Comentario Histórico del Manifiesto de Manzanares (1854)
Nos encontramos ante una fuente primaria, redactada en el contexto al que hace referencia. Se trata de un manifiesto político, el Manifiesto de Manzanares (1854). Lo firma Leopoldo O’Donnell, aunque sabemos que la redacción corrió a cargo de Cánovas del Castillo, futuro presidente del gobierno. El destinatario es el pueblo español, como se ve en la primera palabra del documento. Su propósito es impulsar una insurrección popular y militar para poner fin a la situación de crisis política y social que sufría el reinado de Isabel II.
El Manifiesto de Manzanares se redacta tras el pronunciamiento progresista conocido como la Vicalvarada, liderado por O’Donnell. Este documento es importante porque obliga a la reina Isabel II a cambiar de gobierno, poniendo fin a la Década Moderada que, desde su mayoría de edad, gobernaba el país. Después de este manifiesto, primero llegan al poder los progresistas y luego la Unión Liberal.
Estructura e Ideología del Manifiesto
En el primer párrafo se señala el entusiasmo mostrado por el pueblo ante la sublevación liderada por O’Donnell en Vicálvaro. Se señala como objetivo el triunfo de la libertad por todo el país.
En el segundo párrafo se indica que los sublevados van a lograr extenderse por la mayor parte de las provincias españolas, poniendo fin al gobierno de los ‘tiranos’, refiriéndose con esto a los moderados. También se recoge el ideario de los sublevados, que dejan clara su fidelidad a la Corona («queremos la conservación del Trono»). Presentan su programa, demostrando el carácter liberal de sus propuestas, comparándolas con las llevadas a cabo por los gobiernos moderados.
Se señalan diferentes ámbitos de actuación, como la economía, la administración central, la ley electoral, las libertades del pueblo (menciona explícitamente la libertad de imprenta), etc. También se comenta la vuelta de la Milicia Nacional como garantía de las reformas liberales. Este cuerpo había jugado ya un importante papel previamente, pero los moderados lo habían descartado porque estaba vinculado a intereses progresistas.
En el último párrafo, se señala que será la Nación la que establezca las bases de la regeneración liberal. Termina el texto dejando clara la voluntad liberal de los líderes de la sublevación.
El Contexto Histórico: El Estado Liberal durante el Reinado de Isabel II
Durante el reinado de Isabel II (1833-1868) existieron dos grandes partidos políticos que dominaron la escena. Esta etapa se caracterizó por la inestabilidad política, los constantes pronunciamientos militares y el protagonismo de los líderes militares (espadones) en la vida pública.
Los Partidos Políticos Principales
- Partido Moderado: Cuyo espadón fue el general Narváez. Eran partidarios de la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, y de otorgar amplios poderes a la Corona. Apostaban por el sufragio censitario muy restringido y tendían a limitar los derechos individuales de los ciudadanos. Fue el partido más apoyado por la reina.
- Partido Progresista: Liderado por Espartero. Propugnaba la limitación del poder real, un sufragio censitario de base más amplia que el moderado, y la aprobación de más derechos y libertades. Alcanzaron el poder en 1836, lo que posibilitó la Constitución liberal de 1837, y en 1854, después del manifiesto estudiado.
Otras Formaciones Políticas Relevantes
Junto a estos partidos encontramos otros:
- Partido Demócrata: Partidario del sufragio universal masculino.
- Partido Carlista: De ideología absolutista.
- Partido Republicano: Que pedía el establecimiento de una república.
- Unión Liberal: Dirigida por el general O’Donnell. Era un partido de centro que se nutrió del ala derecha de los progresistas y del ala izquierda de los moderados. A partir de 1856, logró el gobierno en varias ocasiones.
Mecanismos de Inestabilidad Política
El reinado de Isabel II se caracterizó por el cambio constante en el gobierno de progresistas y moderados, en un ambiente político inestable acentuado por los constantes pronunciamientos militares. Estos se veían favorecidos porque los líderes de los partidos eran militares. Otra herramienta política utilizada para alcanzar el poder fueron las Juntas, a imitación de las creadas durante la invasión napoleónica. El juntismo pone de manifiesto los problemas de los progresistas, que recurrían a la formación de juntas revolucionarias para obtener el poder. Cuando se lograba, las juntas se disolvían.
Singularidades del Estado Liberal Isabelino
Aunque el reinado de Isabel II estuvo marcado por la inestabilidad, fue en este momento en el que se sentaron las bases del sistema Liberal español. Aun así, debemos tener en cuenta que se trató de una monarquía Liberal conservadora, como se ve en el apoyo constante de la reina al Partido Moderado. En el contexto de la Década Moderada (1844-1854) aparecen las principales características del Estado Liberal isabelino. Entre todas, resaltaremos la redacción de la Constitución de 1845, donde se establece la soberanía compartida entre la Reina y las Cortes, dando muchos poderes a la Monarquía (la reina mantenía el poder ejecutivo y compartía el legislativo con las Cortes, que eran bicamerales). Se optó por un sufragio censitario que dejaba votar a poca población. La declaración de derechos y libertades era reducida en comparación con las anteriores.
Medidas Relevantes del Moderantismo
- Configuración de un Estado centralizado: Se promueve la existencia de gobernadores civiles, representantes del gobierno en las provincias.
- Férreo control de la población: Para garantizar el orden público, se optó por la censura, la redacción de un nuevo Código Penal, y el nacimiento de la Guardia Civil.
El Impacto de las Desamortizaciones
Por otro lado, durante el reinado de Isabel II, las desamortizaciones se llevaron a cabo cuando el Estado confiscó una enorme cantidad de terrenos que eran propiedad de la Iglesia y de los municipios con el fin de ser vendidos en una subasta pública. El objetivo general fue aumentar los ingresos de la Hacienda pública. No obstante, se justificaron como un intento de reforma de la propiedad de la tierra para mejorar el poco productivo sistema agrario español. Sin embargo, únicamente los sectores más adinerados, que no estaban interesados en aumentar la productividad, lograron acceder a estas tierras. Por tanto, el proceso desamortizador se utilizó como arma política, buscando limitar el poder de la Iglesia y de los grandes señoríos, beneficiando así a las élites urbanas y liberales. De esta forma, se perdió una oportunidad para impulsar una reforma agraria que acabara con los problemas de desigualdad en el acceso a la tierra y fomentara la productividad del sistema.
El Declive de la Monarquía Isabelina
El excesivo apoyo a los moderados contribuyó a la fragilidad de la Monarquía. Así, Isabel II debió hacer frente a una doble crisis: política (falta de apoyo político-social) y económica (crisis financiera mundial, malas cosechas). Viendo esta situación, progresistas y demócratas se unieron para derrocar a la reina en el llamado Pacto de Ostende (1866), al que se sumarían los unionistas. La muerte de Narváez, principal apoyo de Isabel II, ayudó al estallido de la Revolución Gloriosa (1868), que supuso el exilio de la reina y el fin de su reinado.
Conclusión
El reinado de Isabel II fue una etapa marcada por la inestabilidad política, las divisiones internas y el protagonismo militar en la vida pública. Aunque permitió sentar las bases del Estado Liberal en España, este sistema fue inherentemente conservador. Pese a los avances, la reina acabaría siendo derrocada, poniendo fin temporal a la dinastía Borbón en el trono español.