«Puedo prometer y prometo»: Adolfo Suárez y la UCD en la Transición
Tras la dimisión de Carlos Arias Navarro, el rey designó presidente del gobierno a Adolfo Suárez. El nuevo gobierno comenzó su mandato iniciando un diálogo con el ejército y la oposición política, poniendo en marcha una serie de medidas encaminadas a la reforma política del país. Cabe destacar:
- La legalización de derechos de reunión, manifestación, propaganda y asociación.
- La concesión de una amplia amnistía.
- La firma de los Pactos de la Moncloa para paliar la crisis económica.
Para lograr la Transición hacia la democracia desde la dictadura franquista, Suárez tuvo que negociar con la oposición una «reforma pactada», llevada a cabo mediante la aprobación de la Ley para la Reforma Política, ratificada por las Cortes franquistas y por el pueblo en referéndum. A continuación, se legalizaron los partidos políticos y se convocaron las elecciones generales del 15 de junio de 1977, ganadas por la UCD.
El objetivo fundamental fue la elaboración de la Constitución de 1978, aprobada en referéndum el 6 de diciembre. Tras su promulgación, se celebraron nuevas elecciones generales en marzo de 1979 y elecciones municipales, ganadas nuevamente por la UCD. Durante este mandato se aprobaron los Estatutos de Autonomía de Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía.
El cambio no fue sencillo y las tensiones pasaron factura a Suárez, quien no logró mantener unido a su partido. Las acciones violentas de la ultraderecha, el terrorismo de ETA, la crisis económica y la falta de acuerdos políticos debilitaron al gobierno. En 1981, Adolfo Suárez dimitió y, poco después, durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, se produjo el intento de golpe de Estado del 23-F. Con Calvo-Sotelo, España entró en la OTAN, pero en los comicios de 1982, el PSOE llegaría al poder.
¿Por el cambio?: Felipe González y el PSOE en 1982
El presidente del gobierno, Calvo-Sotelo, ante la crisis de su coalición UCD, el escándalo de la colza y la presión de la izquierda por la entrada en la OTAN, convocó elecciones anticipadas en 1982. Esto puso fin a la etapa centrista e inauguró la etapa socialista, que se mantendría en el poder hasta 1996.
Las elecciones del 28 de octubre de 1982 dieron el triunfo al PSOE con el mensaje electoral del «cambio» y a su líder Felipe González Márquez, obteniendo más de diez millones de votos y la mayoría absoluta (202 de 350 diputados). Esta mayoría, repetida en 1986 y 1989, permitió al PSOE gobernar en solitario durante una década.
Reformas y modernización del Estado
Felipe González fue presidente durante 14 años, impulsando reformas profundas:
- Económicas: Saneamiento, modernización y programas de inversiones públicas.
- Sociales: Generalización de la Seguridad Social y de las pensiones, consolidando el «Estado del bienestar».
- Institucionales: Reformas en la justicia, educación, orden público, ejército y autonomías.
En política exterior, se logró el ingreso en la CEE y la permanencia en la OTAN, además de fortalecer relaciones con países del Mediterráneo e Iberoamérica. Asimismo, la celebración de las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992 proyectaron una imagen moderna de España.
Desgaste y fin de la era socialista
A finales de los años 80, el gobierno socialista perdió fuerza. Los sindicatos acusaron a González de alejarse de sus principios socialdemócratas, desembocando en la huelga general del 14 de diciembre de 1988. Aunque el PSOE ganó las elecciones de 1989 y 1993, perdió la mayoría absoluta en esta última legislatura.
El declive se aceleró por sonados escándalos de corrupción (Juan Guerra, Mariano Rubio, Luis Roldán y, sobre todo, el GAL), sumado a los desencuentros internos entre Felipe González y Alfonso Guerra. Tras una nueva crisis económica y altas tasas de paro, en 1996 se convocaron elecciones anticipadas, ganadas por el PP de Aznar.