Gobierno de negrin

LA ESPAÑA REPUBLICANA


La sublevación militar ocasionó el derrumbe del orden y del poder republicano.
El golpe de Estado, que se justificó como un medio para impedir la revolución, terminó por desencadenarla.
La quiebra del Estado republicano abrió un proceso de revolución social y de represión incontrolada.
Casares Quiroga incapaz de controlar la situación, dimitió, y se formó otro gobierno presidido por Diego Martínez Barrio, quien trató de llegar a un compromiso con Mola para detener la guerra, pero este se negó en redondo.
Fracasado el intento de negociación, Azaña, presidente de la república, encargó formar gobierno a José Giral dio orden de repartir armas a los militantes de las organizaciones obreras. Con este paso el poder en el territorio de la España republicana se fragmentó y cayó en manos de una multitud de comités y milicias armadas que organizaron de forma autónoma la lucha y la represión contra los sublevados y comenzaron una revolución.
El Estado republicano se desplomó. Se desató un terror incontrolado con la eliminación de quienes habían participado en la sublevación o personas de significación ideológica derechista. Se sucedieron incendios de iglesias y conventos. Las primeras víctimas de esa violencia «purificadora» fueron militares y sobre todo el clero, y junto a ellos terratenientes, pequeños propietarios y empresarios calificados de «fascistas», sin que el gobierno de la república pudiese impedirlo
Las imágenes de esta violencia fueron muy negativas para la república en el momento en que trataba de conseguir apoyo exterior
Los anarquistas de la CNT y gran parte de la UGT emprendieron una profunda revolución social cuya mejor expresión fueron las colectivizaciones. Buena parte de las industrias y los servicios fueron incautados y colectivizados, y su producción se puso bajo el control de comités de sindicalistas
Republicanos, socialistas e incluso los comunistas se opusieron a la revolución. Para todos-ellos lo prioritario era lograr la victoria contra los sublevados.
Largo Caballero formó un gobierno al que se incorporaron socialistas, republicanos, comunistas y nacionalistas. Largo Caballero remodeló su gobierno y entraron en él cuatro ministros anarcosindicalistas, un hecho sin precedentes y contradictorio con la ideología del anarquismo.
El poder de los comunistas creció porque la república solo pudo contar con la ayuda soviética y la llegada de las Brigadas Internacionales.
Lo prioritario era formar un verdadero ejército regular, el Ejército Popular de la república, con un mando centralizado. Se tomaron medidas: la militarización de las milicias. La abolición de las milicias provocó graves tensiones y enfrentamientos por la resistencia de los anarquistas y del POUM a incorporarse al nuevo ejército.


El gobierno central no pudo impedir que Cataluña y País Vasco ensanchasen su autonomía, creasen su propio ejército y asumiesen un control absoluto de la economía y del orden público.
El desencadenante definitivo de la crisis fueron los enfrentamientos iniciados en Barcelona en 1937
Los enfrentamientos armados estallaron en el edificio deja Telefónica. Se trataba de una lucha por el poder, en la que republicanos y comunistas se oponían a los ideales revolucionarios de los sectores más radicales de la CNT. Después de varios días de combates fuerzas de la Guardia de Asalto lograron el control de la ciudad.
La negativa de Largo Caballero a la exigencia de los comunistas de ilegalizar el POUM precipitó su caída.
El nuevo gobierno del socialista Juan Negrín, formado en 1937, era un gabinete de concentración
Con la guerra civil, el PCE, un pequeño partido con poco apoyo social hasta 1936, fue extendiendo su influencia
El nuevo gobierno trató de restablecer la autoridad del gobierno central y acabó definitivamente con la etapa revolucionaria desmantelando gran parte de las colectividades y restituyendo las tierras a los propietarios. El POUM fue ilegalizado, y su secretario político Andrés Nin, asesinado.
Negrín expuso su programa en los llamados trece puntos con los objetivos de la guerra. Negociar una paz sin represalias o bien en resistir a la espera del estallido de una guerra mundial.
Negrín buscó desesperadamente la mediación de las potencias. Las derrotas del Ebro y Cataluña, el reconocimiento del gobierno de Franco por Francia y Reino Unido y la difícil situación de la retaguardia, con falta de alimentos básicos y hambre, aceleraron la desmoralización de la población y de los jefes militares. Solo Negrín, con su lema «resistir es vencer», y los comunistas defendían la necesidad de resistir hasta el final.
Se produjo el golpe de Estado del coronel Casado, jefe del Ejército del Centro, que aceleró el fin de la república y el triunfo de Franco

LA ESPAÑA NACIONAL

Como las fuerzas políticas que apoyaron el alzamiento carecían de un proyecto político unitario, el ejército se convirtió en el pilar básico en la formación del nuevo Estado.
Desde el primer momento, los militares sublevados practicaron una brutal, sistemática y selectiva represión. Sus objetivos eran sembrar el terror para eliminar toda resistencia y aniquilar físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Fueron encarcelados, torturados y fusilados, la mayoría sin juicio previo o mediante juicios sumarísimos presididos por tribunales militares.

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