I. Definiciones
Caciquismo
El caciquismo fue un sistema de control político característico del régimen de la Restauración en España (1874–1923). Se basaba en la manipulación electoral mediante la influencia de los caciques, que eran personas con poder económico y social en el ámbito local. Estos controlaban el voto de la población a través de presiones, favores o amenazas, garantizando así el turno pacífico entre el Partido Conservador y el Partido Liberal. Este mecanismo falseaba la representación política y vaciaba de contenido democrático el sistema parlamentario.
Principales mecanismos del caciquismo:
- Control social y económico del voto a nivel local.
- Presiones, clientelismo y amenazas para asegurar mayorías.
- Manipulación de resultados electorales para mantener el turno pacífico.
Soberanía compartida
La soberanía compartida fue uno de los principios fundamentales del sistema político de la Restauración. Según este concepto, la soberanía no residía exclusivamente en la nación, como defendía el liberalismo democrático, sino que era compartida entre el rey y las Cortes. Esto otorgaba al monarca amplias competencias políticas, como la capacidad de nombrar y destituir gobiernos o disolver las Cortes, lo que limitaba el carácter plenamente democrático del régimen.
II. Comentario de fuente histórica (Asamblea de Parlamentarios, 1917)
El texto propuesto es una fuente histórica primaria de carácter político y naturaleza circunstancial. Se trata de un acuerdo de la Asamblea de Parlamentarios publicado en el periódico ABC el 7 de julio de 1917. Al ser un documento redactado en el mismo momento en que se producen los hechos, constituye un testimonio directo del contexto político de la época.
En cuanto a su contenido, el texto critica la actuación del Gobierno y denuncia la falta de representatividad del sistema político vigente. Se reclama la convocatoria de Cortes Constituyentes que puedan reformar en profundidad la organización del Estado y dar respuesta a las demandas de renovación política. El documento defiende la necesidad de que el país pueda manifestar libremente su voluntad y expresa el descontento con un sistema que no encarna verdaderamente la soberanía nacional. En definitiva, refleja una postura claramente regeneracionista y opuesta al funcionamiento del régimen de la Restauración.
Contexto histórico: la crisis de 1917
El contexto histórico en el que se sitúa este texto es la crisis de 1917, durante el reinado de Alfonso XIII. España atravesaba una profunda crisis política, social y militar. La neutralidad en la Primera Guerra Mundial había generado importantes beneficios económicos para ciertos sectores industriales, pero también una fuerte inflación que perjudicó a las clases trabajadoras. En 1917 estalló una triple crisis:
- Militar: con la creación de las Juntas de Defensa.
- Política: con la Asamblea de Parlamentarios, impulsada principalmente por la Lliga Regionalista.
- Social: con la huelga general convocada por UGT y CNT.
Esta situación evidenció el agotamiento del sistema de la Restauración y anticipó su descomposición, que culminaría en el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.
III. Exposición de tema
3.1 La crisis del liberalismo político en el reinado de Alfonso XIII
Durante el reinado de Alfonso XIII, iniciado en 1902, el sistema político de la Restauración entró en una fase de progresiva descomposición. El turno pacífico entre conservadores y liberales, sustentado en el fraude electoral y el caciquismo, había perdido legitimidad ante amplios sectores de la sociedad. La falta de una verdadera representación política y la exclusión de fuerzas como republicanos, nacionalistas y movimientos obreros generaron un creciente descontento.
La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial provocó un crecimiento económico desigual. Mientras los empresarios industriales y exportadores obtuvieron grandes beneficios, las clases populares sufrieron el aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo. Esta situación desembocó en la crisis de 1917, que combinó reivindicaciones militares, políticas y sociales. A ello se sumó el problema colonial en Marruecos, agravado por el desastre de Annual en 1921, que debilitó aún más la imagen del régimen y del propio monarca.
La incapacidad del sistema para reformarse y adaptarse a las nuevas demandas sociales condujo finalmente al golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, apoyado por Alfonso XIII. De este modo, el liberalismo de la Restauración fracasó al no lograr consolidar un régimen verdaderamente democrático y estable.
4.1 Impacto social de las reformas agrarias del siglo XIX y su vinculación con el desarrollo económico
Las reformas agrarias del siglo XIX, especialmente las desamortizaciones de Mendizábal en 1836 y de Madoz en 1855, tuvieron un profundo impacto en la estructura social y económica de España. Su objetivo principal era sanear la Hacienda pública, reducir la deuda del Estado y fomentar la creación de una clase media propietaria que apoyara el liberalismo.
Sin embargo, el resultado social fue desigual. Las tierras desamortizadas, procedentes en gran parte de la Iglesia y de los bienes comunales, fueron adquiridas mayoritariamente por burgueses y grandes propietarios con capacidad económica, mientras que los campesinos no pudieron acceder a ellas. En regiones como Andalucía o Extremadura se reforzó el latifundismo, y muchos campesinos perdieron el acceso a tierras comunales que garantizaban su subsistencia.
Desde el punto de vista económico, las reformas contribuyeron a consolidar la propiedad privada y a modernizar el marco jurídico agrario, pero no transformaron de manera profunda la productividad del campo. La persistencia de estructuras agrarias desiguales limitó el desarrollo económico y alimentó tensiones sociales que perdurarían durante el siglo XX. Así, aunque las desamortizaciones fueron esenciales para la implantación del liberalismo económico, no resolvieron los problemas estructurales del campo español.