Crisis del antiguo regimen

Durante el gobierno de Carlos III el Reformismo Ilustrado fue incapaz de impulsar una modernozación real del país.
Fue la Revolución Francesa de 1789 el punto de partida de un proceso que abrió paso al liberalismo político, el capitalismo y la sociedad de clases, y que terminó conduciendo a la caída del Antiguo Régimen en Europa.
La revolución fue extendida por el continente por los ejércitos de Napoleón, que controlaba el poder en Francia desde 1799, año en que se convirtió en Primer Cónsul, después de hacerse con el control del gobierno (18 de brumario.
Durante la guerra contra los franceses, la Guerra de Independencia, los ideales liberales experimentaron un fuerte avance en España, llegando a desarrollarse la primera experiencia constitucional en Cádiz.
Durante su reinado la lucha entre absolutistas y liberales fue constante, resolviéndose el conflicto finalmente a favor de los últimos tras la muerte del rey, a lo largo del reinado de su hija Isabel II (1833-1868) 1.
Las Cortes fueron disueltas, ante el temor de que ocurriera lo mismo que en Francia, se prohibió por ley la entrada de propaganda y obras “peligrosas” extranjeras y se estableció una rígida censura para evitar el contagio de las ideas revolucionarias.
Asimismo se establecieron alianzas defensivas con Inglaterra (tradicional enemigo de España) y con Portugal para actuar conjuntamente ante una eventual propagación de la revolución.
Sin embargo, la debilidad militar española y la necesidad de una alianza con Francia frente a una Inglaterra que amenazaba directamente los intereses comerciales españoles, especialmente en el ámbito colonial, condujo a una política de negociaciones con el país galo.
Sin embargo, la ejecución del rey de Francia Luis XVI (primo del monarca español Varlos IV) por los revolucionarios franceses en 1793 condujo a una guerra contra la República Francesa, la llamada Guerra de los Pirineos.
En 1796 Francia y España firmaron el Segundo Tratado de San Ildefonso, a través del cual establecían una alianza defensiva y ofensiva que terminó provocando que España se viera envuelta en una guerra contra Inglaterra.
La derrota española a manos de la flota inglesa en 1797 en el cabo de San Vicente provocó el hundimiento definitivo del comercio colonial español.
La pérdida del mercado colonial, la mala situación financiera de la Corona, las guerras y la expansión del hambre provocaban el aumento progresivo del descontento entre la población.
Blanco White, a través de sus Cartas, hizo una cruda y mordaz descripción de la sociedad de su época, dando testimonio de la epidemia de fiebre amarilla que asoló Andalucía en 1800 y que diezmó su población de manera considerable.
En este contexto de acercamiento volvieron a firmar un acuerdo en Madrid, en 1801, a través del cual se comprometían a presionar a Portugal para que abandonase su alianza con Inglaterra y a ocupar militarmente Portugal en caso de negarse a aceptar las demanadas de los dos países aliados.
Sus partidarios, fundamentalmente aristócratas miembros del clero, difundieron una imagen del príncipe muy positiva, y lo presentaron al pueblo como el único salvador posible de un país que estaba siendo arrasado por las epidemias y el hambre.
Napoleón se decidió a invadir Portugal, y para ello firmó previamente unos tratados con Godoy, conocidos como los Tratados de Fontainebleau, en 1807, mediante los que se autorizaba al ejército francés a atravesar España camino de Portugal.
Los que apoyaban al príncipe Fernando aprovecharon la ocasión para dar el golpe definitivo, desecadenándose a mediados de marzo de 1808 el llamado Motín de Aranjuez.
A continuación el príncipe Fernando reconoce la cesión hecha por su padre al tiempo que renuncia a cualquier derecho sobre la corona española.
Entre sus medidas destacan la abolición del Régimen señorial, la desamortización de tierras de la Iglesia y la desvinculación de mayorazgos y tierras de manos muertas.
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA ESPAÑOLA (1808-1814) 2.1.)

