1. La Crisis del Antiguo Régimen y la Guerra de la Independencia (1808-1814)
1.1. La crisis de la monarquía borbónica
La guerra contra la Francia revolucionaria y el descontento de la población con las decisiones de Manuel de Godoy, el ministro más influyente de Carlos IV, aceleraron la crisis del Antiguo Régimen en España. Por el Tratado de Fontainebleau se autorizó la entrada del ejército francés a la Península. Más adelante, Napoleón nombró a su hermano, José Bonaparte, nuevo rey de España (1808), lo que provocó la rebelión popular y el inicio de la Guerra de la Independencia.
1.2. La Guerra de la Independencia
La guerra se desarrolló en tres fases:
- La resistencia popular, protagonizada por los grupos patriotas organizados en guerrillas.
- La ofensiva francesa, que comportó largos sitios de ciudades españolas (Zaragoza, Gerona).
- Finalmente, las victorias anglo-españolas (lideradas por el mariscal Wellington en 1812) que derrotaron a los franceses.
Un año después (1814) se firmó el Tratado de Valençay, por el que Fernando VII recuperaba la corona y Napoleón retiraba sus tropas de España.
1.3. Las Cortes de Cádiz
En plena guerra y ante el vacío de poder, los patriotas formaron Juntas locales y provinciales de defensa, y para coordinar el movimiento se creó la Junta Suprema Central, que convocó una reunión de las Cortes españolas en la ciudad de Cádiz (1810). En Cádiz se confeccionó la primera Constitución española (1812), que reflejó los principios básicos del liberalismo político, y se aprobaron leyes para derogar el Antiguo Régimen.
2. Entre el Absolutismo y el Liberalismo (1814-1833)
2.1. La restauración del absolutismo
Al regresar a España en 1814, Fernando VII clausuró las Cortes, anuló la Constitución, restableció el régimen señorial y persiguió a los partidarios del liberalismo. Era la vuelta al Antiguo Régimen. Entre 1814 y 1820, los opositores del absolutismo organizaron múltiples pronunciamientos, que fueron reprimidos.
2.2. El Trienio Liberal (1820-1823)
En 1820, el pronunciamiento protagonizado por el coronel Riego triunfó, e inauguró el Trienio Liberal (1820-1823), que recuperó la legislación liberal de las Cortes de Cádiz (el rey se vio obligado a acatar la Constitución). El rey Fernando VII se oponía a estas medidas reformistas y pidió la intervención del absolutismo europeo (la Santa Alianza), que mandó a los llamados Cien Mil Hijos de San Luis. Estos derrotaron a los liberales y repusieron a Fernando VII como monarca absoluto.
2.3. La Década Ominosa (1823-1833)
Entre 1823 y 1833, en la llamada Década Ominosa, Fernando VII tuvo que hacer frente a una grave situación económica y financiera y al conflicto dinástico generado por querer garantizar el trono a su hija Isabel. Para ello, abolió la Ley Sálica, que impedía prácticamente que reinaran las mujeres (solo podrían reinar en el caso de que no hubiera hijos, sobrinos o hermanos del rey), y dictó la Pragmática Sanción. Esto provocó la reacción de su hermano Carlos. Tras la muerte del monarca (1833) estalló una guerra civil entre carlistas e isabelinos (la Primera Guerra Carlista).
3. La Independencia de la América Hispana (1808-1826)
En el primer tercio del siglo XIX se produjo la independencia de la mayoría de las colonias españolas en América. Las principales causas de este proceso fueron el descontento de la burguesía criolla y la difusión de las ideas ilustradas promovidas por las revoluciones de Francia y EE. UU.
Durante la Guerra de la Independencia española, en las colonias de América también se crearon Juntas, que no acataron la monarquía de José Bonaparte. Estas Juntas se convirtieron en organismos de poder que pretendían sustituir a las autoridades españolas e iniciaron un movimiento emancipador.
Simón Bolívar, en Venezuela, y Antonio José de Sucre y José de San Martín, en Argentina, fueron los principales líderes de los focos más importantes de secesión. En 1816 Argentina proclamó su independencia y la insurrección se generalizó por todo el Imperio americano.
España perdió todas las colonias excepto Cuba, Filipinas y Puerto Rico, lo que supuso muchas pérdidas económicas para España, que se vio privada de los ingresos que le reportaban los mercados americanos.
4. La Revolución Liberal y las Regencias (1833-1843)
Entre 1833 y 1839, durante la regencia de María Cristina (madre de Isabel, que se ocupó del cargo durante la minoría de edad de su hija Isabel, que tenía tres años), destacó la Primera Guerra Carlista.
4.1. La Primera Guerra Carlista (1833-1839)
El conflicto dinástico significó un enfrentamiento entre:
- Los partidarios de Don Carlos, conocidos como carlistas, que agrupaban a los sectores más tradicionales de la sociedad (querían mantener la monarquía absoluta y volver al Antiguo Régimen).
- Los partidarios de Isabel II, integrados por liberales y algunos sectores tradicionales que veían como única posibilidad de luchar contra los carlistas unirse a los liberales.
La guerra duró siete años (1833-1839) y finalmente los liberales vencieron.
4.2. Las reformas liberales
Los progresistas (los liberales se habían dividido entre moderados y progresistas) impulsaron una serie de reformas para la construcción de un régimen político liberal:
- Constitución de 1837.
- Disolución del régimen señorial.
- Desvinculación de la propiedad.
- Desamortización y economía de libre mercado.
- Sistema electoral censitario.
