La segunda republica española 4 el triunfo de la derecha: el bienio radical-cedista a

La Segunda República:


Lerroux formó un gobierno con miembros del Partido Radical

 La CEDA quedó al margen, pero los radicales para gobernar necesitaban los votos de la CEDA y decidieron aplicar un programa de rectificación”, es decir, una contrarreforma de lo realizado en el bienio anterior. La reforma agraria quedó paralizada. La reforma militar se detuvo y se puso en destinos clave a militares como Goded, Cabanellas, Mola o Franco, algunos de ellos manifiestamente antirrepublicanos. La política religiosa y educativa sufrió un cambio radical y se bloquearon los Estatutos de autonomía.Durante 1934 las posiciones se decantaron y el país se dividió entre “las derechas” y “las izquierdas”. Por un lado, en la derecha la CEDA tenía casi todo el apoyo de las clases medias y populares católicas. Gil Robles era el principal líder conservador de las Cortes. Sus Juventudes de Acción Popular actuaban como una milicia totalitaria. Los monárquicos de Renovación Española, los pequeños grupos de la derecha republicana e incluso algunos los radicales quedaron relegados a un segundo lugar ante la opinión pública. Los falangistas actuaban con violencia. Por otro lado, en la izquierda los republicanos se reconstruían tras el fracaso electoral. Los diversos grupos se unieron en torno a Azaña en un nuevo partido: Izquierda Republicana. Martínez Barrio fundó por su parte la Unión Republicana, de tendencia más moderada.El movimiento obrero se radicalizó claramente. En el PSOE, Prieto y Largo Caballero prepararon una revolución para el caso de que la CEDA llegase al Gobierno, y se hicieron con el control de la UGT. El PCE abandonó el enfrentamiento con el PSOE y colaboraron con los socialistas en los preparativos revolucionarios. La CNT se mantuvo al margen.Los nacionalistas catalanes de la Esquerrase sumaron al frente revolucionario tras su enfrentamiento con el Gobierno Central.
En octubre de 1934 se inició la revolución, el momento más crítico de la Segunda República, debido al programa de “rectificación”, los enfrentamientos callejeros, la violencia de la prensa, etc. Ya en el mes de junio hubo un intento de revolución cuando la UGT organizó una huelga general de campesinos para protestar por las medidas contra la reforma agraria. Fue duramente reprimida.La posible entrada de la CEDA en el gabinete se identificaba desde la izquierda como el triunfo del fascismo, ya que ésta no ocultaba su admiración por el nazismo alemán.
Los dirigentes de la CEDA decidieron provocar la crisis del Gobierno radical, y el 4 de octubre se formó nuevo Gobierno con tres dirigentes de la CEDA incluidos. Los dirigentes socialistas reaccionaron, y dieron la orden de huelga general. 
En Asturias se convirtió en una insurrección armada revolucionaria en la que los revolucionarios tomaron el poder. En cambio, en Madrid el movimiento fracasó ya que el Gobierno reaccionó muy rápido

