El desarrollo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
Estallido y alianzas
El 28 de julio de 1914, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Rusia, que apoyaba a Serbia, respondió con movilizaciones contra Austria-Hungría. Alemania, aliada de Austria-Hungría, declaró la guerra a Rusia y, posteriormente, a Francia; el Reino Unido declaró la guerra a Alemania tras la invasión de Bélgica. Así se desencadenó un conflicto generalizado en Europa.
Guerra de movimientos (1914)
En 1914 se produjo la rápida movilización y la invasión a través de Bélgica. El plan alemán (basado en el plan Schlieffen) fracasó en parte cuando el avance fue detenido en la Batalla del Marne, dirigida por el mariscal Joseph Joffre. En el frente oriental, la ofensiva rusa fue contenida por las tropas alemanas bajo el mando de Paul von Hindenburg. Los planes de guerra iniciales fracasaron y el frente se estabilizó con la construcción masiva de trincheras.
Guerra de posiciones (1915-1916)
- En 1915, las tropas anglo-francesas desembarcaron en la península de Gallípoli en un intento de abrir un nuevo frente contra el Imperio otomano; la operación fracasó.
- En el este, hubo cambios de control territorial, incluidos enfrentamientos en regiones como Galicia.
- En 1916, los alemanes lanzaron la gran ofensiva sobre Verdún; la resistencia francesa fue férrea y los alemanes retiraron sus objetivos ante el alto número de bajas.
- Ese mismo año, en julio, los Aliados atacaron en el Somme, donde el ejército británico sufrió importantes pérdidas.
Blokeo naval, submarinos y combates en el mar
Se estableció un bloqueo naval aliado para estrangular los abastecimientos hacia Alemania. También destacó el hundimiento del Lusitania (1915), que tuvo gran impacto en la opinión pública. El mayor enfrentamiento naval fue la Batalla de Jutlandia (mayo de 1916).
Otros frentes y diplomacia
Durante la guerra se produjeron revueltas en diversos territorios y movimientos de apoyo a insurrecciones, como el apoyo aliadó a las revueltas árabes contra el Imperio otomano. En 1917 se formuló la Declaración Balfour, en la que el gobierno británico expresaba su apoyo a la creación de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina.
El punto de inflexión: 1917
Estados Unidos mantuvo inicialmente una postura neutral, pero el hundimiento del Lusitania y otros incidentes, así como la guerra de submarinos alemanes, afectaron la opinión pública. El presidente Woodrow Wilson solicitó y obtuvo la declaración de guerra el 6 de abril de 1917, lo que aportó recursos y fuerzas frescas a los Aliados.
Salida de Rusia y final del conflicto
Tras las revoluciones de febrero y octubre de 1917 en Rusia, el gobierno soviético firmó el Tratado de Brest-Litovsk (marzo de 1918), que supuso la neutralización del frente oriental a favor de las potencias centrales. En 1918, en los frentes balcánico y occidental, los Aliados derrotaron a Turquía, Bulgaria y Austria-Hungría. En el frente occidental, Alemania lanzó varias ofensivas en 1918, pero la llegada de tropas norteamericanas y la unificación de las fuerzas aliadas forzaron la retirada alemana. El Kaiser Guillermo II abdicó el 9 de noviembre de 1918, se proclamó la República de Weimar y Alemania solicitó el armisticio en noviembre de 1918.
Las revoluciones rusas de 1917
La revolución de febrero y la caída del zar
La Primera Guerra Mundial aceleró la descomposición del régimen zarista. Tras tres años de guerra y derrotas, el desánimo era notable. A mediados de febrero de 1917, en Petrogrado se manifestaron mujeres y obreros; el 27 de febrero comenzó una huelga general. El 2 de marzo Nicolás II abdicó y se estableció un gobierno provisional.
El gobierno provisional (marzo-octubre de 1917)
Alexander Kerenski encabezó un gobierno de carácter liberal-burgués que adoptó algunas reformas y afrontó la continuidad de la guerra. El gobierno provisional no logró estabilizar la situación política ni satisfacer las demandas más radicales.
