Segunda República: reformas políticas, religiosas y agrarias entre 1931 y 1933

Contexto y presidencia

Tras la aprobación de la Constitución, Niceto Alcalá-Zamora (procedente de la derecha republicana) pasó a ser presidente de la República. Se formó un gobierno de coalición de republicanos de izquierda y socialistas, presidido por Manuel Azaña (Acción Republicana).

Reformas del bienio (diciembre 1931 – septiembre 1933)

Entre diciembre de 1931 y septiembre de 1933, el nuevo gobierno impulsó un programa de reformas con el fin de modernizar y democratizar España. Su empeño chocó con los sectores más conservadores de la sociedad, que vieron en estas reformas un ataque contra sus intereses y asociaron la República a la intransigencia de la izquierda.

Reforma religiosa

La reforma religiosa pretendía poner fin a la influencia de la Iglesia y secularizar la sociedad. Para ello, el Gobierno suprimió el presupuesto de culto y clero, secularizó los cementerios y prohibió la enseñanza a las órdenes religiosas, conforme al artículo 26 de la Constitución. Se aprobó la Ley de Congregaciones Religiosas, se disolvió la Compañía de Jesús, se confiscaron sus bienes y se expulsó del país a sus miembros, alegando que obedecían a un poder extranjero (voto de obediencia al Papa).

Desde el inicio del nuevo régimen se produjeron incidentes anticlericales violentos, como el incendio de edificios religiosos en mayo de 1931. La jerarquía eclesiástica, a través de una pastoral del Primado de España, el cardenal Segura, mostró su antagonismo hacia la República y movilizó a sus fieles. El gobierno actuó expulsando de España a aquellos prelados cuya actitud fue considerada hostil, entre ellos el cardenal Segura y el obispo de Vitoria. La cuestión religiosa alejó a la República de las derechas, que encontraron en la defensa de la moral y de la fe católica las señas de identidad de las clases conservadoras.

Reforma militar

El objetivo era crear un Ejército profesional y subordinado al poder civil. Para ello se trató de poner fin a la macrocefalia provocada por el excesivo número de oficiales, proceder a la modernización técnica y subordinar a los militares al poder civil. Se aprobó la Ley de Retiro de la Oficialidad, que permitía pasar a la reserva con sueldo íntegro a los militares que lo desearan, aunque el gobierno también podía obligar a los generales a retirarse si se cumplían determinadas condiciones.

Entre las medidas adoptadas se exigió a los oficiales el juramento de fidelidad a la República, algo que no sentó bien entre los sectores más conservadores del Ejército. A esta medida se sumó la clausura de la Academia Militar de Zaragoza. Desde el punto de vista de la reorganización técnica, se remodelaron las regiones militares y se creó la Guardia de Asalto y el cuerpo de suboficiales. Los militares africanistas recibieron la reforma como una agresión a la tradición militar. La modernización material quedó sin abordar por problemas de presupuesto.

Reforma agraria

Fue el proyecto de mayor envergadura de la República. Pretendía poner fin al latifundismo, facilitar el acceso de los campesinos a la propiedad de la tierra y mejorar sus condiciones de vida. Se aprobó para ello la Ley de Reforma Agraria. La aplicación corrió a cargo del Instituto de Reforma Agraria (IRA).

El proceso de implantación fue decepcionante por la complejidad de la ley, la lentitud burocrática, la falta de presupuesto y la resistencia de los propietarios. La reforma elevó la tensión social, ya que el campesinado se vio defraudado. Por otro lado, los propietarios se opusieron a la reforma y pasaron a engrosar las filas de los enemigos de la República.

Autonomías y nacionalismos

El gobierno republicano intentó dar salida a las aspiraciones de autogobierno de las regiones donde se habían desarrollado movimientos nacionalistas. La Constitución preveía la aprobación de estatutos de autonomía y, en el caso de Cataluña, ya se había formado un gobierno provisional (la Generalitat), presidido por Francesc Macià, cuyo objetivo era la elaboración de un estatuto a cambio de anular su decisión de proclamar la independencia.

El Estatuto de Núria se aprobó en referéndum en Cataluña y, posteriormente, en las Cortes Españolas en 1932, aunque con algunos recortes. En el País Vasco el proceso fue más lento y complejo por la desconfianza inicial del PNV hacia la República y por la cuestión de Navarra. Un proyecto inicial de Estatuto Vasco-Navarro, aprobado en la Asamblea de Ayuntamientos en Estella (1931), fue rechazado por el gobierno debido a su carácter confesional e incompatible con la Constitución. En 1932, tras la Asamblea de Alcaldes en Pamplona, Navarra se desvinculó del proyecto. El Estatuto Vasco para las tres provincias vascongadas no se aprobó hasta octubre de 1936. José Antonio Aguirre (PNV) fue el primer lehendakari.

En Galicia, donde el sentimiento nacionalista era más tenue, los avances hacia la autonomía fueron muy escasos y nunca llegaron a culminarse debido a la guerra civil.

Educación y legislación laboral

El Estado republicano quiso promover una educación liberal y laica. Se incrementó un 50% el presupuesto educativo y se centró la acción en la enseñanza primaria, con la creación de 10.000 escuelas y 7.000 plazas de maestros. Intentaron acabar con la hegemonía de la enseñanza religiosa adoptando un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita.

Desde el Ministerio de Trabajo, impulsadas por Sindicalistas como Largo Caballero para mejorar las condiciones laborales, se aprobaron importantes medidas. Se aprobó la Ley de Contratos de Trabajo, que regulaba la negociación colectiva, y la Ley de Jurados Mixtos, con poder de arbitraje vinculante en caso de desacuerdo entre patronos y obreros. Se estableció la jornada semanal de 40 horas y se impulsó la creación de seguros sociales.

El cambio de régimen coincidió con la fase más grave de la depresión económica mundial, que imposibilitaba el crecimiento económico. La CNT vio la ocasión idónea para poner en práctica su proyecto revolucionario y fomentar la conflictividad social.

Sucesos de Casas Viejas y consecuencias políticas

En otoño de 1933, la investigación de los hechos de Casas Viejas, donde una insurrección anarquista acabó con una matanza de campesinos por parte de las fuerzas del orden, dio lugar a la dimisión de Azaña, la ruptura del gobierno de coalición y la convocatoria de elecciones.

Resumen de las principales medidas

  • Religión: supresión del presupuesto de culto, secularización de cementerios, prohibición de enseñanza religiosa en órdenes, Ley de Congregaciones Religiosas, disolución de la Compañía de Jesús.
  • Militar: Ley de Retiro de la Oficialidad, juramento de fidelidad a la República, clausura de la Academia Militar de Zaragoza, creación de la Guardia de Asalto.
  • Agraria: aprobación de la Ley de Reforma Agraria y gestión por el Instituto de Reforma Agraria (IRA), enfrentamiento entre expectativas campesinas y resistencia de los propietarios.
  • Autonomías: Estatuto de Núria para Cataluña, procesos más lentos en el País Vasco y escasos avances en Galicia.
  • Educación y trabajo: aumento del presupuesto educativo, creación de escuelas y plazas de maestros; Ley de Contratos de Trabajo, Ley de Jurados Mixtos, jornada de 40 horas y seguros sociales.
Observaciones finales

Las reformas del bienio surgieron con la intención de modernizar España, pero la combinación de resistencias conservadoras, problemas presupuestarios, dificultades administrativas y la crisis económica global limitó su eficacia y contribuyó al aumento de la polarización política que desembocaría, años después, en la guerra civil.

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