Expansión de los reinos cristianos en la Baja Edad Media: expansión de la corona de Aragón por el Mediterráneo y rutas atlánticas.

Tema 5.1. Los reinos cristianos en la Baja Edad Media


 Los dos últimos siglos de la Edad Media (XIV y XV) coincidieron con una fase de recesión y crisis generalizada en toda Europa. En el caso de Castilla se acabaron imponiendo las tesis favorables a la supremacía del poder real, de origen divino, dando paso a la progresiva sustitución del modelo de rey como señor de vasallos, por el modelo de rey como soberano de súbditos. Para ello se impuso un fortalecimiento de la monarquía castellana que establecíó un desarrollo institucional propiciatorio de una creciente centralización del poder: se fusionaron las cortes de Castilla y de León; se creó un Consejo Real originalmente formado por nobles y prelados; se creo una Audiencia Real y en los municipios –controlados por concejos cerrados-  se establecieron representantes del poder real.. Junto a las instituciones reales el otro pilar del sistema eran las Cortes, formadas por procuradores de las ciudades, y que aprobaban los subsidios a cambio de exponer sus problemas al monarca. El proceso se vio jalonado por dos guerras civiles que culminaron con la llegada de Isabel la católica al trono de Castilla.   En el caso de la corona de Aragón se impusieron los partidarios de las teorías pactistas, dada la estructura confederal de los territorios que la compónían (Reinos de Aragón, Valencia, Mallorca y Principado de Cataluña) y dada la necesidad de obtener apoyo político y económico para afrontar una ambiciosa política exterior por el Mediterráneo, desarrollada desde finales del siglo XII, que obligó a los monarcas a ceder patrimonio, privilegios y derechos a los grandes señores y a hacer todo tipo de concesiones a las distintas cortes de los distintos reinos. Por ello junto a una administración central encarnada en el Rey, el Consejo Real, la Hacienda Real, la Real Audiencia y las Cortes generales; hay unas administraciones territoriales con su propias Cortes, en las que se irán estableciendo Diputaciones permanentes, denominadas Generalidades, e instituciones tan representativas como el Justicia de Aragón.


Tema 5.2 Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: crisis demográfica, económica y política


Durante los siglos XIV y XV se produjo en toda Europa una profunda crisis demográfica, económica y política que no fue ajena a los reinos españoles. Europa había vivido un proceso de crecimiento demográfico desde el Siglo XI, pero en la primera mitad del XIV se sucedieron una serie de malas cosechas que provocaron el encarecimiento de los alimentos, el hambre y la malnutrición en los sectores más desfavorecidos de la población. La crisis demográfica se agravó con la llegada de la Peste Negra en 1348, que produjo una tremenda mortandad. La disminución de la población fue generalizada en España, pero especialmente notable en Cataluña. La crisis económica ya venía manifestándose previamente en una agricultura atrasada, a la que afectaban de manera extraordinaria las condiciones climatológicas adversas. Pero el retroceso demográfico acrecentó los problemas: menos mano de obra en el campo, despoblamiento, abandono de tierras y reducción de la producción agrícola. Debido a la caída del consumo descendíó también la actividad artesanal y el comercio. En Castilla, el aumento de tierras sin cultivar se aprovechó para extender la ganadería ovina, que crecíó de manera extraordinaria impulsada por el comercio de lana con Flandes y controlada por el Honrado Concejo de la Mesta. Esta asociación de grandes ganaderos, creada en el siglo anterior, obtuvo numerosos privilegios de los monarcas. En el Siglo XV había señales de recuperación económica y demográfica. La Corona de Aragón, sin embargo, y especialmente Cataluña, se vio afectada por la crisis general del comercio mediterráneo. Allí la situación empeoró en el Siglo XV. Por otra parte, la disminución de la población, la escasez de mano de obra y el abandono de tierras conlle- varón la disminución de las rentas señoriales. Ante ello, los señores reaccionaron endureciendo las condi-jones impuestas a los campesinos y exigiendo a los monarcas mayores concesiones territoriales y políticas. De esta manera se generó también, tanto en Castilla como en Aragón, una crisis social y política.