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 Cataluña, triunfó la revolución, pero dos días después, el Ejército recuperó el mando. En el resto del país, el paro fue total en los primeros días, pero las insurrecciones no cuajaron. El día 12 de octubre la insurrección fue sofocada en todas partes, excepto Asturias.Para combatir la revolución de Asturias, el Gobierno entregó todos los poderes militares al general Franco, que llevó a la Legión. El día 19 se pactó la rendición y en los días posteriores se ejerció una dura represión.
El balance de octubre de 1934 fue durísimo debido a la cantidad de muertos y heridos, además de los fusilamientos sin juicio y los detenidos.Todo el periodo posterior estuvo marcado por estos acontecimientos. Durante 1935 el Gobierno radicalcedista continuó con su programa reaccionario.
 Se decretó la suspensión del Estatuto de Cataluña y se aprobó la nueva Ley de Reforma Agraria, que suponía una auténtica contrarreforma. Las reformas fueron promovidas por un Gobierno débil, en crisis.
El Partido Radical era en la práctica rehén de la CEDA, pero al mismo tiempo los dirigentes radicales rechazaban la política extremista de Gil Robles. El propio presidente de la República, Alcalá Zamora, era cada vez más crítico con el Gobierno por su alejamiento de la Constitución.Surgió una gran coalición antirrepublicana, el Bloque Nacional, formado por sectores monárquicos y oligárquicos y dirigido por Calvo Sotelo y otros líderes ultraconservadores. Defendía un Estado autoritario y corporativo similar al fascista.Gil Robles y Calvo Sotelo comenzaron a pensar en un golpe de estado. Los nombramientos hechos por Gil Robles en el Ministerio de la Guerra, colocando a Franco como jefe de Estado Mayor y a otros generales proclives al golpe en los principales puestos de mando, acentuaban la tensión y las sospechas de la izquierda y del presidente.
En la izquierda la campaña proamnistía para los presos de la revolución unió a todos los grupos. Reclamaban la disolución de las Cortes y nuevas elecciones.
La crisis definitiva del Gobierno derechista se desencadenó con el escándalo de estraperlo, un caso de soborno de altos cargos a cambio de una autorización para introducir máquinas de juego en los casinos. Finalmente, tras otros casos de corrupción, se convocaron elecciones para febrero de 1936.Para estas elecciones el país se encontraba dividido en dos bloques: las “izquierdas” y las “derechas”En enero se firmó el programa del Frente Popular.
Fue un pacto difícil en el que se acordó restablecer toda la legislación del primer bienio. En él se decretaba una amnistía, se anulaban todas las represarías por la revolución de 1934 y se restablecían las garantías constitucionales, suspendidas desde entonces.Al Frente Popular se unieron Izquierda Republicana, Unión Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya, el PSOE, el PCE y el POUM. Se unieron también otros grupos de la izquierda y los sindicatos comunistas, además de la UGT. La CNT no participó.
La coalición de derechas la formaron el Bloque Nacional monárquico y la CEDA, que en ocasiones estuvieron divididos. La Falange se mantuvo fuera de la coalición y también el PNV se presentó por su cuenta.En las elecciones hubo una participación masiva. 
Triunfó el Frente Popular y los militantes de la izquierda, sin esperar a la segunda vuelta de las elecciones ni a la proclamación de los resultados,  sacaron a los militantes de izquierdas de las cárceles y liberaron a todos los detenidos desde octubre de 1934. El presidente del Gobierno dimitió y Azaña se vio obligado a formar un Gobierno compuesto sólo por republicanos de izquierda.Se decretó una amplia amnistía, se restablecieron el Estatuto catalán y el Parlament, se reanudó la reforma agraria y se inició la tramitación de nuevos Estatutos de autonomía.
El 7 de abril, tras constituirse las Cortes, éstas decidieron destituir al presidente de la República, Alcalá Zamora, ya que la Constitución permitía destituir a un presidente si éste disolvía las Cortes por segunda vez en su mandato y la nueva Cámara estimaba improcedente la última disolución. El 10 de mayo fue elegido Manuel Azaña presidente de la República, pero Prieto no pudo convertirse en jefe de Gobierno, como era su intención, por la negativa del PSOE de entrar en él. Azaña tuvo que nombrar jefe de Gobierno a Casares Quiroga, un republicano de izquierdas.En realidad, el Frente Popular tuvo siempre problemas internos. Además, la izquierda obrera adoptó una posición revolucionaria y la derecha conspiraba contra el Gobierno. Desde el mes de abril se sucedieron luchas callejeras, provocaciones y asesinatos entre grupos radicales. El resultado fue una dinámica de acción-represión.El primer intento de conspiración militar se produjo en diciembre de 1934, tras la revolución de Asturias. Hubo entonces contactos entre generales contrarios a la República y Gil Robles, para plantear un posible golpe de estado. A finales de 1935 se volvió a plantear pero no se llevó a cabo por las reticencias de Franco. Tras la victoria del Frente Popular, la derecha pensó que solo un golpe de Estado podría evitar una revolución socialista. Para llevar a cabo el golpe, pidieron ayuda a Mussolini. Además de Gil Robles, Calvo Sotelo y José Antonio se sumaron representantes de la oligarquía y varios generales, entre ellos Mola, Varela, Goded, Fanjul y Franco.Hubo un primer intento de golpe en abril, pero que fracasó. Entonces tomó el mando el general Mola, que organizó la sublevación y aseguró los apoyos civiles, los coordinó ya que cada sector de la derecha aspiraba a modelo distinto de Gobierno. Fue el común rechazo hacia la política reformista del Frente Popular lo que unió a todos los grupos de derechas. Pero el golpe militar se precipitó por el asesinato el 12 de junio de un oficial de la Guardia de Asalto.
A este asesinato se respondió con el secuestro y asesinato de José Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional.
Esto llevó a Franco a aceptar participar en la sublevación.
Aunque había rumores de un golpe, Casares Quiroga no hizo nada y el 17 de julio se produjo la rebelión de Marruecos.

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