El Modelo Centralista Borbónico y las Reformas Administrativas
El modelo centralista y absolutista de los Borbones suponía la puesta en marcha de una profunda remodelación de España y América a todos los niveles, lo cual se inició durante la Guerra de Sucesión con los Decretos de Nueva Planta (1707–1716) sobre la antigua Corona de Aragón.
Reorganización Política y Territorial
En el caso de la Administración política y territorial, las Cortes de España pasaron a ser únicas, aunque con escasa importancia. Las Secretarías de Estado y del Despacho sustituyeron a los Consejos como órganos unipersonales de gobierno, quedando solo el de Castilla como tribunal supremo. Los virreinatos desaparecieron excepto en América, creándose nuevas demarcaciones provinciales gobernadas por capitanes generales con atribuciones militares y administrativas. También estos presidían las Reales Audiencias, con competencias judiciales. Los intendentes serían los representantes en las provincias con atribuciones económicas, mientras que los municipios serían controlados por los corregidores. Todo quedaba bajo el férreo control de la Corona.
La Ilustración y el Despotismo Ilustrado en España
La Ilustración, que también se conoce como el Siglo de las Luces, fue un movimiento cultural e ideológico que floreció en Europa desde finales del siglo XVII y alcanzó su apogeo en España durante el siglo XVIII. Las ideas reformistas hicieron su entrada en el país a través de grupos conocidos como «novatores», quienes abogaban por ideas innovadoras y criticaban a la Iglesia, y los «proyectistas», que buscaban soluciones a los problemas que enfrentaba España. Este movimiento se fundamentaba en el uso de la Razón como la base de todo conocimiento, en la creencia en el progreso, en la búsqueda de la felicidad humana y en el rechazo de las tradiciones. Por esta razón, el siglo XVIII fue apodado el «Siglo de las Luces», ya que la Razón se consideraba la única luz capaz de iluminar el conocimiento y guiar a la humanidad.
Consolidación del Despotismo Ilustrado
Con el reinado de Fernando VI, y especialmente bajo Carlos III, el gobierno español se vio profundamente influenciado por estas ideas. El absolutismo monárquico se transformó en un despotismo ilustrado, resumido en la frase: «todo para el pueblo, pero sin el pueblo», que implicaba mantener el poder absoluto del rey mientras se introducían reformas sociales, económicas y culturales inspiradas en la Razón y el progreso.
Se conoce así al modelo de absolutismo centralista establecido en España por los Borbones durante el siglo XVIII bajo las ideas de la Ilustración, y cuyo lema, «todo para el pueblo, pero sin el pueblo», dejaba claros sus fundamentos: afianzar el absolutismo, pero a través de una amplia política reformista que hiciera parecer que se hacían muchos cambios sin que en la práctica las formas del Antiguo Régimen se modificaran. Así, desde el primer momento las reformas borbónicas estuvieron organizadas bajo los principios ilustrados, teniendo a la Razón como base fundamental para alcanzar el progreso y la felicidad del hombre (así, esta centuria es conocida como el «Siglo de las Luces», pues la Razón era la única «luz» que alumbraría al conocimiento), aunque manteniendo las estructuras sociales y políticas anteriores. Será a partir del reinado de Fernando VI, y sobre todo con su hermanastro Carlos III, en que esta forma de gobernar se consolidó, siendo este último el mejor ejemplo de déspota ilustrado en España.
Pensadores Ilustrados y sus Aportaciones
En España, los pensadores ilustrados eran pocos, en su mayoría provenientes de la pequeña nobleza y la burguesía, pero jugaron un papel crucial en la búsqueda de mejoras para la economía y la sociedad. Entre ellos, destacaron figuras como Campomanes, Olavide, Cabarrús y Jovellanos, quienes defendieron:
- Reformas económicas.
- El desarrollo de la educación.
- El papel activo de la mujer.
- La creación de Academias oficiales como la Real Academia Española (1713) y la Real Academia de la Historia (1738).
- El impulso del desarrollo de la prensa y la crítica al sistema estamental.
- La necesidad de modernizar el país.
Reformas Económicas Borbónicas
La pésima situación económica del país hizo que desde Felipe V se actuara sobre sus principales fuentes de riqueza, sobre todo el sector primario. A ello contribuyó la labor de destacados ilustrados como Ensenada o Jovellanos, así como la aparición de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, creadas en 1765 para impulsar la modernización económica a través de nuevas ideas ilustradas, como la fisiocracia.
Medidas en el Sector Agrícola
A la agricultura se le dedicó una atención preferente. Entre las muchas medidas tomadas podemos destacar:
- El reparto de tierras comunales a campesinos.
- El recorte de privilegios de la Mesta.
- La colonización de Sierra Morena a partir de 1768, dirigida por Pablo de Olavide, y centrada en la creación de las llamadas «Nuevas Poblaciones» en la ladera sur de Sierra Morena (desde Écija hasta Jaén), donde se acabarían creando localidades como La Carolina, La Carlota o La Luisiana.
Otras medidas, como la mejora de infraestructuras viarias o el Decreto de Libre Comercio de 1778, ayudaron también a mejorar las condiciones agrícolas del país.
Política Exterior de Carlos III
Con Carlos III se volvió a la política belicista de su padre, Felipe V, con el objetivo de frenar las agresiones británicas en América y recuperar Gibraltar y Menorca. Para ello se renovó la alianza con Francia (Tercer Pacto de Familia en 1761), lo que nos obligó a intervenir en la Guerra de los Siete Años (1756–1763).
Conflictos y Resultados Territoriales
En la Guerra de los Siete Años, España acabó cediendo en América La Florida a los británicos a cambio de recuperar La Habana y Manila, así como nos cedieron La Luisiana francesa.
Como desquite a esta derrota, participamos en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos en el bloqueo naval a los británicos y con un pequeño contingente de tropas llegadas desde Nueva España dirigidas heroicamente por Bernardo de Gálvez.
Por la Paz de Versalles de 1783 recobramos La Florida y Menorca, pero no Gibraltar tras el fracaso en lo que se llamó «el Gran Asedio» (1779–1783), último gran intento por recuperar ese territorio.
También es de destacar la actuación en el Mediterráneo contra la piratería, aunque abandonamos definitivamente Orán.