Las transformaciones sociales
Los límites de la modernización
En las primeras décadas del siglo XX se produjo un proceso de modernización social en España, que presentaba grandes desigualdades. Las razones hay que buscarlas en la persistencia del modelo de la Restauración, que permitía que una reducida oligarquía monopolizara el poder económico y político y que, mediante el caciquismo, el fraude electoral y el recurso de la dictadura, se impidiera la democratización y modernización del país.
No se emprendieron las grandes reformas necesarias:
- Reforma fiscal.
- Reforma agraria.
- Atención a las reivindicaciones de los nacionalismos.
- Resolución de los problemas religioso, militar y educativo.
Los grandes propietarios agrarios impusieron una política económica proteccionista e intervencionista que elevaba los precios agrarios, absorbía la mayor parte de la renta de las familias españolas y limitaba las posibilidades de desarrollo de otros sectores económicos. En las zonas rurales se mantuvo la existencia de amplias capas de campesinos pobres y jornaleros, el peso de los grandes propietarios y de la Iglesia, y las formas de vida tradicionales, iniciando una decadencia del mundo rural.
La sociedad urbana
Los cambios fueron más profundos en las sociedades urbanas e industrializadas, ya que allí existían fuerzas y grupos sociales que innovaban en la economía, la ciencia y la cultura, y que luchaban por modernizar los hábitos sociales.
- Burguesía y finanzas: La industrialización reforzó el papel de la burguesía y facilitó la aparición de nuevas clases medias urbanas. Aumentó la influencia de los grupos relacionados con la industria y las finanzas, incluyendo a aquellos que se enriquecieron durante la Gran Guerra.
- Clases medias: El desarrollo comercial y administrativo de las ciudades provocó el crecimiento de este grupo heterogéneo (empleados, funcionarios y trabajadores por cuenta ajena). El aumento del republicanismo a finales de la década de 1920 reflejaba su aspiración por modernizar España.
- Clase obrera: Fue el grupo más numeroso en las ciudades, creciendo debido al desarrollo industrial y al éxodo rural. Su presencia fue notable en Cataluña, País Vasco, Asturias y Madrid, favoreciendo la afiliación a organizaciones como la CNT y la UGT. Las crisis económicas y el aumento del paro solían desembocar en protestas y enfrentamientos sociales.
Nuevas formas de cultura y ocio
El desarrollo urbano y la configuración de una sociedad moderna comportaron la imposición de nuevos valores, formas de sociabilidad y la extensión de la cultura:
- Educación: Se produjo una mejora en la cualificación educativa y un avance en la educación profesional y superior, aunque el acceso a esta última siguió limitado a una minoría.
- Prensa y opinión pública: El aumento de la alfabetización impulsó la demanda de ocio cultural (libros, novelas breves y prensa). La prensa de masas y la radio se convirtieron en elementos clave para la formación de una opinión pública independiente.
- Asociacionismo: Proliferaron los ateneos populares y las casas del pueblo, que funcionaron como plataformas de discusión política y social.
- Deporte y ocio: Surgió la práctica del excursionismo y el deporte-espectáculo, consolidándose los principales clubes de fútbol españoles.
La extensión de nuevos medios de transporte, como los primeros ferrocarriles metropolitanos en Madrid (1919) y Barcelona (1924), contribuyó decisivamente a la difusión de estas nuevas formas de vida urbana.