Segunda República Española (1931-1936): causas, apoyos, reformas y consecuencias

Explicación de las causas que llevaron a la proclamación de la Segunda República y relación con la crisis económica mundial de los años 30

Explica las causas que llevaron a la proclamación de la Segunda República y relaciona sus dificultades con la crisis económica mundial de los años 30.

Causas

  • El agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía para asumir sus errores durante la dictadura.

  • El desprestigio de la monarquía entre las clases medias, debido a su apoyo a la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930), que las marginó del poder.

  • La oposición del movimiento obrero y de los republicanos históricos.

A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular estaba orientado hacia una respuesta antimonárquica y prorepublicana. No se entiende la llegada de la II República española sin asociarla a la caída de la Dictadura del general Primo de Rivera, caída que había sido consecuencia del desmoronamiento de aquellos que desde el principio la habían apoyado.

Con la caída del dictador, Alfonso XIII y la monarquía se convirtieron en blanco de todas las oposiciones.

Durante un tiempo, el rey intentó gobernar con un directorio de ministros presidido por el general Berenguer. Sin embargo, para salvar el trono no bastaba con cerrar el paréntesis de la Dictadura.

Los sentimientos republicanos empezaron a extenderse por todo el país, mientras Berenguer trataba de desplegar su programa de vuelta a la «normalidad constitucional».

En el verano de 1930 se produjo una toma de contacto entre las diversas facetas del republicanismo nuevo que cristalizarían en el famoso Pacto de San Sebastián, un acuerdo para una futura acción conjunta antimonárquica.

También había numerosos oficiales del ejército descontentos que habían llegado a simpatizar con los oponentes burgueses del rey: la guarnición de Jaca se alzó contra la monarquía. Cae el programa de Berenguer.

El rey designó como jefe de gobierno al almirante Aznar. Ambos convocaron elecciones municipales para abril de 1931. Cuando empezaron a conocerse los resultados finales de las urnas quedó claro que, en todas las ciudades grandes de España, las candidaturas republicanas habían triunfado. Se proclamó la República en varios sitios. La tarde del 14 de abril las multitudes inundaron las calles de Madrid. El rey salió de España. La República quedó instaurada inmediatamente. El entusiasmo no fue demasiado duradero: poco a poco se fue creando un clima de inquietud y violencia causado por el impacto de la crisis económica mundial de 1929 en el comercio exterior, principalmente sobre el sector de la agricultura de exportación y la minería. Esto dificultó el gobierno republicano y provocó tensiones sociales.

Diferencias entre las fuerzas de apoyo y oposición a la República en sus comienzos: razones y principales actuaciones

Apoyos

Firmantes del Pacto de San Sebastián.

Republicanos de centro-derecha: participaron en el Gobierno Provisional de la República. Discrepancias con Azaña los separaron de los republicanos de izquierda. Posteriormente, establecerán pactos de gobierno con la derecha no republicana.

  • Derecha Liberal Republicana: habían participado en la vida política de la monarquía y se habían alejado del rey por su apoyo a la Dictadura. Les separaba de los republicanos de izquierdas la cuestión de la suspensión de órdenes religiosas.

  • Partido Republicano Radical: liderado por Lerroux; se alejará de Azaña por la colaboración de este con el Partido Socialista. Lerroux será nombrado jefe del Gobierno durante el bienio radical-cedista.

Republicanos de izquierda: anticlericales y partidarios del entendimiento con el Partido Socialista para realizar las reformas que el país requería. Tienen sus mejores representantes en:

Izquierda Republicana y ORGA. Se integrarán en la coalición electoral de izquierda en 1936.

Partidos obreros: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), dividido en dos ramas: los partidarios de la vía reformista (Prieto) y otra más revolucionaria que tenía como líder a Largo Caballero. Esto puso en duda la lealtad a la República del PSOE.

El Partido Comunista (PCE).

Partidos nacionalistas catalanes.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de Companys. Su defensa de un modelo federal llevará a situaciones de enfrentamiento con el gobierno central.

