Introducción y Naturaleza del Decreto de Granada
El Decreto de Granada, emitido por los Reyes Católicos en 1492, pertenece al tipo de texto jurídico. Posee un carácter legal y emana directamente de la autoridad de los Reyes Católicos, quienes ejercieron su poder legislativo para establecer normas de obligado cumplimiento en todos sus dominios.
Contexto Histórico y Alcance
Aunque el destinatario formal del decreto era la población de todos los territorios de las Coronas de Castilla y Aragón, su impacto afectó directamente a una minoría específica: la comunidad judía.
- Ámbito Geográfico: Abarcó todos los territorios de las Coronas de Castilla y Aragón.
- Cronología: Se enmarca en el contexto de 1492, un año crucial marcado por la culminación de la Reconquista con la toma de Granada y el fortalecimiento del Tribunal de la Inquisición.
- Fecha Límite: El decreto estableció como fecha límite para la salida de los judíos el 31 de julio de ese mismo año.
Este documento se inscribe en la política de unificación religiosa de los monarcas, reflejando las acciones dirigidas a consolidar la unidad católica como base ideológica y política de la monarquía hispánica.
Ideas Centrales del Decreto de Expulsión
Ideas Principales
- Emisión de un decreto que ordena la expulsión de todos los judíos de los territorios de los Reyes Católicos.
- Prohibición de su retorno bajo pena de muerte y confiscación de bienes.
- Justificación del decreto en razones religiosas, argumentando que las relaciones entre judíos y cristianos dañaban la fe católica.
Ideas Secundarias
- La existencia de “malos cristianos” que habían judaizado y cometido apostasía.
- La implementación previa de la segregación en sectores separados (guetos) desde 1480 como medida inicial.
- El papel de la Inquisición como fuente de información sobre los supuestos perjuicios causados por la convivencia entre judíos y cristianos.
La Política de Unificación Religiosa
El Decreto de Granada, emitido en 1492, ordenó la expulsión de los judíos que no aceptaran convertirse al cristianismo. Esta orden fue parte integral del plan de los Reyes Católicos para eliminar la diversidad religiosa en sus tierras, un objetivo que se extendió a otros grupos, como los musulmanes. El decreto reflejó los mismos objetivos que otras medidas de la época: la imposición del catolicismo como única religión y la eliminación de cualquier amenaza a la ortodoxia católica percibida por la monarquía.
El Destino de los Musulmanes (Moriscos)
Tras la conquista del Reino Nazarí de Granada, a los musulmanes inicialmente se les garantizó libertad religiosa y cultural en los acuerdos firmados con Boabdil. Sin embargo, esta promesa se incumplió pocos años después.
- Desde 1499, el cardenal Cisneros impulsó conversiones forzosas, lo que desencadenó rebeliones significativas, como las del Albaicín y las Alpujarras.
- Finalmente, en 1502, los musulmanes de la Corona de Castilla enfrentaron el mismo destino que los judíos: convertirse al cristianismo o abandonar el territorio.
La mayoría aceptó el bautismo, pero continuó practicando la religión islámica en secreto, manteniendo muchas de sus costumbres, lengua y vestimenta. De este modo surgieron los moriscos (musulmanes cristianizados), cuya presencia generó otro problema religioso que culminaría con su expulsión definitiva en 1610.
El Papel de la Inquisición
La Inquisición, estrechamente vinculada al Decreto de Granada, fue un instrumento esencial en la política de unidad religiosa de los Reyes Católicos. Establecida en Castilla en 1478 y en Aragón en 1483, su principal función era perseguir a los falsos conversos, tanto judíos como musulmanes, sospechosos de mantener prácticas religiosas clandestinas.
Este tribunal, controlado directamente por los monarcas, complementó medidas como la expulsión de los judíos en 1492 y las conversiones forzosas de musulmanes en 1502, vigilando el cumplimiento de estas disposiciones.
El procedimiento inquisitorial, que incluía denuncias anónimas y torturas, generaba un clima de temor, asegurando el dominio del catolicismo. La Inquisición no solo supervisó la ejecución del decreto, sino que extendió su alcance a los conversos, reflejando el objetivo de los Reyes Católicos de eliminar cualquier diversidad religiosa en favor de la unidad y estabilidad de su reino.
Conclusión
En conclusión, las medidas adoptadas contra las minorías religiosas durante este período responden a un mismo propósito: garantizar la unidad religiosa bajo la fe católica. Ambas acciones (la expulsión de los judíos y la conversión forzosa de los musulmanes) tuvieron un impacto demográfico, económico y social significativo, y configuraron un sistema de control religioso y político que marcó profundamente el reinado de los Reyes Católicos.