I. El Fracaso de la II República: Comentario al Texto de Manuel Azaña
Presentación y Contexto del Documento
El presente texto es un fragmento del libro titulado Causas de la Guerra de España, publicado en 1939, año del fin de la Guerra Civil Española, la cual puso fin al breve periodo histórico de la II República, en el que se encuadraría este texto. Fue escrito por D. Manuel Azaña, dirigente del partido «Izquierda Republicana», y primer presidente del gobierno de la II República, desde su exilio en Francia, al finalizar la Guerra Civil española.
Hace referencia a la época en la que llegó la II República, periodo histórico instaurado tras el fin de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera y la posterior abdicación de Alfonso XIII. Aunque la República se proclamó en un ambiente festivo, pues con ella se esperaba poder llevar a cabo las reformas políticas y sociales que necesitaba el país, pronto se enfrentó a graves dificultades. La derecha conservadora se enfrentó a las reformas y la izquierda obrera se inclinó por la revolución, lo que llevó a un periodo histórico al que pondría fin el general Francisco Franco, iniciando tras un golpe de Estado, una Guerra Civil de tres años y una dictadura de casi 40 años.
Por su naturaleza se trata de un texto político, de contenido socioeconómico, y de carácter público, pues va dirigido a todo aquel que sienta interés por este periodo histórico.
Ideas Clave del Fragmento
Podríamos establecer como idea principal la presentación que se hace sobre la problemática económico-agraria de España al inicio de la República. Tras el párrafo inicial en el que se presenta esta etapa como algo muy esperado por el pueblo, el resto de ideas secundarias exponen la problemática en que se encontraba el país:
- La desigualdad social en las ciudades.
- Los contrastes entre los minifundios del norte y los latifundios del sur.
- El paro acuciante tanto en las ciudades como en el campo.
- El enriquecimiento de terratenientes a costa de pagar salarios mínimos y dejar en paro a los asalariados del campo algunos meses al año.
Ante toda esta situación, el texto termina exponiendo cómo la República no podía dejar las cosas como las encontró.
Contexto y Desarrollo Histórico
La II República llega a España tras las elecciones municipales de abril de 1931, convocadas por el Almirante Aznar, en el afán del rey Alfonso XIII de restablecer un sistema electoral como forma de salvar la monarquía, tras la pérdida de credibilidad con que terminó la dictadura de Primo de Rivera. El resultado de estas elecciones dio la victoria a los republicanos-socialistas, por lo que la monarquía se vio obligada a salir del país. Muchas esperanzas se depositaron en el nuevo régimen, sobre todo por parte de las clases menos favorecidas, obreros y campesinos, como se explicita en el inicio del texto.
Tras las elecciones a Cortes Constituyentes, con el triunfo de los republicanos-socialistas, se produce la elaboración y aprobación de la Primera Constitución de la historia de España republicana, democrática y laica, con un amplio reconocimiento de derechos y libertades (voto femenino, matrimonio civil y divorcio…). Se inició el Bienio Reformista con Alcalá Zamora como presidente de la República y Manuel Azaña del gobierno.
Nuestra agricultura y comercio arrastraban unas dificultades como eran la escasa productividad, la falta de inversión y unos anticuados medios de producción, lo que en plena crisis económica mundial provocó un aumento del desempleo, crónico ya en el mundo agrario, como recoge el tercer párrafo. En el norte de España predominaba la pequeña propiedad, que en ocasiones no daba para sostener a la familia. En el sur dominaban los grandes latifundios, donde la mayoría de los grandes propietarios no los cultivaba y el campesino estaba sumido en la miseria.
Las reformas de este bienio afectaron a todos los ámbitos, pero en el agrícola se aprobó la Ley de Reforma Agraria, la cual tuvo una lenta aplicación entre otros motivos:
- Falta de dinero del Estado para pagar indemnizaciones, lo que desembocó en duros y trágicos enfrentamientos con las fuerzas del orden, por ejemplo, el de Casas Viejas en Cádiz (1933), en el que fueron acribillados a tiros o fusilados numerosos campesinos.
- Por el choque de ideas de cómo aplicarla: El PSOE quería expropiar las grandes fincas y explotarlas colectivamente, los burgueses republicanos buscaban dividir las grandes parcelas y los anarquistas querían coger la tierra sin expropiarla y colectivizarla.
Con la llegada de nuevo al gobierno de las izquierdas del Frente Popular, la reforma agraria se volvió a poner en marcha con mucha radicalidad. La mayor parte de las tierras de latifundios fueron ocupadas por los campesinos, con mayor o menor violencia, y el gobierno se limitó a legalizarlo. El fin de la República y el inicio de la Guerra Civil se precipitaron en un ambiente de enfrentamientos callejeros entre la izquierda y la derecha, crímenes políticos y la sospecha de una trama golpista, que se puso en marcha en julio de 1936 y una sangrienta guerra civil que duró tres años.
Conclusión
La II República no supo o no pudo desarrollar los numerosos cambios que España necesitaba. En concreto, la Reforma Agraria provocó la oposición de los grandes propietarios y, por otro lado, de los anarquistas y sindicatos del campo, unos por considerarla demasiado reformista y otros por demasiado lenta y conservadora. Todo ello arrastrará de nuevo a España a una dictadura de casi 40 años, precedida de una guerra civil entre españoles, quedando de nuevo sumida en un recorte radical de libertades y derechos. Los partidos políticos, sindicatos y el sufragio quedarán suprimidos, bajo una dura represión, que pondrá de nuevo orden en una España que quedará fuertemente dividida entre los vencedores y los vencidos.