Las exigencias feudales fueron especialmente duras en algunas regiones. En el campo catalán se produjo la Revuelta de los payeses de remensa contra los “malos usos”, que incluían la prohibición a los campesinos de abandonar las tierras de su señor. En Barcelona se enfrentaron la alta burguésía (la Biga) y las clases populares (la Busca). En Galicia se produjo la Revuelta de los irmandiños contra los abusos señoriales. En otros lugares el descontento social se manifestó en forma de pogromos contra los judíos.

Las pretensiones de la nobleza de aumentar su poder a costa de los monarcas fueron la causa de guerras civiles. En Castilla, a finales del Siglo XIV, se enfrentaron Pedro I y su hermanastro Enrique. La victoria de este último significó la llegada al trono de la dinastía Trastámara y el triunfo momentáneo de los intereses de la nobleza. Los conflictos continuaron en el Siglo XV durante los reinados de Juan II y de Enrique IV. A este le sucedíó su hermana Isabel, que impuso definitivamente el poder real sobre la nobleza.

En la Corona de Aragón, la Guerra Civil que se produjo durante el reinado de Juan II confluyó con los conflictos de los payeses de remensa y de la Biga y la Busca. El mismo monarca, como regente de Navarra, se vio envuelto en la guerra entre los agramonteses, que le apoyaban, y los nobles beamonteses.

Tema 5.3 Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: la expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo


Durante buena parte de la Baja Edad Media (siglos XIV y XV) la Corona de Aragón continuó su expansión por el Mediterráneo, iniciada entre 1229 y 1231 con la conquista de Mallorca por Jaime I. En 1282 una revuelta, “Vísperas sicilianas”, en la isla de Sicilia trata de sacudirse el control francés ofreciendo sus líderes la corona a Pedro III, la cual fue aceptada. Con Jaime II (1291.1327) el imperialismo catalano-Aragónés en el  Mediterráneo experimentó un nuevo impulso. La aventura de los almogávares en el Mediterráneo oriental es la más célebre expresión de este proceso. Los almogávareseran soldados mercenarios, originarios de tierras de la Corona de Aragón. En la primera mitad del Siglo XIV, recorrieron el mar Mediterráneo ayudando a diversas campañas aragonesas impulsadas por el expansionismo comercial catalán. Almogávar significa en árabe ‘el que hace algaradas o correrías’ del vocablo ‘al-mugawar’. Como consecuencia de estas campañas se obtuvieron los ducados de Atenas y Neopatria. El propio Jaime II propició también la conquista de Cerdeña.Finalmente, en el Siglo XV, durante el reinado de Alfonso V, La corona de Aragón obtuvo el reino de Nápoles (1443)

Esta expansión chocó con los intereses de la corona francesa y del Papa. Se inicia así un elemento clave de la política exterior aragonesa, y posteriormente española, que se prolongará durante varios siglos: la lucha con Francia por la hegemonía en los estados Esta política expansiva impulsó un fructífero comercio internacional en la cuenca mediterránea que favorecíó el florecimiento económico primero de Cataluña (S.XIV) y posteriormente de Valencia (s.XV)..


5.4. Los reinos cristianos en la Baja Edad Media: las rutas atlánticas (castellanos y portugueses). Las Islas Canarias.
Durante la Baja Edad Media, Europa había mantenido un productivo comercio con Oriente basado en la importación de especias, sedas y piedras preciosas. Estas rutas las monopolizaban comerciantes musulmanes que transportaban dichos productos desde China a las Molucas o a la India; desde allí al Mediterráneo oriental, donde genoveses o venecianos las traían a Europa. Este comercio, ya de por si caro, fue ruinoso para Europa cuando los turcos conquistaron Constantinopla y controlaron las mercancías. Castellanos y portugueses iniciaron exploraciones por el Atlántico Sur en busca de una ruta directa al mercado de las especias..Los monarcas portugueses impulsaron las primeras expediciones por el Atlántico en el Siglo XIV y, con el apoyo de los genoveses, llegaron a las Canarias en 1341. Pero el hecho que marca el inicio de la llamada “Era de los descubrimientos” es la conquista de Ceuta en 1415. Comenzaron a continuación una serie de expediciones que llevaron al descubrimiento y ocupación de las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde, y al reconocimiento de toda la costa africana hasta encontrar el paso hacia Oriente. La culminación de este proceso fue la llegada de Vasco de Gama a la India en 1499.  La expansión de Castilla por el Atlántico tiene dos fases: en primer lugar el dominio del Estrecho de Gibraltar, que culminó con la toma de Gibraltar en 1462 y en segundo lugar la conquista de Canarias que se finalizó en 1496.La zona del Estrecho era más necesaria que la conquista de Granada por motivos económicos (proteger la ruta comercial entre Italia y Flandes por mar, más segura que por tierra) y estratégicos (controlar la vía de penetración de posibles invasiones musulmanas desde el Norte de África y evitar la llegada de refuerzos para el Reino de Granada)..También las rutas del norte con Flandes, destino del comercio lanero, hicieron prosperar a los puertos cantábricos. Las islas Canarias cobraron enorme interés estratégico durante el Siglo XV, al erigirse en un enclave privilegiado desde el que abordar la expansión atlántica. Su ocupación comenzó a mediados del Siglo XIV, de la mano de Juan de Bethencourt, pero su  conquista efectiva no se llevó a cabo hasta finales del Siglo XV, bajo impulso del Reino de Castilla, ya en época de los RRCC.

