Reinos cristianos, crisis demográfica del siglo XVII y reformas borbónicas en España (Edad Media – S. XVIII)

Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental

Los núcleos cristianos se organizaban en monarquías patrimoniales. Las monarquías eran, en general, de carácter feudal como en el resto de Europa, pero en la península los reyes llegaron a acumular mayor poder debido al proceso de la Reconquista. Por otro lado, surgieron ciudades que se autogobernaban mediante fueros —leyes y privilegios específicos de un lugar—, a menudo controladas por oligarquías locales.

Instituciones y régimen señorial

Se crearon instituciones como el consejo real, que asesoraba al rey y estaba formado por nobles y miembros del clero. Otra institución importante fueron las Cortes, órganos representativos en los distintos reinos.

En la Edad Media funcionó el régimen señorial: los señores feudales ejercían el poder local, impartían justicia y podían cobrar rentas y prestaciones a los campesinos que trabajaban sus tierras.

La sociedad estamental

La sociedad era estamental, dividida en privilegiados y no privilegiados:

  • Privilegiados: nobleza, clero y órdenes militares.
  • No privilegiados: campesinos, artesanos y comerciantes. Entre ellos se encontraban minorías religiosas como los judíos, que desempeñaban oficios de comerciante y artesano. Los mudéjares solían estar oprimidos y en situación de pobreza.

Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias

El siglo XVII fue una etapa de contracción demográfica motivada por diversos factores: el deterioro económico, la propagación de epidemias, el aumento de la emigración a América, el efecto de las constantes guerras y el vacío demográfico originado por la expulsión de los moriscos (aunque en la costa este efecto fue menor).

Factores principales

  • Deterioro de la economía y malas cosechas.
  • Propagación de epidemias.
  • Aumento de la emigración a América.
  • Impacto de las guerras continuadas.
  • Expulsión de los moriscos y el consiguiente vacío demográfico en determinadas zonas.

Consecuencias sociales y económicas

La sociedad continuaba dividida en estamentos, con una marcada desigualdad entre la clase privilegiada y el pueblo llano, lo que, en ocasiones, generaba conflictos. Las malas cosechas, las guerras y la expulsión de los moriscos contribuyeron al agotamiento económico. El comercio con América se vio afectado por la competencia de holandeses, franceses e ingleses, y todo ello desembocó en una crisis fiscal: la Hacienda quedó prácticamente en quiebra debido al endeudamiento y a la disminución de ingresos. A finales de siglo se aprecian señales de recuperación económica.

La nueva monarquía borbónica: los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas (primera mitad del siglo XVIII)

Felipe V introdujo en España el modelo de monarquía centralizada inspirado en el sistema francés. Promulgó los Decretos de Nueva Planta, que suprimieron los fueros de Aragón; sin embargo, se mantuvieron los fueros de Navarra y del País Vasco por haber apoyado a Felipe en la guerra sucesoria.

Transformaciones institucionales

Los borbones conservaron algunas instituciones tradicionales, como el Consejo de Castilla y las Cortes, aunque su uso efectivo quedó limitado. A partir de entonces se crearon secretarías reales que fueron el antecedente de los ministerios modernos. Se reorganizó la administración mediante la implantación de intendencias, gobernadas por un intendente con competencias militares y económicas; se mantuvieron, en muchos lugares, los corregidores.

Reformas culturales y económicas

  • Reformas culturales: creación de la Real Academia Española (RAE) con la intención de unificar la lengua y de instituciones ilustradas como las Sociedades Económicas de Amigos del País para impulsar la economía y la educación.
  • Reformas económicas: orientación hacia la libertad económica y el fomento industrial y agrario. Limitación de la Mesta, eliminación de peajes y reconocimiento de la honorabilidad de ciertas profesiones.
  • Administración fiscal: elaboración del catastro (mapas y registros de propiedades) para mejorar la recaudación. Emisión de vales reales como medida de endeudamiento.

Reformas en América

En América se introdujeron cambios administrativos y comerciales para un mayor control: se crearon dos nuevos virreinatos —el del Río de la Plata y el de la Nueva Granada—, se intensificó el comercio y se expandieron las actividades hispanas hacia el sur de lo que hoy es Estados Unidos y el sur de América.

La España del siglo XVIII: expansión y transformaciones económicas — agricultura, industria y comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña

El siglo XVIII fue una época de recuperación económica que, en buena medida, tiene sus raíces en la segunda mitad del siglo anterior. La ausencia de guerras a gran escala favoreció la recuperación.

Agricultura

Hubo avances técnicos, introducción de nuevos cultivos y una expansión agrícola. Se limitaron ciertas concentraciones de la propiedad y se criticó la llamada mano muerta de la Iglesia que, según los ilustrados, impedía el desarrollo económico.

Industria

Se cuestionó el papel tradicional de los gremios y se fomentó la creación de fábricas reales, muchas orientadas a productos de lujo. Se promulgaron decretos para la dignificación de los oficios y para promover la producción manufacturera.

Comercio con América

El comercio con América se mantuvo bajo el modelo del Pacto Colonial: las colonias podían producir y comerciar, pero la política comercial favorecía los productos peninsulares y limitaba la competencia industrial colonial. Los reyes concedían campañas o compañías comerciales privilegiadas a cambio de pagos y permisos, lo que permitió la explotación y expansión de mercados. Los Borbones impulsaron la expansión demográfica y administrativa en plazas y puertos importantes, como Buenos Aires.

Despegue económico de Cataluña

El crecimiento fue especialmente destacado en Cataluña, donde predominaba una pequeña propiedad agrícola. Los agricultores comenzaron a cultivar productos orientados al mercado; algunos, con capital acumulado, crearon talleres textiles que crecieron gracias a la libre circulación de productos y al acceso privilegiado al mercado americano. Ese dinamismo favoreció el despegue económico catalán durante el siglo XVIII.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *