La Guerra de Independencia de Cuba y el fin del Imperio Español

El estallido de la insurrección en Cuba

Estalló una nueva insurrección armada independentista en Cuba, que contaba con cerca de 1.800.000 habitantes, casi 1/3 de los cuales era población negra. Cuba había dejado de depender económicamente de España, puesto que la producción azucarera cubana se comercializaba directamente desde la isla; los barcos dedicados a su transporte pertenecían a distintos países y los pagos de las transacciones se realizaban en dólares norteamericanos o libras.

La guerra se debió a la maduración del movimiento independentista indígena, dirigido por Antonio Maceo y José Martí, así como a los errores cometidos por España. Pese a lo dispuesto en la Paz de San Juan (1878), el gobierno español fue retrasando la concesión del régimen de autogobierno y eludió un control real sobre los abusos que los trabajadores de las plantaciones sufrían por parte de los propietarios españoles y criollos. Los sucesivos gobiernos se dejaron presionar por los grupos con intereses coloniales.

El papel de Estados Unidos

A la frustración acumulada se unió el respaldo norteamericano. Los políticos estadounidenses eran partidarios de la independencia cubana porque significaba el fin del colonialismo europeo y la posibilidad de explotar la isla en exclusiva. El apoyo fue primero diplomático, presionando al gobierno español para hacer concesiones de autonomía, y a partir de 1891, cuando la ley de aranceles prohibió a los cubanos el comercio libre, se convirtió en apoyo material y en presiones a favor de la insurrección.

Grupos políticos en conflicto

Cuando Antonio Maura, ministro del gobierno liberal de Sagasta, intentó poner en marcha un proyecto de autonomía para Cuba, fue rechazado por los conservadores de Cánovas al considerar que llegaba demasiado tarde. Los principales grupos políticos eran:

  • Unión Constitucional: opuesto a cualquier reforma autonomista.
  • Partido Autonomista Cubano: grupo reformista moderado y favorable al mantenimiento de la unidad con España.
  • Partido Revolucionario Cubano: grupo dirigido por José Martí.

Desarrollo del conflicto y la intervención militar

Los guerrilleros incendiaron numerosas plantaciones de propietarios españoles y lograron interrumpir las comunicaciones dentro de la isla. En Filipinas y Puerto Rico también se produjeron rebeliones armadas separatistas hacia 1897. La guerra atravesó varias fases:

  • Fase inicial: El gobierno liberal intentó una política de negociación y envió a Martínez Campos a la isla, pero en 1896 la situación militar se agravó con la segunda insurrección colonial en Filipinas.
  • La estrategia de Weyler: El nuevo gobierno de Cánovas envió al general Weyler, experto conocedor de Cuba, quien recuperó territorio y envió a los insurrectos a las montañas. Dividió el territorio mediante líneas fortificadas y concentró a la población civil en campos para evitar que pudiera apoyar a los guerrilleros. Los soldados españoles enviados desde la península se vieron diezmados por las enfermedades y la lucha.

El desenlace: La intervención estadounidense

En 1897, Sagasta intentó un nuevo proyecto de autonomía amplio al estilo de los dominios británicos, sustituyó a Weyler y en enero tomó posesión el nuevo gobierno cubano. Fue en este momento cuando los Estados Unidos decidieron intervenir, ya que la opinión pública presionaba a favor de la guerra.

En 1850, el gobierno norteamericano ya había intentado comprar la isla por 100 millones; sus motivos eran de carácter económico y geoestratégico. En 1897, el presidente McKinley volvió a intentar la compra por 300 millones, pero fue rechazada. Washington había enviado a Cuba un buque de guerra, el Maine, para proteger los intereses norteamericanos. La embarcación estaba fondeada en la bahía de La Habana cuando el 15 de febrero estalló y se hundió, muriendo la tripulación.

El gobierno de Washington lanzó un ultimátum que amenazaba con la guerra si España no renunciaba expresamente a la soberanía sobre la isla. En España, las presiones de la prensa y de los mandos del ejército obligaron al gobierno a entrar en guerra con EE. UU. La negativa desencadenó el conflicto, la armada estadounidense derrotó a la española al mando del general Cervera en la bahía de Santiago y las tropas americanas desembarcaron en Guantánamo.

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