La Crisis del Antiguo Régimen en España: Carlos IV, Guerra de la Independencia y Constitución de 1812 (1788-1823)

1. El Reinado de Carlos IV (1788-1808) y la Crisis del Antiguo Régimen

A) Los Primeros Años del Reinado: España ante la Revolución Francesa y el Ascenso de Godoy

Carlos IV sucedió a su padre, Carlos III, en 1788. Al año siguiente, en 1789, estalló la Revolución Francesa, lo que complicó mucho el reinado. Entre otras cosas, impedir la entrada en España de las ideas revolucionarias era imposible, y Francia, además, venía siendo nuestro aliado a lo largo del siglo XVIII (Pactos de Familia). Para España, este momento histórico exigía la presencia de un rey con ideas y dispuesto a implicarse en las tareas de gobierno. Carlos IV, en cambio, no reunía ese perfil y prefirió dejar el gobierno en manos de sus ministros.

Al principio del reinado gobernó con ministros del reinado anterior (Conde de Floridablanca y Conde de Aranda), pero pronto fueron eliminados para dar acceso al favorito de la corte, Manuel Godoy. Gracias al apoyo de la reina María Luisa de Parma, Godoy pasó de oficial de palacio (Guardia de Corps) a Teniente General y a Grande de España, y se convirtió en el hombre más poderoso del país (el valido). Su largo gobierno, entre 1792 y 1808, terminó creando tensiones incluso dentro de la misma familia real.

En Europa se vivía bajo un clima de guerra contra Francia. Cuando la guillotina acabó con la vida del rey Luis XVI, en enero de 1793, España se unió a otras naciones europeas para luchar contra Francia. Para España, la guerra se desarrolló en dos etapas: la primera, favorable a las tropas españolas, con victorias en la frontera de los Pirineos; la segunda, a favor de los franceses, que reaccionaron e invadieron Navarra y Guipúzcoa. España, derrotada, decidió firmar la Paz de Basilea (1795), por la que cedíamos a Francia la parte española (la oriental) de la isla de Santo Domingo.

B) La Alianza con Francia, Trafalgar y el Fin del Reinado de Carlos IV

Godoy cambió la política exterior española y pasó a la alianza con Francia (Pacto de San Ildefonso en 1796) porque se consideró que persistían las razones por las que se firmaron los Pactos de Familia con los Borbones franceses. Este cambio suponía la guerra contra Inglaterra. Napoleón, desde 1799, estuvo al frente de Francia y ello fue peor para España porque, en vez de considerar la alianza en un plano de igualdad, Napoleón decidió tratarla como una pieza al servicio de Francia.

Como resultado de los compromisos firmados con Francia, España declaró la guerra a Portugal (aliada de Inglaterra). Conocida con el nombre de Guerra de las Naranjas (por los ramos de naranjas que cortó Godoy en Olivenza y envió galantemente a la reina), el enfrentamiento finalizó con el triunfo español, pasando a España la plaza portuguesa de Olivenza (1801).

Se reanudó la guerra entre Francia e Inglaterra y Napoleón decidió usar las fuerzas navales de España para, unidas a las francesas, realizar su gran sueño de invasión de Inglaterra. El plan fracasó al inclinarse la balanza a favor de Inglaterra con la victoria de su escuadra en Trafalgar (1805). Para España supuso perder la condición de potencia naval que, hasta entonces, se le reconocía.

Las victorias en el continente sobre Austria y Prusia permitieron a Napoleón decretar el bloqueo continental (1806), por el que se prohibía todo comercio del continente europeo con Inglaterra para cerrar todas las costas al comercio inglés y provocar la ruina de la industria inglesa. Para imponer el bloqueo a Portugal, aliado de Inglaterra, Napoleón firmó con España el Tratado de Fontainebleau (1807), por el que se autorizaba al ejército francés a atravesar nuestro país. El tratado contemplaba la partición de Portugal: una parte sería para Francia, otra para España y una tercera sería un principado personal para Godoy. En pocos días, las tropas francesas acabaron con la resistencia portuguesa y tomaron Lisboa.

