El desarrollo de la Guerra Civil


1.1. Del Golpe de Estado a la Guerra Civil


: El 17 de Julio de 1936, en Melilla, el coronel Yagüe, jefe e la legión, se alzó en armas contra la República. El gobierno de la República tardó en reaccionar y en dos días los sublevados ya se habían hecho fuertes en Pamplona, Sevilla, Castilla la Vieja y parte de Aragón.El 19 de Julio, ante el clamor popular contra los rebeldes, Casares Quiroga fue sustituido como jefe de gobierno por José Giral, quien decidíó entregar armas a las milicias de los sindicatos y de los partidos del Frente Popular (anarquistas, republicanos, socialistas, comunistas, etc.). Igualmente, parte del ejército y de las fuerzas de seguridad se mantuvieron fieles al gobierno, y fue posible sofocar el levantamiento en buena parte de España. Así pues, la sublevación triunfó prácticamente en toda España interior, en Galicia, la Andalucía del Guadalquivir y las zonas agrarias donde predominaban la gran prioridad o los pequeños propietarios muy conservadores. Por el contrario, el alzamiento fracasó donde las fuerzas obreras y de la izquierda tenían mayor peso: en las zonas industriales del País Vasco, Cataluña, Madrid, Asturias, Santander y Levante, así como en una parte de Castilla, Extremadura y Andalucía. Por el contrario, los sublevados triunfaron en Sevilla y Zaragoza. Pero al cabo de una semana la evidencia de que el golpe militar no había triunfado originó la división del país en dos bandos.

1.2. La consolidación de los bandos


: El bando de los sublevados estaba constituido por militares conservadores, monárquicos de derecha, grupos católicos, falangistas, tradicionalistas (carlistas) y por todos aquellos que se habían opuesto a las reformas de la República. Estaban apoyados e inspirados por el fascismo y se definían como “nacionales” (por su defensa de la unidad de España) y católicos.Entre los sublevados, no había unanimidad sobre las acciones a emprender tras el triunfo del Golpe de Estado. Un grupo importante, los monárquicos y la CEDA, deseaban fundamentalmente la vuelta a la monarquía alfonsina; los falangistas pretendían imponer un régimen fascista a la italiana y los carlistas esperaban la anhelada instauración de la monarquía carlista. Junto a ellos estaban también las clases medias vinculadas a los partidos republicanos y sectores de la burguésía ilustrada, además de un nutrido grupo de intelectuales y artistas. Representaban intereses diversos y agrupaban tanto a sectores pequeñoburgueses reformistas como a grupos revolucionarios deseosos de transformar el país por la vía de la revolución

1.3 La significación del conflicto


: Desde el primer momento, la Guerra Civil española tuvo gran repercusión internacional. El estallido de la guerra en España fue visto como una confrontación entre las fuerzas democráticas, y en parte revolucionarias (socialistas o comunistas), y los regíMenes fascistas en ascenso (Alemania, Italia). Se creyó entonces que España era un “microcosmos” en el que se estaba produciendo el enfrentamiento armado que muchos temían a escala mundial. Por ello, esos grupos creyeron que se avecinaba una revolución y optaron por el abandono de la vía legal y parlamentaria decantándose por el golpe

1.4. La internacionalización de la Guerra Civil

La “guerra de España”, nombre con que se la conocíó internacionalmente, fue un acontecimiento que apasionó y dividíó a gobernantes, medios de comunicación, opinión pública e intelectuales del mundo entero. Por último, el catolicismo tradicional estuvo en general con los rebeldes, y el Papado acabó pronunciándose a favor de Franco.