II. La Justificación del Golpe de 1923: El Manifiesto de Primo de Rivera
Presentación y Naturaleza del Documento
El presente texto corresponde al manifiesto hecho público por D. Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, tras el golpe de Estado del 13 de septiembre de 1923, dirigido por él, y hecho público al día siguiente en el periódico ABC. Es, por tanto, un texto público, dirigido al pueblo español y al ejército. Por su naturaleza es un texto político, y por su origen una fuente histórica primaria.
Analizando el texto, la idea principal sería la justificación del Golpe de Estado que hace Primo de Rivera, argumentada a través de los distintos párrafos del texto, en los que anuncia su propósito de resolver los graves problemas que padecía la sociedad española: Liberar al país de la «tupida red de la política», el caciquismo, el desgobierno, las amenazas separatistas y la indisciplina social.
Contexto Histórico
El contexto histórico en el que habría que situarlo es en la crisis política de la Restauración que se venía sufriendo desde finales del siglo XIX hasta 1923 en que se produce el golpe de Estado. Entre estas circunstancias cabe señalar:
- La indecisión del Gobierno y la falta de confianza del rey Alfonso XIII.
- El profundo malestar del ejército, manifestado en 1917 y agravado a partir de las consecuencias del Desastre de Annual.
- La gravedad que había tomado el conflicto social, principalmente tras los efectos de la neutralidad en la I Guerra Mundial, la Semana Trágica en Barcelona y la huelga general de 1917.
Desarrollo del Comentario
Podemos establecer que, desde el llamado Desastre del 98, la crisis del sistema de la Restauración se hacía evidente, como se cita en el texto (Párr. 2). Los proyectos regeneracionistas del sistema emprendidos tanto por el partido Conservador, con Maura, como por el partido Liberal, con Canalejas, fracasaron, pues el corrupto sistema del turno no desapareció, argumento expuesto en el párrafo 1 por Primo de Rivera al querer «liberal al país de los profesionales…».
La mentalidad militar, patriótica, católica y autoritaria del golpista queda patente en el párrafo 3, con expresiones como: «nuestra moral y doctrina», «disciplina», «por España y por el Rey».
Pero realmente es a lo largo del cuarto párrafo cuando hace una detallada exposición de los puntos que dejan sin vuelta atrás a la Restauración. Este golpe de Estado contó con el apoyo, además del Rey, de todos aquellos que demandaban un poder fuerte que pusiera orden, como son patronos, industriales, católicos, tradicionalistas, etc. Estaban cansados ya de los efectos políticos y sociales de la Primera Guerra Mundial, de la crisis de 1917, del llamado pistolerismo, del crecimiento de los nacionalismos independentistas o autonomistas, del miedo a una revolución comunista de los obreros, tomando ejemplo de la Revolución Rusa de 1917, del problema de Marruecos tras la derrota del Annual, o de la falta de cultura del país.
Aunque bien es verdad que en el manifiesto que estamos comentando no se dan soluciones concretas a todos estos problemas, Primo de Rivera intentó poner remedio a estos a lo largo de su dictadura. Así, desde los inicios del Directorio Militar, se impuso el orden público con medidas represivas contra comunistas y anarquistas, declarados ilegales, y contra los nacionalismos, prohibiéndose el uso del catalán y las banderas.
Con respecto al terrorismo que se había desatado en los últimos años de la Restauración, principalmente entre pistoleros contratados tanto por patronos como por los sindicatos, o por la policía con la llamada «Ley de Fugas», Primo de Rivera llevó al país a una escasa conflictividad social, no solo con la represión, sino con una política de construcción de viviendas baratas, escuelas, sanidad, y la intervención del Estado en las relaciones laborales.
A la crisis económica existente, la Dictadura puso solución aprovechando el desarrollo económico internacional de los años veinte, con una fuerte intervención del Estado para impulsar la industria nacional, ayudas a las empresas, creó grandes monopolios estatales como CAMPSA o Telefónica y fomentó las obras públicas. Pero esta política aumentó el déficit presupuestario, pues no se hizo una reforma fiscal que aumentase los ingresos públicos.
El problema de Marruecos, que tras el Desastre de Annual, con más de 10.000 soldados muertos, había provocado una protesta multitudinaria con la exigencia de buscar responsabilidades militares y políticas y la apertura de una comisión de investigación que elaboró un informe (el cual nunca llegó a las Cortes por el golpe de Estado), terminó siendo solucionado por el dictador. En 1925, Francia y España atacaron conjuntamente y con gran éxito, sometiendo a todo el protectorado.
Finalmente, la dictadura fue perdiendo apoyos y se acrecentó la oposición. En enero de 1930, Primo de Rivera dimitió. Al año siguiente, tras algunos intentos del Rey de volver a la normalidad constitucional sin éxito, se proclamará la II República española y la monarquía abandonará el país.
Conclusión
A pesar de que en principio, con el Directorio Militar, la dictadura se consideró un periodo transitorio y que se volvería a la legalidad constitucional, a partir del Directorio Civil se cambió su voluntad de permanecer en el poder. Aunque se intentaron resolver los problemas del país, finalmente perdió todos los apoyos. La dictadura de Primo de Rivera supuso en España el inicio de un siglo en gran parte dominado por dictadores, como pudo ser la dictadura de Mussolini instaurada un año antes en Italia, o posteriormente en las décadas siguientes Hitler, Franco, etc.