La práctica del despotismo ilustrado:Carlos III

LA GUERRA DE Sucesión ESPAÑOLA.En 1700 murió sin descendencia directa Carlos II, el último monarca de la Casa Austria. Surgieron dos candidatos al trono: Felipe d’Anjou (Borbón), nieto de Luis XIV de Francia y de la princesa María Teresa de Austria (hermana de Carlos II); y el archiduque Carlos de Habsburgo, hijo del Emperador de Austria. El testamento de Carlos II designaba como sucesor al Borbón Felipe d’Anjou, pero este nombramiento provocó un conflicto internacional entre Francia por un lado, y Gran Bretaña, Holanda, Portugal y Saboyá, partidarias del archiduque Carlos por otro.En España también se produjo un enfrentamiento entre la Coronas de Castilla (partidarias de Felipe d’Anjou) y la de Aragón (partidarias del archiduque Carlos). Así pues, nos encontramos ante un conflicto a la vez civil e internacional. La paz entre Francia y los partidarios del archiduque Carlos se firmó en los tratados de Utrecht y Rastadt (1713-1714), por los que Felipe d’Anjou fue nombrado rey de España (Felipe V) a cambio de importantes concesiones (los Países Bajos españoles, el Milanesado, Nápoles y Sicilia pasaron a Austria y Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña junto con privilegios comerciales en América).Pero el enfrentamiento entre las Coronas de Castilla y Aragón continuó hasta 1714, cuando las tropas borbónicas tomaron Barcelona y en 1715 cuando hicieron lo propio con Mallorca. La economía del Antiguo Régimen seguía basada en la agricultura, a la que se dedicaba más del 80% de la población.LA Economía.Era muy poco productiva, y además buena parte de la tierra estaba en manos muertas, es decir, no podía comprarse ni venderse (tierras de la Iglesia y de municipios, mayorazgos,…).Además, la tierra estaba muy mal repartida, y la inmensa mayoría de la población no podía acceder a la propiedad.La mayor parte del campesinado era arrendatario o jornalero, con muy bajas condiciones de vida y nula capacidad de consumo, lo que afectaba al comercio, a la industria y a la artesanía.Con respecto al comercio decir que el mercado interior era sumamente débil, existiendo además graves problemas de transporte.El comercio colonial con América sí logró desarrollarse bastante más.LA SOCIEDAD.Del Antiguo Régimen era, como ya se ha dicho, estamental, basada en la desigualdad legal y en el inmovilismo social.Los grupos privilegiados (nobleza y clero) eran dueños de la propiedad, no pagaban impuestos, tenían sus propias leyes, y controlaban la Administración.El clero constituía alrededor del 2% de la propiedad, pero poseía más del 40% de la propiedad territorial; la nobleza (5% de la población) poseía extensas propiedades y detentaba numerosos señoríos, donde administraba justicia. Ambos estamentos vivían de las rentas y de sus derechos de cobro (diezmo,…). El tercer estamento (Estado Llano) era muy heterogéneo: constituía más del 90% de la población y estaba compuesto por campesinos, burguésía y sectores populares