La soberanía sobre los archipiélagos del Atlántico y el control del comercio suscitaron enfrentamientos entre Castilla y Portugal. Finalmente, mediante el Tratado de Alcaçovas (1479) se hizo un reparto: Portugal renunciaba a las Islas Canarias, mientras que Castilla reconocía a Portugal el derecho exclusivo de navegación al sur de ese archipiélago, además de la soberanía sobre Madeira, las Azores y Cabo Verde y la exclusividad en la conquista del reino de Fez.


6.1 Uníón dinástica: Integración de las Coronas de Castilla y Aragón

 Tradicionalmente se ha identificado el reinado de los Reyes Católicos (1474-1516), como el punto de arranque de la modernidad en la Historia de España y como primera piedra en la construcción del nuevo Estado moderno –Monarquía autoritaria- sobre el que se acabará asentando la identidad nacional española. A pesar de ello, conviene no olvidar que el matrimonio –celebrado en 1469- entre Isabel I de Castilla (1451-1504) y Fernando II de Aragón (1452-1516), supuso una mera uníón dinástica y patrimonial entre dos reinos –Castilla y Aragón- que mantuvieron sus instituciones, aduanas, monedas, normas jurídicas…, en fin sus identidades, separadas; y que de momento solo supónía la posibilidad de compartir un monarca común en el futuro (como así sucedíó con su nieto Carlos I). Aún con todo y pese a la fragilidad inicial de la uníón, el proyecto político de concentración del poder en manos de la corona, con el consiguiente sometimiento de las aspiraciones políticas de la nobleza, la utilización política de la iglesia católica y las conquistas de los reinos de Navarra y Granada –anexionados por Castilla-, conformaron el nacimiento de una monarquía, que llegará a convertirse en potencia hegemónica de la Europa del Siglo XVI. En 1474, cuando murió Enrique IV de Castilla, se abríó una guerra sucesoria entre los partidarios de Isabel y los de Juana, hermana e hija del rey respectivamente. Esta última recibíó el apoyo de Portugal. La guerra terminó en 1479 con el Tratado de Alcaçovas, mediante el cual Castilla y Portugal se repartían territorios africanos e islas del Atlántico. Paralelamente, con las Tercerías de Moura, el rey de Portugal reconocía a Isabel como reina de Castilla, impónía a Juana “la Beltraneja” la renuncia a todos los títulos castellanos y se acordaba la boda de la infanta Isabel, hija mayor de Isabel y Fernando, con el infante don Alfonso de Portugal, heredero de ese reino. De esta forma, Isabel y Fernando  asumieron el poder efectivo de sus respectivos reinos en 1479. Previamente, mediante la Concordia de Segovia, Fernando recibíó plenos poderes en Castilla, que lo equiparaban con Isabel: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. En Aragón, Isabel solo tenía categoría de reina consorte

            Por último, conviene recordar que esta doble monarquía católica, estuvo formada por dos socios de peso y potencia muy desigual, con un claro desequilibrio favorable a Castilla (más extensa y poblada), que explica la progresiva tendencia a la castellanización de esta recién nacida Monarquía Hispánica.

