1. La Romanización de la Península Ibérica
Los pueblos peninsulares adquirieron los modos de vida y de pensamiento de Roma: se romanizaron. Fue un proceso lento que comenzó al mismo tiempo que la conquista de Hispania, tras la victoria sobre los cartagineses en el contexto de la II Guerra Púnica, desde las costas mediterráneas y el valle del Guadalquivir.
La conquista de las tierras del interior y del norte resultó ser un proceso más lento e inacabado. En el centro, los romanos tuvieron que enfrentarse a las guerrillas lusitanas con Viriato y a la resistencia de los celtíberos en Numancia; en el norte, a las guerras cántabras en época de Augusto.
- Factores de romanización: Llegada de colonos italianos, asentamiento de soldados veteranos y la atracción por las riquezas de Hispania.
- Urbanismo: Fundación de colonias como Hispalis (Sevilla), Itálica, Barcino (Barcelona), Valentia (Valencia) y Emérita Augusta (Mérida).
- Infraestructuras: Una densa red de calzadas comunicaba las ciudades entre sí y con los lugares más importantes del Imperio.
Hispania quedó integrada en la economía del Imperio Romano. El latín logró eliminar las lenguas indígenas, excepto el vasco. La huella romana es evidente en la aportación de figuras como Trajano, Adriano, Teodosio, los Sénecas, Lucano y Marcial, además de un vasto legado monumental.
2. La monarquía visigoda
Pueblo germánico procedente de la zona del mar Negro, irrumpieron en la Península Ibérica como aliados romanos, acabando con pueblos como alanos y vándalos. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, se asentaron en el sur de la Galia (reino de Tolosa) y, tras la batalla de Vouillé (507), establecieron su reino en Toledo.
Los visigodos eran una minoría frente a los seis millones de hispanorromanos. La unificación se logró mediante varios hitos:
- Territorial: Leovigildo puso fin al reino suevo (585) y Suintila expulsó a los bizantinos.
- Religiosa: Recaredo se convirtió al catolicismo en el III Concilio de Toledo (589).
- Legislativa: Recesvinto promulgó el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo).
La monarquía era electiva y se apoyaba en el Aula Regia y los Concilios. Las luchas nobiliarias por el trono facilitaron la rápida conquista musulmana.
3. Al-Ándalus: principales etapas de su historia
Al-Ándalus es el nombre que dieron los musulmanes al territorio peninsular entre 711 y 1492. Sus etapas principales fueron:
- Emirato dependiente (711-756): Dependiente del califato Omeya de Damasco.
- Emirato independiente (756-929): Con Abderramán I, independiente políticamente de Bagdad.
- Califato de Córdoba (929-1031): Abd-al-Rahman III se proclama líder político y religioso.
- Reinos de Taifas y etapas norteafricanas: Periodos de fragmentación interrumpidos por almorávides y almohades.
- Reino nazarí de Granada (1236-1492): Último reducto musulmán hasta la toma por los Reyes Católicos.
4. Los Reyes Católicos: unión dinástica e integración
En 1469, el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón dio lugar a la monarquía hispánica. Tras la Guerra de Sucesión castellana y la victoria de Isabel, se consolidó la unión dinástica. Hitos clave:
- 1492: Conquista de Granada y descubrimiento de América.
- 1512: Conquista de Navarra por Fernando el Católico.
La unión era dinástica; cada reino mantuvo sus propias leyes e instituciones.
5. Expulsión de judíos y moriscos
Los Reyes Católicos buscaron la unidad religiosa mediante el Edicto de Granada (1492), que expulsó a los judíos. La Inquisición se convirtió en el instrumento de control ideológico. En 1502, los mudéjares fueron obligados a bautizarse (moriscos). Finalmente, en 1609, Felipe III decretó la expulsión definitiva de los moriscos, lo que provocó graves crisis demográficas y económicas.
6. Conquista y colonización de América
Tras la llegada de Colón (1492), se exploró el continente. Destacan la conquista del imperio azteca por Hernán Cortés (1519-1521) y del inca por Francisco Pizarro (1532-1533). El sistema de explotación inicial fue la encomienda, que derivó en abusos, motivando la creación de las Leyes de Burgos (1512) y las Leyes Nuevas (1542) para proteger a los indígenas.
7. Política exterior de Felipe II
Felipe II defendió la hegemonía católica y el patrimonio dinástico. Destacan la victoria en la Batalla de Lepanto (1571) contra los turcos, el conflicto con Inglaterra (fracaso de la Armada Invencible en 1588) y la anexión de Portugal en 1581.
8. El Conde-Duque de Olivares y las crisis del siglo XVII
El valido de Felipe IV intentó centralizar el esfuerzo bélico mediante la Unión de Armas (1626). Esto provocó el levantamiento de Cataluña (Corpus de Sangre, 1640) y la independencia de Portugal, reconocida finalmente en 1668.
9. Decretos de Nueva Planta y centralismo borbónico
Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V impuso los Decretos de Nueva Planta (1707-1716), eliminando los fueros de la Corona de Aragón e instaurando un modelo centralista y absolutista inspirado en Francia.
10. Carlos III y el despotismo ilustrado (1759-1788)
Carlos III aplicó reformas para modernizar España sin alterar el absolutismo. Impulsó la agricultura, el libre comercio colonial, la expulsión de los jesuitas y reformas urbanísticas en Madrid, siendo recordado como el «mejor alcalde de Madrid».