Crisis del Antiguo Régimen y Construcción del Estado Liberal en España (1789-1874)

LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN (1789 – 1833)

En el siglo XIX, España experimentó una transición crucial del Antiguo Régimen al liberalismo, influenciada por la Revolución Francesa y el contexto europeo. Este proceso, marcado por la situación socioeconómica del siglo XVIII y las características políticas de la monarquía, presentó avances y retrocesos hasta que en 1835 se estableció un régimen político liberal. A pesar del cambio político, no se logró un cambio social y económico, lo que causó la inestabilidad de los regímenes liberales españoles.

Esta época se caracterizó por varias etapas, como la invasión napoleónica en 1808, que provocó la Guerra de la Independencia, la Constitución de 1812, la restauración del sistema absolutista, el Trienio Liberal y la represión y problemas económicos durante los últimos años de Fernando VII (1823-1833).

El Reinado de Carlos IV y la Influencia de la Revolución Francesa

El reinado de Carlos IV comenzó en 1788, justo antes de la Revolución Francesa. La influencia revolucionaria en España se interrumpió por cambios en el gobierno, como el cierre de fronteras con Francia por Floridablanca. En 1792, el conde de Aranda sucedió a Floridablanca y luego fue reemplazado por Godoy, quien creó la primera desamortización en España.

Las Abdicaciones de Bayona y el Levantamiento del Dos de Mayo

En 1807, Godoy firmó con Napoleón el tratado de Fontainebleau para que las tropas francesas conquistasen Portugal, dejándoles pasar por España. Las tropas ocuparon varias partes de España. Fernando VII conspiró contra Godoy en el «Proceso de El Escorial» y provocó el motín de Aranjuez, obligando a Carlos IV a abdicar a su favor.

Napoleón aprovechó la situación para dar paso a las abdicaciones de Bayona, consiguiendo que Carlos IV y Fernando VII renunciasen en su favor. Finalmente, Napoleón colocó a su hermano José en el trono español, que junto con unas Cortes en Bayona promulgó un estatuto con el que el pueblo no estaba a favor, dando lugar al levantamiento del Dos de Mayo en Madrid contra la ocupación francesa.

Guerra de Independencia (1808 – 1813)

Los franceses no ocuparon todos los territorios españoles y la gente que vivía en ellos formaron juntas revolucionarias para defenderse. Este levantamiento causó una larga guerra, caracterizada por la resistencia y las “Guerrillas”. Como consecuencia de esta guerra y de las juntas revolucionarias, se reunieron las Cortes de Cádiz.

Las Juntas y las Cortes de Cádiz

Se decidió reunir a todas las juntas y se creó la Junta Central Suprema. Para organizarlo, se hizo la convocatoria a Cortes en Cádiz, lejos de Napoleón (1810). Esta actuó como una regencia, que estaba a favor de Fernando VII y que trataba de gobernar mientras el rey estaba ausente. Las Cortes, unicamerales y elegidas por sufragio universal indirecto, se dividieron entre absolutistas y liberales.

El Trienio Liberal (1820-1823)

Comenzó el Trienio Liberal (1820-1823) en España, donde se restauró la Constitución, se eliminó el Antiguo Régimen y se hicieron nuevas leyes, como la desamortización.

Durante el Trienio, los liberales se dividen en moderados y exaltados. Los moderados buscan libertad con orden, mientras que los exaltados, activos en sociedades patrióticas, desean acelerar la revolución truncada por el absolutismo.

La Década Ominosa (1823-1833)

Las demandas de Fernando VII como “rey secuestrado por los liberales” dieron lugar a la Década Ominosa (1823-1833). Esta década fue absolutista, con represión contra los liberales y la prohibición de la constitución. La crisis económica de Hacienda y la independencia de las colonias americanas limitaron el poder del rey. Se aprobaron leyes y reformas como la reforma de la Hacienda o el Código de Comercio, que generó división entre el absolutismo.

Problema Sucesorio y Carlismo

Ocurrió un problema sucesorio porque en el cuarto matrimonio, el rey tuvo una hija, Isabel II. Al ser mujer, Fernando prohibió la Ley Sálica para que pudiese reinar, pero tres años después Fernando murió dejando a ésta como sucesora del trono con tres años de edad, así que su madre, María Cristina, asumió el trono hasta que ésta pudiese reinar. El hermano de Fernando, Carlos, quería reinar y junto con los absolutistas creó una rebelión llamada los Carlistas, que declaran la guerra a los liberales.

La Emancipación de las Colonias Americanas

El movimiento independentista comenzó por el descontento de los criollos debido a la exclusión de cargos políticos, las restricciones al libre comercio y el desarrollo económico impuestas por el régimen colonial, la influencia de las ideas ilustradas y la crisis política causada por la invasión napoleónica. En dos etapas clave (1808-1814 y 1814-1824), las colonias americanas se declararon independientes de España napoleónica, pero luego se unieron a la Corona española. La vuelta al absolutismo generó pronunciamientos independentistas liderados por figuras como San Martín y Bolívar. Las guerras de independencia culminaron con la derrota española en 1824, marcando el fin de la dominación española en América, excepto por las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico.