Tanto los sublevados como el gobierno legítimo de la República recurrieron al exterior para buscar apoyos. El gobierno de la República pidió colaboración militar y política, en primer lugar a Francia, que  también tenía un gobierno del Frente Popular. Pero los gobernantes de las democracias (Francia, Gran Bretaña, EE.UU.) fueron en extremo prudentes por temor a que el conflicto  pudiera extenderse por Europa. La política de no intervención constituyó una inmensa injusticia para la República y una de las causas de su derrota al negar a un Estado soberano y legítimo el derecho a adquirir armas

1.5. Le ayuda exterior


: La existencia del comité de No Intervención no impidió que los dos bandos recibiesen ayuda exterior. De este modo, el gobierno de Largo Caballero decidíó enviar a la Uníón Soviética, en Octubre de 1936, las reservas de oro del Bando de España para hacer frente al pago de las armas compradas por la República a aquel país. Los consejeros militares soviéticos desempeñaron un papel destacado en la organización táctica de la guerra, así como sus consejeros políticos, que ejercieron su influjo a través, sobre todo, del Partido Comunista.

En el bando republicano, las Brigadas Internacionales prestaron una gran ayuda en tropas a la República. Entre los brigadistas había voluntarios procedentes de Europa y América, que en su mayoría eran de ideología progresista o de izquierdas (demócratas, socialistas, anarquistas y comunistas). Con las tropas de los sublevados combatieron también contingentes de voluntarios portugueses, irlandeses y de otras nacionalidades, en muchos casos afines al fascismo o de ideología católico-conservadora.


2.1. El derrumbe del Estado republicano


En consecuencia, en el territorio republicano emergíó una estructura de poder popular, vertebrado alrededor de sindicatos y partidos de izquierda, que constituían en aquel momento la única fuerza armada capaz de defender la legalidad republicana. De ese modo surgieron consejos, comités y juntas que se ocupaban de organizar las columnas de voluntarios para el frente, del orden público, de la economía, etc. Ese Comité llegaría en pocas semanas a un entendimiento con los partidos políticos catalanes y se reconstituiría el poder de la Generalitat con un gobierno presidido por Lluís Companys  con presencia de sindicatos y partidos obreros.

2.2. El desencadenamiento de la revolución social


En el territorio que permanecíó fiel a la República, el alzamiento militar provocó la extensión de un clima revolucionario. Así pues, una vez sofocada la rebelión, se sintieron legitimados para impulsar cambios sociales. El elemento más significativo de la revolución social desencadenada a partir de Julio de 1936 fue, sin duda, la colectivización de gran parte de la propiedad industrial y agraria. Los comités, formados por partidos y sindicatos obreros, se hicieron con el control de los transportes, los servicios urbanos, los suministros militares, las fábricas y los talleres. En algunos casos, los empresarios e industriales huyeron al estallar la guerra o fueron detenidos o asesinados, y los trabajadores se pusieron al frente de las empresas. En el campo, las expropiaciones de fincas y su ocupación masiva se extendieron en su totalidad y pasaron a depender de comités o comunas locales. El resto de fuerzas políticas mantuvieron muy pronto posiciones críticas, reclamando la necesidad de un poder estatal fue



2.3. El gobierno de Largo Caballero


: A finales del verano de 1936, los milicianos no conseguían detener el avance de los sublevados. El proyecto de Largo Caballero era crear una “gran alianza antifascista” frente a los sublevados: recomponer el poder del Estado eliminando juntas y comités, pero reconociendo los Consejos Regionales, y dirigir la guerra militarizando las milicias de los partidos y creando el Ejército Popular sobre la base de las Brigadas Mixtas. El gobierno central envió fuerzas a Cataluña para controlar el orden público. El conflicto se saldó con más de 200 muertos, la derrota de los anarquistas y plumistas y una fuerte crisis.

2.4.El gobierno de Negrín


: Los hechos de Mayo restaron influencia a los anarquistas y fortalecieron las posiciones comunistas, que tenían ya una gran influencia, basada, sobre todo, en la ayuda que la Uníón Soviética prestaba a la República. Largo Caballero dimitíó y el presidente de la República, Manuel Azaña, encargó la formación de un nuevo gobierno al socialista Juan Negrín. Andreu Nin, su máximo dirigente, fue sacado de la cárcel y asesinado por agentes de la policía política soviética.