El regreso de Lenin y la insurrección bolchevique
El gobierno alemán facilitó el regreso de Lenin desde el exilio en abril de 1917 con la intención de desestabilizar a Rusia y acelerar su salida de la guerra. Los bolcheviques convocaron la insurrección de octubre: el 25 de octubre (calendario juliano) los bolcheviques, con apoyo de la guarnición de Petrogrado y parte de la marinería, asaltaron el Palacio de Invierno. Pese al éxito, el país seguía convulso y coexistían distintas autoridades.
Decretos y organización del poder soviético
En el Segundo Congreso de los Sóviets se aprobaron los Decretos de Octubre, entre ellos:
- Decreto sobre la Paz: proclamaba la retirada de Rusia de la guerra y condujo al tratado de Brest-Litovsk.
- Decreto sobre la Tierra: establecía la expropiación y socialización de la tierra en manos de la nobleza y la Iglesia, y su entrega a los soviets de campesinos.
Se constituyó el gobierno soviético, el Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom). Tras la disolución de la Asamblea Constituyente por los bolcheviques, en 1918 comenzaron a asentarse las bases del nuevo Estado soviético, caracterizado por una concentración del poder en los soviets y en el Partido Bolchevique.
La guerra civil y la creación de la URSS (1918-1922)
La guerra civil rusa (1918-1922)
La guerra civil enfrentó al Ejército Rojo (bolchevique) y a diversos ejércitos contrarrevolucionarios, agrupados en el llamado Ejército Blanco. Los blancos contaron con el apoyo material de potencias extranjeras como Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón. El Ejército Rojo, reorganizado y dirigido en gran parte por León Trotski, consiguió imponerse frente a las fuerzas blancas.
Represión y ejecuciones
Durante el conflicto se produjeron represalias, persecuciones y ejecuciones políticas; en 1918, por orden del gobierno bolchevique, fue ejecutada la familia del zar Nicolás II.
El comunismo de guerra y la hambruna
El gobierno bolchevique implantó el llamado comunismo de guerra, un sistema económico destinado a asegurar el abastecimiento del frente y del ejército rojo mediante la nacionalización y racionamiento. Estas políticas, junto con la destrucción provocada por la guerra, provocaron una grave crisis y la gran hambruna de 1921.
La Nueva Política Económica (NEP)
En 1921 Lenin promulgó la NEP (Nueva Política Económica) para paliar los efectos del comunismo de guerra: se permitió la existencia de pequeños negocios privados, el comercio limitado y la intervención estatal en las grandes industrias. El campesinado debía entregar un impuesto en especie (el llamado impuesto en especie o «impuesto del 10%» en la retórica popular). Hacia mediados de la década, la economía rusa comenzó a recuperarse y en 1926 muchos indicadores mostraban una recuperación respecto a los peores años de la guerra civil.
Nacimiento de la Unión Soviética
En 1922 se proclamó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), concebida como una unión de repúblicas socialistas que podría acoger nuevas repúblicas en el futuro y donde, en teoría, las repúblicas conservaban el derecho a separarse. La Constitución de 1923 estableció las instituciones del nuevo Estado. En 1922 Joseph Stalin fue nombrado Secretario General del Partido, y durante la segunda mitad de la década se intensificó la lucha por el liderazgo con figuras como Trotski, que sería marginado y finalmente expulsado del partido en 1927.
Los sombríos años de la posguerra (1919-1926)
Endeudamiento y reconstrucción
El Tratado de Versalles impuso a Alemania indemnizaciones y obligaciones económicas. Europa quedó devastada: destrucción de infraestructuras, caída de la producción agraria e industrial y enormes necesidades de reconstrucción. Estados Unidos se convirtió en el principal acreedor internacional y, en la década de 1920, en la primera potencia económica mundial.
Inflación e hiperinflación
Los costes de la reconstrucción y el pago de reparaciones llevaron a problemas de inflación en varios países; en Alemania la inflación se convirtió en hiperinflación en 1923, con consecuencias sociales y económicas dramáticas.
