Factores que limitaron el desarrollo económico en el siglo XIX
Algunos de los factores que contribuyeron a dificultar y limitar el desarrollo económico son:
- Obstáculos físicos y naturales: el relieve que dificulta las comunicaciones y ríos poco navegables.
- Escasas transformaciones en los sistemas agrarios: una agricultura y ganadería tradicional que no proporcionó ni la mano de obra, ni los recursos, ni el mercado para el resto de los sectores económicos.
- Reducida capacidad de consumo del mercado interior: poca población y niveles de renta muy bajos, lo que imposibilitaba comprar nuevos productos.
- Falta de competitividad de los productos españoles: altos costes de producción, poca especialización y nula renovación, mantenidos por el sistema proteccionista que reserva el mercado español.
- Ausencia de un mercado nacional integrado: las transformaciones se concentraron en unas regiones (Cataluña, País Vasco, Asturias…), pero el resto se desarrolló muy poco.
- Despreocupación por las innovaciones técnicas: los grupos dominantes estaban despreocupados de la educación e investigación, ya que el dominio político les permitía seguir al frente del Estado.
- Escasez de capitales: preferencia por inversiones especulativas (Bolsa, Deuda) o inmobiliarias frente a las productivas.
- Mentalidad de los empresarios y políticos: buscaban la protección del Estado, la explotación de los trabajadores y la protección legal.
- La Guerra de la Independencia y la pérdida de los territorios en América: supuso la destrucción del tejido productivo.
La industria siderúrgica
Su evolución refleja las insuficiencias energéticas, las dificultades para la aplicación de innovaciones tecnológicas procedentes del exterior y la falta de demanda de productos siderúrgicos. Los tres focos siderúrgicos que se desarrollaron durante el siglo XIX revelan:
- La crisis del carbón vegetal.
- Su sustitución por la hulla asturiana.
- El triunfo definitivo del coque inglés como elemento impulsor del despegue vasco.
En España había minas de carbón, pero de difícil extracción, calidad media y situación complicada, lo que encarecía los productos finales. Resultaba más barato el carbón británico que fue empleado al principio por la siderurgia vasca.
Focos siderúrgicos principales
- Siderurgia malagueña (1830-1864): fue la pionera en la apertura de altos hornos, pero fracasó debido a los altos costes de producción.
- Siderurgia asturiana (1864-1879): no logró consolidarse al carecer de carbón mineral de calidad y por la falta de demanda de productos industriales.
- Siderurgia vasca: se desarrolla a finales de siglo mediante el eje comercial Bilbao-Cardiff (carbón galés a cambio de hierro), la política arancelaria proteccionista de los años 90 y el desarrollo de empresas navales y mecánicas.
El principal foco industrial: Cataluña
Es el principal y más diversificado. Su proceso de industrialización arranca unido al sector textil, donde se instalan las primeras máquinas movidas por vapor. Posteriormente, se desarrolla la metalurgia de transformación, la industria química y papelera. A finales de siglo aparecen también las industrias eléctricas de producción y distribución, favorecidas por el proteccionismo del mercado interior.
El ferrocarril como motor de modernización
Es un elemento fundamental en el proceso de industrialización por el consumo de materias primas, la introducción de avances tecnológicos, la incidencia en los mercados de trabajo y las ventajas para la economía nacional.
Objetivos del desarrollo ferroviario
- Activar la economía nacional mediante un transporte moderno y mecanizado.
- Crear un mercado nacional para el transporte de mercancías.
- Invertir el capital excedente generado en las últimas décadas.
- Desarrollar la industria nacional gracias a la demanda.
La Ley de Ferrocarriles de 1855
Propició un crecimiento espectacular gracias al apoyo del Estado (subvenciones y franquicias), la entrada masiva de capital extranjero y la Ley Madoz. Sin embargo, presentó condicionantes negativos:
- Estructura radial: consolidó un Estado centralizado que no articuló el mercado interno.
- Ancho de vía: dificultó los intercambios internacionales.
- Dependencia exterior: autorización para importar productos extranjeros y beneficios concentrados en compañías privadas extranjeras.
Consecuencias: Aunque revolucionó los transportes e integró regiones, la rentabilidad fue escasa, la especulación provocó la quiebra del sistema bancario y el déficit presupuestario crónico, sin llegar a impulsar de forma efectiva a las industrias nacionales.