.Estaban sometidos a la desigualdad jurídica, pagaban impuestos y no participaban de las decisiones políticas.En líneas generales tenían un nivel de vida muy bajo (sobre todo los campesinos y los sectores urbanos populares).Los campesinos continuaban sometidos a un régimen señorial y estaban divididos entre propietarios (una escasa minoría) y una mayoría de arrendatarios (pagaban un oneroso alquiler y elevados impuestos) y y jornaleros, que trabajaban la tierra de otros y estaban siempre al borde de la subsistencia.Los burgueses, escasos en cuanto a número, lograrán mejorar su situación a lo largo del Siglo XVIII debido a la mejora del comercio, pero seguirán sometidos a la desigualdad jurídica.LA Política CENTRALIZADORA DE LOS BORBONES.Felipe V instauró un modelo de absolutismo basado en el que había impuesto su abuelo Luis XIV en Francia durante el Siglo XVII. En este sistema el poder del rey era prácticamente ilimitado.Gracias a las victorias militares frente a la Corona de Aragón Felipe V fue unificando y reorganizando los diferentes reinos peninsulares mediante los Decretos de Nueva Planta (Valencia, Aragón, Mallorca y Cataluña). Con ellos impuso la organización político-administrativa propia de Castilla en esos territorios, con lo que logró unificar y centralizar el sistema, con la única excepción de Navarra y País Vasco, territorios que le habían apoyado en la Guerra. Las Cortes y el Consejo de Castilla asumieron los de Aragón, aunque perdieron casi todas sus funciones.Se crearon las Secretarías (antecedentes de los ministerios actuales) cuyos titulares eran nombrados por el rey; se eliminaron los antiguos virreinatos y se crearon demarcaciones provinciales; y se generalizó la figura de los corregidores castellanos para el gobierno de las principales ciudades. Asimismo, se creó la figura del intendente, con amplios poderes y que dependían directamente del rey.Basándose en el derecho de conquista se realizaron ambiciosas reformas fiscales en los territorios de la antigua Corona de Aragón, como el catastro en Cataluña, lo que logró aumentar la recaudación. En los años siguientes se intentó extender a toda España (Catastro de Ensenada).Los Decretos de Nueva Planta tuvieron un resultado ambivalente: por una parte lograron racionalizar y uniformizar el sistema político-administrativo y fiscal, poniendo las bases para un futuro desarrollo económico, pero por otro lado generaron una fuerte oposición, especialmente en Cataluña, donde la sangrienta entrada de las tropas borbónicas en la ciudad de Barcelona el 11 de Septiembre de 1714 será recordada desde entonces.Política EXTERIORLa dinastía de los Borbones en España se inició con una importante pérdida de poder e influencia en el contexto internacional, pero lejos de perjudicar al país esto le benefició, pues pudo focalizar todas sus energías en mejorar la situación en el interior del país.


El Tratado de Utrecht prohibía explícitamente la uníón de las coronas de España y Francia en una misma persona, pero eso no impidió la firma de los “Pactos de Familia” entre las dos ramas de la Familia Borbón. Fueron firmados primero por Felipe V en busca de apoyo para su política italiana, promovida por su mujer Isabel de Farnesio, y luego por Carlos III. Esto último llevó al enfrentamiento ineludible con Gran Bretaña.Entre uno y otro nos encontramos con Fernando VI (1746-1759) cuyos esfuerzos se dirigieron a la reconstrucción del ejército y la flota. Uno de los objetivos era mejorar y racionalizar tanto la administración y explotación de América como el comercio colonial. Fernando VI contó con la colaboración de José de Carvajal y el marqués de Ensenada.Con Carlos III España intervino en la Guerra de los Siete Años y en la de Independencia de las colonias norteamericanas, al lado de Francia y frente a Gran Bretaña. Ello le permitíó recuperar Menorca (no así Gibraltar) así como algunos otros territorios en América (Luisiana y Florida).

Pervivencia de la sociedad estamental:

La sociedad del Siglo XVIII continuó manteniendo la división en estamentos basada en la desigualdad jurídica y en el inmovilismo. El mayor cambio se produjo en la situación de la burguésía que, a pesar de seguir siendo considerada Estado Llano y no gozar de privilegios consiguió mejorar su situación económica, gracias sobre todo al desarrollo del comercio y, y que se vio favorecida por los cambios introducidos por la monarquía borbónica en la administración, así como por la Ilustración, de la que fue su principal valedora.Uno de los cambios principales se produjo cuando Carlos III declaró honestas todas las profesiones en 1783. En educación se inició una reforma de los estudios universitarios y de las enseñanzas medias, muy descuidadas hasta entonces, y se impulsaron Academias, dedicadas a las letras y a las ciencias, y escuelas de artes y oficios.En el ámbito religioso se puso especial énfasis en reformar el papel y el poder de la Iglesia. Carlos III intentó controlar la Inquisición y frenar algo el poder de la Iglesia. En este contexto hay que entender la expulsión de los jesuitas en 1766, una orden religiosa de enorme poder y obediencia directa al Papa.Para llevar a cabo su programa Carlos III contó con una serie de ministros y colaboradores, entre los que cabe destacar a Campomanes, Floridablanca, Aranda, Olavide y Jovellanos.