Formaron parte del nuevo gobierno los partidos del Frente Popular vascos y catalanes, pero sin la UGT ni la CNT, aunque daban su respaldo tácticamente. Para ello se reforzó el poder central, se unificó la dirección de la guerra, se integraron todas las milicias en el Ejército Popular y se establecíó un control sobre la producción industrial y agraria, para asegurar el avituallamiento de la población y poner los recursos industriales al servicio de la guerra. La sede del gobierno se trasladó de Valencia a Barcelona, donde se refugiaría también el gobierno vasco, tras la caída del Norte. La decisión vino motivada por la necesidad de controlar los recursos económicos y militares de una de las zonas más importantes que le quedaban al gobierno republicano, pero ello provocó fricciones constantes con el gobierno autonómico de la Generalitat, que vio cómo quedaban recortadas sus competencias. Por ello se acuñó el lema “¡Resistir es vencer!”.


3.1. Francisco Franco, Generalísimo


: La muerte accidental en Lisboa, el 20 de Julio de 1936, del general Sanjurjo, considerado como el principal jefe del movimiento golpista, y el hecho de que la insurrección no triunfase y diera origen a una guerra, plantearon el problema del liderazgo en la dirección militar y en el gobierno del territorio “nacional”. El 24 de Julio se creó en Burgos la Junta de Defensa Nacional integrada por militares (Mola, Franco, Queipo de Llanto…) y presidida por el general más antiguo entre los sublevados, Miguel Cabanellas. La misión de la Junta era gobernar el territorio ocupado y sus primeras medidas fueron prohibir la actividad de todos los partidos políticos, suspender la Constitución y decretar la paralización de la reforma agraria.

3.2. La creación del partido único


: A partir de Octubre de 1836, a diferencia de la zona republicana, existía un mando militar único e incontestado, pero ninguna cohesión política. Los sublevados había prohibido, en el territorio que controlaban, todos los partidos políticos que formaban parte del Frente Popular y todos los sindicatos políticos que formaban parte del Frente popular y todos los sindicatos de clase. Se toleraban la CEDA y los grupos monárquicos, que estaban prácticamente desmantelados. Inspirándose en el modelo de Estado fascista italiano y alemán, de partido único y con un jefe con plenos poderes, en Abril de 1937, Franco dio a conocer el Decreto de Unificación por el que se creaba un partido único, Falange Española Tradicionalista y de la JONS,  unificando a falangistas y carlistas, y en el que se integrarían todas las demás fuerzas “nacionales”. Franco sería Jefe Nacional de este partido único concentrando en sus manos otro poder más. Las resistencias de algunos carlistas o falangistas a la unificación fueron acalladas con el destierro o la prisión, como en los casos del falangista Manuel Hedilla y del líder carlista Manuel Fal Conde. El nuevo Estado se inspiraba en el fascismo y defendía un modelo social basado en el conservadurismo y en la preeminencia del catolicismo.


Siguiendo las actuaciones iniciadas por la Junta de Defensa Nacional, el Estado abolíó la legislación republicana en materia económica, social y laboral. En Marzo de 1938 se aprobó la primera de sus Leyes Fundamentales, el Fuero del Trabajo, inspirada en el fascismo italiano, con un único sindicato que agrupaba a empresarios y trabajadores, y se prohibieron las huelgas y las reivindicaciones obreras. El nuevo Estado era claramente confesional y derogó las leyes del matrimonio civil y del divorcio, establecíó el culto religioso en la enseñanza y en el ejército, e instituyó una retribución estatal del clero.

