EPÍGRAFE 3.3.: LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVI
Carlos V (1517-1556)
Carlos V inició la Dinastía de los Austrias. Heredó las Coronas de España y Austria, además del título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Sus comienzos fueron complicados, ya que su política flamenca lo enfrentó con la nobleza castellana y los gremios aragoneses, quienes reclamaban el control de las ciudades (“Revuelta de los Comuneros” y “Germanías”). Asimismo, vivió la irrupción del protestantismo dentro del Imperio, por lo que se enfrentó a los príncipes alemanes. Tras la “Paz de Augsburgo” (1555), aceptó el protestantismo. Su gran enemigo fue Francisco I de Francia (enfrentados por el Milanesado), cuya rivalidad provocó un conflicto con el Papa (“Saqueo de Roma”, 1527). En 1556 se retiró a Yuste y cedió la Corona de España a su hijo, Felipe II.
Felipe II (1556-1598)
Los primeros años de Felipe II transcurrieron en Inglaterra, casado con María I de Inglaterra. Tras la muerte de esta, fue coronada Isabel I y el monarca regresó a España, instaurando la capital en Madrid. Sofocó la “Rebelión de los Moriscos” (1568) y, en política exterior, enfrentó el intento separatista de Flandes. Derrotó a los turcos, que bloqueaban el Mediterráneo, en la “Batalla de Lepanto” (1571) y a Francia en la “Batalla de San Quintín” (1557), pero fracasó en su intento de invadir Inglaterra con la Gran Armada (1588). Reclamó su derecho al trono portugués (era hijo de Isabel de Portugal) y, tras enfrentarse a su primo, el Prior de Crato, fue proclamado Rey de Portugal en 1581.
EPÍGRAFE 3.4.: LOS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII
Con Felipe III (1598-1621) comenzaron los llamados “Austrias Menores”, caracterizados por el “Sistema de Validos” (delegar el gobierno en un noble de confianza). Su valido fue el Duque de Lerma, quien trasladó la capital a Valladolid (1600-1606) y fue responsable de la expulsión de los moriscos en 1609. Fue una época de relativa paz (“Pax Hispánica”), interrumpida por el estallido de la Guerra de los Treinta Años en 1618.
El valido de Felipe IV (1621-1665), el Conde-Duque de Olivares, emprendió importantes reformas como la “Unión de Armas” (unificar impuestos con Castilla), lo que provocó el “Corpus de Sangre” y la Guerra de los Segadores (1640-1652) contra Cataluña, apoyada por Francia. Finalmente, el rey tuvo que aceptar los privilegios catalanes y entregar el Rosellón a Francia (“Paz de los Pirineos”). Esto fue aprovechado por Portugal para levantarse contra la Corona Española (“Crisis de 1640”).
Durante los primeros años del reinado de Carlos II (1665-1700) ocupó la regencia su madre, Mariana de Austria, confiando el gobierno al jesuita alemán Padre Nithard, político nefasto. Carlos II se apoyó en validos como el Duque de Medinaceli y el Conde de Oropesa, en una época de profunda crisis. Murió en 1700 sin descendientes, dejando como heredero a su sobrino-nieto Felipe de Anjou, dando entrada en España a la Dinastía de Borbón.
EPÍGRAFE 3.5: SOCIEDAD, ECONOMÍA Y CULTURA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII
La Monarquía Hispánica del siglo XVI vivió un gran desarrollo económico, aunque la sociedad seguía un patrón estamental. La base de la economía siguió siendo la agricultura y la ganadería, desarrollándose las grandes propiedades gracias a los mayorazgos. La introducción de nuevos cultivos americanos y el uso de nuevos campos aumentaron la producción, lo que, unido al crecimiento de la industria artesanal, dinamizó el comercio. Esto favoreció el incremento demográfico. Sin embargo, para poder financiar las guerras en Europa, los Austrias terminaron por endeudarse al recurrir a préstamos de banqueros alemanes, lo que llevó al incremento de impuestos.
El siglo XVII fue de crisis generalizada en toda Europa y, especialmente, en la Península Ibérica. Las constantes guerras, unidas a los sucesivos brotes de epidemias, provocaron el empobrecimiento y descenso de la población, que en España quedó patente en la Crisis de 1640 (Guerra de los Treinta Años, Guerra de los Segadores, peste de 1649).