6.2. La conquista del Reino Nazarí y la incorporación del Reino de Navarra


Hacia 1480, nos encontramos en la Península Ibérica con la existencia de cinco reinos (Navarra, Portugal, Granada, Aragón y Castilla). Tras la uníón dinástica de Castilla y Aragón, el proyecto de unificación peninsular sobrevoló la política impulsada por la monarquía de los RRCC. En ese proceso, el primer paso fue la conquista del Reino de Granada, identificada como una auténtica cruzada, avalada por la bula del papa Sixto IV, por su profundo contenido ideológico-religioso, que sirvió además para reforzar la autoridad monárquica y convencer a la nobleza castellana de lo rentable del nuevo rumbo político del recién nacido Estado moderno, encauzando su ímpetu militar hacia un enemigo exterior. Los reyes de Granada pagaban parias a Castilla desde el Siglo XIII, pero las relaciones entre ambos reinos se fueron deteriorando a lo largo del Siglo XV. El reino sufría además una profunda crisis económica y una crisis política derivada de la rivalidad entre las grandes familias (Zegríes y Abencerrajes) y las luchas dinásticas entre Boabdil “el Chico” y su tío “el Zagal”. La conquista se inició en 1482 y se planteó en campañas anuales dirigidas a tomar determinadas ciudades: se arrasaban las cosechas y se procedía al asedio hasta lograr la rendición. En una primera fase se tomó la parte occidental del reino y, en una segunda fase, la parte oriental. Tras ello, la resistencia de la capital obligó a los Reyes Católicos a tomar la vega e instalar el campamento de Santa Fe para residir durante el asedio. Finamente, en Noviembre de 1491 se firmaron las Capitulaciones y el 2 de Enero de 1492 Isabel y Fernando entraron en Granada. La división interna del reino granadino entre Boabdil y El Zagal, facilitó el avance cristiano, que culminó con la capitulación del Rey Boabdil que rindió la ciudad y la Alhambra de Granada el 2 de Enero de 1492. Las capitulaciones firmadas con el rey Boabdil garantizaban la libertad, los bienes, la religión y las costumbres de los musulmanes. Sin embargo, un año despué                  se confínó a estos en el Albaicín y en la Alpujarra, lo que produjo su rebelión. En 1502 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los que no se bautizaran. La incorporación de Navarra es posterior, aunque Fernando el Católico intervino siempre en los asuntos de ese reino. Navarra sufría una larga Guerra Civil provocada por el enfrentamiento entre dos bandos nobiliarios: los beamonteses y los agromonteses. Juan II de Aragón, padre de Fernando, estuvo casado con la reina Blanca de Navarra y, tras enviudar, siguió ejerciendo como rey usurpando la corona a su propio hijo, Carlos de Viana, con el apoyo de los agromonteses. Fernando, procedíó a la ocupación militar del reino en 1512 con el apoyo de los beamonteses. Las Cortes de Navarra reunidas en 1513 le reconocieron como rey después de que concedíó perdón general a los que se le habían opuesto y juró respetar los fueros, usos y costumbres del reino. Aunque en principio fue adscrito a la Corona de Aragón, luego pasó a incorporarse a Castilla, manteniendo sus propias cortes y fueros.