H4. El contexto de las desamortizaciones
“En 1836 el país, además de los problemas económicos que arrastra desde finales del siglo XVIII, tiene que hacer frente a las guerras carlistas y a la inestabilidad política. La reina regente, a la muerte de Fernando VII, debe apoyarse en los liberales para defender el trono de su hija frente a los absolutistas partidarios de D. Carlos. La construcción de un Estado liberal requiere tomar medidas económicas liberalizadoras, acabando con los vestigios del pasado. En este contexto se entiende el gobierno de Mendizábal, un hombre de negocios progresista, en quien se confía para atajar la deuda del Estado y atraerse a los liberales.”
Mendizábal, ministro de Hacienda durante la regencia de María Cristina, desamortizó los bienes de la Iglesia, suprimió el régimen señorial, el diezmo, etc. Las tierras fueron sacadas a pública subasta y compradas por las familias más ricas, nobles y burguesas que, o bien se desentendieron de ellas o bien subieron los impuestos a los campesinos en forma de arrendamientos. En 1840 María Cristina se vio obligada a dimitir al dar un giro conservador a su política que no fue aceptado por los progresistas.
4.3. La regencia de Espartero
El progresista Espartero fue nombrado regente (1840-1843). Pero el personalismo con el que gobernó generó la oposición de los miembros de su propio partido y en 1843, un pronunciamiento obligó a Espartero a dimitir. Las Cortes avanzaron la mayoría de edad de Isabel II y la proclamaron reina.
5. La Etapa Isabelina (1843-1868)
En 1843, con 13 años, Isabel II es declarada mayor de edad. Su reinado duró desde 1843 hasta 1868. Este período se caracteriza por la alternancia en el poder de moderados y progresistas.
H4. Características del Reinado de Isabel II
- Una nueva Constitución, la de 1845, mucho más conservadora que la de 1837, estableció un sufragio censitario muy restringido.
- De 1846 a 1849 se produce la Segunda Guerra Carlista.
- Se implementó la segunda Ley desamortizadora, la de Madoz, que afectó a los bienes de los ayuntamientos (bienes de propios y bienes comunales).
- Se creó la Ley de Ferrocarriles, que impulsó la creación de la red ferroviaria en España.
Los últimos años del reinado de Isabel II estuvieron llenos de acontecimientos como campañas militares en Marruecos y expediciones a Indochina, a lo que se unió el desprestigio de la reina y la aparición de nuevos grupos políticos: los demócratas y los republicanos (que querían abolir la monarquía).
6. El Sexenio Democrático (1868-1874)
6.1. La Revolución Gloriosa y la Constitución de 1869
En 1868 se produce la Revolución Gloriosa, que fue un levantamiento militar que obligó a la reina a exiliarse a Francia, dando lugar al llamado Sexenio Revolucionario. Se aprueba la Constitución de 1869, la más progresista del siglo XIX, que establece:
- Soberanía nacional.
- Separación de poderes.
- Sufragio universal masculino.
- Se amplía la declaración de derechos y libertades (reunión, asociación, etc.).
- La nueva forma de gobierno será la monarquía constitucional.
6.2. Monarquía de Amadeo I y la Primera República
En un principio, de 1868 a 1870 se forma un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano. Se busca a un rey y finalmente se encuentra a un rey italiano, Amadeo I de Saboya (1871-1873).
Su reinado duró muy poco, ya que se encontró con un país cargado de problemas: pocos días antes de su coronación, Prim (el máximo defensor de Amadeo de Saboya) era asesinado por un anarquista, a lo que se sumó el conflicto colonial en Cuba más la oposición a su reinado por parte de carlistas y monárquicos (que querían la restauración borbónica). Todo esto hizo que el rey abdicara y volviera a su país.
En 1873, el mismo día de la abdicación de Amadeo I de Saboya (11 de febrero), se convocan Cortes y se inicia la I República (1873-1874). Únicamente duró 10 meses, durante los cuales se sucedieron 4 presidentes: Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar. En diciembre de 1874, se produce un nuevo levantamiento militar por parte del general Martínez Campos, que acaba con la República y promueve el regreso de los Borbones en la persona del hijo de Isabel II: Alfonso XII, iniciándose así el período conocido como La Restauración.
7. La Restauración Monárquica (1874-1898)
Antonio Cánovas del Castillo, líder del partido conservador y presidente del gobierno en varias ocasiones, fue el artífice de la Restauración. Este período se caracterizó por:
H4. Pilares del Sistema de la Restauración
- Fue una monarquía parlamentaria.
- Se promulga la Constitución de 1876 de índole conservador: sufragio censitario masculino, declaración de derechos más restringida, etc.
- El bipartidismo, que era la alternancia en el poder de dos partidos: el Liberal (líder, Sagasta) y el Conservador (líder, Cánovas del Castillo) que, a pesar de las diferencias, coincidían en lo esencial: defensa de la monarquía, de la Constitución, de la propiedad privada, etc.
Ambos partidos se alternaban falseando las elecciones mediante el llamado “encasillado” y “el pucherazo”. Así pues, el sufragio censitario y el caciquismo aseguraron este sistema bipartidista que se mantuvo hasta el siglo XX.
Tras la muerte de Alfonso XII, asumió la regencia su esposa María Cristina hasta la mayoría de edad de su hijo, el futuro Alfonso XIII.
7.1. La Crisis del 98
En el año 1898, el sistema de la Restauración entró en crisis, entre otras causas debido al Desastre del 98, por el que España perdió sus últimas colonias (Cuba, Filipinas y Puerto Rico). El reclutamiento injusto para llevar hombres a luchar en estas guerras produjo la Semana Trágica de Barcelona. Estos conflictos hicieron que surgieran duras protestas contra este sistema.