 El estallido del conflicto y la formación de Juntas El 2 de mayo, ante la salida de España de la familia real, se produjo en Madrid un levantamiento popular en contra de la presencia francesa.
Murat dictó un bando en que proclamó su autoridad absoluta en todo el territorio español y decretó la pena de muerte para todos los que se habían resistido.
La resistencia de la población española a los franceses se extendió rápido por todo el territorio y, ante el teórico vacío de poder creado por las abdicaciones de Bayona, surgieron numerosas Juntas de armamento y defensa.
En un principio éstas tuvieron un carácter local, pero ante la necesidad de coordinar la lucha comenzaron a surgir Juntas provinciales que asumieron el poder en ausencia de Fernando VII, declararon la guerra a Napoleón y buscaron el apoyo de Inglaterra.
Esto provocó la huída momentánea de los franceses de Madrid, donde se creó una Junta Suprema Central con representantes de las Juntas Provinciales que se encargaría de coordinar la guerra y de dirigir el país.
Pero los franceses contraatacaron y la Junta Central se vio obligada a replegarse hacia Sevilla, y de aquí a Cádiz, la única ciudad española que logró resistir al asedio francés gracias al apoyo de los ingleses.
Desarrollo y fin de la guerra

Las inesperadas dificultades a las que tuvieron que hacer frente los ejércitos napoleónicos provocaron el desplazamiento de Napoleón a España, en noviembre de 1808, para dirigir personalmente las ofensivas.
Surgieron en este contexto pequeñas unidades de paisanos armados, conocidas como guerrillas, que mantuvieron constantemente amenazados a los franceses.
Se firmó en 1813 el Tratado de Valençey, un acuerdo bilateral entre Napoleón y Fernando VII, al que reconoce a partir de ahora como el rey legítimo de España y de las Indias, con el que se puso fin a las hostilidades entre Francia y España.
Se calcula que más de medio millón de personas perdieron la vida, una cifra considerable si tenemos en cuenta que la población española de la época rondaba los once millones.
Además de las muertes hay que tener en cuenta el exilio de miles de afrancesados, españoles que habían colaborado con el gobierno de José I y que tuvieron que atravesar los Pirineos junto a las tropas francesas al término de la guerra.
La crueldad y la devastación que provoca la guerra a todos los niveles fue plasmada duramente por Goya a través de una serie de ochenta y dos grabados conocida como Los Desastres de la Guerra.
Ante el vacío de poder creado, los grupos criollos comenzaron a organizarse en Juntas y establecieron un régimen de autogobierno que está en el inicio del proceso de emancipación de las colonias.
LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812

Formación de las Cortes de Cádiz

Ante la incapacidad de dirigir la guerra, la Junta Suprema Central se disolvió hacia 1810, aunque antes convocó Cortes para que los representantes de la Nación decidieran sobre su organización.
El ambiente liberal de Cádiz, que hasta hacía pocos años había mantenido el monopolio del comercio con las colonias, estando poblada por ello por numerosos comerciantes y gente de negocios, influyó en gran medida en su producción legislativa.
Contiene una amplia declaración de derechos del ciudadano, entre los que destacan la libertad de pensamiento y de opinión (aunque con limitaciones asociadas a un desarrollo legislativo posterior), la igualdad ante la ley, el derecho de propiedad, el derecho a la educación.
La elección de los diputados se realiza mediante sufragio universal masculino indirecto, es decir, se establece un sistema escalonado con compromisarios a través de sucesivas elecciones en la parroquia, el municipio y la provincia.
Se establecen los principios básicos de un estado de derecho, es decir, códigos únicos en materia civil, criminal y comercial;
En otros artículos se crea un ejército de la Nación y el servicio militar obligatorio (distingue entre tropas de continuo servicio y la Milicia Nacional, cuerpos armados provinciales con una composición proporcional a su población y circunstancias concretas que se crearán en situaciones de necesidad);
Labor legislativa adicional de las Cortes

Además del texto constitucional, las Cortes desarrollaron una importante legislación ordinaria encaminada a terminar con el Antiguo Régimen y crear un nuevo Estado liberal.
También se decretó la eliminación de los mayorazgos, se declaró la libre propiedad y la desamortización de las tierras comunales para amortizar la deuda pública.
Se abolió la Inquisición, aunque para ello fue necesario hacer frente a una fuerte oposición por parte de los sectores absolutistas (nobleza y clero fundamentalmente).
Sin embargo la obra legislativa de Cádiz casi no tuvo aplicación práctica, debido por una parte a la situación de guerra en la que surgió y por otra debido a la vuelta al absolutismo monárquico de Fernando VII una vez terminada la guerra.

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