6.3.  La integración de las Canarias y la aproximación a Portugal


 La conquista de las Islas Canarias tiene dos fases, una señorial y otra realenga. La fase señorial comenzó en 1402 con el normando Juan de Bethencourt, que obtuvo permiso del rey Enrique III de Castilla y conquistó Lanzarote, Fuerteventura, Hierro y Gomera. La fase realenga se dio con los Reyes Católicos: Gran Canaria se conquistó entre 1478 y 1482, después tuvo lugar la conquista de La Palma y, finalmente, la de Tenerife, que concluyó en 1496. La propiedad de la tierra se distribuyó entre los conquistadores y los colonos, y se introdujo un nuevo sistema económico centrado en la explotación agraria. Los aborígenes guanches siguieron dedicándose al pastoreo, aunque algunos que habían colaborado en la conquista recibieron también porciones de tierra que pusieron en cultivo; los alzados fueron exterminados o vendidos como esclavos. Además de los castellanos, se asentaron como colonos numerosos portugueses, genoveses y flamencos. La soberanía sobre las Canarias y el control del comercio atlántico suscitaron enfrentamientos entre Castilla y Portugal. Finalmente, mediante el Tratado de Alcaçovas (1479), Portugal reconocía la soberanía de Castilla sobre las Islas Canarias, mientras que Castilla reconocía a Portugal la soberanía sobre Madeira, Azores y Cabo Verde, la exclusividad de la conquista del reino de Fez, y el derecho exclusivo de navegación al sur del cabo Bojador. Paralelamente al Tratado de Alcaçovas se negociaron las llamadas Tercerías de Moura, por las cuales el rey de Portugal reconocía a Isabel como reina de Castilla e impónía a Juana “la Beltraneja” la renuncia a todos los títulos castellanos y su reclusión en un convento. Además, se acordaba la boda de la infanta Isabel, hija mayor de los Reyes Católicos, con el infante don Alfonso de Portugal, heredero de ese reino. En 1491 fallecíó el infante don Alfonso. Su viuda, Isabel, contrajo matrimonio en 1496 con Manuel I “el Afortunado”, nuevo rey de Portugal. De este matrimonio nacíó el infante don Miguel, que, de no haber muerto con corta edad, habría heredado las coronas de Castilla, Aragón y Portugal. Muerta también la infanta Isabel, los Católicos no desistieron en su propósito de mantener la alianza con Portugal por vía matrimonial. En el año 1500 casaron a su cuarta hija, María, con Manuel “el Afortunado”. De este matrimonio nacieron diez hijos. Las alianzas matrimoniales con Portugal persistieron en la siguiente generación hasta que, finalmente, Felipe II pudo argumentar sus derechos dinásticos y hacerse coronar rey de Portugal.

6.4. La organización del Estado e instituciones de gobierno bajo el reinado de los Reyes Católicos


El reinado de los Reyes Católicos se caracteriza por el fortalecimiento de la autoridad real y por la organización del estado en Castilla. Sin embargo, en la Corona de Aragón apenas se produjeron cambios. Los reyes ejercieron el poder personalmente, como se puso de manifiesto en la guerra de Granada. Además, introdujeron en la Corte un rígido ceremonial para realzar su imagen y superioridad. A este protocolo se añadió la propaganda de cronistas e historiadores dedicados a ensalzar y difundir su grandeza. La misma función tuvo el programa de construcciones benéficas: hospitales, iglesias, conventos y monumentos conmemorativos. Por otra parte, se rodearon de colaboradores leales con alta preparación, como Hernando de Talavera, el cardenal Mendoza y el cardenal Cisneros. En las Cortes de Toledo de 1480 se revisaron las concesiones otorgadas a muchos nobles durante el reinado de Enrique IV. La nobleza no perdíó sus privilegios, pero pasó a estar al servicio de la monarquía. Además, con la institución del mayorazgo, creada en 1505, consolidó su poder económico y social.La monarquía autoritaria, es decir, la concentración creciente de poder en los reyes, demandaba un sistema administrativo más complejo y centralizador que el medieval. En realidad, los RRCC. Para construir el llamado Estado moderno instauraron una autoridad regia basada sobre todo en la eficacia y continuidad en el ejercicio de poder. La novedad consistíó tanto en los cambios institucionales, como en el mejor funcionamiento de lo que ya había. Con la reforma de instituciones anteriores y la creación de otras nuevas, los RRCC. Pusieron las bases de lo que pronto sería la Monarquía más poderosa de Europa. Los instrumentos clave del nuevo Estado serían: una Burocracia numerosa y cualificada; un Ejército tendente a la permanencia, y  una Diplomacia que proyectara y estabilizara las relaciones internacionales de la Monarquía Católica.En cuanto a las instituciones más relevantes podemos destacar:

  • La principal institución de gobierno seguía siendo el Consejo Real, pero actuaba cada vez más como autoridad delegada, sin intervención directa de los monarcas. Además se crearon nuevos consejos para asuntos específicos: Inquisición, Órdenes Militares, Aragón.
  • Las Audiencias y Chancillerías: que se dedican a los asuntos de justicia.
  • La figura de los Corregidores: representantes reales en villas y municipios.
  • La Santa Hermandad: cuerpo de vigilancia y policía rural.
  •  La  figura de los Virreyes: auténticos “Alter ego” del Rey  en los Reinos en los que no habita.

