España fin del Antiguo Régimen

EL TRIENIO LIBERAL

En este contexto el 1 de Enero de 1820 cuando un contingente del ejercito español se encontraba en Cabezas de San Juan (Sevilla) dispuesto para ir a América a sofocar los movimientos independentistas, el teniente-coronel Rafael Riego (Tuña) que comandaba un batallón, se negó a embarcar y proclamo la Constitución de 1812. Grupos de liberales de todo el estado apoyaron el pronunciamiento de Riego durante las semanas posteriores saliendo a las calles para pedir el restablecimiento de la Constitución. Fernando VII y su corte no tuvieron más remedio que ceder y en el mes de Marzo acepto la ley básica y comenzó un periodo constitucional que duraría tres años:

El trienio liberal

El triunfo del pronunciamiento de Riego fue recibido con entusiasmo en los ambientes liberales. Fernando VII asustado decidíó jurar la Constitución meses después. Las cortes se volvieron a reunir y aplicaron las medidas reformistas que habían propuesto los liberales en 1812.

En la anterior etapa, la absolutista, los liberales tuvieron que mantenerse en la clandestinidad, sin embargo ahora los partidarios del absolutismo conspiraban para implantar nuevamente el antiguo régimen.
Dentro de los partidarios del liberalismo se originaron dos tendencias: los moderados y los exaltados. Los moderados apoyaban la participación de la monarquía en el proceso reformador, mientras que los exaltados para acabar con el antiguo régimen trataban de limitar las funciones del rey. En los dos primeros años del trienio los moderados dominaron las cortes, pero en 1822 fueron los exaltados los que consiguieron el poder, siendo la distancia entre las dos tendencias cada vez más grande. Así pues la situación política era inestable y la relación entre las cortes y el rey no era nada buena. El derecho a veto (derecho que tenia el rey de no aprobar las leyes presentadas por los diputados) frenaba muchas de las medidas reformistas que propónían los parlamentarios.

Las medidas adaptadas durante los tres meses de liberalismo no contentaron a todos. Gran parte de la población no veía solucionados sus problemas: los propios liberales exaltados se quejaban de la política moderada del gobierno, y a Fernando VII tampoco le gustaba gobernar con un gobierno constitucional. Si el gobierno liberal tenía enemigos en el interior del país, era obvio que también los tenía en el exterior, donde las monarquías absolutas europeas estaban preocupadas por tener que sucumbir a una constitución liberal, tal como había hecho Fernando VII. Por ello, en 1822, Austria, Francia, Prusia y Rusia firmaron el acuerdo por el que esperaban restablecer en España la política anterior a 1812, y dejaron en manos de Francia la responsabilidad de intentarlo, contribuyendo con una elevada suma de dinero. De hecho ya en 1815 esas mismas potencias habían firmado el Tratado de Viena y habían constituido la llamada “Santa Alianza”, con la finalidad de impedir el triunfo del liberalismo en cualquiera de sus reinos.

Fernando VII que quería desterrar el liberalismo de España solicito la ayuda a las monarquías europeas que no dudaron en intervenir a su favor: en Abril de 1823 un ejército absolutista enviado por el rey francés Luis XVIII y bautizado con el nombre de los “100000 hijos de San Luis”, entro en España y avanzo sin apenas resistencia.

Las cortes se retiraron a Andalucía, primero a Sevilla y después a Cádiz, llevándose al rey a pesar de su negativa y esperando la reacción de la población como en anteriores ocasiones. En Mayo, el ejército francés mandado por el Duque de Angulema entraba en Madrid y formaba una Junta de Gobierno integrada solo por absolutistas. Al mes siguiente las tropas francesas toman Mérida y Córdoba y fue entonces cuando las cortes se refugiaron en la isla de León (Cádiz). Tan solo Cataluña y algunas poblaciones de Andalucía resistieron durante algún tiempo. Los parlamentarios tuvieron que rendirse al asedio francés, ya que Cádiz fue bombardeada en Septiembre de 1823: así se restablecíó el absolutismo en España.


LAS CORTES DE Cádiz

La situación bélica de la península dificulto la asistencia de todos los convocados a las cortes. Ello supuso que muchos fueran sustituidos por ciudadanos gaditanos, la mayoría de tendencias liberales. Los diputados llegados a la isla de León en Cádiz representaban sectores de opinión diferentes, pero con el reconocimiento común de reclamar a Fernando VII como legitimo rey de España. Muchos de los parlamentarios pertenecían a la burguésía intelectual (escritores, abogados, comerciantes, catedráticos) pero también había un número importante de eclesiásticos, militares, funcionarios del antiguo régimen y algunos nobles.

