV, el Imperio romano envió a los visigodos a entrar en la península para expulsar a dichos pueblos. Tras esto, los visigodos volvieron a la Galia, donde crearon el reino de Tolosa. Sin embargo, tras ser expulsados por los francos, se asentaron definitivamente en la península creando el reino de Toledo.

  • Leovigildo: Inició la unificación territorial, acabó con los suevos e inició la expulsión de los bizantinos.
  • Recaredo: En el III Concilio de Toledo, llevó a cabo la unificación religiosa y abandonó el arrianismo.
  • Recesvinto: Llevó a cabo la unificación legislativa.

El reino visigodo tuvo su fin tras la llegada de los musulmanes y el triunfo en la batalla de Guadalete. Su forma de gobierno era la monarquía electiva, y el rey gobernaba con la ayuda del Officium Palatinum, en la que intervenían el Aula Regia y los concilios.

3.1. Los Reyes Católicos y la unión dinástica

El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469 dio origen a una nueva entidad política: la Monarquía Hispánica y la unión dinástica. Cada reino siguió rigiéndose por sus leyes, conformando un Estado plural y no unitario. Con la Concordia de Segovia (1475), se estableció un acuerdo por el que se reconocían autoridad mutuamente.

La acción política de los Reyes se orientó a transmitir a sus sucesores el conjunto de reinos como una herencia múltiple. Para afirmar la autoridad real, crearon:

  • Un ejército permanente.
  • Un cuerpo de embajadores.
  • La figura del corregidor.
  • Instituciones como el Consejo Real, las Cortes y las Audiencias.
  • La figura del virrey (en la Corona de Aragón).

3.2. El significado de 1492: Guerra de Granada y descubrimiento de América

Unidas las coronas, los Reyes Católicos completaron la unificación religiosa (expulsión de los judíos en 1492 y conversión forzosa de los moriscos en 1502) y la unificación territorial (conquista de Granada e incorporación de Navarra en 1512). En 1492 también se dio un paso importante para la unificación lingüística en Castilla.

La guerra de Granada (1482-1492) supuso un enorme esfuerzo económico y bélico. La ocupación de la capital permitió la construcción de la fortaleza de Santa Fe y las negociaciones con Boabdil. En el siglo XV, Castilla y Portugal se postularon como los reinos pioneros en la expansión atlántica. Cristóbal Colón, tras presentar su proyecto a la corte portuguesa y luego a la castellana, partió el 3 de agosto de 1492 desde Palos, alcanzando tierra el 12 de octubre.

Los Austrias y la crisis del siglo XVII

El siglo XVII se caracterizó por un aumento del poder real, aunque monarcas como Felipe III y Felipe IV delegaron el gobierno en manos de los validos (como el Duque de Lerma o el Conde-Duque de Olivares). Durante este periodo se produjo la expulsión de los moriscos (1609), agravando la crisis demográfica y económica.

El Conde-Duque de Olivares intentó reformas para superar la crisis (mejor distribución de gastos, estímulo de la agricultura, reducción de monasterios), lo que generó tensiones como el levantamiento de Cataluña en 1640 (Corpus de Sangre) y la independencia de Portugal. La paz de los Pirineos (1659) marcó el fin de la hegemonía española.

3.7. La Guerra de los Treinta Años

El siglo XVI representó el momento de máximo poder de la monarquía, pero tras la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), España quedó relegada a un segundo plano frente a Francia. Los objetivos de la política exterior fueron la defensa del patrimonio, la colaboración con los Habsburgo alemanes y el monopolio comercial con América.

4.1. La Guerra de Sucesión

Tras la muerte de Carlos II sin descendencia en 1700, se enfrentaron dos candidatos: el archiduque Carlos de Austria y Felipe de Anjou. La pugna derivó en una guerra civil y europea. El conflicto finalizó con la Paz de Utrecht (1713), que reconoció a Felipe V como rey de España a cambio de importantes concesiones territoriales y mercantiles.

4.2. La nueva monarquía y los Decretos de Nueva Planta

La dinastía de los Borbones introdujo una monarquía absoluta, centralizada y unificada. Los Decretos de Nueva Planta eliminaron las instituciones forales de la Corona de Aragón como castigo por su apoyo al candidato austriaco. Se dividió el territorio en provincias y se crearon los intendentes. En la administración central, se suprimieron los consejos (excepto el de Castilla) y se crearon las secretarías de despacho. Asimismo, se intensificó el regalismo (control civil sobre la Iglesia) y se fomentó el mercantilismo mediante las reales fábricas.

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