Historia medieval de la Península Ibérica: Al-Ándalus, reinos cristianos y Monarquía Hispánica

Al-Ándalus: evolución política

La conquista musulmana de la península ibérica (711-715) comenzó cuando el ejército de Tárik venció al rey Don Rodrigo en la batalla de Guadalete. Fue rápida porque algunos visigodos se convirtieron al islam. Se forma un emirato dependiente del califato omeya de Damasco, durante el cual sufrieron la derrota en Poitiers (732). Tras la revuelta abasí en Damasco, Abderramán I (Abd al‑Rahmán I) proclamó el emirato independiente del califato de Bagdad en lo político (756). En 929, Abderramán III proclama el califato de Córdoba y asume también el poder religioso. Tras las reformas de éste (hajib, visir, …), el califato vive su momento cumbre hasta la muerte de Almanzor. En 1031 surgen los reinos de taifas (árabes, bereberes y saqaliba/eslavos) que pagarán parias a los cristianos. Tras la pérdida de Toledo (1085), las taifas se unificaron dos veces bajo dos imperios norteafricanos: almorávides y almohades. Estos últimos caen en las Navas de Tolosa (1212). La última taifa será el Reino Nazarí de Granada de la dinastía Banu Nasr, que se rendirá con Boabdil “el Chico” en 1492 a los Reyes Católicos.

Al-Ándalus: economía, sociedad y cultura. El legado judío en la Península Ibérica

La economía era urbana; se desarrolló la artesanía (seda, cuero) en el zoco de la medina, con el dinar y el dirham como moneda. En la agricultura de la tríada mediterránea se potenció el regadío (albercas y acequias). La sociedad se dividía en musulmanes (árabes, bereberes y muladíes —cristianos convertidos al islam—) y no musulmanes (judíos y mozárabes —cristianos que vivían en Al‑Ándalus—). Al margen estaban la mujer, subordinada al hombre, y los esclavos.

La cultura, bajo las premisas del islam y del árabe, tuvo su máximo esplendor en el califato de Abderramán III. En matemáticas difundieron el sistema de numeración hindu‑arábigo, incluido el cero, y desarrollaron el álgebra. Destacan autores como Ibn Hazm y el filósofo Averroes, así como la arquitectura representada por la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba y Medina Azahara. Los judíos vivían en barrios propios llamados juderías y tenían autonomía jurídica. Se les permitió profesar su religión en sinagogas como las de Toledo y Córdoba. Maimónides fue el médico y filósofo judío más destacado.

La Baja Edad Media en las Coronas de Castilla y de Aragón y en el Reino de Navarra

La muerte de Alfonso I da lugar a la monarquía de Ramiro II, cuya hija Petronila se casa con Ramón Berenguer IV (siglo XII), y nace la Corona de Aragón, que hereda su hijo Alfonso II. La Corona de Aragón es un estado compuesto por los reinos de Valencia, Mallorca y Aragón y los condados catalanes, con fueros propios. Alfonso II inicia la expansión de Aragón por el Mediterráneo, con la conquista de Cerdeña, Sicilia y, más tarde, Atenas y Neopatria con los almogávares.

La muerte de Martín I sin descendencia (siglo XV) da lugar a un cambio de dinastía en el Compromiso de Caspe, con Fernando I de Trastámara y sus hijos Alfonso I y Juan II. Tras la guerra contra el Príncipe de Viana, el reino pasa a Fernando el Católico. En Castilla, Alfonso X el Sabio crea un único fuero real con Las Siete Partidas. Se produce la guerra civil entre Pedro I y Enrique II de Trastámara (siglo XIV), y la victoria del último trae la nueva dinastía. La nobleza gana poder hasta el reinado de Isabel la Católica.

Durante el reinado de García Ramírez (siglo XII), Navarra se separa de Aragón, y con Sancho VI pasa de llamarse Pamplona a Navarra. Entre los siglos XIII y XVI, el reino cae bajo la órbita francesa, y en el siglo XV se unen Blanca de Navarra y Juan II de Aragón, por lo que su hijo Fernando el Católico conquista Navarra en 1512 primero para Aragón, pero luego se la cede a Castilla.

Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno. La guerra de Granada

Con el matrimonio de los Reyes Católicos surge un nuevo estado, la Monarquía Hispánica. Se firma la Concordia de Segovia (1475) que supone la unión dinástica de Castilla y Aragón, pero no política ni territorial, ya que ambos reinos mantuvieron sus instituciones, leyes y lenguas. Se reforman las instituciones de gobierno para reforzar el poder real frente a la nobleza y el clero. Se creó un ejército permanente, un cuerpo de funcionarios y la Inquisición española. Se reforzaron las regalías y Fernando el Católico se convirtió en el maestre de las órdenes militares.

A nivel judicial, en Castilla se reformaron las chancillerías y la figura del corregidor, y se reforzó el poder de la Hacienda Real y del Consejo. En Aragón destacó la figura del virrey y el sistema de insaculación para elegir los cargos. La guerra de Granada fue la primera empresa común de los Reyes Católicos, y ocurre en tres fases. Entre 1481 y 1487 se conquistó la parte occidental, con el puerto de Málaga y la vega de Granada. Entre 1487 y 1489 pasó a ser una guerra sistemática que llevó a la conquista de la zona oriental de Almería. Finaliza entre 1491.

Los Austrias del siglo XVI. Política interior y exterior

Carlos I es el nieto de los Reyes Católicos y nace en el extranjero. Llega a España y encuentra un problema de tipo político: las Comunidades en Castilla, sofocadas en Villalar (1521), y de tipo social: las Germanías en Valencia y Mallorca, causadas por la peste y el conflicto con los moriscos. Felipe II traslada la capital a Madrid en 1561, tuvo problemas con los moriscos en las Alpujarras de Granada, y las alteraciones de Aragón unidas al caso de Antonio Pérez. Se proclamó Rey de Portugal en 1580 (Unión Ibérica).

La política exterior de Carlos I está marcada por la hegemonía en Europa; por ello luchó contra Francia en la batalla de Pavía y participó en el saqueo de Roma. Los turcos de Suleimán llegaron hasta Viena. La aparición de los protestantes de Lutero en Alemania se resolvió, en parte, con la Paz de Augsburgo (1555). Felipe II heredó los problemas de su padre; tras la batalla de San Quintín se firma la Paz de Cateau‑Cambrésis. La Liga Santa venció a los turcos en la batalla de Lepanto (1571). En Flandes (calvinista) se inicia la Guerra de los Ochenta Años, tras lo cual aparece la enemistad con Isabel I que da lugar al desastre de la Armada Invencible en 1588.

Austrias del siglo XVII. Política interior y exterior

Los Austrias del siglo XVII se sirvieron del valido, una especie de ministro principal que actuaba en nombre del monarca. El valido de Felipe III fue el duque de Lerma, y en su reinado se produjo la expulsión de los moriscos en 1609. Felipe IV nombró al Conde‑Duque de Olivares, que llevó a cabo una reforma para reforzar la monarquía llamada la Unión de Armas. Esta reforma llevó a la crisis de 1640, con las revueltas catalanas iniciadas en el llamado Corpus de Sangre y finalizadas en 1652, y a la independencia de Portugal con Juan IV.

El reinado de Carlos II estuvo marcado por su incapacidad, con la regencia de Mariana y la influencia de Juan José de Austria. Felipe III llevó a cabo la Pax Hispánica y firmó la Paz de Londres (1604) y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1609). En cambio, la política exterior de Felipe IV fue belicosa, involucrando a España en la Guerra de los Treinta Años (última gran guerra de religión en Europa). Ésta terminó con la Paz de Westfalia (1648), que supuso el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas y el declive de la hegemonía de los Austrias en Europa. Carlos II murió sin descendencia, dejando la sucesión a Felipe de Anjou y Borbón, lo que desencadenó la Guerra de Sucesión.

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