3.3.Una represión institucionalizada:


Fue el caso del poeta Federico García Lorca, asesinado en Granada al comienzo de la guerra. Igualmente, el gobierno de Franco hizo ejecutar a cuantos políticos del bando republicano cayeron en sus manos, así como a los militares contrarios al alzamiento. Una parte de los miles de ejecutados durante la guerra fueron enterrados en fosas comunes sin constancia de su desaparición


4.1. El avance hacia Madrid


: Después de cruzar el Estrecho, en Julio de 1936, las tropas de África, legionarios y regulares al mando del coronel Yagüe, tenían como objetiva esencial el avance hacia Madrid para tomar la capital, símbolo del poder republicano. En Septiembre, Franco, convertido en jefe del ejército del sur tras la muerte de Sanjurjo, decidíó desviarse para ocupar Toledo y poner fin al cerco del Alcázar, donde resistían unos centenares de militares sublevados con sus familias, y a finales de Octubre se hallaba ya a las puertas de Madrid.La conquista de la capital podía ser inminente. Mientras se cavaban zanjas, nacían consignas que se hicieron míticas como “No pasarán” y “Madrid, tumba del fascismo”. Pese a las incursiones aéreas, Madrid resistíó al ataque frontal, gracias también a la llegada de las primeras Brigadas Internacionales, de los carros de combate rusos y de una columna anarcosindicalista procedente de Barcelona, al mando del líder sindical Buenaventura Durruti. La resistencia de la ciudad de Madrid (Noviembre-Diciembre de 1936) concluyó la fase denominada “guerra de columnas” (o fase miliciana), en la que las tropas republicanas estaban principalmente compuestas por columnas de milicias integradas por voluntarios de partidos y sindicatos.

4.2Las batallas en torno a Madrid


: Fracasado el intento de entrar en la capital, los sublevados emprendieron dos maniobras envolventes para aislar Madrid, básicamente con el fin de cortar sus comunicaciones con Valencia. Fue la primera victoria republicana de gran resonancia. Por su lado, Franco militarizó también sus cuerpos de voluntarios.

4.3. La ocupación del Norte


: Ante las dificultades para tomar Madrid, Franco decidíó abandonar el ataque a la capital y concentrar los esfuerzos en la zona norte. Una estrecha franja que abarcaba Asturias, Cantabria y el País Vasco había quedado en manos republicanas, pero aislada del resto de la Península. Los sublevados controlaban Navarra desde el principio, y en Agosto de 1936 ya habían tomado San Sebastián, pero el grueso de un territorio fundamental por sus recursos mineros, siderúrgicos e industriales se manténía, a principios de 1937, en manos de la República.Los combates principales se produjeron entre Abril y Octubre de 1937. El 26 de Abril, la ciudad vasca de Guernica era arrasada por la aviación nazi, por orden del cuartel general de Franco. Asimismo, miles de personas huyeron de la regíón iniciando un verdadero éxodo hacia otras zonas todavía en manos de la República.


4.4. El avance hacia el Mediterráneo


: A finales de 1937, los mandos republicanos todavía confiaban en la posibilidad de ganar la guerra. El nuevo ejército republicano desencadenó diversas ofensivas, la más importante de las cuales tuvo lugar en Teruel, donde tuvo lugar una gran batalla durante el invierno de 1937-1938, que llevó a la ocupación republicana de la ciudad. Franco podría haber concentrado sus fuerzas en atacar Cataluña y quizá haber acabado con la guerra, pero prefirió continuar la ofensiva hacia el Sur, manteniendo fuertes combates en Castellón y Valencia, y extendíéndose, poco a poco, hacia Lérida y el sur de Tarragona.

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.5. La batalla del Ebro y la ocupación de Cataluña

El avance de las tropas sublevadas quedó detenido cuando el ejército republicano, tras recibir nuevo armamento, reorganizó desde Cataluña sus unidades y desencadenó un poderoso ataque sobre el río Ebro en la provincia de Tarragona. Su única esperanza era reconquistar territorio y volver a unir las zonas fieles a la República.La batalla del Ebro fue uno de los mayores episodios militares de la guerra. Empezó el día 25 de Julio de 1938 con un ataque republicano que cruzó el río Ebro entre Benifallet y Mequinenza y conquistó poblaciones como Ascó, Mora de Ebro, Flix, etc. Desde esta regíón, avanzaron hacia el interior y se hicieron fuertes en la zona de Gandesa, donde lograron resistir durante unos meses. El ejército republicano había sido derrotado, y sus fuerzas quedaban mermadas y desorganizadas. Franco decidíó emprender definitivamente la ofensiva sobre Cataluña. Antes de la huida, el 1 de Febrero de 1939, a las diez y media de la noche –para evitar los bombardeos diurnos-, se había celebrado en el castillo de Figueres la última sesíón de las Cortes republicanas.

