Los Imperios Plurinacionales
Los Imperios plurinacionales, que estudiaremos a continuación, tenían en común una serie de rasgos: estaban integrados por extensos territorios y aglutinaban diversidad de etnias, culturas y religiones.
Imperio Austrohúngaro
Desde el siglo XVI, este gran Imperio se componía de una enorme diversidad étnica y cultural, que a largo plazo demostró la inviabilidad de su gobierno. Contaba con dos grandes centros: Austria y Hungría. La primera intención fue unificar todos los pueblos en una Gran Alemania. Así surgió en 1815, durante el Congreso de Berlín, la Confederación Germánica, que aglutinaba a 39 Estados dirigidos por Austria.
Esto provocó una situación de crisis que amenazaba con dividir al Imperio. Aunque compartían la figura del emperador y ciertos ministros, ambos territorios tenían sus propias leyes, Gobierno y Parlamento.
Imperio Turco
Cuando llegó al siglo XIX, había alcanzado una gran extensión y complejidad, formado por gran variedad de pueblos. El debilitamiento del gobierno central otomano condujo a una fuerte inestabilidad política. Los nacionalismos comenzaron a ser cada vez más fuertes y el Imperio turco se enfrentó al austrohúngaro en la zona de los Balcanes.
Las Relaciones Internacionales: Los Sistemas Bismarckianos (1870-1914)
La llamada era bismarckiana toma el nombre del canciller alemán, Otto von Bismarck, principal protagonista en imponer los intereses alemanes al resto de países del continente. El peso económico y militar del II Reich alemán le otorgó la posición necesaria para establecer diferentes alianzas. Los objetivos políticos de Bismarck fueron:
- Mantener aislada a Francia y hacerle pagar la alta indemnización tras su derrota en la batalla de Sedán.
- Mediar entre Rusia y Austria-Hungría, que se encontraban enzarzadas en el control de los territorios próximos al Mar Negro.
Con el nombre de Sistemas Bismarckianos se conocen las alianzas que, desde 1872 y hasta 1893, Alemania estableció con diferentes potencias con el fin de aislar a Francia y mantener la paz.
El Primer Sistema Bismarckiano
El primer sistema bismarckiano concluyó en 1873 con la firma de dos acuerdos que afectaban a la zona de los Balcanes. Este tratado creaba un Estado eslavo en la zona de los Balcanes, la Gran Bulgaria, rompiéndose el equilibrio de la zona en favor de Rusia.
En el Congreso de Berlín, la Gran Bulgaria se disolvió, Bosnia-Herzegovina quedó bajo Austria-Hungría y Rusia se sintió humillada.
El Segundo Sistema Bismarckiano
El segundo sistema bismarckiano, de 1879, dio comienzo con la firma de la Dúplice Alianza entre Alemania y Austria. Alemania firmó alianzas con ambas potencias; sin embargo, el sistema de alianzas comenzó a resquebrajarse.
Las Causas de la Gran Guerra
Las rivalidades de las grandes potencias europeas continuaron acentuándose con el comienzo del siglo XX. Francia y Alemania tenían abiertas hostilidades con la reivindicación de la primera sobre los territorios de Alsacia y Lorena, perdidos en 1870. En la zona de los Balcanes se enfrentaban los intereses rusos a los de Austria-Hungría. En el plano económico, Reino Unido comenzó a mirar con recelo el expansionismo alemán por el mundo, que hacía peligrar su hegemonía comercial.
En 1907, las principales potencias europeas se encontraban divididas en dos bloques opuestos: la Triple Alianza y la Triple Entente.
La Triple Alianza se encontraba integrada por Alemania, Austria-Hungría e Italia.
Enfrentamientos Coloniales y la Carrera Armamentística
Las alianzas incrementaron la atmósfera de tensión entre las potencias. La carrera armamentística aumentó y los ejércitos se reforzaron.
Alemania, insatisfecha tras el reparto llevado a cabo en la Conferencia de Berlín, se opuso al reparto del país entre Francia y España. Con el desembarco de Guillermo II en Tánger en apoyo al sultán marroquí, las tensiones temieron hacer estallar una guerra.
El Imperio turco se encontraba debilitado y tanto el Imperio austrohúngaro como el ruso veían la oportunidad de ampliar sus zonas de influencia. La primera en actuar fue Austria-Hungría, anexionándose Bosnia-Herzegovina, a lo que se opuso Serbia. En 1912 se creó la Liga Balcánica, integrada por Serbia, Montenegro, Bulgaria y Grecia.
La Gran Guerra (1914-1918)
El autor del magnicidio fue un joven nacionalista bosnio llamado Gavrilo Princip, perteneciente a la sociedad secreta Mano Negra, que aspiraba a unir a todos los pueblos eslavos del sur.
El atentado se transformó en la excusa perfecta de Austria para acabar de una vez con el nacionalismo serbio. De este modo, Austria acabó por declarar la guerra a Serbia. Rusia movilizó sus tropas y Alemania y Francia apoyaron a sus respectivos aliados.
Así dio comienzo la guerra, enfrentándose de un lado los Imperios Centrales (alemán y austrohúngaro), y del otro la Triple Entente (con Francia, Reino Unido y Rusia). La superioridad naval de la Entente fue contrarrestada por Alemania a través de la guerra submarina. Participaron catorce países europeos con sus colonias, más Japón y Estados Unidos, extendiéndose por los cinco continentes.
Características de la Guerra
La Primera Guerra Mundial tomó el cariz de una guerra total por primera vez en la historia. Los países que participaron destinaron todos sus recursos al conflicto. Se creó una industria de guerra y los avances técnicos y científicos de la Segunda Revolución Industrial se aplicaron al armamento, haciéndolo más moderno y mortífero. Se movilizaron setenta millones de soldados, lo que provocó que la mujer tuviera que ocupar puestos de trabajo masculinos.
Fases de la Guerra
Agosto-Diciembre de 1914: La Guerra de Movimientos
Con el Plan Schlieffen, los alemanes pretendían derrotar al ejército francés en las primeras semanas de la guerra, para después volcar todos sus esfuerzos en el frente ruso. Con este triunfo francés, fracasó la guerra corta ideada por Alemania.
1915-1916: La Guerra de Posiciones y la Guerra de Desgaste
Tras la guerra de movimiento, comenzó la fase de posiciones o trincheras. Los frentes se estabilizaron y quedó en evidencia que la guerra sería larga. Las trincheras se organizaron tras una barrera de alambradas y zanjas excavadas. Para romper los frentes se intentaron abrir brechas y debilitar las fuerzas del adversario.
La guerra de desgaste continuó y en el frente occidental se produjo la Batalla de Verdún. Fue esta una batalla ideada por el ejército alemán y que le reportó un enorme fracaso.
De la Crisis de 1917 al Fin de la Guerra
Fue a partir de este momento cuando la guerra comenzó a tomar nuevos rumbos. El presidente Wilson anunció en abril de 1917 la intervención de Estados Unidos en la guerra, lo que suponía una clara ventaja para los aliados. En Rusia, fue la Revolución Bolchevique la que tomó el poder en octubre de 1917, decidiendo poner fin a su intervención en el conflicto y firmando un armisticio con Alemania, precedente de la Paz de Brest-Litovsk. Con este acuerdo se puso fin a la guerra en el frente oriental y supuso la pérdida de territorios por parte de Rusia.
Tras cerrar el frente oriental, los alemanes mandaron todos los efectivos al frente occidental, a donde llegaron los refuerzos estadounidenses. La derrota de búlgaros, turcos y austrohúngaros acabó con la firma de un armisticio.
Los Tratados de Paz y el Nuevo Mapa de Europa
Un año antes del fin de la guerra, el presidente de los Estados Unidos, Wilson, había publicado en el Congreso los Catorce Puntos que debían regir una paz justa y duradera. Estos catorce puntos se pueden resumir en sus principales objetivos, que eran:
- Asegurar la libertad de navegación y comercio.
- La reducción del armamento.
- La desmembración de los viejos imperios, reconociéndose el derecho a la independencia de las minorías étnicas que formaban los Imperios.
- La creación de una Sociedad de Naciones basada en la igualdad de los Estados, que garantizase la seguridad de las naciones para evitar nuevas guerras.
Conferencia de París (1919-1920)
En la Conferencia de París se elaboraron los cinco tratados donde se recogían las condiciones de la paz. Estos tratados fueron redactados por el Consejo de los Cuatro, integrado por los dirigentes de las potencias vencedoras: Clemenceau (Francia), Lloyd George (Reino Unido), Wilson (Estados Unidos) y Orlando (Italia). La paz fue impuesta por los vencedores; a los vencidos tan solo se les llamó para firmar.
El territorio alemán sufrió recortes, como la pérdida de Alsacia y Lorena en favor de Francia.
Los tratados de Saint Germain, Trianon, Neuilly y Sèvres reorganizaron las fronteras europeas tras la desmembración de los Imperios austrohúngaro y turco. Surgieron nuevos Estados y se creó un cordón de seguridad en torno a Rusia para evitar la expansión de la Revolución Bolchevique. Estos nuevos Estados tapón fueron Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.
Las Consecuencias de la Guerra
Las consecuencias demográficas fueron devastadoras. Más de 9 millones de personas murieron, además de los mutilados y heridos. La carestía de alimentos dejó a la población debilitada y la epidemia de gripe de 1918 dejó más de 22 millones de muertes en todo el continente.
Las repercusiones económicas provocaron el fin de la hegemonía europea en favor de Estados Unidos y Japón. Además, para financiar la guerra se recurrió al préstamo bancario desde el exterior, especialmente de Estados Unidos, y se incrementó la deuda pública. Estados Unidos y Japón supieron aprovechar la coyuntura para incrementar sus exportaciones y ampliar sus mercados.
Mientras, banqueros, comerciantes y grandes propietarios vieron crecer sus fortunas.
La Sociedad de Naciones y los Problemas de Posguerra
La Sociedad de Naciones fue una institución que nació a iniciativa del presidente Wilson. Con sede en Ginebra, sus objetivos principales eran el mantenimiento de la paz, la seguridad colectiva, el desarme y la cooperación económica. Los órganos de gobierno eran:
- Una Asamblea General integrada por todos los Estados miembros.
- El Consejo, formado por las cinco potencias vencedoras.
- Una Secretaría con función administrativa.
- Un Tribunal Permanente de Justicia Internacional con sede en La Haya.
Los objetivos de la Sociedad de Naciones no fueron alcanzados. No se permitió la adhesión de los vencidos, y Estados Unidos pronto comenzó una política internacional aislacionista, no participando en la Sociedad de Naciones. Entre 1919 y 1924 fue una etapa inestable para Europa. La cuestión de las nacionalidades no quedó resuelta tras la desmembración de los grandes imperios.