Oposición

Oposición, no firmantes. Los partidos de derecha se enfrentaron a un doble reto:

  • No saber cómo afrontar campañas electorales limpias y moderadas. El apoyo de la Iglesia católica dará lugar en 1933 a la CEDA (Gil Robles). Se unirán muchas personas por la consigna de propiedad, familia y religión. La CEDA vencerá en 1933.

  • Debían declararse abiertamente monárquicos o acatar la República. La CEDA lo resolvió acudiendo al llamado accidentalismo: esta falta de compromiso llevó a los monárquicos intransigentes a formar sus propias organizaciones políticas, bien de tendencia carlista como la Comunión Tradicionalista, bien de tendencia alfonsina como la formación Renovación Española.

Los partidos fascistas: JONS de Onésimo Redondo y la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera.

Los anarquistas: ven en el sistema republicano otra forma de opresión. Aconsejaron, sin embargo, a sus militantes votar a las izquierdas en 1931 y 1936.

Resumen de las reformas impulsadas durante el Bienio Reformista de la República

Manuel Azaña impulsó el plan de reformas.

Reforma del ejército

  • Azaña pretendía constituir un ejército profesional defensor de la democracia. Para ello era necesario reducir la proporción de oficiales existente. Se promulgó la Ley de Retiro de la Oficialidad, que obligaba a jurar fidelidad a la República o a retirarse voluntariamente conservando el sueldo íntegro.

Se tomaron medidas como el cierre de la Academia Militar de Zaragoza.

También se pretendía modernizar materialmente el ejército, aunque la disminución de su presupuesto impidió llevar a cabo tal propósito.

La Ley de Reforma Militar no fue bien recibida por todo el ejército y provocó importantes tensiones, especialmente entre los africanistas.

Reforma religiosa

La República trató de limitar la influencia de la Iglesia en la sociedad y en la política:

  • Se procedió a la secularización del Estado.

  • Se legalizó el matrimonio civil y el divorcio.

  • Se decretó la disolución de aquellas órdenes que tuvieran como cuarto voto la obediencia al Papa (jesuitas).

  • Se prohibió la práctica de la enseñanza a las órdenes religiosas, quedando ésta controlada por el Estado.

Reforma agraria

La agricultura jugaba un papel importantísimo en la economía española de la época, tanto por su contribución a la renta nacional como por la mano de obra que empleaba.

La Ley de la Reforma Agraria (1932) fue la más ambiciosa con la que se pretendía encarar y dar soluciones a los graves problemas del campo. Sus objetivos fueron, fundamentalmente, expropiar los grandes latifundios y asentar a los campesinos sin tierras.

Esta ley, que contribuyó a acentuar la tensión social, tuvo un alcance muy limitado debido a la complejidad técnica de su aplicación, la falta de presupuesto, la lentitud burocrática y la resistencia de los propietarios. Terminó situando en contra de la República tanto a los latifundistas como a sectores importantes del campesinado, que se reorientaron hacia posiciones de carácter revolucionario.

Reforma del Estado centralista: las autonomías

  • De acuerdo con la Constitución, la organización del Estado permitía a las regiones con sentimientos nacionalistas tener una organización propia.

En Cataluña, el catalanismo estaba representado mayoritariamente por la Esquerra. Desde sus filas, Macià intentó, ya en abril de 1931, proclamar la República Catalana. Tras intensa negociación aceptó una especie de gobierno autonómico (la Generalitat) que debería elaborar un estatuto. Estatuto que fue aprobado por las Cortes Constituyentes en 1932. En lo sucesivo, Cataluña tendría su propio Parlamento y su gobierno. El catalán se convertía en lengua cooficial. El Estado central se reservaba una larga serie de competencias.

Se trataba de una solución transaccional, que no se extendió al País Vasco ni a Galicia.