4.6. El final de la guerra


: En Febrero de 1939 a la República no le quedaba más territorio que la llamada zona centro, que comprendía Madrid, La Mancha y la regíón mediterránea  desde el norte de Valencia hasta Almería. El jefe del gobierno republicano, Juan Negrín, había regresado de Francia e hizo un último esfuerzo para reorganizar el ejército y resistir en el territorio republicano. Sin embargo, a comienzos de Marzo se produjo en Madrid una sublevación contra el gobierno republicano dirigida por el coronel Segismundo Casado, responsable de la defensa de la capital. Sabía que Negrín y los comunistas eran contrarios a una rendición y, por ello, con el falso pretexto de que le presidente del gobierno iba a nombrar, a comienzos de Marzo, altos mandos militares exclusivamente comunistas, se sublevó el día 5 de Marzo. Casado controló Madrid tras una fuerte lucha con las unidades comunistas. El día 28 de Marzo, las tropas de Franco entraron en Madrid sin la menor resistencia. El 1 de Abril Franco firmó en Burgos el último parte de guerra: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. Españoles, la guerra ha terminado”.


5.1. Muerte, carestía y destrucción


: La guerra comportó miseria y muerte para miles de personas de uno y otro bando. Los primeros síntomas de escasez empezaron en Septiembre y Octubre de 1936 en productos como el trigo, la carne y el carbón. La desnutrición provocó enfermedades, y en ocasiones, la muerte. Además, y aunque la población femenina, especialmente en la zona republicana, se incorporó al mundo laboral, los esfuerzos de la industria se dirigieron esencialmente a la producción de armamento y avituallamiento militar, lo cual dejó muy desabastecida a la población de productos de consumo.Además, la guerra significó la destrucción de gran parte de las infraestructuras y las comunicaciones. El gobierno republicano no contaba con importantes efectivos aéreos y utilizó sus aviones fundamentalmente para acciones bélicas. Desde el principio, los bombardeos sobre la población civil fueron utilizados por los sublevados como un instrumento de terror y como un arma de destrucción de casas, fábricas, instalaciones, puertos, etc., además de servir como apoyo al avance de su ejército. Los brutales y continuos bombardeos sobre Madrid, iniciados en Octubre de 1936, inauguraron una práctica que afectó especialmente a ciudades como Barcelona, que sufríó 385 ataques con el resultado de cerca de 3000 víctimas.

5.2. La población desplazada


: refugiados y exiliados: Desde los primeros días de la guerra, civiles de ambos huían del territorio en el que se encontraban por temor a la persecución que podían sufrir por sus ideas políticas. Con el avance de las tropas franquistas, los grandes movimientos de refugiados se dieron sobre todo en la zona republicana, donde la población, atemorizada, abandonaba sus hogares para escapar de la ocupación franquista, y la posterior represión. Los refugiados  republicanos se concentraron especialmente en la zona de Levante y en Cataluña –un millón en 1938-, con los problemas organizativos que conllevaba proporcionar alimentación, alojamiento, escolarización y sanidad a una población formada esencialmente por mujeres, niños y ancianos. Ante la imposibilidad de evacuar al conjunto de la población civil, se optó por dar prioridad a los niños y de ese modo fueron embarcados cerca de 13000 con destino a diversos países europeos y americanos y a la Uníón Soviética. El resto inició un largo y penoso exilio.

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