Que pais inicio la industrializacion

13.1TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS. PROCESO DE DESAMORTIZACIÓN Y CAMBIOS AGRARIOS. LAS PECULIARIDADES DE LA INCORPORACIÓN DE ESPAÑA A LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. MODERNIZACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS. EL IMPACTO DEL FERROCARRIL.

Durante el SIGLO XIX, se produjo en España la transformación de las estructuras económicas propias del Antiguo Régimen; fue un proceso lento localizado en las áreas periféricas de la península. Esto provocó que España sufriese un retraso económico respecto al resto de países europeos. Se distinguen dos etapas en esta transformación:

Hasta 1840, manteniéndose una economía tradicional, predominantemente agraria irrumpida por los primeros intentos modernizadores de la estructura económica en un marco liberal durante la década de 1830.

A partir de 1844, bajo el reinado de Isabel II se adoptaron medidas que favorecieron los cambios en las estructuras económicas del país; pese a ello, sólo en Cataluña se había iniciado la revolución industrial. La estabilidad política de la Restauración permitió un cierto desarrollo económico hasta 1886. El auge económico de estos años se vio afectado por la crisis del sector agrario, además de la pérdida de las últimas colonias en 1898 que eliminó los mercados exteriores de los que dependía buena parte de la producción industrial española.

La principal fuente de riqueza en España seguía siendo la propiedad de tierra por ello, los gobiernos liberales emprendieron reformas para eliminar los antiguos sistemas de propiedad, mermando éstas medidas el desarrollo industrial. Las medidas ya habían sido dispuestas por las Cortes de Cádiz pero no se consolidaron hasta las etapas progresistas del gobierno isabelino (1836-1841) (1854-1856). Estas medidas fueron: La desvinculación de los mayorazgos, que permitió a la nobleza desprenderse de las tierras no rentables, perjudicando al campesinado que perdió sus derechos sobre las tierras que cultivaba.La disolución del régimen señorial. Estas desvinculaciones se aprobaron a cambio de que la nobleza renunciara a los derechos de administrar justicia, nombrar autoridades y cobrar ciertos impuestos. La desamortización de los bienes eclesiásticos y comunales llevada a cabo por Mendizábal y Madoz. Como consecuencia a estas medias: los campesinos, sin medios para acceder a la compra, fueron los grandes perjudicados, la propiedad de la tierra sufrió un proceso de concentración y los propietarios continuaron viviendo de sus tierras sin aplicar innovaciones técnicas. La agricultura española del SIGLO XIX se caracterizó por su paralización, que continuó frenando el crecimiento económico. Su poca competitividad permitió la entrada en el mercado europeo de productos procedentes de América, Australia y Rusia. Ante este hecho, se aplicaron leyes proteccionistas que evitaban la entrada de productos extranjeros.Sólo en el litoral mediterráneo se desarrolló una agricultura especializada, capaz de competir con el mercado europeo. La vid llegó a monopolizar el mercado europeo, pero se vio perjudicada con la entrada en la península de una plaga que provocó una gran crisis en el campo. La industrialización se inició en España hacia la década de 1830. La mayoría de los historiadores han coincidido en que la Revolución industrial fracasó en la España del XIX. En todo caso, el proceso fue muy desequilibrado sectorial y regionalmente. Sólo consiguieron consolidarse la industria textil catalana y la siderurgia vasca. El proceso de industrialización tuvo que superar varios obstáculos:

El mantenimiento de una economía agraria sin modernizar, suponía la existencia de una población incapaz de absorber la producción industrial.

Había un elevado índice de analfabetismo y un bajo nivel cultural, profesional y técnico que limitaba el desarrollo de una tecnología propia.

El atraso agrícola, unido a la deficiente red de transportes y comunicaciones dificultó los intercambios y la articulación de un mercado nacional.

Los grupos con capacidad económica preferían no arriesgar su dinero en la industria


La industria textil del algodón fue pionera de la modernización industrial en España, centrándose en Cataluña donde se daban condiciones favorables para la transformación de manufacturas. A partir de los años treinta, se inició la modernización del sector textil, mediante la introducción de nuevas fuentes de energía como la fuerza hidráulica, el vapor y ciertas tecnologías británicas. Según la fuente de energía utilizada, se desarrollaron dos modelos de industria:
Los vapores se localizaron en las ciudades costeras próximas a Barcelona para facilitar el transporte del carbón desde los puertos hacia los centros de producción y Las colonias o centros industriales se localizaron cercanos a los ríos para aprovechar la energía hidráulica.

La producción textil catalana alcanzó su punto álgido entre 1850 y 1860, gracias a la mecanización del proceso productivo, que posibilitó la reducción de los precios y la ampliación del mercado. Después del hambre del algodón y de la crisis financiera de 1866, el sector se volvió a recuperan en los años setenta. De cualquier manera, la industria catalana era escasamente competitiva en los mercados extranjeros por su fuerte dependencia energética y tecnológica y por el proteccionismo. A pesar de estas limitaciones, la industria catalana absorbió mano de obra de otras regiones españolas e impulsó el desarrollo de la industria metalúrgica y química.La minería española no se desarrolló hasta 1868, gracias a la nueva ley de desamortización del subsuelo. El bajo coste de la mano de obra y la baja presión fiscal aseguraban buenos beneficios en una producción que se exportaba a toda Europa. La explotación de minas de hierro y carbón fue muy fructífera; destacó el hierro vizcaíno. La modernización de la industria siderúrgica estuvo limitada por la escasa demanda y por la escasez de carbón de calidad. Los primeros altos hornos se instalaron en Málaga, concentrándose posteriormente la producción en Asturias durante las décadas de 1860 y 1870. En 1880 la siderurgia se concentró en Vizcaya, favorecida por la abundancia de minerales de buena calidad y por la acumulación de capitales. La industria metalúrgica inició su despegue en Cataluña, que contaba con capitales en su mayoría autóctonos, y con tecnología importada (básicamente británica), aunque no pudo competir con el mercado extranjero hasta 1880.En relación al sector financiero se promulgó en 1856 la Ley de Bancos de Emisión y sociedades de crédito que permitía a la iniciativa privada la constitución de entidades bancarias. Los capitales eran básicamente de origen agrario y colonial y se solían invertir principalmente en tierras desamortizadas o en emisiones de deuda pública. En 1874 se concedió al Banco de España el monopolio en la emisión de billetes. La necesidad de crear un mercado interior provocó que a partir de la década de 1849, se intentase mejorar la red de comunicaciones peninsulares.

La revolución en los transportes se dio con la construcción de la red ferroviaria

La falta de inversiones y el retraso técnico del país provocaron que sólo se instalaran tramos cortos como el de Barcelona-Mataró, Madrid-Aranjuez y Langreo-Gijón. La Ley de Ferrocarriles de 1855 estableció el marco legal y fue el punto de partida de la gran fiebre constructora, que perduró hasta 1866. La ley ofrecía subvenciones estatales y permitía la importación de tecnología y material que favoreció la inversión de capitales nacionales. La red se planteó con el fin de tomar un trazado radial con centro en Madrid, lo que dejó mal comunicadas entre sí las áreas periféricas, que eran las más desarrolladas del país. Esto provocó que los beneficios iniciales no se mantuvieran a causa de la baja rentabilidad de la red. El proceso constructor se paralizó y no se reinició hasta 1875. El ferrocarril tuvo efectos beneficiosos: Favoreció la movilidad de la población y el abaratamiento de los intercambios interiores.Estimuló el empleo e impulsó el consumo de carbón asturiano.

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