Transformación y Caída del Sistema de la Restauración Española

Proyectos de reforma y crisis políticas

Durante el reinado de Alfonso XIII se intentó llevar a cabo una reforma política del sistema de la Restauración para modernizarlo y evitar su colapso, pero estos proyectos fracasaron y dieron paso a crisis políticas que impidieron la democratización real del régimen, sustituido por una dictadura militar en 1923. Tras el desastre de 1898, se extendió la conciencia de que el sistema basado en el turno de partidos, el caciquismo y el fraude electoral era incapaz de responder a las nuevas demandas, impulsando una etapa de reformismo inspirada en el regeneracionismo.

El principal intento de reforma desde el Partido Conservador fue el de Antonio Maura, cuya política se resumía en la idea de la “revolución desde arriba”. Entre sus medidas destacó la Ley Electoral de 1907, que pretendía garantizar elecciones más limpias, aunque no logró acabar con el fraude. El autoritarismo de Maura durante la Semana Trágica de Barcelona en 1909 provocó una fuerte oposición que terminó con su dimisión.

Desde el Partido Liberal, el proyecto reformista fue liderado por José Canalejas, quien intentó una democratización más profunda del sistema, limitar el poder de la Iglesia e introducir reformas fiscales y sociales. Destacaron la Ley del Candado de 1910 y la reforma del reclutamiento militar. El alcance de estas reformas fue limitado y su asesinato en 1912 truncó el regeneracionismo liberal.

Tras la desaparición de Maura y Canalejas, el régimen entró en una fase de creciente inestabilidad política, con gobiernos débiles y de corta duración. La negativa a emprender reformas estructurales impidió integrar a republicanos, nacionalistas y movimientos obreros. Estas debilidades se manifestaron en la triple crisis de 1917, que puso de relieve la quiebra del sistema parlamentario. La monarquía quedó cada vez más desacreditada, recurriendo al Ejército como sostén del orden. Los proyectos reformistas fracasaron por su carácter limitado, la resistencia de las élites y la acumulación de crisis, conduciendo a la descomposición del régimen y preparando soluciones autoritarias.

Alternativas al turnismo y movilización obrera

La crisis del sistema favoreció la aparición de opciones políticas alternativas al turnismo. El republicanismo se reforzó como alternativa al régimen monárquico, defendiendo la democratización del sistema, las libertades públicas y la separación entre Iglesia y Estado. El catalanismo político, representado por la Lliga Regionalista, defendía un proyecto autonomista y reclamaba mayor autogobierno para Cataluña. Participó en la Asamblea de Parlamentarios de 1917, que exigió un Gobierno provisional, autonomía, una nueva Constitución y la reforma del sistema, pero fue disuelta por la Guardia Civil.

En el movimiento obrero, el anarquismo tuvo una fuerte implantación, organizado en la CNT, que defendía la acción directa y la huelga general. El socialismo, articulado en torno al PSOE y la UGT, defendía la acción sindical, la negociación y la participación política, y fue clave en la huelga general de 1917. La afiliación sindical creció y las huelgas se multiplicaron. La “guerra social” entre patronal y sindicatos tuvo lugar principalmente en Barcelona entre 1919 y 1923, destacando la huelga de La Canadiense en 1919. Todo este proceso contribuyó a la crisis del régimen, incapaz de integrar estas fuerzas.

Colonialismo español en Marruecos

El colonialismo español en Marruecos respondió a razones de prestigio internacional e intereses económicos y militares. La Conferencia de Algeciras de 1906 y el Tratado de Fez de 1912 establecieron el protectorado, quedando España a cargo del norte del Rif y una zona en el sur. La ocupación encontró fuerte resistencia de las tribus rifeñas, dando lugar a una guerra prolongada. El Ejército mostró carencias y surgieron tensiones internas que llevaron a la creación de las Juntas Militares de Defensa en 1916.

El conflicto estuvo marcado por episodios como la derrota del Barranco del Lobo en 1909, que desencadenó la Semana Trágica, y el desastre de Annual en 1921, con más de 12.000 muertos, que evidenció la precariedad del Ejército y provocó conmoción pública. La guerra desacreditó al Ejército, favoreció el ascenso de los africanistas y alimentó el descontento social, ya que afectó sobre todo a las clases populares. El desastre de Annual y el Expediente Picasso pusieron en cuestión a los mandos militares y al propio rey Alfonso XIII. El temor a responsabilidades favoreció el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. El colonialismo en Marruecos aceleró el descrédito de la monarquía y el colapso del régimen parlamentario.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

La Dictadura fue la culminación de la crisis del sistema de la Restauración. El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera protagonizó un golpe de Estado con apoyo del rey Alfonso XIII, instaurando un régimen autoritario. Se suspendió la Constitución de 1876, se disolvieron las Cortes, se suprimieron libertades y se implantó la censura.

En el Directorio Militar (1923-1925) se priorizó el orden público y el problema marroquí. Desde 1925, el Directorio Civil mantuvo el carácter autoritario y puso en marcha un programa de fomento económico e infraestructuras, con intervención estatal, ayudas a empresas y monopolios como la CTNE y CAMPSA. El régimen trató de institucionalizarse con la Unión Patriótica y una Asamblea Nacional Consultiva, pero fracasó por falta de legitimidad democrática.

Aunque hubo éxitos iniciales como la pacificación de Marruecos y el crecimiento económico, la oposición fue aumentando: republicanos, nacionalistas, movimiento obrero, intelectuales y sectores del Ejército. El apoyo de Alfonso XIII al golpe desprestigió a la Corona. La pérdida de apoyos, la crisis económica y la reorganización republicana provocaron la caída del dictador en enero de 1930. El intento de restaurar el parlamentarismo fracasó y la monarquía quedó asociada al autoritarismo, conduciendo a la proclamación de la Segunda República en 1931.

