Ideologias y nuevos conflictos globales politicos economicos culturales despues de la guerra fria

La Guerra Fría


El término Guerra Fría define el enfrentamiento permanente que se producirá desde 1945 hasta 1991 entre las dos principales visiones socio-económicas del siglo XX, el Capitalismo y el Comunismo, abanderados respectivamente por EEUU y la URSS. Su enfrentamiento será pues callado, tapado bajo el manto de las buenas formas ejemplificadas en la ONU, pero al fin y al cabo una guerra marcada por la tensión y la muerte.
Pese a que EEUU y la URSS lucharon como aliados en la 2ª Guerra Mundial, sólo lo hicieron frente a un enemigo común y no como consecuencia de ninguna alianza ideológica, social, económica o política, cosas que por otra parte tiende a definir cualquier tipo de alianza.
El bloque Capitalista reúne a EEUU, la Europa Occidental, América, India, Oceanía y Japón. Su unidad se la concede los principios económicos de libertad de industria y comercio, el libre mercado y el respeto a la propiedad privada; socialmente por la relación entre trabajadores asalariados y empresarios capitalistas; políticamente por el liberalismo democrático y los regímenes constitucionales con distintos partidos y sistemas parlamentarios elegidos por sufragio universal; culturalmente por el factor norteamericano de consumismo y entretenimiento.
El bloque Comunista está formado por la URSS, las naciones de la Europa oriental, China y Asia oriental. Sus principios responden económicamente al concepto de comunismo que niega la propiedad privada y que apuesta por el intervencionismo del estado en todos los campos de la industria, la agricultura y el comercio; socialmente estamos ante una estructura de trabajadores dirigidos por una pequeña élite; políticamente son países con un sistema democrático condicionado por la ausencia de partidos políticos plurales; y culturalmente el control estatal supone un arte centrado en la propaganda y el utilitarismo. 
El enfrentamiento entre estos dos bloques antagónicos se escenificará de diversas maneras, pero sin duda la más evidente por peligrosa será la carrera armamentísticas destinada a contrarrestar el poder destructivo del otro equiparando armamento primero en la superficie terrestre y finalmente en el espacio. Pero también se produce un enfrentamiento económico en el cual las guerras de cifras y de riqueza tratan de convencen a los países satélites de las bondades de un sistema u otro. El Capitalista siempre estará sujeto a los vaivenes de las cotizaciones y la productividad, mientras que el Comunista buscará el proselitismo y la publicidad de las necesidades básicas cubiertas por el estado y la opacidad y oscurantismo de sus resultados económicos reales. Finalmente la lucha se producirá desde el punto de vista cultural en forma de exportación de formas de vida, iconos y publicidad.

El Plan Marshall y la respuesta soviética

El control económico pasaba por ser una de la claves para vencer en esta Guerra Fría. El control sobre determinadas líneas de producción y materias primas suponía además de un gran negocio, una manera de influir decisivamente en otros países y así ganar aliados para uno y otro bando.
Con ese pensamiento surgió en 1947 un plan presentado por el presidente norteamericano, Harry Truman, mediante el cual se pretendía ofrecer apoyo político, económico y militar a todos aquellos países que se sintieran amenazados por el comunismo. Una de las líneas básicas fue la rápida recuperación económica, de modo que en dicho año el secretario de estado George Marshall propuso un ambicioso plan de reconstrucción y asistencia para Europa, el conocido Plan Marshall.
El Plan Marshall se planteó como un recurso para dar créditos y donaciones a todos los países que pusiesen cerco a los partidos comunistas. En julio del 47 la mayoría de los países europeos occidentales aceptaron el plan y crearon la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), que recibió 13 000 millones de dólares en 5 años.
Naturalmente, el Plan Marshall era un obstáculo para la URSS, que veía en la mala situación económica de Europa una oportunidad para extender el comunismo stalinista. Naturalmente este plan fue un casus belli para los soviéticos que se declararon así enemigos irreconciliables. Rápidamente buscó la URSS influir en los países cercanos, Europa Central y Oriental, potenciando las ayudas y apoyos a los partidos comunistas de cada nación, creando el Kominform.