2. La Crisis de 1808

A) El Motín de Aranjuez y la Caída de Godoy

Mientras, los desacuerdos en el seno de la familia real eran conocidos y Napoleón supo sacar partido a esta situación para colocar en el trono español un monarca de su familia. El príncipe de Asturias, Fernando, que odiaba al favorito Godoy, y miembros de la nobleza y el clero promovieron un golpe palaciego, el Motín de Aranjuez (17-19 de marzo de 1808), que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Así comenzaba el reinado de Fernando VII, pronto interrumpido por la invasión napoleónica.

B) Las Abdicaciones de Bayona

La caída de Godoy y de Carlos IV y la elevación al trono de Fernando VII agravaron la crisis de la monarquía española. Napoleón logró atraer a la familia real a la localidad francesa de Bayona, entre los días 21 de abril y 10 de mayo de 1808, donde obtuvo las abdicaciones de los reyes, Carlos IV y Fernando VII, renunciando a sus derechos a la corona española. Napoleón entregó el reino de España a su hermano José I, lo que desembocaría en la oposición del pueblo español y en el inicio de la Guerra de la Independencia, iniciada con el levantamiento del pueblo de Madrid el 2 de mayo de 1808, secundado por el resto del país.

C) El Levantamiento contra los Franceses

El 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid, irritado por la conducta de los franceses, estalló en cólera y surgió el choque con el ejército francés. La lucha tuvo carácter popular. Las guarniciones militares en Madrid tenían la orden de no intervenir contra los franceses; solo algunos oficiales, como los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde, desobedecieron las órdenes y se unieron a la rebelión.

El ejército francés, al mando del general Murat, lugarteniente de Napoleón en España, con un ejército de 30.000 hombres, reprimió duramente el levantamiento popular, con un saldo de cientos de muertos: en la noche del 2 al 3 de mayo un centenar de prisioneros fueron fusilados, inmortalizados por Goya, en la Montaña de Príncipe Pío y en la Moncloa.

Frente a la actitud de la Junta de Gobierno, que dejó Fernando VII antes de dirigirse a Bayona, que abogaba por colaborar con las tropas francesas, la reacción popular fue muy distinta. La renuncia de Fernando VII, a quien el pueblo llamó “el Deseado”, se interpretó como impuesta por la fuerza. La rebelión se extendió por todas las ciudades del país.

3. La Guerra de la Independencia (1808-1814)

La guerra se desarrolló en tres fases:

A) Primera Fase: Los Éxitos Iniciales (Junio-Noviembre de 1808)

La primera fase, o de los éxitos iniciales españoles, transcurre tras el fracaso del levantamiento de Madrid. En este período los soldados franceses se emplearon en sofocar los alzamientos urbanos que se habían extendido por las ciudades más importantes del país. En el mes de junio tuvo lugar el primer sitio de Zaragoza, cuya posesión era fundamental para controlar la importante vía de comunicación del valle del Ebro.

El hecho más destacado de esta primera fase de la guerra fue la Batalla de Bailén, donde un ejército francés dirigido por el general Dupont fue derrotado el 19 de julio por un ejército español improvisado por algunas juntas provinciales de Andalucía, comandado por el general Castaños. La derrota de Bailén tuvo una doble repercusión: estratégica y propagandística. Por primera vez era derrotado un ejército napoleónico en campo abierto. Sus consecuencias fueron importantes: José I abandonó Madrid, donde acababa de llegar, con los pocos afrancesados que lo apoyaban y las tropas francesas se retiraron al norte del Ebro. Napoleón, para vengar esta derrota, entró personalmente en España al frente de la Grande Armée.

B) Segunda Fase: El Apogeo Francés (Noviembre 1808-Primavera 1812)

Se produce la reacción francesa tras la derrota de Bailén y sus consecuencias. Napoleón, que había subestimado la capacidad de resistencia española, al frente de la Grande Armée, entró en España en noviembre de 1808. En diciembre tomó Madrid, donde volvió a colocar a su hermano y abandonó España dejando un fuerte ejército al mando del general Soult. Las ciudades de Zaragoza y Gerona cayeron en poder de los franceses, quedando casi como un montón de ruinas en 1809.

Los franceses vencieron al ejército español en la Batalla de Ocaña (1809) y ocuparon Andalucía (1810), menos Cádiz que, abastecida desde el mar por los ingleses, quedó libre y permitió la elaboración allí de la primera constitución española.

