Contexto y sucesos clave del siglo XIX en España
Motín de Aranjuez (1808): revuelta de carácter popular en Aranjuez (Madrid), respaldada por Fernando VII, provocada por la situación que España atraviesa debido a las guerras europeas y a la crisis del absolutismo, y dirigida contra quien era el dueño de la situación política española, Godoy (valido de Carlos IV). Este suceso destituye a Godoy y, después, abdica Carlos IV en su hijo Fernando VII (19-3-1808).
Isabel II (1830–1904)
Isabel II, llamada «la Reina Castiza» (1830–1904), hija de Fernando VII, fue reina de España (1833–1868) gracias a la derogación de la Ley Sálica y a la promulgación de la Pragmática Sanción (1830). Con esa decisión nace el carlismo y triunfa la Revolución liberal, pues la Corona tuvo que apoyarse en los liberales frente al absolutismo carlista. Con 13 años accede al trono, con las regencias de su madre María Cristina de Borbón y del general Espartero.
Su reinado coincide con la consolidación de un Estado liberal de naturaleza conservadora; por la reiterada inclinación hacia el Partido Moderado, incumplió su papel de árbitro del sistema político y obligó al Partido Progresista a recurrir a los pronunciamientos para acceder al poder. Su conducta amorosa permitió la existencia de una camarilla de favoritos, a los que se unieron personajes eclesiásticos como el padre Claret o Sor Patrocinio, cuyo predicamento creció por los arrepentimientos de la monarca, fruto de su religiosidad, explicando el predominio neocatólico y el giro reaccionario de su reinado.
Fue depuesta por la Revolución Gloriosa de 1868, marchó al exilio y abdicó en 1870 en favor de su hijo Alfonso XII, por las presiones de Cánovas del Castillo. Tras la Restauración vivió en París.
Cortes de Cádiz
Cortes de Cádiz: asamblea formada durante la Guerra de la Independencia (inauguradas el 24 de septiembre de 1810), heredera de la Junta Central en la que se funden las juntas provinciales del comienzo de la Guerra; fue el primer paso en el triunfo liberal en España. La convocatoria se hace por medio de elecciones por sufragio universal indirecto; se añaden representantes de las juntas provinciales y de ciudades con voto en las antiguas Cortes tradicionales. Estas elecciones estuvieron limitadas por el conflicto bélico, porque impidió enviar representantes desde muchas provincias; sus escaños los ocuparon individuos refugiados en Cádiz, lo que, dada la influencia liberal de esa ciudad, favoreció el triunfo de las tesis liberales frente a las absolutistas.
Los primeros decretos que se emitieron consagraron la soberanía de las Cortes, la división de poderes y la restitución de la Corona a Fernando VII, ignorando la abdicación pronunciada en Bayona. El fruto de estas Cortes es la Constitución de Cádiz, aprobada el 19 de marzo de 1812, conocida popularmente como «La Pepa». En ella se asientan las bases de un Estado liberal a través de una obra legislativa en la que destacan la abolición de los señoríos, la desamortización, la abolición de los gremios y la libertad de comercio.
En su práctica cotidiana, estas disposiciones chocaron a menudo con el poder ejecutivo concentrado en la Regencia hasta el regreso de Fernando VII. Las Cortes fueron cerradas tras el golpe de Estado de 1814, que supuso el retorno del absolutismo, y toda su labor legislativa quedó derogada.
Pi y Margall: Francisco (1824–1901)
Pi y Margall: Francisco (1824–1901) fue político, ensayista e historiador de ideología republicana federal y presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República. Partidario de un modelo federal para el Estado, conjugó la influencia de Proudhon, el socialismo democrático y corrientes libertarias. Contrario a la monarquía en cualquiera de sus variantes, participó en la oposición a la misma, por lo que sufrió censura, cárcel y exilios.
Tras la Revolución Gloriosa fue diputado en las Cortes, donde dirigió el Partido Federal, y ministro de Gobernación. Las Cortes le eligieron presidente (11-6-1873) y, desde ese cargo, se enfrentó a la Tercera Guerra Carlista y a la Revolución Cantonal; defendió el proyecto de Constitución Federal de 1873. Se vio obligado a dimitir al no poder desarrollar su labor de gobierno. Se le considera uno de los intelectuales representativos del pensamiento más avanzado de la segunda mitad del siglo XIX y mantuvo contacto con intelectuales europeos, lo que contribuyó a su fama.
Cantonalismo
Cantonalismo: movimiento político protagonizado por los sectores más radicales del federalismo (los intransigentes), que, descontentos por la lentitud en el proceso hacia una república federal, declararon la plena autonomía en numerosas poblaciones andaluzas y levantinas (cantones: ciudades libres de toda autoridad estatal) con la pretensión de formar el régimen desde abajo hacia arriba.
Se enfrentaron así a los federales más moderados (los llamados benévolos), aglutinados en torno al presidente Pi y Margall, que querían llegar a un Estado federal por medio de un proceso constituyente. El cantonalismo fue reprimido militarmente en pocas semanas, salvo en Cartagena, donde, gracias a las defensas militares y a la disponibilidad de la flota y de arsenales que permitieron desplegar acciones bélicas, resistió seis meses y contribuyó a erosionar la Primera República.
El movimiento cantonal provocó la caída de Pi y Margall, sucediéndole Salmerón (unionista), y, a la postre, el golpe del general Pavía, que acabó con el experimento federal.