Por otra parte, los Reyes Católicos consiguieron de los papas importantes concesiones: la creación del Santo Oficio de la Inquisición, que podía actuar en todos sus territorios; las tercias reales, que eran dos novenos de los diezmos cobrados por la Iglesia; el derecho de patronato, que les permitía proponer el nombramiento de obispos y dignidades eclesiásticas; y el control de las Órdenes Militares.


6.5. Proyección exterior y política italiana y norteafricana bajo el reinado de los Reyes Católicos


La uníón dinástica de Castilla y Aragón convirtió a la monarquía hispana en una gran potencia.
Los Reyes Católicos tuvieron una política exterior muy activa que se ejercíó, por vía diplomática a través de embajadores permanentes en las principales cortes europeas y, por medio de la guerra, con un ejército y una armada muy poderosos. Las alianzas con otros reinos se plasmaron en matrimonios.

Los Reyes

Católicos utilizaron a sus hijas Isabel y María para estrechar lazos con Portugal; a Juan y a Juana los casaron con Margarita y Felipe, hijos de Maximiliano de Austria, emperador de Alemania, y de María de Borgoña; a Catalina con los príncipes herederos de Inglaterra. La alianza con el papado fue también prioritaria. Los intereses castellanos y aragoneses orientaron la política expansiva de los RRCC en dos direcciones: hacia Italia -en defensa de los intereses aragoneses- y hacia el norte de África -en defensa de los castellanos-.Con Francia, que era el tradicional enemigo de Aragón, las relaciones fueron muy volubles y estuvieron marcadas por la intervención en Nápoles (Sicilia y Cerdeña pertenecían a la Corona de Aragón). En 1493, Francia devolvíó los condados de Rosellón y Cerdaña, anexionados durante la Guerra Civil catalana, a cambio de la neutralidad aragonesa en Nápoles. Sin embargo, ante el requerimiento del papa Alejandro VI, el rey católico envió un ejército a mando del Gran Capitán para expulsar de allí a los franceses. En 1500 Luis XII de Francia y Fernando el Católico firmaron un nuevo tratado para ocupar conjuntamente ese reino. Después, en 1505, el Gran Capitán vuelve a expulsar a los franceses y Nápoles se incorpora a la Corona de Aragón, a la que ya había pertenecido durante el reinado de Alfonso V. Tras ello, Fernando intervino aún más activamente en los asuntos de la península italiana y participó en una liga convocada por el papa Julio II contra Venecia. La política norteafricana obedecíó a distintas razones. Por un lado, el espíritu de cruzada seguía vivo tras la conquista de Granada y había un deseo de continuar con la expansión de la cristiandad. Por otra parte, había importantes razones económicas y estratégicas: los piratas berberiscos seguían atacando a los navegantes del Mediterráneo con el apoyo del sultán turco y los musulmanes de Granada estaban en permanente rebelión y se temía que les pudiera llegar apoyo del norte de África. Entre 1497 y 1510 se realizaron varias expediciones que culminaron con la toma de varias plazas: Melilla, Mazalquivir, peñón de Vélez de la Gomera, Orán, Bugía, Argel, Túnez, La Goleta y Trípoli. Algunas de estas plazas se incorporaron a Castilla y en otras se establecíó protectorado. La expansión norteafricana se detuvo debido a las guerras de Italia y al descubrimiento de América.


