Crisis de la Restauración y Dictadura de Primo de Rivera: Evolución Política y Social

1. La influencia regeneracionista: Silvela, Maura y Villaverde

La crisis provocada por el desastre del 98 generó en España una profunda reflexión política e intelectual que dio lugar al regeneracionismo, una corriente que denunciaba la corrupción del sistema de la Restauración y proponía su reforma sin romper con él. Frente a las posturas más críticas de los regeneracionistas intelectuales, los políticos del sistema intentaron aplicar un regeneracionismo “desde dentro”.

En este contexto destaca Francisco Silvela, quien asumió la necesidad de reformas profundas en la administración y denunció el caciquismo como uno de los grandes males del país. A su lado, Raimundo Fernández Villaverde llevó a cabo una importante reforma de la Hacienda pública, basada en el aumento de impuestos y la racionalización del gasto, con el objetivo de superar la crisis financiera tras la pérdida del imperio colonial.

Sin embargo, el máximo exponente del regeneracionismo político fue Antonio Maura, líder del Partido Conservador. Su proyecto, definido como “revolución desde arriba”, pretendía evitar una revolución popular mediante la introducción de reformas controladas por las élites. Durante su “gobierno largo” (1907–1909), Maura impulsó medidas clave:

  • Ley Electoral de 1907: destinada a limitar el fraude electoral.
  • Reforma de la administración local.
  • Intento de integrar a las masas en el sistema político.

A pesar de su ambición, el proyecto de Maura fracasó al no cuestionar el dominio de las oligarquías ni eliminar el caciquismo, evidenciando la incapacidad del sistema para evolucionar hacia una verdadera democracia.

2. Militarismo e intervencionismo del monarca

Durante el reinado de Alfonso XIII, el sistema político de la Restauración experimentó una creciente distorsión debido al intervencionismo directo del monarca. Aunque la Constitución de 1876 establecía una monarquía parlamentaria, el rey actuó de forma activa en la designación de gobiernos, debilitando el turno de partidos.

Este protagonismo se vio acompañado por un notable auge del militarismo, favorecido por el prestigio del ejército y su papel en la política colonial. Las llamadas crisis orientales, relacionadas con la expansión en Marruecos y el establecimiento del protectorado en el Rif, generaron conflictos constantes. Estas campañas eran impopulares, ya que afectaban a las clases bajas mediante el sistema de reclutamiento, contribuyendo a la deslegitimación del sistema político.

3. El revisionismo de Maura y la Semana Trágica

El proyecto de Antonio Maura generó una amplia oposición:

  • Política: Liberales, republicanos y socialistas criticaban su carácter autoritario.
  • Social: El movimiento obrero y el anarquismo rechazaban un sistema que no resolvía las desigualdades.

La situación se agravó con la guerra de Marruecos (desastre del Barranco del Lobo y operaciones en el Monte Gurugú). Este malestar estalló en la Semana Trágica de Barcelona (1909), marcada por huelgas, insurrección urbana y anticlericalismo. La dura represión, que incluyó la ejecución de Ferrer i Guardia, provocó protestas internacionales y la caída de Maura.

4. El reformismo de Canalejas

El gobierno de José Canalejas (1910–1912) representó el intento más serio de regeneración desde el liberalismo:

  • Ley del Candado (1910): Limitaba el establecimiento de nuevas órdenes religiosas.
  • Reforma del servicio militar, haciéndolo más igualitario.
  • Impulso a la Mancomunidad de Cataluña.
  • Creación de la CNT (1910).

Su programa fue interrumpido por su asesinato en 1912 a manos de un anarquista.

5. La crisis de 1917 y la Primera Guerra Mundial

Durante la Gran Guerra, España se mantuvo neutral, lo que generó beneficios económicos para la burguesía pero una fuerte inflación para las clases populares. En 1917, el sistema sufrió una triple crisis:

  1. Militar: Surgimiento de las Juntas de Defensa.
  2. Política: Convocatoria de la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona.
  3. Social: Huelga general de 1917, de carácter revolucionario.

Aunque el sistema sobrevivió, quedó profundamente debilitado.

6. Conflictividad social: La Canadiense y el pistolerismo

Tras 1917, la conflictividad alcanzó su punto álgido con la huelga de la Canadiense (1919), que logró la jornada laboral de ocho horas. En este periodo destacó la figura de Salvador Seguí. Sin embargo, la tensión derivó en el pistolerismo en Barcelona, una guerra social entre la patronal (Sindicato Libre) y el anarquismo (grupos como “Los Solidarios” con Durruti y Ascaso), agravada por la represión estatal de Martínez Anido.

7. El desastre de Annual y el fin de la Restauración

El conflicto marroquí alcanzó su punto crítico con el desastre de Annual (1921) ante las tropas de Abd el-Krim. El Expediente Picasso, que investigaba la corrupción y errores de mando, amenazaba con implicar al rey y a la cúpula militar, lo que precipitó el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

8. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El régimen se dividió en dos etapas:

  • Directorio Militar (1923-1925): Enfocado en el orden público y la resolución del conflicto marroquí (Desembarco de Alhucemas).
  • Directorio Civil (1925-1930): Influido por el corporativismo italiano, creó la Unión Patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva. Destacó la política económica intervencionista de Calvo Sotelo.

La crisis económica de 1929 y el auge de la oposición (Pacto de San Sebastián) llevaron a la dimisión del dictador en 1930, la caída de la monarquía y la proclamación de la Segunda República en 1931.

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