Sin embargo, la cultura de los siglos XVI y XVII vivió una época de enorme esplendor (“Siglo de Oro”), con la aparición de la imprenta y la difusión del Humanismo (Renacimiento) y el Barroco. Destacaron importantes autores:
- Literatura: Garcilaso de la Vega, Quevedo, Lope de Vega, Góngora, etc.
- Artes plásticas: Velázquez, El Greco, Murillo, entre otros.
11.2. INSTITUCIONALIZACIÓN DEL RÉGIMEN FRANQUISTA: RELACIONES INTERNACIONALES Y ETAPAS POLÍTICAS
En los primeros años, el franquismo comenzó orientándose hacia los fascismos (influencia de Serrano Súñer), mostrando algunas de sus características: autarquía económica, partido único (el régimen se apoyó en Falange) y sindicalismo vertical (“Fuero del Trabajo”). A partir de 1942, Franco deseaba un acercamiento hacia Gran Bretaña y Estados Unidos, en quienes encontró posibles aliados contra el comunismo.
Esta postura se manifestó cuando Franco expresó a Hitler la neutralidad de España en la Segunda Guerra Mundial (Entrevista de Hendaya en 1940), reduciéndose el apoyo a Alemania al envío de tropas voluntarias (“La División Azul”). A pesar de ello, el final de la guerra supuso el inicio del aislamiento internacional del régimen. En 1946, la ONU y las potencias aliadas exigieron un gobierno representativo, excluyendo a España de la OTAN y la ONU.
El Nacional-Catolicismo y la Institucionalización
Franco buscó un “lavado de cara” del régimen, restando peso a la Falange y otorgando puestos a los católicos de la ACNP (Asociación Católica Nacional de Propagandistas), etapa denominada “Nacional-Catolicismo”. Este proceso se consolidó con varias leyes:
- 1945: Fuero de los Españoles (derechos y deberes).
- 1946: Ley Constitutiva de las Cortes (democracia orgánica).
- 1947: Ley de Sucesión (España se define como reino y Franco como Jefe de Estado vitalicio).
Reconocimiento Internacional y Desarrollismo
Con la Guerra Fría, España fue vista como aliado anticomunista. En 1953 se firmó el Concordato con el Vaticano y los pactos con EE. UU. En 1955 España ingresó en la ONU y en 1959 recibió la visita de Eisenhower.
En la tercera etapa, el “Gobierno de Tecnócratas” (1957-1969), vinculados al Opus Dei, impulsó el “Plan de Estabilización Nacional” (1959), provocando el desarrollismo económico. En 1969, Juan Carlos de Borbón fue nombrado sucesor a título de rey.
Final del Franquismo
Los años 70 marcaron el fin del régimen. Tras el asesinato de Carrero Blanco por ETA en 1973 y la crisis económica del petróleo, el régimen se debilitó. En 1975 moría Franco, comenzando el proceso hacia la democratización (“La Transición”).
10.1. LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: DESARROLLO DEL CONFLICTO Y CONSECUENCIAS
En julio de 1936 comenzaba en España la Guerra Civil. Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, un grupo de oficiales dirigidos por el General Mola conspiró para un golpe de Estado. El asesinato de José Castillo y la respuesta con el asesinato de José Calvo Sotelo aceleraron el levantamiento el 17 de julio en África y el 18 en la Península.
Fases de la Guerra
Primera fase: La Guerra de Columnas (julio 1936 – marzo 1937)
Caracterizada por la lucha por Madrid. Los rebeldes avanzaron desde el Norte (Mola) y el Sur (Franco). Destaca la Masacre de Badajoz y la liberación del Alcázar de Toledo. El gobierno republicano se trasladó a Valencia, mientras Madrid resistía bajo la Junta de Defensa. En este periodo ocurrieron los trágicos “Fusilamientos de Paracuellos”.
Segunda fase: Campaña del Norte (abril – octubre 1937)
Los sublevados conquistaron la cornisa cantábrica (Bilbao, Santander y Asturias). El episodio más destacado fue el bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor alemana. La conquista del norte proporcionó recursos industriales clave a los sublevados.
Tercera fase: El avance hacia el Mediterráneo y el fin de la guerra (1938-1939)
Tras la Batalla de Teruel, las tropas franquistas llegaron al Mediterráneo por Vinaroz, dividiendo el territorio republicano. La República lanzó su última gran ofensiva en la Batalla del Ebro, que terminó en fracaso. Barcelona cayó en enero de 1939 y el 1 de abril de 1939 Franco firmó el último parte de guerra, proclamando su victoria.