7.1  El descubrimiento de América


Mediante el Tratado de Alcaçovas (1479), Portugal reconocía la soberanía castellana sobre las islas Canarias, pero cerraba el paso a la navegación al sur del cabo Bojador. Sin embargo, el ánimo de expansión ultramarina seguía vivo en Castilla. En ese contexto, el proyecto de Cristóbal Colón de llegar a Oriente por la vía de Occidente respondía al interés de los Reyes Católicos y no rompía el pacto con Portugal. Cristóbal Colón nacíó en torno a 1460, seguramente en Italia. Llegó a Portugal como representante de una compañía genovesa y pasó algún tiempo en Azores, donde se conjetura que un náufrago le pudo dar noticias de que existían tierras en Occidente a pocas semanas de navegación. En torno a 1483 presentó al rey de Portugal un proyecto para ir en busca de esas tierras y, como no obtuvo respuesta, vino a buscar el apoyo de los monarcas castellanos. Los Reyes Católicos lo recibieron en 1486 y reunieron una junta de científicos y teólogos. Esta junta calculó con bastante exactitud la distancia que había hasta el Cipango (Japón) y dictaminó que, aunque la ruta era posible, llevaría mucho tiempo de navegación, más del que podían resistir los víveres y el agua. Pese a ese dictamen, los Reyes volvieron a recibir a Colón y, en Abril de 1492, firmaron con él las Capitulaciones de Santa Fe, que le concedían todo lo que solicitaba: títulos vitalicios y hereditarios de almirante de la mar Océana, de virrey y de gobernador de las tierras que descubriese, un diezmo de los ingresos que la Corona obtuviese en esas tierras y participación en los beneficios del primer viaje proporcionales al capital que invertía. La empresa tenía un costo de 2.000.000 de maravedíes, de los cuales la Corona puso 1.140.000, Colón 500.000 y, el resto,nobles andaluces y banqueros italianos. Además del espíritu comercial y explorador, en la expedición estaban presentes muchos mitos de origen medieval. Colón llevaba cartas de presentación para todos los príncipes que encontrase, para el emperador de Cipango, para el Gran  Kan y para los sucesores del Preste Juan (Todos ellos citados en el  libro de Marco Polo). Partíó de Palos de Moguer el 3 Agosto de 1492 y, tras hacer aguada, el 8 de Septiembre salíó de la isla de la Gomera rumbo al este.  Llegó a la isla de Guanahaní el 12 de Octubre. Algunos días después descubríó las islas de La Española y Cuba.

 Ese primer viaje de Colón obligó a replantear el reparto del Atlántico entre Castilla y Portugal. En 1494 ambos reinos firmaron el Tratado de Tordesillas, fijando una línea de demarcación de norte a sur del Atlántico a 370 leguas al oeste de Cabo Verde.

Colón realizó tres viajes más, descubriendo las Antillas, Centroamérica y las costas septentrionales de Sudamérica. Tras el segundo viaje los Reyes Católicos comenzaron a recibir quejas de su mal gobierno en La Española y de su poca claridad en las cuentas con la Hacienda Real. Del tercer viaje regresó preso y encadenado (1500).

Mientras tanto, en 1499 los Reyes enviaron una expedición al mando de Alonso de Ojeda para verificar las noticias sobre las tierras descubiertas. En esa expedición iba Américo Vespucio, que, a su regreso, difundíó la teoría de que se trataba de un nuevo continente. Esa expedición y otras cinco casi simultáneas son conocidas como “viajes menores o andaluces”


7.2 Conquista y colonización de América


La conquista y la colonización de América comenzaron inmediatamente después del descubrimiento. En 1493, el Papa Alejandro VI otorgó a los Reyes Católicos “Títulos de Dominio”, según los cuales adquirían la soberanía sobre las Indias a cambio de evangelizar a sus habitantes. Además, les cedíó los diezmos de esas tierras y les otorgó el “Patronato regio” de la Iglesia.Colón se asentó en La Española y, con la ayuda de sus hijos y hermanos, comenzó la extracción de oro poniendo a trabajar a los indígenas. De acuerdo con las Capitulaciones de Santa Fe, reclamaban los cargos de virrey y gobernador de todas las Indias, pero los reyes no estaban dispuestos a dejar tanto poder en sus manos. En un principio reconocieron esos cargos para las islas descubiertas directamente por Colón, pero en 1536 sus descendientes perdieron todos los títulos de gobierno. La conquista de Jamaica, Cuba y Puerto Rico (1508-1511) se realizó con el permiso de los Colón. La dominación de las regiones continentales se hizo con autorización de la Corona, que recurríó a las “capitulaciones de conquista y poblamiento”: el rey fijaba los límites de una gobernación y la concedía a un particular, que se comprometía a realizar la empresa en un plazo determinado y corría con todos los gastos. A cambio, el conquistador recibía el botín que pudiera obtener (descontando el quinto real), el título vitalicio de gobernador, tierras y otros beneficios. De esa forma se conquistó Urabá (actual costa colombiana) y Veragua (costa centroamericana). En 1513 una expedición dirigida por Núñez de Balboa cruzó el istmo y encontró el Mar del Sur (Océano Pacífico). En 1522 Hernán Cortés conquistó el Imperio Azteca y en 1531 el Imperio Inca cayó en poder de Francisco Pizarro. La conquista produjo, desde los primeros momentos, graves abusos sobre la población indígena. Algunos religiosos, como fray Bartolomé de las Casas y Francisco Vitoria, asumieron su defensa, cuestionaron la validez de los Títulos de Dominio y llegaron a proponer el abandono de aquellas tierras. Fruto de esa polémica fueron las Leyes de Burgos (1512-13) y las llamadas “Leyes Nuevas” (1542) que pretendían proteger a los “indios”. La palabra “conquista” fue proscrita y sustituida por la de “pacificación”. De cualquier manera, el colapso de la organización social precolombina, la explotación a que fue sometida la población indígena y las enfermedades llevadas del Viejo Mundo provocaron una catástrofe demográfica difícil de cuantificar.