LA CONFLICTIVA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO LIBERAL (1833-1868)

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, María Cristina asumió la Regencia de España debido a la corta edad de Isabel II. Este período se vio marcado por la guerra civil de siete años entre carlistas (absolutistas) y liberales. La victoria liberal fortaleció a las clases medias y la burguesía, pero las divisiones internas persistieron. Durante el reinado de Isabel II, se sucedieron luchas constantes, culminando en la revolución de 1868.

La Regencia de María Cristina (1833-1840)

En 1833, tras la muerte de Fernando VII, se desató la primera guerra carlista. María Cristina nombró como presidente del gobierno a Cea Bermudez, un absolutista reformista, pero la insatisfacción liberal llevó a la sustitución por Martínez de la Rosa. Este último propuso el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada para convocar Cortes, pero insuficiente para los liberales.

El malestar social aumentó, y se le entregó el poder a Mendizábal, un liberal exaltado. Este intentó terminar la guerra civil y llevó a cabo la desamortización de iglesias para mejorar la economía. Convocó unas elecciones municipales para elegir los diputados de las Cortes. La situación política se polarizó entre progresistas (radicales) y moderados (más conservadores), quienes defendían visiones opuestas del liberalismo.

Las reformas de Mendizábal no establecieron la situación, y tras su destitución, los moderados tomaron el poder, provocando revueltas progresistas que llevaron a la aceptación de la Constitución progresista de 1837. Esta buscaba conciliar intereses moderados y progresistas, estableciendo una división de poderes y reconocimiento de derechos individuales, aunque el sufragio seguía siendo censitario.

La Regencia de Baldomero Espartero (1840-1843)

Con el fin de la guerra carlista, los moderados impusieron restricciones a la libertad de prensa y redujeron el sufragio con la Ley Municipal de 1840. La reina, ante la presión firmó la ley, causando revuelos que llevaron a su dimisión como reina. Espartero asumió la regencia con la mayoría progresista hasta la mayoría de edad de Isabel II.

Espartero llegó al poder en 1840 y terminó en 1843 por una revuelta militar con generales moderados. Su regencia se alejó de los moderados y progresistas, adoptando tendencias absolutistas. Firmó una ley a favor del librecambismo que provocó una crisis económica que causó protestas de los partidos obreros. Estas protestas llevaron al fin de la Regencia de Espartero.

La Década Moderada (1844-1854)

La década moderada estuvo marcada por el partido moderado en el poder, bajo el liderazgo de Narváez. Tenía un gobierno ordenado, liberal pero moderado y para establecerlo, crea la Constitución de 1845. En ella se establece una soberanía compartida, se limita el sufragio y se restablece la religión católica como la oficial. La reina tenía mucho poder, podía nombrar senadores vitalicios.

→Se firmó el Concordato de 1851 con la Santa Sede para mejorar las relaciones con la Iglesia. →Se hace una reforma fiscal donde se modernizan los impuestos y esto crea confusión. →Se crea un sistema métrico decimal para que todo el mundo mida de la misma manera.→Se establece el servicio militar obligatorio “Sistema de Quintas”. Un sorteo para hacer el servicio militar, pero este era redimible.

El fin de la década moderada ocurre cuando tras muchas revoluciones, llegan a España ideas democráticas y republicanas. También hay una división entre los moderados y Bravo Murillo intensificó las restricciones políticas. Esto provoca que en 1854 suceda el pronunciamiento Vicálvaro, de O’Donnell. Los progresistas publicaron el Manifiesto de Manzanares.

El Bienio Progresista (1854-1856)

Durante el Bienio Progresista, Isabel II cedió el poder a Espartero, quien lo compartió con O’Donnell durante dos años. Se convocaron Cortes constituyentes con una ley electoral menos restrictiva, para hacer una constitución progresista, la Constitución de 1856.

La Unión Liberal y las Reformas

Se forma un partido político llamado la Unión Liberal, fusionado entre moderados y progresistas. Lo fundaron O’Donell y los más moderados de los moderados y de los progresistas.

Se aprueban varias leyes durante estos dos años. Una nueva desamortización en 1855, impulsada por Madoz, que afectó a bienes estatales, eclesiásticos y municipales. La Ley General de Ferrocarriles, fomentó la construcción ferroviaria y atrajo inversionistas extranjeros. La Ley de minas y la Ley de fábricas.

Sin embargo, la crisis alimentaria y el cólera generaron malestar social, empeorando la conflictividad obrera en Cataluña. Estos factores precipitaron la caída del régimen progresista y la llegada de O’Donnell al poder, marcando el final de la era Isabel II.

Los Últimos Años del Reinado de Isabel II (1856-1868)

Durante los últimos años del reinado de Isabel II, O’Donnell y Narváez se turnaron en el gobierno. O’Donnell intentó hacer algunos cambios, pero los progresistas y demócratas lograron hacer caer el gobierno moderado y quitarle el trono a Isabel II en 1868.