La acción de los guerrilleros fue decisiva porque aplicaron una guerra de desgaste que minaba la moral de las tropas francesas y les impedía el control efectivo del territorio. Los guerrilleros eran hombres del pueblo que se agrupaban en partidas o guerrillas de algunos centenares de combatientes. Atacaban los destacamentos franceses, desorganizando su retaguardia y causándoles bajas. Conocían el terreno y contaban con la complicidad de las poblaciones, de las que obtenían víveres o información, permitiéndoles burlar la persecución de fuerzas muy superiores. Entre los jefes de guerrillas destacan el navarro Francisco Espoz y Mina, el cura Merino y Juan Martín Díaz “el Empecinado” y otros muchos, cuya aportación al éxito final de la guerra fue muy valiosa.

C) Tercera Fase: La Ofensiva Final Anglo-Española (Primavera de 1812-Agosto de 1813)

En la primavera de 1812 Napoleón se vio obligado a retirar de España una parte importante de sus tropas para engrosar la Grande Armée que se preparaba para la invasión de Rusia. El debilitamiento francés fue aprovechado por las tropas anglo-portuguesas y españolas dirigidas por el Duque de Wellington, que había desembarcado en Lisboa en 1809. En unión con tropas españolas derrotó a los franceses en Talavera de la Reina (1809).

En 1811, Wellington iniciaba una nueva ofensiva desde Lisboa recuperando Ciudad Rodrigo (enero de 1812) y Badajoz (abril de 1812) y triunfando en Los Arapiles (Salamanca, julio de 1812). El desastre de Rusia aceleró la derrota francesa. Napoleón retiró más hombres para asegurar la defensa de Francia. Las tropas francesas en España iniciaron el repliegue hacia su país, mientras Wellington emprendía la ofensiva final.

En la Batalla de Vitoria (junio de 1813) los franceses fueron derrotados y José I se vio obligado a cruzar la frontera. Soult ocupaba San Sebastián y Pamplona, pero fue derrotado en la Batalla de San Marcial (agosto de 1813) y tuvo que pasar a Francia. En diciembre de 1813 Napoleón firmaba el Tratado de Valençay, por el que Fernando VII era repuesto en el trono y ponía punto final a la guerra.

D) Las Consecuencias de la Guerra

Las consecuencias de la guerra fueron desastrosas para España:

  1. Demográficas: Se calcula que hubo medio millón de muertos, una cifra muy alta para un país que contaba, en 1808, con unos once millones de habitantes.
  2. Patrimoniales (urbanas y artísticas): Algunas ciudades como Zaragoza, Gerona o San Sebastián quedaron arrasadas; en otras se destruyeron edificios y monumentos artísticos; una parte importante de las obras artísticas fueron robadas por los franceses.
  3. Económicas:
    • El comercio con América cayó a un nivel mínimo y el anterior ritmo de crecimiento industrial se perdió, con máquinas y manufacturas destruidas.
    • El campo quedó arrasado, con pérdida de cosechas y cabezas de ganado.
    • La Hacienda Pública quedó todavía más arruinada.
  4. Políticas: La guerra afectó al proceso de independencia de la América española al provocar un vacío de poder que aceleró la emancipación.

4. La Revolución Liberal y las Cortes de Cádiz

A) La Revolución Liberal

Por revolución liberal se entiende un cambio brusco del sistema político, económico o social como resultado de un proceso político violento (guerra, levantamiento…) o en circunstancias extraordinarias. Por liberalismo se entiende los valores anunciados por los ilustrados del XVIII y puestos en práctica durante la Revolución Francesa (monarquía parlamentaria en vez de absoluta, separación de poderes, libertad económica, igualdad ante la ley, fin de la sociedad estamental). Y a eso es a lo que se llegó en las Cortes de Cádiz, actuando los diputados en nombre de Fernando VII, que estaba preso en Francia. No fue fácil y muchos diputados defendieron el poder absoluto del rey, aunque siempre en minoría.

B) Las Cortes de Cádiz

El avance del ejército francés obligó a la Junta Suprema Central a trasladarse a Cádiz, ciudad de más fácil defensa y libre de la ocupación francesa, donde se propagaron las ideas de renovación política y social. Las circunstancias eran favorables para proceder al cambio del sistema tradicional de gobierno. El desastroso reinado de Carlos IV y el gobierno de Godoy justificaban, para unos, la necesidad de introducir reformas y suprimir abusos, manteniendo la autoridad absoluta del rey; otros pensaban en hacer cambios radicales en las instituciones y en la sociedad.