Reformas sociales

El socialista Largo Caballero impulsó una serie de medidas destinadas a mejorar las condiciones laborales:

  • Ley de contratos de trabajo y de jurados mixtos.
  • Establecimiento de la jornada laboral de 40 horas.
  • Aumento de los salarios.
  • Impulso de los seguros sociales.

Las organizaciones patronales se opusieron a todas estas medidas.

Reforma educativa

Se potenció la universalización de una educación laica, liberal, mixta, obligatoria y gratuita. El objetivo principal fue la educación primaria. Asimismo, se pusieron en marcha las Misiones Pedagógicas, con el objeto de llevar la cultura a las zonas rurales, creando bibliotecas, cines, coros, teatros, etc.

Características esenciales de la Constitución de 1931

Una comisión nombrada por las Cortes elaboró el proyecto de Constitución de carácter democrático y progresista, que fue aprobado en diciembre de 1931.

Sus principales características son:

  • La República se constituye en Estado integral, aunque compatible con la autonomía de los municipios y regiones.
  • Se establece la separación de poderes:
    • El legislativo recae en unas Cortes unicamerales.
    • El ejecutivo queda en manos del Consejo de Ministros y del Presidente de la República.
    • El judicial corresponde a jueces independientes.
  • Establece la posibilidad de expropiación y de nacionalización de los servicios públicos por motivo de utilidad social.

– Introduce una amplia declaración de derechos y libertades. El voto es para los adultos mayores de 23 años, y se reconoce el derecho al voto a las mujeres.

– Se declara la separación entre Iglesia y Estado.

– Se adopta una bandera nueva (tricolor).

Revolución de Asturias de 1934: causas, desarrollo y consecuencias

En octubre de 1934, ante el aumento de los conflictos, se formó un nuevo gobierno con tres ministerios otorgados por Lerroux a la CEDA. Ante esto, los socialistas promovieron la insurrección y el PSOE-UGT convocó una huelga general en las grandes ciudades del país, que al final se limitó a Cataluña y Asturias.

En Asturias los mineros protagonizaron una revolución social, colaborando anarquistas, socialistas y comunistas. Éstos ocuparon gran número de cuarteles de la guardia civil y ayuntamientos, que pasaron a ser dirigidos por comités revolucionarios. La revolución terminó aplastada por las tropas de la Legión y los Regulares traídos desde Marruecos y dirigidos por los generales Goded y Franco. Se calcula que pudieron morir unos 1.000 mineros (fueron numerosas las ejecuciones sumarias) y unos 450 militares y guardias civiles. Los heridos superaron los 2.000 y los detenidos fueron más de 5.000. La revolución de Asturias de 1934 fue un preludio de la guerra que se iniciará dos años más tarde.

Causas de la formación del Frente Popular y actuaciones tras su triunfo electoral hasta el comienzo de la guerra

Causas

Los partidos de izquierda, escarmentados por lo ocurrido en las elecciones de 1933 al haberse presentado por separado, constituyeron en enero de 1936 una gran alianza: el Frente Popular. Fue un acuerdo electoral pero no de gobierno. Formaban ese Frente Popular los partidos republicanos de izquierda, los socialistas y los comunistas. Además, recibieron el apoyo del sindicato anarquista CNT.

Nuevas Cortes nombraron como Presidente de la República a Manuel Azaña (republicano de izquierda) y a Casares Quiroga como presidente de un gobierno.

Actuaciones

El gobierno adoptó una serie de medidas urgentes en cumplimiento del programa electoral:

  • Se concedió una amnistía general para los encarcelados por los acontecimientos de octubre de 1934.
  • Se forzó a los patronos a readmitir a los obreros despedidos como consecuencia de las huelgas de 1934.
  • Se restableció la autonomía en Cataluña.
  • Se iniciaron negociaciones para la aprobación de un Estatuto para el País Vasco.
  • Finalmente, las reformas iniciadas en 1931 fueron reemprendidas.

Para evitar un posible golpe de Estado, el gobierno envió a los generales que menos confianza ofrecían al régimen a destinos periféricos: Franco a Canarias; Mola a Navarra.

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