Entre los diputados pronto se distinguieron tendencias bien opuestas: unos eran partidarios del Antiguo Régimen y por eso se les llamo absolutistas; otros mas numerosos, los liberales, defendían la soberanía nacional (el poder soberano es la nacíón, no el rey y por tanto las Cortes, representantes de todos los ciudadanos, son quien realmente ejercen el poder), y un tercer grupo minoritario lo formaban los jovellanistas (seguían las ideas del ilustrado Jovellanos, según el cual había que reformar el país partiendo de sus tradiciones y sin romper radicalmente con las estructuras del antiguo régimen) que querían una monarquía fuerte pero reformista, al estilo de la que propónían también los afrancesados.

Los objetivos de las Cortes eran básicamente organizar el gobierno, modernizar las estructuras políticas españolas liquidando el antiguo régimen, elaborar la constitución y redactar una serie de decretos que limitasen los privilegios medievales que todavía estaban vigentes.

Entre las medidas decretadas, a parte de la elaboración de la propia constitución, cabe destacar la creación de los Tribunales de Justicia, de forma que los señores ya no pudiesen administrar justicia en sus dominios y fuese reconocido el principio de igualdad ante la ley para toda la población.

El trabajo legislativo se completo con la libertad de industria, de venta y de comercio, y por la abolición de los privilegios señoriales, de la Inquisición y de los gremios, con lo que los artesanos ya no necesitaban el permiso de los gremios para ejercer su oficio. También se decidíó la supresión de la tortura, la expropiación de bienes de algunos conventos y el reparto de terrenos baldíos y comunales a los pobres o licenciados del ejército.

Todas estas decisiones estaban básicamente destinadas a favorecer a la burguésía como nueva clase social emergente y a llevar al país hacia el liberalismo, pero los acontecimientos posteriores y la poca fuerza que tenia esa clase social en España retrasaron el proceso revolucionario que había triunfado en Francia hacía años. Además las importantes reformas elaboradas en Cádiz eran desconocidas por la gran mayoría de la población, que se ocupaba más de luchar contra los franceses y reclamaba con entusiasmo al exiliado Fernando VII al que llamaban “el deseado”.

CRISIS DEL Antiguo Régimen EN ESPAÑA

En el s. XIX, la sociedad europea experimento cambios importantes: las antiguas estructuras económicas, sociales y políticas se fueron desmoronando progresivamente.

Ya a finales del XVIII en algunos lugares se habían iniciado unos cambios que hicieron tambalear al antiguo régimen (sistema de privilegios de la sociedad estamental en la que la monarquía absoluta era la máxima representación), es decir, el sistema político, económico y social que impero en Europa antes de la extensión de las ideas liberales y reformistas. El movimiento revolucionario mas destacado hasta entonces había sido la “Revolución Francesa” que sobretodo durante la primera mitad del XIX sirvió de ejemplo a otros levantamientos liberales en prácticamente todo el continente.

Las rígidas instituciones del antiguo régimen acabaron sufriendo las consecuencias de las ideas liberales que entre otras cosas pedían más participación de la población en la vida política. Del viejo orden feudal y del absolutismo se fue pasando hacia las monarquías constitucionales que aceptaban la separación de poderes y la soberanía nacional, y en las que la nobleza no era la única clase influyente, ya que se abría paso otra clase social: la burguésía. Así, los acontecimiento del s. XIX van haciendo desaparecer progresivamente la sociedad estamental y las monarquías absolutas, carácterísticas de la Edad Moderna.

En América, las colonias españolas van a conseguir su independencia ente 1808 y 1824, siguiendo el ejemplo de las colonias inglesas de América del Norte que a finales del s. XVIII se habían liberado de Inglaterra.

En España, Carlos IV no continuo las reformas económicas y sociales iniciadas por su padre Carlos III y por los Ilustrados (corriente intelectual desarrollada en Europa durante el s. XVIII que defiende una nueva concepción del mundo y de las personas a partir de la razón, la ciencia, el progreso, la igualdad y los derechos. Este movimiento fue la base ideológica que le dio a la burguésía la posibilidad de acceder al poder). Pero, a principios del XIX el antiguo régimen acabo sufriendo las influencias de las ideas liberales francesas y la monarquía borbónica tuvo que ceder en ocasiones ante las peticiones de la población. Por eso se puede afirmar que en el inicio de siglo se produce el cambio hacia la modernidad política de España: a pesar de las dificultades, los gobiernos fueron evolucionando hacia medidas cada vez más reformistas

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