C) La Constitución de 1812: «La Pepa»

En la sesión inaugural, el 24 de septiembre de 1810, los diputados proclamaron que representaban la soberanía nacional, y por tanto las Cortes adquirieron un carácter constituyente. Así, tras los debates, se aprobó la primera Constitución española, de carácter liberal, el 19 de marzo de 1812, conocida como “La Pepa” por su aprobación el día de San José. La Constitución es un texto extenso, con 384 artículos, y su contenido se basa en los siguientes principios fundamentales:

  1. Afirmación de la soberanía nacional: el poder político pertenece a la nación, siendo delegado en los representantes elegidos por los ciudadanos.
  2. La división de poderes: el ejecutivo, que corresponde al rey; el legislativo a las Cortes, aunque comparte con el rey; y el judicial a los tribunales.
  3. La proclamación de una monarquía constitucional —“moderada hereditaria”, la denomina la Constitución— como forma de gobierno del Estado español. El monarca ya no era el titular de la soberanía y quedaba limitado por la Constitución. Entre otras limitaciones, el rey poseía un derecho de veto suspensivo transitorio, durante dos años, sobre las leyes aprobadas por las Cortes.
  4. Las Cortes eran unicamerales y elegidas por sufragio universal indirecto de los varones mayores de 25 años. Para ser candidato a diputado era necesario tributar a la Hacienda una cierta cantidad.
  5. La igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley significaba el fin de las diferencias estamentales y de los privilegios fiscales, militares y jurídicos que venían beneficiando a los nobles.
  6. El reconocimiento de los derechos y libertades individuales: libertad de imprenta, libertad de comercio e industria, derecho a la propiedad… Sin embargo, no reconoce la libertad religiosa y establece a la religión católica como la única de la nación española.

Por último, la Constitución acababa con la antigua división en reinos, estableciéndose la uniformidad y centralización administrativa con una nueva división de España en provincias. Se recuperaban para el Estado los cargos públicos que muchas personas, como ocurría en los Ayuntamientos, habían adquirido por venta y que transmitían a sus herederos. Está inspirada en el racionalismo francés y además influyó en Portugal, Italia y la América española, que obtendría pronto su independencia.

5. El Trienio Liberal (1820-1823)

A) Reformas Legislativas y Conflictos Internos

A lo largo de los tres años, las Cortes aprobaron una legislación reformista que completaba la labor legislativa de las Cortes de Cádiz, con la intención de acabar con el Antiguo Régimen:

  1. Supresión de la vinculación de la tierra (mayorazgos).
  2. Abolición de los señoríos jurisdiccionales y territoriales, con una fórmula favorable a la nobleza titular de los señoríos, que pasaban de ser “señores” a “propietarios”.
  3. Ley de Supresión de Monacales, por la que se disolvían los conventos y se desamortizaban sus bienes. También quedó suprimido el Tribunal de la Inquisición.
  4. Restablecimiento de la Milicia Nacional, fuerza cívico-militar, que los liberales apoyaban en los medios urbanos para defender la Constitución.

Mientras, en el interior de la cámara empezó a darse una división entre los mismos liberales: los moderados o doceañistas, partidarios de la Constitución de 1812, y los exaltados, liberales radicales que querían ir más allá de lo redactado en Cádiz. En 1822 un golpe militar absolutista alentado por el rey fue sofocado por la Milicia Nacional y provocó la caída del gobierno moderado de Martínez de la Rosa y su sustitución por otro, radical, presidido por el general Evaristo San Miguel. Desde entonces las partidas o guerrillas realistas organizadas por la aristocracia y el clero absolutista, incrementaron sus acciones. En Seo de Urgel se hicieron fuertes e instalaron una Regencia formada por absolutistas que fueron más tarde sometidos.

B) La Intervención Extranjera y el Fin del Trienio

Para terminar con el régimen constitucional no había otra forma que actuar desde fuera. Las potencias de la Santa Alianza decidieron en el Congreso de Verona (1822) intervenir en España para restablecer el poder real. Francia fue la encargada de enviar un ejército, los Cien Mil Hijos de San Luis, que entró en España en 1823 al mando del Duque de Angulema. Recorrió la Península Ibérica sin apenas oposición y llegó a Cádiz, donde fue libertado el monarca que había sido llevado allí por el gobierno casi como un prisionero.

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