7.3 Gobierno y Administración en el Imperio colonial


Las Indias no fueron considerados territorios coloniales sino posesiones de ultramar y por ello en plena igualdad jurídica con el resto de posesiones de la Corona. Aunque los indios fueron considerado súbditos mediante las Leyes de Burgos (1512) y Las Leyes Nuevas (1542) su situación dio lugar a numerosas controversias como las denunciadas por Bartolomé de Las Casas.. La monarquía Hispana organizó los territorios  siguiendo el modelo castellano. Los asuntos americanos se llevaban desde España a través de dos instituciones: -la Casa de Contratación de Sevilla, que tenía como cometido organizar y controlar todo el comercio y la navegación con América, -el Consejo de Indias, que tenía jurisdicción sobre todos los territorios y organismos americanos, se encargaba de elaborar las leyes, nombrar cargos y fiscalizar todos los asuntos económicos relativos a América.  La administración territorial contaba con las siguientes instituciones:-Los virreinatos eran la circunscripción con rango superior. Se crearon dos: el de Nueva España, con capital en México, y el de Perú, con capital en Lima. Los virreyes tenían amplios poderes como representantes del rey.-Las gobernaciones: eran circunscripciones equivalentes a provincias, regidas por un gobernador subordinado al virrey.Los corregimientos eran similares a las gobernaciones en cuanto a funciones, pero de menores dimensiones, generalmente una ciudad y su territorio circundante. Estaban a cargo de un corregidor. Las Audiencias eran tribunales de justicia y tenían además importantes funciones gubernativas al servicio de los virreyes a los que sustituían en el gobierno cuando su cargo quedaba vacante.Para evitar los peligros de la piratería, la navegación se organizaba en flotas que una vez al año hacían el recorrido de ida y vuelta desde Sevilla a Veracruz, Cartagena y Portobelo. Desde este puerto se comunicaba por tierra con Panamá, de donde salía la flota que se dirigía al Callao (puerto de Lima). Por otro lado, la llamada nao de China o Galeón de Manila enlazaba Acapulco con Manila a través del Pacífico.


7.4 Impacto de América en España


El descubrimiento tuvo un enorme alcance transformador de la realidad bajomedieval. Entre las consecuencias podemos citar:

 A nivel económico, paradójicamente, los efectos fueron más negativos que positivos, ya que la llegada de plata generó la devaluación de la moneda y la subida de precios. Además, los monarcas se metieron en gastos astronómicos hipotecando las remesas venideras; la nobleza involucrada en los asuntos de Indias desatendíó la administración de sus estados en la Península. El comercio, sin embargo, experimentó un gran auge y Sevilla se convirtió en la mayor ciudad española. Se introdujeron especies vegetales desconocidos hasta entonces: la patata, el tomate, el pimiento, el maíz, el cacao, el tabaco, etc.

 A nivel social, las Indias fueron vía de escape para segundones y aventureros, contribuyendo al mantenimiento de una mentalidad medieval caballeresca llena de prejuicios hacia el trabajo. América fue también destino para muchos jóvenes de toda condición social, lo que produjo una sangría demográfica, especialmente grave en el Siglo XVII.

 las de carácter político como el decisivo impulso hacia el establecimiento de la hegemonía europea de la Monarquía Hispánica durante el Siglo XVI

 las de carácter cultural, derivadas de la ampliación decisiva de los ámbitos del conocimiento científico.

A esto habría que añadir la importancia del contacto entre diferentes pueblos, idiomas y costumbres y la extensión de la cultura española que desembocó en la desaparición de las antiguas culturas precolombinas.

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