La Guerra de Corea

En los tratados de paz tras la derrota de Japón, los aliados se hicieron cargo de los países invadidos, como ocurrió con Corea. Se trazó una línea de conveniencia en el paralelo 38 que, como en el caso de Alemania, se controlase la transición a un nuevo sistema democrático. Al norte del paralelo 38 se situaron los soviéticos, y al sur los estadounidenses.
Conforme el conflicto de la Guerra Fría se enquistó, ambos países se separaron al encontrarse en zonas de influencia antagónicas. En 1949, tal como se había pactado, se retiraron las naciones ocupantes, pero ambos países, complementarios económicamente, quedaron divididos. En Corea del Norte, nación rica industrialmente, se situó el dictador comunista
Kim Il Sung, mientras que el vecino del Sur, rico en agricultura, cayó en manos del dictador pro occidental Sygman Rhee.
El triunfo de la Revolución maoísta en China, llevó a Stalin a soñar con un oriente comunista, indicando a Corea del Norte que invadiese el Sur. Fue el primer gran conflicto que tuvo que afrontar la recién creada ONU, que condenó el intento de invasión y ordenó el despliegue de tropas norteamericanas para repeler la agresión, con el general Mac Arthur al frente. La invasión fue repelida, pero las tropas estadounidenses de la ONU se lanzaron a doblegar al régimen del Norte. China acudió en ayuda de sus hermanos comunistas coreanos, lo que pudo haber provocado una guerra a gran escala. Ante la situación, Truman destituyó a MacArthur como principal responsable firmándose la paz de Panmunjorn en 1953.

La Guerra de Vietnam

Glorificada por los sectores cercanos a la URSS y como eterna asignatura pendiente para EEUU, la Guerra de Vietnam ha sido una constante para el imaginario mundial durante la segunda mitad del siglo XX.
La independencia de Indochina con la retirada de los franceses dejó dos países estratégicos y divididos. Vietnam fue el primer de ellos, dividido en dos estados en 1954. En el norte, el líder comunista Ho Chi Minh, elegido en las urnas, solicitó que Vietnam del Sur convocase elecciones que le permitiese ejemplificar una unificación mediante un gobierno satélite. En 1960, la situación llegará a conflicto bélico cuando los comunistas del sur, cansados de las promesas incumplidas de elecciones democráticas, formen el Frente Nacional de Liberación. Este partido se apoya en un brazo armado, el Vietcong, que apoya desde dentro la ofensiva del Norte. Nuevamente las acciones bélicas de años antes en Corea se repiten en Vietnam con el apoyo de la URSS al norte y de EEUU al Sur, pero nuevamente también con la intervención militar de los norteamericanos. La guerra, en un entorno hostil y selvático, era perfecta a un planteamiento de guerrillas complicado y costoso para un ejército masivo como el norteamericano. La guerra duró veinte años en los cuales los norteamericanos fueron haciéndose cada vez más evidente en cuanto a número de soldados, que se reclutaban entre las clases más bajas de la sociedad, ante la práctica incapacidad del régimen de Vietnam del Sur.
El desgaste que supuso las guerrillas para EEUU fue proporcional a un proceso de sensibilización de la sociedad norteamericana a favor de la libertad de elección de los vietnamitas. Estas reacciones coincidieron en el tiempo en el triunfo de las tesis culturales progresistas en los países capitalistas, lo que llevó al gobierno norteamericano a una inusitada tensión dentro de su propio país.
Pese a que los intentos de paz comenzaron en 1968 con el objetivo de la retirada progresiva de tropas, la idea de la derrota para EEUU era vergonzante. Nada pudieron hacer los estadounidenses y en 1973 se firmaron los Acuerdos de París y el alto el fuego y en 1975 la retirada definitiva de las tropas y la derrota no declarada de EEUU. Vietnam se convirtió entonces en un país unido, pues la falta de apoyo americano concluyó con el aplastamiento del régimen de Vietnam del Sur.


Fue una guerra cruel y lejana donde se probaron nuevos armamentos de destrucción masiva y reforzó la figura de Japón como un estado controlador de los movimientos asiáticos. Actualmente el conflicto se mantiene en una calma espera con una Corea del Norte esquilmada por años de dictadura comunista férrea y dinástica y una Corea del Sur favorecida por Occidente como paradigma del avance tecnológico en Asia.


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