Conclusión del Periodo

El reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por la crisis del sistema de la Restauración, incapaz de democratizarse e integrar nuevas fuerzas sociales y políticas. Los intentos regeneracionistas fracasaron, aumentaron la conflictividad social, el problema de Marruecos y la intervención del Ejército. La crisis de 1917 abrió una etapa de inestabilidad que desembocó en la Dictadura de Primo de Rivera, apoyada por el monarca. El descrédito de la Corona condujo a la caída de la monarquía y a la proclamación de la Segunda República en 1931.

El Problema Colonial y el Desastre del 98

Tras la independencia de la mayor parte de las colonias americanas a principios del siglo XIX (especialmente, a partir de 1824), solo las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico continuaron formando parte del imperio español en América. Cuba y Puerto Rico basaban su economía en la exportación de azúcar de caña y el tabaco, en la que trabajaba mano de obra sometida a esclavitud. Las duras leyes arancelarias impuestas por el gobierno de Madrid convirtieron estos territorios en un “mercado cautivo” de los textiles catalanes o de la harina castellana. Esta situación perjudicaba claramente a las islas, que podían encontrar productos mejores y más baratos en los vecinos Estados Unidos.

Coincidiendo con la Revolución de 1868, resurgió el problema colonial. La inestabilidad política peninsular, trasladada a las Antillas, junto con la acción de sociedades secretas independentistas, desembocaron en la insurrección cubana en octubre de 1868. Manuel de Céspedes lanzó el Grito de Yara y comenzó la Guerra Larga o de los diez años (1868-1878). La guerra terminaría con la Paz de Zanjón (1878), que no garantizaba ni la independencia de Cuba ni la abolición de la esclavitud.

Esta situación favoreció el estallido de una nueva sublevación en febrero de 1895 (Grito de Baire). La insurrección fue planificada por el Partido Revolucionario Cubano, fundado por José Martí, quien proclamó la libertad de Cuba en el Manifiesto de Montecristi. Tras el fracaso del general Martínez Campos, el general Valeriano Weyler aplicó una guerra de desgaste y la política de reconcentración de la población rural, con un elevadísimo coste humano.

La explosión del acorazado Maine el 15 de febrero de 1898 propició la entrada de Estados Unidos en el conflicto. La guerra fue breve y se decidió en el mar con el hundimiento de la flota del almirante Cervera en Santiago de Cuba. En Filipinas, la insurrección de 1896 y la derrota naval en Cavite sentenciaron el dominio español. España firmó la Paz de París el 10 de diciembre de 1898, cediendo Puerto Rico, Filipinas y Guam, mientras Cuba alcanzaba una independencia tutelada.

La pérdida de las últimas colonias se denominó el “desastre del 98” y tuvo gran importancia en la conciencia nacional. Intelectuales como Joaquín Costa y los autores de la Generación del 98 impulsaron el regeneracionismo, un movimiento que propugnaba reformas profundas para modernizar el país.

Glosario de Términos Históricos

  • Federalismo: Modelo político defendido por republicanos como Pi y Margall, basado en estados federados con autonomía política.
  • Internacionalismo: Movimiento que defendía la solidaridad de la clase trabajadora más allá de las fronteras.
  • Cantonalismo: Movimiento insurreccional de 1873 que aspiraba a crear estados regionales independientes.
  • Anarquismo: Ideología que rechaza toda forma de Estado y autoridad.
  • Derecho de Asociación: Reconocido parcialmente en 1887, permitió la creación de sindicatos.
  • Caciquismo: Sistema basado en favores de líderes locales a cambio de votos, denunciado por Joaquín Costa.
  • Capitalismo: Sistema económico consolidado durante la Restauración, favoreciendo a la burguesía.
  • Clase Social: Grupos definidos por su posición económica (burguesía, proletariado, campesinado).
  • Comunismo: Ideología de Marx y Engels que propone la abolición de la propiedad privada.
  • Anticlericalismo: Corriente contraria a la influencia de la Iglesia en la vida pública.
  • Abolicionismo: Movimiento a favor de la supresión de la esclavitud.
  • Encasillamiento: Práctica de asignar escaños antes de las elecciones para garantizar el turno pacífico.
  • Fuerismo: Defensa de las leyes e instituciones propias (fueros) vascos y navarros.
  • Mutualismo: Organización obrera basada en la ayuda mutua para cubrir necesidades básicas.
  • Nacionalismo: Ideología que defiende la identidad y autonomía política de una nación.
  • Oligarquía: Grupo reducido que concentra el poder político y económico.
  • Regeneracionismo: Corriente crítica que proponía reformas para superar el atraso de España.
  • Regionalismo: Reivindicación de mayor autonomía para las regiones dentro del Estado.
  • Restauración: Periodo iniciado en 1875 con el regreso de los Borbones (Alfonso XII).
  • Sindicato: Organización para la defensa de los intereses laborales de los trabajadores.
  • Antimilitarismo: Oposición al protagonismo del ejército y a la obligatoriedad del servicio militar.
  • Directorio Militar: Gobierno de militares que asesoró a Primo de Rivera entre 1923 y 1925.
  • Militarismo: Doctrina que justifica la intervención del ejército en la política.
  • Pistolerismo: Violencia entre pistoleros de la patronal y sindicalistas (1917-1923).
  • Proletariado: Clase trabajadora asalariada que carece de medios de producción.
  • Republicanismo: Corriente que defiende la abolición de la monarquía y la soberanía popular.

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