O’Donnell, hizo cambios en las instituciones locales. España tuvo problemas en la ideología del gobierno y una crisis económica en Europa, lo que llevó al colapso del régimen. Hubo conflictos internos y una alianza entre progresistas y demócratas, que se vio claramente en la reunión de Ostende donde decidieron quitar del trono a Isabel II. Después de la desaparición de O’Donnell, el general Serrano asumió el liderazgo, pero el trono quedó sin suficiente apoyo, lo que contribuyó al hundimiento del régimen.

EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874)

Entre 1868 y 1874, España vivió el Sexenio Democrático, un periodo de cambios políticos. Se dividió en cuatro etapas: el Gobierno Provisional del general Serrano, la Monarquía de Amadeo, la I República y el segundo Gobierno del general Serrano.

La Revolución de 1868 (La Gloriosa)

El Sexenio empezó con la revolución de 1868, conocida como la Gloriosa, liderada por Topete, Serrano y Prim, que querían recuperar la soberanía nacional, establecer un gobierno provisional y tener sufragio universal. Derrotaron a las tropas leales a la reina y forzaron a Isabel II a abandonar España.

La revolución tuvo varias causas, como la crisis económica, industrial, de subsistencia y la imagen de la reina. La única solución que encontraron para estos problemas era la represión. La revolución acabó con la caída de Isabel II y el inicio de un periodo democrático en España.

Gobierno Provisional del General Serrano (1868-1870)

Mientras se generaban unas elecciones y se creaba una nueva constitución, gobernaba este Gobierno Provisional liderado por el Regente Serrano y el ministro de Guerra Prim.

Se convocaron elecciones; municipales, donde los republicanos ganaron en varias regiones, y a Cortes, donde ganó una coalición gubernamental.

La Constitución de 1869

En las elecciones a Cortes constituyentes se reunieron y decidieron elaborar la Constitución de 1869. Esta constitución era democrática y liberal. Incluía sufragio universal masculino, soberanía nacional, monarquía parlamentaria, separación de poderes y se reconocieron muchos derechos y poderes.

Las nuevas medidas generaron descontento entre los carlistas, que defendían la monarquía tradicional, y entre los moderados, que buscaban restaurar a los Borbones en el trono.

Problemas del Gobierno Provisional

El gobierno hizo reformas económicas, añadiendo la peseta como moneda nacional y haciendo una reforma fiscal, pero creó oposición debido a descontento social y resistencia carlista. Este gobierno no tenía como objetivo responder a las aspiraciones populares. Las juntas revolucionarias se reemplazaron por ayuntamientos y se creó un gran conflicto.

Cuba aprovechó la mala situación de España para sublevarse para la independencia de Cuba, resultando en la Guerra de los Diez Años (1868-1878).

Como la nueva constitución establecía una monarquía parlamentaria, el general Prim eligió a Amadeo de Saboya como candidato al trono.

El Reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1872)

El reinado de Amadeo I de Saboya se vio marcado por diversas dificultades desde el principio, como el asesinato de Prim, quien era su principal apoyo. A pesar de ser rey de España, tenía a mucha gente en contra. La nobleza y el clero le hicieron el vacío, los carlistas querían que reinase el sobrino de Carlos, estaban los republicanos y el partido alfonsino que quiere que vuelvan los Borbones al trono pero siendo el hijo de Isabel II, Alfonso.

La guerra de los Diez Años en Cuba continuaba, y surgió una nueva división en el partido progresista. Esta situación de crisis llevó a Amadeo I a dimitir a principios de 1873.

La I República (1873-1874)

Tras el fracaso de establecer una monarquía democrática, las Cortes votaron a favor de proclamar la I República Española en 1873. Sin embargo, esta nueva forma de Estado creó una fuerte oposición política, de monárquicos, y social, de clases altas y partidos obreros. Hubo división de los republicanos, unitarios y federalistas.

El primer presidente, Figueras, suprimió las quintas y los impuestos de consumo y convocó elecciones a Cortes Constituyentes.

Tras su dimisión, Pi i Margall intentó elaborar una Constitución democrática y federal, pero surgieron discrepancias entre los federalistas. La revolución cantonal hizo que Pi i Margall dimitiera en 1873, siendo sucedido por Salmerón y luego por Castelar.

Castelar suspendió las Cortes durante un tiempo, llevando la República hacia la derecha. Perdió una moción de confianza y tuvo que dimitir.

El general Pavía dio un golpe de Estado disolviendo las Cortes para hacer un gobierno militar. Este suceso se considera el final de la República.

Gobierno del General Serrano y Fin del Sexenio

El gobierno de Serrano era uno autoritario y se decidió hacer un Gobierno de concentración con progresistas, demócratas y algunos republicanos. El sexenio termina con un golpe de estado de Martínez Campos en Sagunto, en 1874. El objetivo que tenía era que los Borbones volvieran al trono, con Alfonso XII, hijo de Isabel II. Este golpe de estado fue organizado por Cánovas.

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