Tensiones militares y ocupaciones
El impago de las reparaciones alemanas provocó medidas como la ocupación del Ruhr por Francia y Bélgica (1923), que aumentó el malestar y el sentimiento nacionalista en Alemania. Surgieron organizaciones paramilitares y redes clandestinas que operaban al margen de lo estipulado por el Tratado de Versalles.
El fermento de las futuras dictaduras
El clima de crisis y humillación alimentó el auge de movimientos radicales. En Alemania surgieron alternativas totalitarias, entre ellas el fascismo y el nacionalsocialismo. En 1923 tuvo lugar el fallido golpe de Estado conocido como Putsch de Múnich, protagonizado por Adolf Hitler, que lo utilizó posteriormente como plataforma política.
El fin del espejismo: especulación, crack y depresión
El auge bursátil
En la década de 1920 se produjo un crecimiento económico sostenido en Estados Unidos, alimentado por créditos baratos que favorecieron la inversión en producción, reconstrucción y la compra de acciones en bolsa. La facilidad para obtener crédito y la mejora en la productividad generaron una amplia entrada de pequeños inversores al mercado de valores.
La especulación y la burbuja
La abundancia de crédito y la compra masiva de acciones llevaron a una burbuja especulativa. Muchos pequeños inversores compraron acciones con préstamos, creyendo en la aparente seguridad del mercado.
El crack de la Bolsa de Nueva York (1929)
El 24 de octubre de 1929, conocido como Jueves Negro, la Bolsa de Nueva York sufrió una caída brusca. Cinco días después, el Martes Negro del 29 de octubre, las pérdidas se profundizaron cuando los bancos exigieron el reembolso de los préstamos. La venta masiva de acciones provocó una caída drástica de los precios.
De la crisis financiera a la depresión
La crisis bursátil generó una espiral de insolvencia y una crisis de liquidez que afectó a empresas, bancos y estados. Se inició una profunda depresión económica caracterizada por la caída del consumo, el paro masivo, la deflación de precios y el colapso de la inversión.
Consecuencias de la Primera Guerra Mundial
Demográficas y sociales
- Fue el conflicto con mayor pérdida humana hasta ese momento: se estima que murieron entre 9 y 10 millones de combatientes; además hubo numerosas víctimas civiles por el hambre y las enfermedades.
- La pandemia de gripe de 1918 agravó la mortalidad y las consecuencias sanitarias.
- Hubo desplazamientos masivos y refugiados, y también episodios como el genocidio armenio, con enormes consecuencias humanas.
- La guerra catalizó cambios sociales, como la ampliación del sufragio en varios países y la incorporación masiva de mujeres al mercado de trabajo, especialmente en sectores industriales y de servicios.
Económicas
- Estados Unidos emergió como principal acreedor y potencia económica; el dólar se consolidó como moneda de referencia.
- La guerra significó la quiebra del orden económico del siglo XIX y el declive de la hegemonía económica europea.
Territoriales y diplomáticas
La Conferencia de Paz de París (1919-1920) reorganizó el mapa de Europa y las relaciones internacionales. Las decisiones fueron tomadas por las grandes potencias (los llamados «Cuatro Grandes») y dieron lugar a una paz en muchos casos impuesta por los vencedores, que redibujó fronteras y contribuyó al desmembramiento de antiguos imperios y al nacimiento de nuevos estados.
Políticas
Tras la guerra aumentó la polarización política en Europa. Se extendieron regímenes liberales y democráticos en algunos países, pero también creció la radicalización: la victoria mutilada (sentimiento en Italia), la crisis económica y el malestar social favorecieron la militarización y el auge de opciones autoritarias. En Alemania se sustituyó el imperio por la República de Weimar, que sufrió convulsiones como la revuelta espartaquista (1919).
Conclusión
La Primera Guerra Mundial no solo fue un conflicto militar de gran escala, sino un punto de inflexión histórico que transformó estructuras políticas, sociales, económicas y territoriales en Europa y el mundo. Sus efectos se extendieron durante las décadas siguientes y condicionaron el rumbo del siglo XX.