II. Economía:

En el terreno económico se establecieron las siguientes medidas.Limitación de los privilegios de la Mesta y apoyo a las medidas de colonización de la Sierra Morena propuestas por Pablo de Olavide.Fomento de la libre circulación de productos y mercancías por España, y liberalización progresiva del comercio colonial con América (fin del monopolio del puerto de Cádiz, 1765).Apoyo a la actividad industrial y proteccionismo y reformas fiscales. Creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, con objeto de fomentar la agricultura, el comercio y la industria, y traducir y publicar libros extranjeros


III. La Ilustración:

El Siglo XVIII se conoce como El Siglo de las Luces. La Ilustración, de origen esencialmente francés, tiene una confianza ilimitada en la razón, siendo el conocimiento la base de la felicidad, siendo partidarios de la educación, el progreso, la igualdad jurídica y el derecho a la libertad. Asimismo, se opusieron a la visión inmovilista y a los privilegios del clero.La introducción y difusión de la Ilustración en España fue lenta y difícil, debido principalmente a la ausencia de una burguésía poderosa y al enorme peso e influencia de la Iglesia.A partir de 1750-1760 empezaron a tener mayor predicamento nombres como Feijoo, Campomanes, Cadalso, Jovellanos, Aranda, Floridablanca,… Sobre todo bajo el reinado de Carlos III.Todos coincidían en el interés por la ciencia, el espíritu crítico y la idea de progreso, así como en la importancia de la educación y de las reformas económicas.El despotismo ilustrado fue consecuencia de la mezcla entre la Ilustración y el absolutismo monárquico, siendo Carlos III (1759-1788) su principal representante en España. Sus reformas provocaron el motín de Esquilache en 1766, pero el rey continuó con su política reformista.LOS LIMITES DEL REFORMISMO BORBONICOS.El despotismo ilustrado de Carlos III presenta en su conjunto un balance positivo. Se impulsaron reformas de tipo económico, de instrucción pública, de saneamientos de las ciudades y se potenciaron las actividades económicas, científicas y culturales.Sin embargo, todas aquellas medidas profundas que implicaban tocar los intereses de los privilegiados, como la reforma agraria o verdaderas medidas fiscales no fueron llevadas a cabo. Reformar tenía como límite el poder del monarca y mantener el Antiguo Régimen, basado en la desigualdad jurídica y en el absolutismoTras la muerte de Carlos III y la llegada al trono de su hijo Carlos IV en 1788 éste continuó en la senda reformista, pero el estallido de la Revolución francesa en 1789 frenó estos planes.Carlos IV y gran parte de sus colaboradores (que también lo habían sido de Carlos III) observaron con temor los efectos que las ideas ilustradas provocaban en la vecina Francia. Carlos IV apartó del gobierno a los ministros ilustrados y en 1792 confió el poder a un joven militar, Manuel Godoy. La ejecución de Luis XVI en Enero de 1793 llevó a que España declarara la guerra a Francia en coalición con otras monarquías absolutistas. Pero las tropas españolas fueron derrotadas y la subsiguiente Paz de Basilea (1795) subordinó España a los intereses franceses.A partir de ese momento, y especialmente tras el ascenso al poder de Napoleón Bonaparte en 1799 la política española vaciló entre el temor a Francia y el intento de pactar con ella para evitar el enfrentamiento contra el poderoso ejército napoleónico.El despotismo ilustrado y la frase Todo para el pueblo pero sin el pueblo habían demostrado sus limitaciones. Las reformas económicas sin reformas sociales ni políticas y el pensar en el bienestar y progreso de los súbditos sin contar con ellos no habían funcionado.A la hora de la verdad, el absolutismo monárquico tomó partido por las fuerzas del Antiguo Régimen. Pero esa decisión no pudo frenar los vientos de la Historia que estaban por llegar. La Revolución, originada en Francia en 1789, barrería pronto toda Europa, dejando una huella mucho más perdurable y sólida que la de la Ilustración.

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