Estructuras Políticas de la Península Ibérica: Castilla, Aragón y el Califato de Córdoba (Siglos X-XV)

La Corona de Castilla: Fortalecimiento Monárquico y Centralización (Siglos XIV-XV)

Aspectos Institucionales y Administrativos

Durante los siglos XIV y XV, la Corona de Castilla experimentó un fortalecimiento de la autoridad monárquica y una centralización administrativa, consolidándose como un Estado territorial. Las fronteras adquirieron un sentido político, militar y fiscal, mientras se establecían instituciones centrales y se integraban los estamentos bajo la autoridad del rey.

La difusión del Derecho Romano reforzó la concentración del poder regio, permitiendo al rey ejercer como única fuente legislativa. Esto se consolidó con el Ordenamiento de Alcalá (1348), que unificó jurídicamente el reino al prevalecer sobre los fueros municipales.

La centralización del Estado llevó a la creación de instituciones clave:

  • Consejo Real (1385): Órgano consultivo.
  • Audiencia o Chancillería (1371): Centralizaba la justicia en manos de expertos en derecho.

La monarquía buscó mantener un ejército permanente, reflejado tras la derrota de Aljubarrota (1385) y regulado en 1401, lo que incrementó los gastos de la Corona e impulsó el desarrollo de la Hacienda Real.

El control real sobre los municipios se instituyó mediante el sistema de regimiento, que permitía a los reyes designar a sus representantes. Este sistema culminó con la figura del corregidor, oficial real encargado de supervisar las decisiones municipales.

Paralelamente, las Cortes perdieron importancia política frente al poder regio. A finales del siglo XIV, sus facultades legislativas se limitaron a aprobar tributos al monarca, reflejando una mayor concentración del absolutismo.

Etapas Políticas de la Corona de Castilla

  1. Primera etapa (1280-1349)

    • Durante los reinados de Fernando IV y Alfonso XI, la nobleza se resistió al fortalecimiento del poder real.
    • Alfonso XI impulsó la centralización administrativa y legislativa, con medidas como el Ordenamiento de Alcalá, y consolidó la política exterior castellana con éxitos como la Batalla del Salado (1340) y el dominio del Estrecho de Gibraltar.
  2. Segunda etapa (1349-1406): Crisis y Guerra Civil

    • Fue una etapa de intensa crisis, marcada por la guerra civil entre Pedro I y Enrique II (1350-1369).
    • Pedro I defendía un poder más autoritario, mientras que Enrique II, con apoyo de la nobleza, consolidó la dinastía Trastámara tras su victoria en Montiel (1369).
  3. Tercera etapa (1406-1474): Conflictos Sucesorios

    • Los conflictos entre nobleza y monarquía continuaron bajo los reinados de Juan II y Enrique IV.
    • La debilidad de Enrique IV desembocó en un enfrentamiento sucesorio entre Isabel (apoyada por Fernando de Aragón) y Juana la Beltraneja, culminando en el triunfo de Isabel y la unión definitiva de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos (1479).

La Corona de Aragón: El Sistema Pactista y la Expansión Mediterránea

El Pactismo y las Instituciones Aragonesas

En la Corona de Aragón, a diferencia de Castilla, prevaleció el pactismo, un concepto político basado en el acuerdo entre el monarca y los súbditos, difundido por autores como F. de Eximenis. Este enfoque contractual tenía un carácter descentralizado y respetaba la autonomía institucional de cada territorio.

A nivel administrativo, surgieron figuras clave para delegar las funciones regias, especialmente durante la ausencia de los monarcas:

  • Procurador general.
  • Gobernador general.
  • Lugarteniente general (virrey).

Durante los siglos XIV y XV, bajo reyes como Pedro IV, se desarrollaron instituciones centrales como la Cancillería y el Consejo Real, acompañadas de un perfeccionamiento de la Hacienda real. Oficiales como el maestre racional y el contador mayor supervisaban las finanzas, mientras que el bayle general se encargaba de la gestión en los territorios.

Las Cortes y la Generalitat

Las Cortes, representantes de los estamentos sociales, jugaron un papel clave. De ellas surgieron las Diputaciones, inicialmente encargadas de recaudar impuestos y velar por los acuerdos de las Cortes. La Diputación del General o Generalitat, establecida en Cataluña (1359), se convirtió en el principal órgano administrativo y político. Aragón (1412) y Valencia (1419) también adoptaron este modelo, aunque con menor alcance político en el caso valenciano.

Otra institución destacada fue el Justicia de Aragón, cuya figura quedó definida en las Cortes de Zaragoza de 1348. Este alto magistrado interpretaba el derecho tradicional y resolvía disputas entre los nobles, simbolizando el equilibrio entre el poder real y la nobleza.

Aspectos Políticos y Económicos

  1. Expansión Mediterránea

    La expansión aragonesa en el Mediterráneo, impulsada por el interés comercial de las ciudades, consolidó el poder marítimo de la Corona.

    • Jaime I conquistó territorios como Mallorca (1232) y Valencia (1238).
    • Pedro III continuó con Sicilia (1282).
    • El Tratado de Almizra (1244) limitó la expansión peninsular de Aragón frente a Castilla.
  2. Crisis Dinástica y Consolidación del Pactismo

    • El pactismo marcó las relaciones entre el rey y los súbditos, creando un sistema político descentralizado.
    • El Privilegio de la Unión (1288) y otras concesiones limitaron el autoritarismo real frente a la nobleza.
    • En el siglo XV, Aragón enfrentó problemas de sucesión y crisis internas, resueltas en el Compromiso de Caspe (1412), que permitió la llegada de Fernando de Antequera al trono.
  3. Repercusiones Económicas

    • La Peste Negra y las guerras internas afectaron la economía. Sin embargo, el comercio mediterráneo siguió siendo clave para la recuperación.
    • Alfonso V el Magnánimo consolidó la presencia aragonesa en Italia y fomentó un imperialismo agresivo.

El Califato de Córdoba (929-1031): Esplendor y Fragmentación

Consolidación y Apogeo Omeya

El Califato comenzó cuando Abd al-Rahman III (912-961) se autoproclamó califa en 929, consolidando la independencia de Al-Ándalus y fortaleciendo el poder omeya como autoridad religiosa y política.

Abd al-Rahman III pacificó Al-Ándalus tras derrotar a rebeldes como los hijos de Ibn Hafsun y expandió su control hasta Mérida, Badajoz, Toledo y Zaragoza. Aunque sufrió derrotas contra los cristianos en Simancas, mantuvo a los reinos cristianos del norte en sus fronteras, imponiéndoles tributos y consolidando su poder en el sur. Su reinado también fortaleció la economía y embelleció Córdoba con obras como el palacio de Medina Azahara.

Su hijo Al-Hakam II (961-976) continuó este esplendor militar y cultural, promoviendo la cultura con una gran biblioteca y la ampliación de la Mezquita de Córdoba.

La Dictadura de Almanzor y la Crisis

Su sucesor, Hixam II (976-1013), fue controlado por su háyib (primer ministro) Al-Mansur (Almanzor), quien acumuló poder y ejecutó 55 campañas militares contra los cristianos, destruyendo ciudades como Barcelona y Santiago.

Tras la muerte de Al-Mansur en 1002, su hijo Abd al-Malik continuó su política hasta su muerte en 1008, lo cual generó una crisis en el califato. El descontento contra la dinastía de los háyib llevó a una serie de conspiraciones y rebeliones en Córdoba, y la destrucción de Medina Azahara en 1009 marcó el inicio de la desintegración.

Fragmentación y Fin del Califato

Entre 1009 y 1031, constantes conflictos entre la nobleza, jefes provinciales, bereberes y eslavos llevaron a la fragmentación de Al-Ándalus en varios reinos de taifas. Finalmente, en 1031, el califato fue abolido por una asamblea de nobles, e Al-Ándalus inició su declive ante el avance cristiano, con esporádicos intentos de reunificación procedentes del norte de África.

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